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domingo, 14 de junio de 2026

DAVID HOCKNEY (1937-2026): INTERIORES































y una piscina…


 

Piscinas de aguas azules, villas de líneas rectas, terrazas y colores planos bajo el sol de California; ni una nube; lugares luminosos y desiertos, en los que no se percibe vida. 

Las célebres escenas del sueño americano que retratara el pintor inglés David Hockney, fallecido ayer, aparecen más como desoladas naturalezas muertas, viñetas que aluden a rupturas y desapariciones, que a encuentros placenteros. Se palpa la incomodidad, una paradoja en lugares que parecen haber sido planificados para una vida sin problemas.

Los interiores de Hockney, por el contrario, en los que la vida está sólo sugerida -raramente los usuarios se muestran, tan solo dejan rastros a través de algún objeto, un sombrero, por ejemplo, despreocupadamente abandonado en el asiento de rafia de una vieja silla de madera cansada cuyas patas empiezan a doblarse-, son cálidos, íntimos: la escena no suele mostrar una estancia entera, sino un rincón, cerca de una ventana, por ejemplo, a través de la cual se perciben reconfortantes, tranquilizadoras, calladas fachadas de casas antiguas, o el extremo de un sofá chester que se intuye se usa habitualmente. Unas escenas en blanco y negro, tan solo siluetadas, más unos signos que recuerdan un momento de intimidad que unas imagen que exhiben posesiones.

Curiosamente, el pintor de las villas lujosas es más casi dolorosamente cercano en estas viñetas de interiores sin pretensiones en los que cada objeto parece necesario y ocupa el lugar que ha hallado le pertenece.

David Hockney, el retratista de los interiores domésticos. Extraño, insólito 

 

sábado, 6 de junio de 2026

Criada

“ “¡El cristianismo, al fin, y a pesar de la Magdalena, es religión de hombres -se decía Gertrudis [la tía Tula]; masculinos el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo…!” Pero ¿y la Madre? La religión de la Madre está en: “He aquí la criada del Señor; hágase en mí según tu palabra [Lc, I,38]” y en pedir a su Hijo que provea de vino a unas bodas, de vino que embriaga y alegra y hace olvidar penas, y para que el Hijo le diga: “¿Qué tengo yo que ver contigo, mujer? Aún no ha venido mi hora [Jn, II, 3-4].” ¿Qué tengo que ver contigo…? Y llamarle mujer y no madre…”

(Miguel de Unamuno: La tía Tula , XVII)


NB: escrita en 1903, La tía Tula es una de las mejores -si no la mejor- novelas en español, por lo menos. Novela seca, cortante, despiadada, abrupta, casi excesivamente lúcida y sutil. Obra de cirujano. Un monumento, a pesar (o quizá a causa) de su brevedad. 

En estos días, el Padre holla tres ciudades españolas.

sábado, 30 de mayo de 2026

HENRI ROUSSEAU (LE DOUANIER ROUSSEAU - EL ADUANERO ROUSSEAU, 1844-1910): ARQUITECTURA Y CIUDAD









 Fotos: Tocho, París, mayo de 2026


Considerar que el pintor francés Henri Rousseau -que hoy se puede calificar de pintor “naïf”- haya podido aportar un punto de vista sobre la ciudad en transición, de la ciudad aún amurallada a la ciudad rodeada de barrios periféricos industriales, asaetados por altas chimeneas fabriles, puede ser una exageración o un comentario fuera de lugar.
Mas, aunque Rousseau fuera un modesto funcionario público que se inició tardíamente al arte -tras seguir una formación como pintor, y obtener el reconocimiento de artistas de vanguardia, marchantes y coleccionistas de arte moderno en los inicios del siglo XX-, que su torpeza como pintor naturalista sea entre entrañable y risible, y que sus obras maestras representen selvas oníricas con animales salvajes infantiles, en composiciones fascinantes, por la perfección técnica y el atrevimiento compositivo, fue también un pintor atento a la vida urbana y la importancia de barriadas y edificios sueltos -modestos, comunes, sin ínfulas, lejos de los palacios y los templos-, en la configuración del espacio periférico.
 Sus edificios fueron pintados del natural, cuidando los detalles, unos edificios modestos que jugaban un papel importante en la vida de barrios y comunas extramuros. Rousseau no inventaba. En todo caso, transfiguraba. Y sus cuadros de los entornos de París, así como de la propia ciudad, a menudo reflejan mejor la vida de y cerca de la ciudad, aun marcada por el campo, que los que los impresionistas compusieron.

