lunes, 22 de febrero de 2016
Los valores de la ciudad griega
"Para un polis [una ciudad-estado compuesta por una capital, ciudades secundarias, pueblos y haciendas, campos cultivados, y naturaleza salvaje] la concordia entre los ciudadanos era mucho más importante que la independencia; y eso se refleja claramente en la religión de las ciudades. En griego, independencia se decía "autonomia", la concordia "homonoia": la "autonomia" no fue nunca divinizada y no mereció nunca fiestas religiosas, mientras que la "homonoia" fue personalizada y elevada al rango de una diosa a la que se le rendía culto, sobre todo al final de la época clásica y en la época helenística [siglo IV aC]"
(Mogens H. Hansen: Polis. Une introduction à la cité grecque, Les Belles Lettres, Paris, 2008, p. 153)
La ciudad griega divinizó igualmente a la Dèmokratia, convertida en una diosa a la que los stratègoi (los estrategas o generales que en época clásica también eran políticos que governaban la ciudad-estado, como Pericles en Atenas) rendían culto anualmente.
¿Qué ha quedado de este saber hoy?
(Mogens H. Hansen: Polis. Une introduction à la cité grecque, Les Belles Lettres, Paris, 2008, p. 153)
La ciudad griega divinizó igualmente a la Dèmokratia, convertida en una diosa a la que los stratègoi (los estrategas o generales que en época clásica también eran políticos que governaban la ciudad-estado, como Pericles en Atenas) rendían culto anualmente.
¿Qué ha quedado de este saber hoy?
domingo, 21 de febrero de 2016
UMBERTO ECO (1932-2016) Y LA ARQUITECTURA
El deficiente desarrollo de la trama de la última novela de Eco, junto con sus textos ensayísticos y novelescos sobre culturas del pasado, no hace olvidar que Eco fue uno de los más agudos intérpretes de las formas modernas de vivir y de crear y el padre espiritual del filósofo y teórico de las artes Xavier Rubert de Ventós. Después de todo, la Edad Media, la época a la que dedicó más esfuerzo en ensayos y novelas, podría ser considerada semejante a la época contemporánea, en la que los signos y la manera de presentarse son un modo de ser, y sustituyen al ser.
Eco fue un profesor en la Escuela de Arquitectura de Florencia en la segunda mitad de los años sesenta.
La arquitectura constituía un desafío. Eco consideraba que si el arte consiste en la producción de objetos y acontecimientos cuya razón de ser reside en que existen para ser contemplados, la arquitectura (y el diseño industrial) no podían formar parte del mundo del arte, ya que la arquitectura produce objetos para ser usados, cuyo destino y sentido residen en su uso, y no para ser contemplados desde cierta distancia. Eco no aceptaba que las emociones que la vista de un edificio pudieran no solo influir en la manera de vivir sino ser incluso un modo de vivir; las vivencias que provocaban o evocaban no eran la vida verdadera. La arquitectura no era una imagen del mundo, sino un ente en el mundo y, por tanto, la relación que el ser humano podía y debía mantener, no podía ser la de la observación pasiva.
Eco no consideraba que las imágenes arquitectónicas, ya fueran composiciones musicales, poéticas, pintadas o fílmicas, pudieran ser arquitectura, ya que las imágenes de una vida mejor o distinta que suscitaban no reemplazaban la vida efectiva. La arquitectura existía para ser habitada y solo se podía habitar en un espacio construido. No parece que aceptara que las ensoñaciones que las imágenes suscitan son anticipaciones de modos de habitar o, mejor dicho, no consideraba que dichas ensoñaciones pudieran ser sustitutos efectivos del habitar efectivo. Las imágenes remitían a la realidad y permitían entenderla, no sustituirla.
Podemos estar de acuerdo o no con la visión de la arquitectura de Eco pero sus análisis son aun hoy insustituibles, porque hacen pensar. Polémicos y, por tanto, vitales.
Eco fue un profesor en la Escuela de Arquitectura de Florencia en la segunda mitad de los años sesenta.
La arquitectura constituía un desafío. Eco consideraba que si el arte consiste en la producción de objetos y acontecimientos cuya razón de ser reside en que existen para ser contemplados, la arquitectura (y el diseño industrial) no podían formar parte del mundo del arte, ya que la arquitectura produce objetos para ser usados, cuyo destino y sentido residen en su uso, y no para ser contemplados desde cierta distancia. Eco no aceptaba que las emociones que la vista de un edificio pudieran no solo influir en la manera de vivir sino ser incluso un modo de vivir; las vivencias que provocaban o evocaban no eran la vida verdadera. La arquitectura no era una imagen del mundo, sino un ente en el mundo y, por tanto, la relación que el ser humano podía y debía mantener, no podía ser la de la observación pasiva.
