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jueves, 18 de diciembre de 2025

PETER MILLER (1913-1996): ESPACIOS SAGRADOS











La foto, en blanco y negro, de Peter Miller puede sorprender. La persona retratada lleva pantalones -una observación banal-, en los años cincuenta, pero, no cabe duda alguna, es una mujer. 
Su nombre o apodo masculino podía abrirle puertas, pero también evocaba las piedras que tanto le fascinaban, piedras inmemoriales con las que, y sobre las que las comunidades Pueblo, en Nuevo México, fundaron construcciones y aglomeraciones desde el año mil. Comunidades en las que Henrietta Myers (tel era su nombre originario) se encontraba a gusto, en las que había hallado su lugar. 
Su obra confirma, si hiciera falta, que el arte moderna no rompió con la tradición, sino solo, en ocasiones, con ciertos estilos o ciertas miradas. 

Peter Miller, en los inicios, sintió fascinación por el arte frágil y torpe de Joan Miró, que le llevó a estudiar el arte, las creencias y los rituales de los primeros pobladores históricos de Norteamérica, anteriores a la llegada de los europeos.  
Esta influencia no pretendía remedar un estilo no naturalista, sino aprender de su visión de mundo, una visión, enmarcada por mitos y rituales, que, pensaba, podía echar luz y profundidad a un mundo plano y chato moderno. Toda su obra interpreta motivos y acciones de los Pueblos, representados por colores que el buen gusto no siempre veía con buenos ojos.
Caída en el olvido, una fundación reivindica su obra, Grqcias a lo cual, quizá por primera vez, se puede contemplar alguna obra suya en la fabulosa exposición sobre Joan Miró y la pintura norteamericana en la fundación Miró -la mejor, más ponderada y bien estructurada exposición del año en Barcelona.




lunes, 15 de diciembre de 2025

JAN LENICA (1927-2001): UBU ET LA GRANDE GIBOUILLE (1979)

 

 

La exposición que el museo Picasso de Barcelona dedica al personaje teatral de Ubu Rey que el poeta Alfred Jarry compuso a principios del siglo XX, y su influencia, por su humor absurdo, su calculada vulgaridad , y su sarcasmo,  en el arte del siglo XX, concluye con la mejor obra de la exposición: el largometraje de animación que el arquitecto, dibujante de cómic y cineasta de animación polaco Jan Lenica (1927-2001) compuso en 1976 (estrenada en 1979 fuera de Polonia) sobre este personaje que, en Cataluña, simbolizó el paternalismo, la untuosidad, la avidez y la desaforada corrupción del presidente-monarca-papa Jordi Pujol y su corte -lo que la exposición no puede atreverse a explicitar, aunque sí lo hicieron reiteradamente autores y actores de teatro como Els Joglars, cuyas máscaras y trajes, diseñados por Joan Miró para una compañía llamada la Claca, sí se han incluido en la exposición. 

miércoles, 10 de diciembre de 2025

JUNYA ISHIGAMI (1974): CAPILLA DEL VALLE (2016)






 Fotos: Tocho,  diciembre de 2025


La apertura de la nueva y descomunal sede de la fundación Cartier, justo en frente del Museo del Louvre, en París, se acompaña de una extensa exposición de lkos fondos de la colección de la fundación. Dado que la remodelación de un bloque haussmaniano, en la calle de Rivoli, ha contado con el arquitecto de la fundación, Jean Nouvel, la exposición se abre con una selección de maquetas de arquitectura, de tamaño casi natural.
La Capilla del Valle, del arquitecto japonés Ishigami (docente en la escuela de arquitectura de Mendrisio, en Suiza), presenta un juego curioso entre la realidad y la ficción.
Por su tamaño casi podría ser un edificio.
La obra juega con la ambigüedad entre una maqueta arquitectónica, un edificio  (un templo en una región montañosa en China) y una escultura. Cuesta saber qué es. ¿Tiene que percibirse como una imagen de un edificio, o es, "en sí", una obra independiente, autónoma. La Capilla "real" justifica su forma por su relación con el entorno, que le da sentido. Esta referencia o relacion desaparece en este caso -como ocurre casi siempre con las maquetas, a menudo transportables, que se convierten en ofrendas u objetos devocionales. 
La referencia a la escultura de Richard Serra aún complica más saber a qué atenerse.
su imponente presencia, con una altura de varios metros, subyuga. Y pone en cuestion la frontera entre la arquitectura y la estatuaria. 

