jueves, 9 de noviembre de 2023

Las dos caras de Picasso. Picasso en Fontainebleau (MoMA, Nueva York, 2023)





 

Las dos primeras fotos encontradas entre Google Images. Las dos ultimas tomadas en la exposición 


Las dos caras de Picasso. Fontainebleau, un pueblo en Francia, cerca de París, conocido por su palacio real renacentista y sus antiguos extensos dominios boscosos de caza reales, fue donde Picasso y su familia, recién casado y con un recién nacido, se instalaron durante unos meses de 1921, una vez concluida la Primera Guerra Mundial. Las estrecheces habían cesado. Picasso ya era una celebridad. 

Pero fue en un garaje convertido en taller temporal donde produjo unas obras que prosiguieron sus investigaciones sobre la representación plana de volúmenes, y otras que miraron hacia la historia. 

Por un lado siguió pintando cuadros de estilo cubista, algunos de grandes dimensionales, mientras fue componiendo variaciones sobre un motivo clásico, greco-latino o bíblico : tres mujeres cerca una fuente, representadas como fuerzas telúricas o diosas de las aguas, con túnicas y la expresión distante, casi ausente, de las diosas griegas. 

El único rasgo propiamente moderno residía en cierta deformación de los volúmenes, sobre todo de manos y pies, que les concedía un aspecto particularmente carnal, en disonancia con su condición sobrenatural.

En este mundo imaginario dual, Picasso produjo algunos dibujos que constituyen una de sus escasas aproximaciones a la arquitectura, representando como interiores amplios y muros vistos de frente des materializados en los que solo destacan los cantos y los perfiles de los elementos: ventanas, pilastras y molduras, que abren pero encierran espacios.

Una exposición en el Museo de Arte Moderno de n Nueva York recuerda este periodo clave en el arte de Picasso:

https://www.moma.org/calendar/exhibitions/5530




EGON SCHIELE (1890-1918): CIUDAD MUERTA (1911), CIUDADES DE PROVINCIA









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Un complejo caso de devolución de obras de arte expresionistas (calificadas de degeneradas por gobierno nazi alemán), hoy en varios museos norteamericanos, a los herederos de un coleccionista judío, cuya colección fue secuestrada y vendida por el gobierno nazi, dictaminado por un tribunal de Nueva York, ha vuelvo a poner de actualidad la obra del hoy austríaco Schiele, muerto a los veintiocho años de fiebre española, conocido por sus descarnados retratos y autorretratos desnudos, pese a que Schiele fue sobre todo un retratista de tranquilas ciudades de provincias austro-húngaras, aún medievales, que prefería al bullicio de la capital Viena (que sin embargo necesitaba). Estas pequeñas urbes se muestran como figuras insertadas en la trama translúcida de una vidriera, como pinturas lacadas, en las que los tejados, representados a menudo a vuelo de pájaro, se engarzan como las piezas de un rompecabezas o un mosaico de piedras brillantes. Ciudades tan tranquilas, en cuyas calles nadie circula, como si fueren ciudades de los muertos, perfectamente insertadas en la naturaleza, las casas y los riscos casi confundidos, ciudades inmemoriales que adoptan la quietud de las montañas, liberadas de la condición de construcciones artificiales, como si siempre hubieren estado donde aún se encuentran, antes que las propias ciudades humanas existieran.




Urbanismo “táctico” en Nueva York (2020-2023)









 

Fotos: Tocho, Broadway, y el distrito Meatpacking, noviembre 2023


Sin proclamas altisonantes ni querer dar lecciones a nadie, desde hace unos años, Nueva York, la ciudad en la que el cuidado por el espacio público ha brillado (es un decir) durante años por su ausencia, ha emprendido la conversión de calles que son casi autopistas -pero con un tráfico que avanza a paso de tortuga-, como Broadway, en áreas peatonales, sencillas -grandes maceteros, bancos, mesas y sillas, y algún monumento que no impone-, cuidadas  por la municipalidad y por los usuarios, con un suelo de adoquines en ocasiones, y vegetación resistente, libres de grafitis (sorprendentemente ), en las que los viandantes se sientan para tomar el sol, leer, descansar y ver la ciudad desfilar, o trabajar -se dispone de wifi público gratuito-, y en las que, por unos momentos, la metrópoli de Nueva York deviene casi una pequeña ciudad apartada o retirada del gigantismo circundante, sin darle la espalda sin embargo, conviviendo pacíficamente con aquél.

El sol de noviembre y el aire seco iluminan estas áreas cada vez más extendidas y extensas. 





martes, 7 de noviembre de 2023

Through the Lens: Latif al Ani’s Visions of Ancient Iraq (ISAW, Nueva York. 2023-2024)




























 








Fotos: Tocho, Institute for the Study of Ancient World, Nueva York


La exposición Though the Lens: Latif al Ani’s Visions of Ancient Iraq, que se inaugura mañana martes 7 de noviembre en Nueva York,  es una variante de la exposición itinerante sobre dicho gran fotógrafo iraquí, de los años 50 y 60 del siglo pasado, acallado por el régimen del presidente iraquí Saddam Hussein, y con la mayoría de su obra devastada y perdida por la segunda Guerra del golfo y la invasión de Iraq en 2003, que se presentó en Barcelona, Madrid y Córdoba, con el título de Latif al Ani: Bagdad “un lugar moderno”, 1958-1978, entre 2021 y a principios de este año.

Sin embargo, así como las muestras en España se centraron en las fotografías de Latif al Ani que reflejaban la modernización de Iraq tras su independencia  a raíz del final de la Segunda Guerra Mundial, la exposición en Nueva York muestra, por el contrario, qué imagen Latif al Ani ofreció de ciertos yacimientos arqueológicos y de su conversión en atracciones turísticas para viajeros extranjeros pudientes que no dudaban en disfrazarse de beduinos, divertidamente, ante las ruinas, a las que no prestaban excesiva atención. 

Esta visión se completa con un apartado dedicado al descubrimiento de los yacimientos mesopotámicos por parte de misiones extranjeras ya en la primera mitad del siglo XIX, presentado siempre como un logro de arqueólogos británicos y franceses, cuando fueron los propios otomanos, provenientes de lo que hoy es Iraq, que realizaron los descubrimientos, y finaliza con la obra de artistas contemporáneos iraquíes, todos exiliados, para quienes el pasado arqueológico de Iraq constituye una fuente de orgullo, nostalgia y denuncia ante el expolio que aún sufre el país,  causado precisamente por una riqueza ávidamente apropiada y coleccionada por museos internacionales. 

La actual situación política en el Próximo Oriente y la guerra entre los gobiernos de Gaza y de Israel, y el violento dominio colonial que el gobierno de este país ejerce sobre el primero, desde hace más de setenta años, con decenas de miles de muertos, en estos momentos, repercute en universidades y centros culturales norteamericanos, tradicionalmente proclives hacia el gobierno de Israel, y hoy profunda, violentamente divididos, lo que lleva a que cualquier indicio de apoyo al pueblo palestino sea denunciado como un apoyo a Hamás y una manifestación de antisemitismo.

Se teme, por tanto, que una exposición sobre arte iraquí puede ser interpretada como un velado apoyo a Palestina y, por tanto, un ataque al gobierno de Israel, o a Israel en general.

Los artistas iraquíes expuestos, salvos dos, nacionalizados en otros países, no han sido autorizados s viajar a Nueva York para asistir a la inauguración.