viernes, 23 de enero de 2015
ABRAHAM CRUZVILLEGAS (1968): AUTOCONSTRUCCIÓN
Pese a que las explicaciones de Cruzvillegas sobre su obra se amoldan a veces en exceso en los patrones del lenguaje del arte contemporáneo políticamente correcto -cita la obra de Aby Warburg, se refiere a "identidades", etc.- sus instalaciones, hechas con materiales hallados, y compuestas a imitación de las casas auto-construidas en los arrabales de la ciudad de México, evocan bien la fragilidad de la casa, que evoluciona, crece o se derriba, según los gustos, los cambios de humor, sociales y emocionales de los ocupantes.
La obra de Cruzvillegas no consiste necesariamente en maquetas o instalaciones que reproducen visiblemente hogares, sino que resultan de un trabajo de ensamblaje que logra componer reductos, delimitar espacios en los que uno podría recogerse, asentarse o sentarse, y que reflejar la manera como el entorno es percibido e interpretado. El espacio acotado no solo ofrece un cobijo, sino que otorga una nueva vida a materiales de derribo que vuelven a adquirir sentido y fuerzas, capaces, nuevamente de delimitar espacios acogedores o de acogida.
Abraham Cruzvillegas ha recibido el encargo de realizar una obra para el descomunal acceso al museo Tate Modern de Londres.
Texto de Abraham Cruzvillegas:
jueves, 22 de enero de 2015
FERNANDO MILLER: CITY TROUBLES (2011)
Una excelente animación que describe la ciudad de Sao Paolo imitando el estilo y la textura de un dibujo animado de los años veinte.
La primera casa: la casa y la tortuga
La relación entre la arquitectura y la cerámica no es casual. Antes bien, está fundada, es ineludible.
La mejor casa era, según afirmaba la tortuga descrita en el mito del robo de los bueyes de Apolo por su hermano Hermes, la que se lleva, aquélla con la que se está íntimamente unido, de la que cuesta desprenderse.
En efecto, cuenta Homero en el himno a Apolo, que,el dios Hermes, a fin de hacerse perdonar por su hermano Apolo el robo de su rebaño de bueyes, cogió una tortuga, la mató -ya que ésta no quería abandonar su hogar-, y utilizó el caparazón para crear la primera lira con la que encantaría a Apolo antes de regalársela.
La casa modélica era, pues, el caparazón de la tortuga, una forma abombada que recordaba tanto un vientre grávido cuanto una tumba y la bóveda del cielo. El cosmos entendido como el espacio de la vida se resumía en un caparazón de tortuga -un animal acuático, que nada en la superficie, cuyo caparazón destaca como la tierra de los inicios que emerge de las aguas primordiales, muy presente en mitos cosmogónicos de varias culturas.
Para los griegos, el caparazón de la tortuga no estaba hecho de cuerno sino de cerámica, más precisamente, estaba compuesto por un engarce preciso de tejas planas de terracota.
Así que la casa paradigmática, la primera casa, que era una imagen del cielo, resultaba de la ajustada composición de elementos de cerámica.
Casa y música, la terracota, que resuena al ser golpeada, amplificaba el sonido que evocaba la vida.
La mejor casa era, según afirmaba la tortuga descrita en el mito del robo de los bueyes de Apolo por su hermano Hermes, la que se lleva, aquélla con la que se está íntimamente unido, de la que cuesta desprenderse.
En efecto, cuenta Homero en el himno a Apolo, que,el dios Hermes, a fin de hacerse perdonar por su hermano Apolo el robo de su rebaño de bueyes, cogió una tortuga, la mató -ya que ésta no quería abandonar su hogar-, y utilizó el caparazón para crear la primera lira con la que encantaría a Apolo antes de regalársela.
La casa modélica era, pues, el caparazón de la tortuga, una forma abombada que recordaba tanto un vientre grávido cuanto una tumba y la bóveda del cielo. El cosmos entendido como el espacio de la vida se resumía en un caparazón de tortuga -un animal acuático, que nada en la superficie, cuyo caparazón destaca como la tierra de los inicios que emerge de las aguas primordiales, muy presente en mitos cosmogónicos de varias culturas.
Para los griegos, el caparazón de la tortuga no estaba hecho de cuerno sino de cerámica, más precisamente, estaba compuesto por un engarce preciso de tejas planas de terracota.
Así que la casa paradigmática, la primera casa, que era una imagen del cielo, resultaba de la ajustada composición de elementos de cerámica.