MARCEL L’ HERBIER (1888-1979): L´Inhumaine (La Inhumana, 1924)


 





 ¿Puede una película con la presencia de extras como Pablo Picasso, James Joyce, Ezra Pound, Erik Satie, Man Ray -el canon de la vanguardia artística, poética, musical y pictórica, occidental-, y el trabajo del arquitecto Robert Mallet-Stevens y del pintor Fernand Léger (decorados), el modisto de alta costura Paul Poiret (vestuario), el compositor Darius Milhaud, el mobiliario del padre del art deco, Paul Chareau, decoraciones de René Lalique, y coreografías del sucesor de Nijinsky y gran rival de los Ballet Rusos, Jean Börlin y los Ballets Suecos, ser tachada de ridícula e involuntariamente cómica?
Esta extraña versión de Frankestein lo es, en efecto. La interpretación de elenco acentua la extrañeza de la película.

Creada para la inauguración de la Exposición Internacional de las Artes Decorativas e Industriales Modernas, de Paris, de 1925 -aunque ideada trece años antes-, que lanzó lo que, en 1966, se denominó definitivamente art déco -hasta entonces, estilo moderno (modern style)-, La inhumana  es una película de ciencia ficción, cuyo tema y cuya formalización abrió la vía a la experimentación cinematográfica, y hoy es considerada un clásico de la vanguardia (una expresión que es un contrasentido, un oximorón). La reciente película Frankestein, del cineasta Guillermo del Toro,  no se ha olvidado de la Inhumana.
La partitura de Milhaud, por desgracia, se ha perdido.
La película se estrenó en varias ciudades mundiales, entre éstas, Barcelona.

La gran exposición sobre el art déco que el Museo de Artes Decorativas de Paris presenta hoy, con colas y entradas vendidas con semanas de antelación, ha devuelto a la palestra este extraño manifiesto del diseño moderno, del que se proyectan fragmentos, con sus luces y sus sombras, su inventiva y sus limitaciones, y pone aún más en evidencia instituciones en Barcelona que han renunciado a presentar extensas muestras dedicadas al art déco.  

martes, 9 de diciembre de 2025

MAMADOU CISSÉ (1960): LA CIUDAD DEL FUTURO

























El artista autodidacta Senegalés Mamadou Cissé pinta y dibuja sobre papel con bolígrafos y rotuladores de colores. Éstos caben en un bolsillo, no requieren nada y se pueden usar en las horas muertas de un vigilante nocturno que es lo que Cissé ha sido durante mucho tiempo -o aún sea.
Las ciudades que representa se componen de piezas perfectamente encajadas. Se distribuyen y se ensamblan en un tablero: un territorio plano y horizontal. La ciudad, vista desde el aire, se asemeja a un jardín de torres coloristas, del que la decrepitud y la imperfección han sido  abolidas. Ciudades irreales o ideales. Creación de ciudades que Cissé querría que existieran y que asegura existirían trasplantadas o proyectadas desde el acotado territorio del papel, y de las imágenes mentales, a África, un ciudad. Un día que llegará, sostiene Cissé. Mientras, Cissé sigue anticipándose al tiempo en que las ciudades grises se llenen de color.


 

jueves, 2 de octubre de 2025

Art Déco, hace un siglo








ART DECÓ (EN PARÍS Y BARCELONA)

 

2025: Se cumple el primer centenario de la Exposición Internacional de las Artes Decorativas e Industriales, en París. Un hito que lanzó un nuevo estilo, aún imperante: el Art Decó.

Se han celebrado y se celebran exposiciones en varias ciudades, en París principalmente, sobre este estilo que humanizó la frialdad clínica y desnuda del racionalismo. Con el Art Decó, la decoración volvió a preocuparse que la funcionalidad no estuviera reñida con el placer. Los incomodísimos sillones de Le Corbusier volvieron la vista a las proporciones y las formas del cuerpo humano, no siempre adscrito al porte militar de las figuras del arquitecto suizo.

Barcelona iba a organizar una gran exposición en alguna ciudad europea amén de la “ciudad condal”:

Finalmente, una pequeña muestra sobre la variedad de objetos sobre los que se desplegó el renovado gusto por la suntuosidad contenida por la geometría, un cruce entre el catolicismo y el protestantismo, la hiriente luz blanca y la calidez de las velas, se inaugurará en el museo del diseño de Barcelona en noviembre de este año.

