viernes, 30 de junio de 2023

JOSEPH TETTEH-ASHONG (PAA JOE, 1947): LA ÚLTIMA MORADA















En la cultura Ga, de Ghana, desde principios del siglo XX, a los muertos se les entierra en ataúdes de madera, tallados y pintados de vivos colores, llevados en procesión hasta el camposanto, cuya forma evoca la profesión del difunto: un zapato, un enchufe, un avión, un rifle, etc. Dichos vistosos ataúdes derivarían de los palanquines con los que se desplazaban los notables de las comunidades, miembros de las familias reales, en viajes como en su último viaje.

Siguiendo la tradición del arte funerario del país africano, el tallista Paa Joe, de Ghana, ha esculpido ataúdes  en forma de casa. Estas casas, estos fuertes más bien, evocan las construcciones costeras de Ghana en la que se encerraban a los esclavos antes de su último viaje hacia Norteamérica, Centroamérica y Sudamérica en el siglo XIX, un viaje sin retorno, que conllevaba la muerte en vida. 

jueves, 29 de junio de 2023

El arte y lo utilitario (una lección de Proust)


 



La abuela del pequeño Marcel, según cuenta el novelista francés Marcel Proust en Por el camino de Swann -el primer volumen de los siete que componen A la búsqueda tiempo perdido- se negaba a hacer regalos utilitarios. Si no podía ofrecer novelas bien escritas y debía atender a necesidades prácticas de quien quería honrar con un presente, rehusaba comprar útiles modernos -una silla, una butaca, una lámpara-, en favor de muebles y enseres del pasado. En este caso, sostenía la anciana, el carácter utilitario, mera y visiblemente utilitario, se difuminaba, se disimulaba bajo la pátina que los años conceden, bajo el carácter añejo del objeto que lo dotaba de cualidades estéticas capaces de hacer escuchar las voces del pasado ante las cuales el gesto instintivo con el que se cogía un objeto para someterlo a nuestras necesidades quedaba en suspenso, fascinado por la historia que el viejo mueble podía contar. 
Ciertamente, unos enseres viejos pueden ser frágiles y no aguantar el maltrato involuntario, la falta de atención a su débil condición, pero este problema -una silla que cede, una lámpara que ladea y emite una trémula luz opacada- empalidece ante el empeño del objeto de ponernos en contacto con vidas desaparecidas, su resistencia a los envites del tiempo. Un mueble antiguo es una caja de sorpresas y un viático hacia un tiempo desaparecido.
En ocasiones, sin embargo, la anciana gustaba de regalar imágenes de monumentos hermosos que aleccionarían y educarían el gusto. Dichas imágenes solían ser fotografías, “pero encontraba que la vulgaridad, lo utilitario recuperaban demasiado pronto su lugar en el modo mecánico de representación, la fotografía”. Walter Benjamin había leído a Proust. “Trataba de trampear y a falta de la entera eliminación de la banalidad comercial, buscaba reducirla, de sustituirla por algo más artístico, de introducir como varios “espesores” de arte”. Así, a la fotografía la anciana prefería la pintura, si es que algún pintor había retratado el monumento fotografiado. Mas, ocurría que como solo podía regalar una fotografía del cuadro, la reproducción mecánica vulgar regresaba por la puerta trasera, por lo que la anciana buscaba retornar al arte y buscar algún grabado antiguo que documentara “artística” y no “mecánicamente” el monumento soñado, y que podía incluso informar de un estadio anterior del monumento que la fotografía no hubiera recogido.
Lo utilitario, asociado al gesto instintivo, repetido sin pensar diariamente, se asocia al presente, el arte, en cambio, tiene la capacidad de invocar el pasado, cuya manifestación casi mágica, como un genio ascendido de una botella, deja en suspenso las urgencias y simplezas del presente.








lunes, 26 de junio de 2023

Lo que queda cuando ya no queda nada tras la bajada del telón que no se levantará más

ANTES









DESPUÉS 




 

Fotos; Tocho, junio de 2023


Tras seis semanas de funciones, pletóricas de vida, seis días a la semana, con una decena de actores en el escenario, asumiendo unos diez papeles, todos con cambios de vestuario, pelucas, bigotes, y maquillaje, en unos pocos segundos, apenas saliendo del escenario para regresar transfigurados, hasta el nuevo cambio de imagen, con la ayuda de decenas de maquilladores, peluqueros y personal de sastrería, junto con técnicos de sonido para ajustar los micrófonos inalámbricos, en un revuelto veloz de personajes entrando y saliendo, apenas sentándose para cambiar de calzado y ajustar complementos (armas de fogueo, látigos, bisutería, sombreros, gafas de mentira, falsos bigotes, bingos, organillos -que no suenan), tras seis semanas vitales, decimos, solo quedan ristras de zapatos desvencijados, ropa ajada y unos pocos colgadores desparejados esperando vanamente, apagados los focos, un vestuario que ya no llegará…

Es el regreso de la Ciudad Esmeralda, la salida de la madriguera del conejo con un reloj de bolsillo, apenas entreabiertos los ojos.

Las funciones concluyeron.


Agradecimientos a Marcel Borràs, Nao Albet, Anabel Labrador, y todo el personal técnico y administrativo del CDN.

Y a Laura, Diana, Sau, Johnny, Naby, Thomas y Joe

A Vera, Adrià y Oslo 

Hasta una otra vida.






Maquetas de arquitectura precolombinas (Museo de América, Madrid)







Fotos: Tocho, junio de 2023


A nuestro entender, tan solo una pequeña exposición, hace años, en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, y solo con obras de la colección de este museo, ha destacado la belleza de las “maquetas” arquitectónicas votivas o funerarias de diversas culturas de México (Aztecas, ss. XIV-XVI) y de Perú (culturas Mochica, ss. II aC- VII dC, y Chimú, ss. XII-XIII), de terracota, casi siempre de pequeño tamaño, a menudo en forma de recipientes, posiblemente para libaciones, y que documentan no solo la forma del edificio, sino su uso, con representaciones (o dobles) de seres humanos y divinidades en su interior. 

Dada la escasez de restos de arquitectura no monumental, estas “maquetas”, casi siempre en perfecto estado, guardando firma y colores, informan sobre viviendas sencillas, con tejados de chamizo, y pequeños santuarios; raramente documentan la arquitectura imponente de sillares que ha llegado a nosotros. Dichos objetos son un testimonio de la importancia de las construcciones, de las miradas, ante todo, en la vida de las comunidades, del aprecio que se sentía por la casa, cuya presencia se traslada al inframundo, acompañando al difunto. 

En esta “entrada” solo se muestran las “maquetas” de la colección permanente del olvidado Museo de América de Madrid.


 

domingo, 25 de junio de 2023

NICOLAS SAGE (1988): CIUDADES VACÍAS























Nicolas Sage, arquitecto y pintor francés, influido por Morandi y por Antonio López, fascinado por pequeñas ciudades europeas, a veces decrépitas, pero que mantienen el porte, como Palermo, ciudades a veces excesivamente literarias, en las que la piedra ha ahuyentado a las personas, ciudades petrificadas, que se recorren al atardecer, cuando las sombras tienen el empaque de los muros de piedra cegadla por el sol, o  de noche, por calles gastadas iluminadas por la luna, pero que escapan a una visión tópica o nostálgica por la precisión del dibujo y una cierta atmósfera alucinada, más propia de la pesadilla que del sueño del pasado.