Mostrando entradas con la etiqueta arte moderno. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta arte moderno. Mostrar todas las entradas

lunes, 16 de febrero de 2026

TAYSIR BATNIJI (1966): REMNANTS (RUINAS, 2024-)





 


Remnants: una palabra citada en Isaías 17:3. Se traduce por resto o residuo; los restos de las ciudades que Yahvé destruye, o que son destruidas al perder la protección de Yahvé.
En la Septuaginta (en griego), la palabra hebrea  Ū·šə·’ār (lo que quedase traduce por  loipos, que significa resto, y por reliquia en la Vulgata (en latín). 

El título de la serie de pinturas del artista originario de Gaza, afincado en París, Taysir Batniji, se refiere a lo que la destrucción causa, y que adquiere valor de testimonio. No es un simple fragmento. Se trata de una reliquia que cuenta lo que se ha perdido y como se ha llegado a este horror . Lo que se destruye son ciudades: edificios, hogares, y los restos son la evidencia del daño intencionadamente infligido, de un acto criminal.

Cada día, día a día, Taysir Batniji ha recibido mensajes en su móvil, acompañados de imágenes. Éstas aparecen borrosas en la pantalla. Y se aclaran. No siempre quiere verlas con nitidez. El horror que revelan es insoportable, por lo que muestran y por lo que esconden. Lo que se imprime en la pantalla es lo que se puede ver. Fuera del marco, lo inenarrable, lo que debe permanecer oculto porque su contemplación es inhumana. 
Son fotos del entorno familiar. Y lo que la imaginación compone a partir de lo que se ve y no se ve no llega a dar la dimensión de lo que acontece. 

Lo borroso es una sarcástica manera de representar. Borramos y emborronamos para esconder imperfecciones y que se materialice la perfección. Borron y cuenta nueva, si bien el emborronar ensucia la memoria: destruye y convierte en mancha lo que antes se mostraba nítidamente . Lo borroso es un filtro para no ver lo que no cuadra, lo que escapa a la norma. Una manera de destruir una imagen, de evocar simbólicamente la destrucción que la imagen documenta. Refuerza la violencia de la destrucción.
También en este caso. Pero si la norma es la vida diaria, con sus problemas, y sus satisfacciones, lo que escapa a la norma es la muerte. Las figuras borrosas son el tránsito de la vida a la desaparición, una vida que se apaga, agredida borrada violentamente.  
Desde hace dos años, esta serie parece no tener fin. 

Una parte de la serie se expone en la bienal de arte de Riyadh (Arabia)





















domingo, 15 de febrero de 2026

RAND ABDUL JABBAR (1990): A TALE BEFORE THE DELUGE (UN CUENTO PREVIO AL DILUVIO, 2025)










 Sobre ladrillos de madera, condenados a desaparecer -contrariamente a los de barro cocido- el artista iraquí Abdul Jabbar, instalado en los Emiratos, basándose en el poema de Gilgamesh, que incluye la narración del diluvio, ilustra la destrucción del patrimonio mesopotámico saqueado por las guerras, los aventureros, los arqueólogos del pasado, los traficantes, coleccionistas  y algunos conservadores de museos, como si un diluvio lo hubiera arrasado, un pasado compuesto de fragmentos dispuestos en desorden y de manera discontinua.

La instalación se expone en la bienal de arte de Riyadh dedicada a Gaza y a Iraq. 

jueves, 5 de febrero de 2026

TADASHI KAWAKATA (1953): LA ÚLTIMA MORADA


 























Tadashi Kawakata: arquitecto y escultor japonés. 
Sus esculturas son maquetas de arquitectura; o son construcciones en miniatura. Cabañas, construidas como nidos, en lugares parecidos a los que los pájaros escogen: intersticios, aleros, quicios, rebordes; o árboles.
Muros cortina impolutos y reflectantes sobre los que se adhieren pequeñas moradas hechas con unas pocas muestras de materiales que se diría halladas al azar y combinadas y trabadas rápidamente, como un trabajo modesto y provisional, que contrasta con la frialdad de la pared de cristal. 
Construcciones de fortuna, que desentonan de la pulcritud del entorno y de las construcciones a las que se unen parasitándolas, buscando protección, y exhibiendo por contraste la inhumanidad y absurdidad de los paramentos vítreos, que tienen la transparencia del cristal pero que no se pueden abrir como una ventana: ventanas ciegas a las que no se puede asomar, cerradas a cal y canto como en una cárcel de cristal. 
Por contraste, las cabañas de Kawamata se ubican aquí y acullá, están y no están, son molestas para la vista que busca líneas rectas y pulcritud, lisura, ausencia de vida y de relieve, sobre lo que cualquier accidente o incidente resbala. 
Pero las cabañas no resbalan y denotan que los hogares se construyen con remiendos, se hacen y se deshacen, siempre son frágiles, a merced de la vida, se reparan, se destruyen, se desplazan, crecen y disminuyen, y contrasten con la imagen fúnebre de los muros cortina.
Buscan un lugar, su lugar, y lo hallan, sabiendo que pronto deberán desmontarse y desplazarse. Son refugios precarios, que “hablen” de precariedad y calidez, sin embargo. De resistencia y empeño, de la huida al abandono aunque -quizá puesto que - no se dispone de casi nada. La cabaña como el último refugio -antes de dejarse ir, que evita abandonarse.

Kawamata expondrá próximamente en París .

Ya en 2013, sus construcciones en los árboles , al aire libre, fueron mostradas en este blog :