 

PRESENTACIÓN 

Le ruego que se fije usted en el color que tiene todo en Barcelona. Vea usted las casas, los rótulos, las persianas, los árboles y los vestidos de las señoras. Vea usted la inminencia, la violencia, la inmediatez de la realidad. Nosotros estamos en primera fila. No extrañe que hagamos un caso relativo de Descartes. Nuestra filosofía es brusca y no tiene matices. Pero es que ante las verdes persianas de Barcelona no cabe adoptar una actitud mental dubitativa.” 

(Josep Pla: La Publicidad, 1921)

 

Som asseguts
al redós de la taula
prop del bec del gas que xiula
Unes flors artificials
que em fan angoixa perquè no tenen
hivern
Els ulls de ma estimada brillen com els d'un gat
com l'escata
Els vidres de la sala tremolen rondinen sobre els sotracsdels trams
El maniquí de fusta m'apar un espectre
Suara amb el braç he tombat el tinter
S'ha estès la taca negra
I en fer entrada la superstició
HEM ESDEVINGUT PALLIDS

(Joan Salvat Papasseit: “Interior”, Poemes en OndesHertzianes, 1919)

 

“Mucha gente se consideraría afortunada si hubiera perdido la última década.” 

(F. Scott Fitzgerald: La década pérdida, 1939)

 

Fue el Art Decó un estilo internacional, bautizado tras la Exposición de Artes Decorativas e Industriales Modernas en Paris en 1925, característico de la mayoría de los pabellones y de objetos expuestos. Éstos debían ser considerados “ultra modernos”, sin referencias al pasado. Mas, en verdad, el Art Decó se singularizó por el uso de formas esquemáticas, geometrizadas, casi caricaturescas, inspiradas en el cubismo más decorativo y las artes “primitivas”, ejecutadas con materiales valiosos y a veces innovadores, sin caer en la renuncia a la ostentación del saber manual y el ornamento, proscrito por el diseño de las escuelas de diseño racionalistas que defendían la depuración o el puritanismo formales, la estilización, y la producción mecánica. 

 

OPTIMISMO

Al igual que el Noucentismo, en Cataluña, y la vuelta al orden del arte metafísico y de la Nueva objetividad alemana, el Art Decó, imperante en las artes decorativas, pero característico también de nuevas formas de vida,parece surgir como reacción a la delicuescencia modernista y a la desfiguración macabra y la completa destrucción física y moral causadas por la Primera Guerra Mundial (1914-1918) que laceró, sobre todo, Europa, marcó el fin de los Imperios y acentuó la extensión del dominio colonial en el Próximo Oriente, sobre todo. La voluntad de poder, la aceleración del capitalismo antes del choque de 1929 y la creencia en un futuro prometedor, dibujaron una visión ciegamente optimista del futuro -a sabiendas a veces del engaño- que el diseño imprimió en los objetos cotidianos que facilitaban y acomodaban la vida diaria de las clases adineradas.


HEDONISMO

El desnudo tenía sólo dos significados en la mente de la gente: a veces el símbolo de la belleza y a veces el de lo obsceno.” (Paul Valéry)

 

¡Abajo corsés, miriñaques y polisones que hinchaban y henchían los acortinados vestidos femeninos! Éstos se alisaron, se aligeraron, se escotaron y, sobre todo, se acortaron. Las rodillas quedaron al descubierto, por vez primera en la historia, sin causar escándalo, o causándolo, cómo se buscabaLa moda masculina, más sobria, se contuvo, pero también se desentendió del chaleco, hasta la irrupción de la ropa deportiva, de calzones cortos y colores claros. El cuerpo quedó expuesto al sol. Los ejercicios al sol ya no fueron tareas de labriego, y el franco nudismo devino una práctica regimentada y saludable, una vuelta a la naturaleza, una celebrada manifestación del culto al cuerpo -al que la clase pudiente se podía entregar-, que la publicidad, el music-hall, marcado por la desnudez “primitiva” o “salvaje”, y el naciente arte cinematográfico se aprestaron a promover. 