Casa y música, la terracota, que resuena al ser golpeada, amplificaba el sonido que evocaba la vida.
miércoles, 21 de enero de 2015
martes, 20 de enero de 2015
DAISY JACOBS (¿1992?): TOSH (2012)
TOSH from daisy jacobs on Vimeo.
Para poder ver el corto, "cliquen" sobre la imagen que remite legalmente a la filmación en el portal de Vimeo.
Sobre esta jovencísima animadora británica, seleccionada para los Óscars 2015 por su última obra presentada en el Festival de Cannes, véanse, por ejemplo, esos enlaces.
DAN MANGAN (1983): ROWS OF HOUSES (FILAS DE CASAS, 2011)
Sobre este cantante canadiense, véase su página web
Este videoclip sobre la historia de la arquitectura y las ciudades fue votado como el mejor de 2011.
lunes, 19 de enero de 2015
Mahoma arquitecto
El profeta Mahoma santifica y coloca la piedra negra fundacional del santuario de la Kaaba en la Meca.
Miniatura por un pintor anónimo musulmán del libro de Rashed al-Din: Jāmiʿ al-tawārīkh (s. XIV) o El libro de las crónicas, una historia del mundo conocido.
¿Retrato fiel? ¿alegórico? ¿ideal? ¿caricaturesco?
Una imagen de Mahoma; Mahoma creador; no es la única imagen del profeta en el arte islámico; abundan en Irán hoy.
Mahoma, fundador; depositando la primera piedra: un motivo mítico que se encuentra en otras culturas -Cristo era la piedra fundacional de la comunidad-. La condición enteramente humana de Mahoma le impedía ser la piedra de ángulo o la clave, pero también es cierto que en la tradición pagana, los dioses y los héroes creadores o fundadores instauran primeras piedras pero no son el soporte de las construcciones que posteriormente ocupan.
Sin la piedra fundacional, la Kaaba no habría podido erigirse, lo cual implica que el universo no hubiera nacido: la Kaaba es un santuario cúbico, cuyos ejes son los ejes del mundo, y que representa la proyección del cielo en la tierra. Sin el templo, la tierra ni el cielo existieran; el mundo no estaría ordenado; no tendría directrices que ordenan el tiempo y el espacio.
La imagen concede así un estatuto sobrenatural al profeta. La Kaaba (un santuario pre-islámico en verdad) existe desde la creación del mundo o, mejor dicho, crea el mundo. El universo es la Kaaba.
La miniatura plantea una cuestión sobre el estatuto de dicha imagen: representa a Mahoma, pero ¿qué significa representar en este caso? ¿cuál es el estatuto de dicha representación?
No se trata de un retrato en el sentido moderno: la imagen fue realizada tras la vida del supuesto modelo; tampoco pretende plasmar sus rasgos -no porque no lo pudiera, sino porque dicha plasmación -imposible, desde un punto de vista moderno (Mahoma, hubiera existido o no, no estuvo presente ante el retratista)- no era necesaria. No era el parecido que determinaba que Mahoma estuviera representado en la imagen. La figura pintada remite a Mahoma gracias al nombre escrito en el texto al que la miniatura acompaña. Gracias a esta palabra escrita, la figura permite que el espectador -el lector, mejor dicho- "vea" a Mahoma, es decir piense en él, se lo "imagine": la imagen es un viático, un medio que ayuda al ser humano a recordar la presencia de una figura del pasado que cobre "presencia", se hace presente gracias a la imagen.
Ésta no "es" Mahoma. Mahoma no está en ella. Pero tampoco es una imagen enteramente fantasiosa o, mejor dicho, sin referente externo. Su referente es el profeta -hubiera o no existido; esta no es la cuestión; el profeta existe porque el lector, gracias a la imagen, piensa en él. Se le aparece, así, en mente, en la imaginación. Lo que da vida al profeta, es la imagen -gráfica y escrita. Ésta no es un simple recordatorio, sino que devuelve -o concede- presencia al modelo (el profeta). Sin la imagen, no sería recordado, es decir no existiría. Así que la imagen es fundacional, como Mahoma funda el santuario. La imagen ofrece un juego de espejos gracias al cual cada elemento remite a otro. Mahoma -como Jesús- es un nombre y una figura que, pronunciada, trazada, evoca, como en un conjuro, una presencia, la cual, a diferencia de la magia, no se manifiesta ante los ojos físicos, sino en una visión (interior), una iluminación, una revelación íntima.
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