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sábado, 30 de mayo de 2026

HENRI ROUSSEAU (LE DOUANIER ROUSSEAU - EL ADUANERO ROUSSEAU, 1844-1910): ARQUITECTURA Y CIUDAD









 Fotos: Tocho, París, mayo de 2026


Considerar que el pintor francés Henri Rousseau -que hoy se puede calificar de pintor “naïf”- haya podido aportar un punto de vista sobre la ciudad en transición, de la ciudad aún amurallada a la ciudad rodeada de barrios periféricos industriales, asaetados por altas chimeneas fabriles, puede ser una exageración o un comentario fuera de lugar.
Mas, aunque Rousseau fuera un modesto funcionario público que se inició tardíamente al arte -tras seguir una formación como pintor, y obtener el reconocimiento de artistas de vanguardia, marchantes y coleccionistas de arte moderno en los inicios del siglo XX-, que su torpeza como pintor naturalista sea entre entrañable y risible, y que sus obras maestras representen selvas oníricas con animales salvajes infantiles, en composiciones fascinantes, por la perfección técnica y el atrevimiento compositivo, fue también un pintor atento a la vida urbana y la importancia de barriadas y edificios sueltos -modestos, comunes, sin ínfulas, lejos de los palacios y los templos-, en la configuración del espacio periférico.
 Sus edificios fueron pintados del natural, cuidando los detalles, unos edificios modestos que jugaban un papel importante en la vida de barrios y comunas extramuros. Rousseau no inventaba. En todo caso, transfiguraba. Y sus cuadros de los entornos de París, así como de la propia ciudad, a menudo reflejan mejor la vida de y cerca de la ciudad, aun marcada por el campo, que los que los impresionistas compusieron.

Una maravillosa exposición antológica en París, hoy, da cuenta de lo que debemos a Rousseau, con una sonrisa, es cierto, admirativa y estupefacta. 



jueves, 28 de mayo de 2026

ALEXANDER CALDER (1898-1976) Y LA ARQUITECTURA: TOWERS (1951)










 
Fotos: Tocho, París, mayo de 2026 & Google Images


No todos los móviles -así Marcel Duchamp denominó las frágiles esculturas de alambres que Calder compuso desde finales de los años veinte- cuelgan del techo o se apoyan en una base. 
En los años cincuenta, Calder, ironizando sobre la contundencia y pesadez de los rascacielos hincados como estacas, unas junto a otras, componiendo barreras de afiladas puntas, en las ciudades norteamericanas, construyó algunas de las más delicadas, casi invisibles esculturas de finas varillas metálicas, dispuestas en la parte alta de las paredes, como extraños insectos. 
Estas esculturas móviles se componen de un cuerpo más o menos piramidal, semejante a un sombrero puntiagudo de bruja, levemente ladeado, delineado por alambres negros,  del que brotan, como de un tronco podado, hojas, filamentos, y del que cuelgan suspendidos en el aire, pequeños y aéreos objetos de diversos materiales, que rondan el cuerpo central. 
Como en un mundo al revés, las torres -tal es el nombre que reciben este tipo de esculturas- nacen de planos verticales, y parecen ascender por éstos. Podrían ser ménsulas o lámparas de pared, pero más se asemejan a un organismo vivo que hubiera decidido escapar por lo alto, cansado de ser una torre convencional, que le sacara la lengua a la ley de lagravedad. Un soplo dedicada aire fresco siempre necesario en la “gravedad” de la arquitectura.. 

Varias de estas obras se exponen en una espléndida y muy bien montada exposición antológica dedicada a Calder en París. 



domingo, 17 de mayo de 2026

TSUYOSHI TANE (1979): MEMORYSCAPE (MEMORIA DEL PAISAJE, MUSEO LUISIANA, COPENHAGUE, 2026)













Fotos: Tocho, Atelier Tsuyoshi Tane Architects (Paris), Louisiana Museum of Art, Copenhague (Dinamarca), mayo de 2026


Memoryscape es una exposición dedicada a la manera de pensar y de proyectar del estudio de arquitectura japonés de Tsuyoshi Tane, afincado en París.

El estudio parte del presupuesto que la tabula rasa no es deseable -ni siquiera existe-, así como la invención a toda costa. 

El futuro se sustenta sobre el pasado. Son las soluciones y la aproximación ética al entorno del pasado que pueden alumbrar y guiar las maneras de obrar del futuro. Las referencias no son corsés, ni imposiciones, sino modelos positivos o negativos de lo que se quiso hacer con acierto o no. El pasado abre vías por las que se puede circular. No se tiene porque tomarlas, como se tiene que avanzar con los ojos abiertos y la mente abierta. Quienes niegan las lecciones del pasado pueden solventar problemas, pero a qué precio. La humanidad y el hacer humano se alzan sobre los logros y los fracasos del pasado y, sobre todo, sobre el temple de los seres del pasado que supieron abrir los ojos y nunca se negaron a bajar la vista.