EXOTISMO 

La acentuación de las posesiones coloniales en los continentes asiático y africano, la exhibición de los bienes conquistados en las exposiciones coloniales en Europa a lo largo de la primera mitad del siglo XX, y la creación de museos de antropología que mostraban lo que los “pueblos primitivos” llevaban a cabo, atrajeron el interés por los motivos “orientales” y primitivos, considerados una curiosidad y una novedad que rompían la uniformidad del arte europeo académicoLa ensoñación orientalista, aparecida en el siglo XIX -la explotación de formas y modismos forzadamente distintos y vagamente risibles-, se conjugó con el gusto por formas tribalesuna manera de sacudirse el conformismo y de despertar la curiosidad y el deseo de posesión de lo nuevoMaderas de Oriente, Hindustán, Polvos Morisca, Rosa de Bagdad o Sultana,fueron marcas de artículos de lujo que alternaron con Tabúy con OrgíaA la vez, ejaponismo, ya destacable a finales del siglo XIX, caracterizado por la utilización de nuevos materiales como la laca urushi y la cáscara de huevo, se sumó a este gusto por el refinamiento. 


POPULARISMO Y POPULARIZACIÓN

“Está en el poder de la radio de resucitar la poesía como un arte hablado” 

(Herbert ReadNew verse, 1939)

 

Diseñadores de estilo Art Decó cultivaron sofisticados trabajos manuales, desde la marquetería hasta el esmalte cloisonné, y utilizaron materiales raros como el galuchat(o piel de raya) o la laca. Pero también recurrieron a materiales más económicos como la baquelita -una resina sintética, descubierta a principios del siglo XX, que podía sustituir el cristal o la laca- aplicados a objetos de producción industrial como electrodomésticos, en cuya fabricación también intervenían papeles y tejidos. El Art Decó no fue solo un estilo de diseños exclusivos -como sí lo fue el racionalismo de los muebles de tubo de acero cromado-, sino que también caracterizó a útiles económicos , de producción maquinal, que definieron y animaron y asustaron los tiempos modernos, puestos al alcance de una mayoría. 


A A.S., promotor de la propuesta


https://www.fad.cat/es/agenda/13556/art-deco-1925-2025-el-disseny-mirall-de-les-arts-decoratives


 





sábado, 20 de septiembre de 2025

ALEX DA CORTE (1980): LA CASA FANTASMA


 




















No, no es un error.

La casa fantasma no es una obra del artista venezolano-norteamericano Álex da Corte, sino de los arquitectos Denise Scott-Brown y Robert Venturi: una escultura y un espacio público que recrea, en su lugar de origen, la destruida morada de Benjamin Franklin, gracias a quien la colonia británica se independizó de la metrópoli, en Filadelfia.

Esta casa, sin embargo, inspiró la instalación de Álex da Corte: una casa construida -o delimitada- con neones de colores: una casa sin paredes ni puerta, donde todo está a la vista, presidida por un televisor gigante. Una casa sin secretos, donde nada se esconde, con todo a la vista de todos. Un aparente refugio en el que el único refugio para olvidar lo que acontece alrededor es la pantalla del televisor. 

La casa abierta a los cuatro vientos es un horror y una pesadilla. Un refugio requiere soledad, y un corte con el entorno; paredes que componen un mundo distinto en el que abismarse. La casa en la que todo acontece como si de un espectáculo ante todo el mundo encoge y cohibe. Lo que ocurre está sometido al escrutinio general. Los colores infantiles que se asocien con la inocencia se vuelven horribles, y la casa abierta se transforma en una cárcel, siempre iluminada, donde la felicidad es de obligado cumplimiento. Cualquier otro sentimiento aparece como una muestra de ingratitud y egoísmo: ¿cómo no se puede ser feliz en semejante entorno, en el que cualquiera, a cualquier hora, puede acceder, sin preguntar?

Las casas son lugares donde apartarse para que cada persona se “reencuentre” consigo misma, sin cuyo objetivo cumplido no puede acoger a los demás. Es necesario que cada uno haga las paces consigo mismo para poder abrirse. La casa siempre abierta, teñida con luces y colores que obligan a la felicidad, es una trampa que evita la reflexión, la vuelta sobre uno mismo, la toma de distancia que permite tener una mirada razonada y objetiva sobre lo que acontece. La ausencia de límites conlleva la falta de ordenación. Las pautas, las leyes dejan de tener sentido. Todo es posible; es decir, nada lo es. La vida se paraliza. 

La casa abierta de Álex da Corte es un sarcasmo sobre las periferias suburbiales coloristicas donde la felicidad es de obligado cumplimiento, un estado permanente y no un instante de regalo, un momento de bienestar, sin depender del escrutinio ajeno.


Véase, por ejemplo, la página web del artista: 

http://alexdacorte.com/


https://art21.org/gallery/alex-da-corte-artist-at-work/