domingo, 22 de enero de 2023

AGUSTÍN VILLARONGA (1953-2023): TRAS EL CRISTAL (1987)

TRAS EL CRISTAL by tokyvideo.com

 https://www.tokyvideo.com/es/video/tras-el-cristal


La muerte de un ciclista 

El cebo

Fuego en Castilla 

El verdugo 

La caza 

Calle Mayor 

Qué he hecho yo para merecer esto 

El sur 

Arrebato

y

Tras el cristal


(en desorden, las diez mejores películas españolas)


Tras el cristal, censurada, prohibida en Berlín, causante de desmayos...

Una de las mejores, más duras e implacables películas españolas (como todas las citadas anteriormente...)

Agustín Villaronga vino, a principios de los años noventa, a la Escuela de Arquitectura de Barcelona, a comentar, generosa y desinteresadamente, de la manera más sencilla y atenta posible, la película que se proyectó como ejemplo de la categoría estética de lo siniestro. Nunca quedó más claro un concepto de teoría del arte. 

No se la pierdan (con cuidado)


In memoriam

Zigurat de Dur-Kurigalzu (Bagdad, 1400 aC)

















Fotos: Tocho, enero 2023


Una estrecha y maltrecha carretera mal asfaltada, entre talleres destartalados cubiertos de grasa de máquina, barracas y barracones, basura y perros famélicos, desemboca en un reciento casi abandonado, en cuyo centro se alza, hasta cincuenta y cinco metros de altura, el núcleo central del Zigurat de la ciudad mesopotámica de Dur -Kurigalzu, construido en 1400 aC, que se alzaba en el centro de santuario del dios de los aires y las aguas del cielo, el dios Enlil, hijo del dios del cielo An. Originariamente dominaba, desde sus setenta metros de altura, un conjunto de santuarios y palacios, de los que nada queda salva reconstrucciones modernas. El primer nivel del Zigurat, en cambio, fue reforzado y restaurado en los años ochenta, pero conserva aún todas sus filas de ladrillos de adobe, de grandes dimensiones, entre los que se van insertando, alternándose, cada metro y medio, capas de alquitrán, de cal y de esteras vegetales, que impedían que las aguas festivas ascendieran entre los ladrillos de adobe y los disolvieran, y que las cargas mal repartidas provocaran el colapse de este enorme montaña artificial, cuya función solo se puede especular: quizá la base de un santuario en el que se renovaba anualmente el pacto entre el cielo y la tierra.

Aún hoy, se enmudece ante la altiva presencia dominante del Zigurat , en medio del insólito silencio circundante. En los alrededores montículos de adobe dejan intuir la desvanecida presencia de los santuarios cercanos, hoy reducidos a lodo. El Zigurat, el más majestuoso del mundo mesopotámico, conserva, pese a las mutilaciones causadas por los elementos, todo el mundo. Solo cabe, encogido, alzar la vista.

 

sábado, 21 de enero de 2023

Recuerdos de Mesopotamia













 

Fotos: Tocho, enero de 2023


El vital y vitalista callejón peatonal Mutanabi, en pleno centro de Bagdad, entre la calle porticada Rasheed y el río Tigris, inserta entre los equipamientos de época otomana, es un hermoso expositor de libreros de viejo y artículos de bazar, Chinos a menudo, a cuyo lado se abre el decimonónico café Shabander, un superviviente del atentado mortífero de 2007, que destruyó la calle, restaurada o reconstruida al cabo de un par de años, y que algún músico de laúd y cantante anima.

Un puesto vende recuerdos terribles y fascinantes, de yeso pintado coloreado , entre el kitsch y la nostalgia, de monumentos y obras mesopotámicas, entre aquéllos, una estatuilla que reproduce el busto de la reina Puabi de Ur, de mitad del tercer milenio aC, con todo el ajuar funerario ornándola. Un recuerdo único y económico, vergonzante y deseado.

No se ha podido resistir.


Bagdad 2023

































Fotos: Tocho, enero de 2023


Los tremendos muros Texas de hormigón, que troceaban la ciudad a la que debían protegen, han desaparecido casi totalmente -son residuales- desde el año pasado, aunque tanquetas, vehículos militares, y soldados armados siguen patrullando. El Estado Islámico es aún  latente y la municipalidad tiene miedo de posibles atentados.

La ciudad está más dejada que nunca, los cables enlutan calles y fachadas, basuras y polvo se acumulan, las aceras y las obras están a medio construir y ya se encuentran abandonadas o en ruinas, pero la urbe presenta una vitalidad casi inconcebible, con vendedores callejeros, puestos de todo tipo de artículos, tiendas repletas de productos venidos de China, y una multitud de vendedores, transportistas, ciudadanos que se apresuran, y un tráfico monolítico que bloque todas las calles durante horas en medio del bullicio, el ruido de los generadores (Bagdad sigue careciendo de electricidad continua), y la polución que el tráfico infernal levanta, y que contrasta con el lento discurrir del río Tigris, en cuyas orillas pequeños grupos descansan, y con el silencio imponente en los jardines de los edificios del periodo otomano, cabe el río también, apenas se cruza el umbral en los gruesos muros que los rodean.

Más que nunca Bagdad es una sucesión de contrastes irritantes y fascinantes a la vez, en la que el dinamismo atempera el desaliño general.