Eco no consideraba que las imágenes arquitectónicas, ya fueran composiciones musicales, poéticas, pintadas o fílmicas, pudieran ser arquitectura, ya que las imágenes de una vida mejor o distinta que suscitaban no reemplazaban la vida efectiva. La arquitectura existía para ser habitada y solo se podía habitar en un espacio construido. No parece que aceptara que las ensoñaciones que las imágenes suscitan son anticipaciones de modos de habitar o, mejor dicho, no consideraba que dichas ensoñaciones pudieran ser sustitutos efectivos del habitar efectivo. Las imágenes remitían a la realidad y permitían entenderla, no sustituirla.
Podemos estar de acuerdo o no con la visión de la arquitectura de Eco pero sus análisis son aun hoy insustituibles, porque hacen pensar. Polémicos y, por tanto, vitales.
sábado, 20 de febrero de 2016
¿Qué es la arquitectura? (2)
Arquitectura es el arte de proyectar o de construir espacios sensibles y es el resultado de dicho trabajo. Un espacio sensible es capaz de producir sensaciones y sentimientos: sensaciones de bienestar y sentimientos estéticos.
Los espacios pueden ser reales o imaginarios, presentes o futuros. En ambos casos, sensaciones y sentimientos son idénticos. El habitar acontece en el presente; en un caso, porque habitamos efectivamente; en otro porque soñamos en habitar.
Obras de arte son también arquitectura. Poesías, composiciones musicales y todas las artes de la imagen, quieta y en movimiento, son capaces de mostrar o evocar espacios habitables en los que el espectador puede proyectarse, sintiendo cómo podría o debería habitar.
La arquitectura es el arte de acotar maneras de vivir. Enseña a vivir. La arquitectura establece las condiciones para que la vida se establezca y perdure. Las imágenes que suscitan deseos de habitar prolongan la vida. Invitan a desear una vida mejor.
La arquitectura es un arte escaso. O quizá inalcanzable.
Los espacios pueden ser reales o imaginarios, presentes o futuros. En ambos casos, sensaciones y sentimientos son idénticos. El habitar acontece en el presente; en un caso, porque habitamos efectivamente; en otro porque soñamos en habitar.
Obras de arte son también arquitectura. Poesías, composiciones musicales y todas las artes de la imagen, quieta y en movimiento, son capaces de mostrar o evocar espacios habitables en los que el espectador puede proyectarse, sintiendo cómo podría o debería habitar.
La arquitectura es el arte de acotar maneras de vivir. Enseña a vivir. La arquitectura establece las condiciones para que la vida se establezca y perdure. Las imágenes que suscitan deseos de habitar prolongan la vida. Invitan a desear una vida mejor.
La arquitectura es un arte escaso. O quizá inalcanzable.
jueves, 18 de febrero de 2016
Poesía y miseria (poesía misérrima)
"Mare nostra que esteu en el zel
sigui santificat el vostre cony
l’epidural, la llevadora,
vingui a nosaltres el vostre crit
el vostre amor, la vostra força.
Faci’s la vostra voluntat al nostre úter
sobre la terra.
El nostre dia de cada dia doneu-nos avui.
I no permeteu que els fills de puta
avortin l’amor, facin la guerra,
ans deslliureu-nos d’ells
pels segles dels segles,
Vagina".
(Dolors Miquel: Mare Nostra)
¿Escándalo? ¿Ofensa?
Sí: estético.
La poesía mediocre enrarece el aire, y todo se vuelve indiferente: marca los criterios con los que juzgar el mundo. ¿Se puede manifestar indignación por la corrupción o la miseria, si se acepta -y se "bendice"- arte pésimo, arte que da la medida del mundo?
El arte obvio no muestra nada. ¡Para qué entonces el arte?
Premio Ciudad de Barcelona.
sigui santificat el vostre cony
l’epidural, la llevadora,
vingui a nosaltres el vostre crit
el vostre amor, la vostra força.
Faci’s la vostra voluntat al nostre úter
sobre la terra.
El nostre dia de cada dia doneu-nos avui.
I no permeteu que els fills de puta
avortin l’amor, facin la guerra,
ans deslliureu-nos d’ells
pels segles dels segles,
Vagina".
(Dolors Miquel: Mare Nostra)
¿Escándalo? ¿Ofensa?
Sí: estético.
La poesía mediocre enrarece el aire, y todo se vuelve indiferente: marca los criterios con los que juzgar el mundo. ¿Se puede manifestar indignación por la corrupción o la miseria, si se acepta -y se "bendice"- arte pésimo, arte que da la medida del mundo?
El arte obvio no muestra nada. ¡Para qué entonces el arte?
Premio Ciudad de Barcelona.
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