La exposición despliega un sin número de referencias que cubren suelo y paredes sobre las que se apoyan pequeños soportes horizontales en delgados soportes verticales, a modo de atriles, que sustenten pequeñas maquetas, prototipos y libros abiertos, de tal modo que no se impongan, sino que parecen brotar de las soluciones que el pasado brinda: un fértil suelo que alimenta las propuestas del estudio de arquitectura, siempre generosas en el reconocimiento de las luces del pasado -que no se siguen ciegamente. La discreción rima con el discernimiento sobre las lecciones de la historia. En arte como en arquitectura no existe el progreso que cancela el pasado, sino que se da una permanente actualización de lo que se llevó a cabo, y la realización de lo que se quiso materializar sin lograrlo.

Una lección -que no da lecciones sino que brinda ejemplos- de cómo abordar la articulación del pasado y del futuro sin cancelar ni lo que se logró ni lo que se podría y debería mejorar -a partir de lo que se intentó.

https://louisiana.dk/en/exhibition/memoryscapes/


martes, 12 de mayo de 2026

YVES MARCHAND (1981) & ROMAIN MAFFRE (1987): TEATROS (2013-2021)













Las catedrales del cine, suntuosamente construidas entre los años treinta y cincuenta, han caído en el olvido. Cerradas y en ruinas, a causa de la proliferación de conjuntos de pequeñas salas, en los años setenta y ochenta -decaídas a su vez, por la irrupción de Internet y de las plataformas que permiten ver cine -aunque no escucharlo en medio del bullicio de una casa de pisos -, algunas han sido rehabilitadas o al menos usadas de nuevo para funciones y tareas alejadas de las ceremonias sagradas que constituyen o constituían las proyecciones cinematográficas con todas las butacas vendidas. Hoy son simples aparcamientos, supermercados, tiendas al por mayor, gimnasios….espacios públicos o privados entregados al comercio y al ocio desacralizado, indiferentes a la majestuosidad a veces exagerada o ridícula, vergonzante, aunque paradójicamente placentera, entrañable y ensoñadora, de las salas, las antesalas y los accesos concebidos como salones donde exhibirse y encontrarse, ver y ser visto . La velocidad del comercio y del ejercicio físico -cuyas estructuras meramente funcionales parecen temporales, de quita y pon, ante la serenidad decadente del edificio- no casa con el silencio que el auto sacramental del cine exige. La sala de cine convertida en un cascarón vacío que cualquiera puede ocupar sin atender a la historia del lugar. El desinterés por el pasado es un buen reflejo de los tiempos aún marcados por el ansia de novedad cada vez más escasa -y quizá innecesaria, patético o risible.
Como bien lo muestran las fotografías de los franceses Yves Marchand y Romain Meffre, conocidos por su interés en las ruinas modernas, y las ciudades arruinadas;

sábado, 9 de mayo de 2026

ADRIÀ GOULA (1973): COTA O (2024-2026)








Las paredes de las estancias solían recubrirse hasta media altura con azulejos o con pintura impermeable brillante. Así, se aseguraba cierto frescor en verano -la cerámica vidriada disipa el calor- y se evitaba el moho en invierno. Por otra parte, estas superficies eran fáciles de limpiar. El roce inevitable no dejaba una huella imborrable. La pared se podía baldear para mantenerla limpia. Se aseguraba un interior salubre y acogedor. Además, la división horizontal que recorría las paredes ayudaba a crear una sensación más confortable pues la gran altura, intimidante, de la estancia, disminuía visualmente. Se daba más importancia y peso a la parte inferior de la pared más en contacto con los usuarios. 

Mas, en la periferia de la ciudad de Valencia, a partir del 29 de octubre de 2024, y durante dos semanas al menos, la partición horizontal de las paredes de espacios interiores -garajes, comercios y viviendas- se tuvo que leer de manera muy distinta. La vida que aquélla garantizaba , y la comodidad que aportaba, devino lo contrario, y el nítido tratamiento distinto de las superficies inferiores y superiores expresó justo lo contrario de lo que se percibe habitualmente. La parte superior, a partir de una altura superior a la de un humano, definía una burbuja de aire -a la que nadie llegó. La parte inferior, en contacto con los usuarios, se convirtió en una trampa mortal. La línea de la vida señaló el final de la misma, por la inaudita  inundación que la imprevisión -cuando no la insensibilidad e indiferencia, la ineptitud, el cinismo y la dejadez- de ciertos representantes políticos no supo o no quiso advertir. La parte alta de los muros, impoluta. Encalada, incontaminada, blanca y luminosa, con la Inmaculada y fría indiferencia del cielo ante la muerte más abajo. La inferior, enterrada. Vidas enterradas. Interiores convertidos en trampas, cárceles, tumbas o sarcófagos. Espacios de los que ya no se pudo salir.

El arquitecto y fotógrafo Adrià Goula se atrevió a recorrer los interiores tres semanas más tarde. Sus fotografías no requieres explicaciones ni denuncias a voz de grito. Hielan. Porque no logran esconder el nivel del horror que una línea ocre, casi dorada, que recorre horizontalmente las paredes, traza y expresa. La línea que no es la de la vida.


