CITY OF ORGIES
CITY of orgies, walks and joys!
CIUDAD DE ORGÍAS
Ciudad de orgías, paseos y regocijos,
Ciudad en medio de la que he vivido y cantado, y que un
día haré ilustre,
Ni tus pompas, ni tus cambiantes decorados, ni tus espec-
táculos, me recompensan,
Ni las interminables hileras de tus casas, ni las embarcacio-
nes en tus muelles,
Ni las procesiones en tus calles, ni los brillantes escaparates
llenos de mercaderías,
Ni la conversación con personas instruidas, ni mi concurren-
cia a saraos y fiestas;
Nada de esto, pero cuando yo paso, joh, Manhattan!, tu frecuente y rápido relampaguear ante mi vista ofren-dándome amor,
Ofrendándole una respuesta a mi amor- ésa es mi recom-
pensa,
Amantes, perpetuos amantes, mi única recompensa.
Entramos en el segundo mes del verano. Las ideas se agostan.
Y así,
olvidemos la triste programación de la capitalidad mundial de arquitectura en Barcelona -de pomposo o fatuo título-, el maltrato que los equipos finalistas y el equipo ganador del concurso para el congreso mundial de la arquitectura en Barcelona recibieron por parte de las instituciones organizadoras, la insólita cesión y decisión acerca del pabellón catalán de la bienal de arquitectura en Venecia, los nuevos nombramientos en las direcciones de museos de la ciudad que han soliviantado a una parte del mundo cultural, la mistificación del año Gaudí, la santificación de la esperpéntica Sagrada Familia,…. todo eso en los siete primeros meses del año,
y
dediquémonos por un momento a abrir un breve apartado sobre la visión poética de la ciudad...
Podríamos empezar con…
Otra visión poética (y monstruosa) de la ciudad podría ser:
ResponderEliminarUn laberinto es una casa labrada para
confundir a los hombres; su arquitectura, pródiga en simetrías, está
subordinada a ese fin. En el palacio que imperfectamente exploré, la
arquitectura carecía de fin. Abundaban el corredor sin salida, la alta
ventana inalcanzable, la aparatosa puerta que daba a una celda o a
un pozo, las increíbles escaleras inversas, con los peldaños y la
balaustrada hacia abajo. Otras, adheridas aéreamente al costado de
un muro monumental, morían sin llegar a ninguna parte, al cabo de
dos o tres giros, en la tiniebla superior de las cúpulas. Ignoro si
todos los ejemplos que he enumerado son literales; sé que durante
muchos años infestaron mis pesadillas; no puedo ya saber si tal o
cual rasgo es una transcripción de la realidad o de las formas que
desatinaron mis noches. Esta Ciudad (pensé) es tan horrible que su
mera existencia y perduración, aunque en el centro de un desierto
secreto, contamina el pasado y el porvenir y de algún modo
compromete a los astros. Mientras perdure, nadie en el mundo
podrá ser valeroso o feliz. No quiero describirla; un caos de palabras
heterogéneas, un cuerpo de tigre o de toro, en el que pulularan
monstruosamente, conjugados y odiándose, dientes, órganos y
cabezas, pueden (tal vez) ser imágenes aproximativas.
Fragmento de: Borges, "El Inmortal"
Espléndido, y deprimente. Parece la descripción de Brasilia y de las pesadillas que quiso construir Le Corbusier, no por una red intrincada de calles, sino por la inmisericorde trama de avenidas que se cruzaban en ángulo recto en las que hubiera imposible esconderse para escapar del Minotauro
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