Una maravillosa exposición antológica en París, hoy, da cuenta de lo que debemos a Rousseau, con una sonrisa, es cierto, admirativa y estupefacta. 



jueves, 28 de mayo de 2026

ALEXANDER CALDER (1898-1976) Y LA ARQUITECTURA: TOWERS (1951)










 
Fotos: Tocho, París, mayo de 2026 & Google Images


No todos los móviles -así Marcel Duchamp denominó las frágiles esculturas de alambres que Calder compuso desde finales de los años veinte- cuelgan del techo o se apoyan en una base. 
En los años cincuenta, Calder, ironizando sobre la contundencia y pesadez de los rascacielos hincados como estacas, unas junto a otras, componiendo barreras de afiladas puntas, en las ciudades norteamericanas, construyó algunas de las más delicadas, casi invisibles esculturas de finas varillas metálicas, dispuestas en la parte alta de las paredes, como extraños insectos. 
Estas esculturas móviles se componen de un cuerpo más o menos piramidal, semejante a un sombrero puntiagudo de bruja, levemente ladeado, delineado por alambres negros,  del que brotan, como de un tronco podado, hojas, filamentos, y del que cuelgan suspendidos en el aire, pequeños y aéreos objetos de diversos materiales, que rondan el cuerpo central. 
Como en un mundo al revés, las torres -tal es el nombre que reciben este tipo de esculturas- nacen de planos verticales, y parecen ascender por éstos. Podrían ser ménsulas o lámparas de pared, pero más se asemejan a un organismo vivo que hubiera decidido escapar por lo alto, cansado de ser una torre convencional, que le sacara la lengua a la ley de lagravedad. Un soplo dedicada aire fresco siempre necesario en la “gravedad” de la arquitectura.. 

Varias de estas obras se exponen en una espléndida y muy bien montada exposición antológica dedicada a Calder en París. 



sábado, 23 de mayo de 2026

BFK






La exposición estrella del año de la capitalidad mundial de la arquitectura asignada a Barcelona, titulada Seny i Rauxa (Sensatez y Alocamiento, Cordura y Desatino), en el Museo del Diseño de Barcelona, que repasa 150 años de arquitectura catalana desde el año en qué la formación del arquitecto se separó -por desgracia- de la del artista plástico y abandonó la sede de la Academia de Bellas Artes -un error con consecuencias que no se cometió en otros países, aunque podría revertirse y la escuela de la arquitectura retornar bajo el más acogedor paraguas de la universidad literaria de Barcelona-, hasta hoy, expone destacadamente una de las sillas diseñadas por arquitectos, en el siglo XX, tan cómodas para descansar -aunque inútiles si se quiere leer y conversar, e imposibles de abandonar airosos- como elegantes, fáciles de construir y de precio contenido, la silla BFK (también conocida como Mariposa), que los arquitectos españoles y argentinos 
Antonio Bonet (1913-1889), Juan Kurchan 1913-1972) y Jorge Ferrari Hardoy (1914-1977) idearon y construyeron en 1938 -aunque nunca patentaron.

La crítica de arte Ángela Molina, autora de un texto del catálogo de la exposición, comentaba que la hora de gloria de dicha silla ocurrió cuando la actriz Ingrid Bergman descansó y se relajó, bajo el sol, en un momento de cordura, en aquélla - en una de las numerosas variantes de la misma- en la mítica película Viaje a Italia, de Roberto Rossellini, de 1954. 
Pocas sillas bien diseñadas pueden enarbolar semejante honor. La inicial del nombre de la silla bien podría ser el de la actriz -y no solo de uno de los arquitectos. 

Agradecimientos a AM por esta información