Agradecimientos a Adrià Goula por sus explicaciones. 




 

domingo, 3 de mayo de 2026

Pirámide

 




Notas y fotos: de las autoras del pastel & Tocho, 2024-2026


Como si de un cuento se tratara.

Una pequeña -pero grande, en verdad- pastelería en un barrio en la parte alta de la ciudad de Barcelona, vende, desde hace un par de años un pastel individual.

Éste, presentado un cuadrado de cartulina barnizada de color oscuro, tiene la forma de una pirámide. Las caras, lisas y brillantes, están recubiertas de chocolate negro. Motas (notas) de oro espolvorean la parte superior.

El dulce es una creación de una de las pasteleras, arquitecta . Combina ingredientes como el chocolate, la naranja, el azahar y el pistacho , originarios de culturas y continentes distintos, armonizados en un forma geométrica -arquitectónica.

Cuentan que este pastel respondía a un encargo inicial. Se trataba de la aportación de un equipo a un concurso internacional de arquitectura en Barcelona. El proyecto de aquel partía de las enseñanza que brinda el pasado a las soluciones del presente ante problemas que ya se dieron anteriormente y frente a los cuales los humanos reaccionaron, quizá no con fortuna, pero si con serenidad. El desaliento ni la ceguera ilusoria no fueron de recibo.

La forma de la pirámide, los ingredientes venidos de distintas partes del mundo, combinados en un pastel actual, podían simbolizar bien las ideas de la propuesta.

Dos años más tarde, este pastel, que se comercializa con leves cambios formales y de composición, ha adquirido un nuevo sentido, menos cerebral, más emotivo. Ha sido adoptado como homenaje de un artista a un familiar difunto. Una forma, que evoca un rayo de sol,  adecuada para acoger y celebrar a un difunto. Simbolizaba la pervivencia de la luz del pasado. Es hoy una ofrenda, que manifiesta la perdurable vitalidad de un recuerdo. Si la lectura originaria traía la luz del pasado, la interpretación actual lleva la luz al pasado para que el recuerdo del familiar desaparecido no se extinga.

Pacas veces, una misma creación -gustosa, además- ha cambiado tanto, tan intencionada y lucidamente, de significado.

Y hoy, todos podremos rememorar  esta modesta historia si acudimos a….


A quienes crearon el mejor pastel de Barcelona 

 

JASON MITCHAM (1979): EVER BEHIND THE SUNSET (2025)


El sueño del arquitecto es la pesadilla de quien no lo es

La casa natal del artista norteamericano fue expropiada y destruida en 2011. Catorce años más tarde, se atrevió a ver qué había ocurrido.

Véase la página web de este pintor y cineasta de animación: https://www.jasonmitcham.com/

sábado, 18 de abril de 2026

Arquitectura en el día del libro (Sant Jordi, Barcelona, 23 de abril de 2026)

Serie de entrevistas sobre libros sobre arquitectura y urbanismo publicados en 2025-2026, y divulgados en el próximo día del libro en España, en particular en Cataluña -un día de abundantes ventas con descuento, y autores firmando ejemplares, sentados  en librerías y en casetas y puestos de venta callejeros, ante colas de lectores libro en mano, en ocasiones (un día, en verdad, en que es mejor evitar las librerías desbordadas). La promoción y venta suele recaer en textos “de” políticos, deportistas, cocineros , “celebrities” e “influencers”.  Las obras literarias, especialmente clásicas, suelen recibir menos atenciones.


https://www.3cat.cat/3cat/desenes-de-novetats-editorials-darquitectura-per-sant-jordi-2026/audio/1277623/

martes, 10 de febrero de 2026

ARTUR CARBONELL (1906-1973): ARQUITECTURA Y ESCENOGRAFÍA














 
La postguerra, misérrima y gris, abrió una vía a Artur Carbonell, pintor y diseñador catalán  que combinaba el surrealismo con la nueva objetividad a finales de los años veinte y en los años treinta.
Oriundo de la villa costera de Sitges, refugiado en su pueblo, aislado de Barcelona, halló entonces en la escenografía teatral una escapatoria a la realidad y un espacio donde desarrollar sus fantasmagorías y sus obsesiones. Obras de Tennessee Williams, Cocteau y García Lorca pudieron representarse ya en los años cuarenta -algo inaudito bajo la bota del franquismo de la postguerra-  en los escenarios que Artur Carbonell compuso y en los que sus dos visiones del mundo coincidieron.
Una hermosa exposición en su villa natal recuerda a esta figura un tanto olvidada, cuyas obras pintadas con alucinada precisión ofrecen cuerpos y frutos encarnados y que, sin embargo, no parecen de este mundo, sino del mundo de los sueños -los rostros parecen máscaras, que no se sabe si esconden o revelan-  que se expandirá en el teatro del que Carbonell fue también un destacado enseñante.