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viernes, 2 de enero de 2026

GIANNI VERSACE (1946-1997) Y LA MAGNA GRECIA





































 
Fotos: Tocho, Museo Arqueológico Nacional, Reggio Calabria, enero de 2026


El hijo pródigo de Reggio Calabria, pese a haber sido asesinado en Miami hace ya treinta años, ha regresado a su ciudad natal. 

Una gran exposición dedicada a la obra del modisto de alta costura italiano Gianni Versace, pone el acento en la influencia del arte de la Magna Grecia, que Versace conocía y apreciaba, en los estampados de las telas, los motivos de las joyas, y el plegado y la caída de los vestidos, tanto de alta costura como de pret-à-porter. 

Su lema que defendía la superficialidad como emanación, manifestación o visualización de la profundidad -una imagen marítima que se despliega ante las costas de Reggio Calabria y de la isla de Sicilia, tan cercana, que tan solo una lámina de agua centelleante bajo el sol de invierno, separa y une al mismo tiempo, acerca y aleja- estructura la exposición, que combina el pasado, lo más alejado, de las imágenes del primer milenio aC, con el temblor de los trajes metálicos, de diminutas partículas metálicas, cuyo brillo remite al de las aguas del temible estrecho de Mesina.

Una exposición a través las artes y los tiempos, de la imagen a la trastienda, en un cruce y un encuentro sorprendente que hubiera podido fracasar -y sale viva.

La exposición se titula, intencionalmente, Terra Mater: referencia a la diosa madre, a las divas del diseñador, y a sus fantasmas y obsesiones.

viernes, 26 de diciembre de 2025

La arquitectura según San Esteban

 




Esteban, cuando el juicio por impiedad en el Templo de Jerusalén, al que sucedió su condena a muerte por lapidación -el material cuya potencia negó:

"Salomón le edificó casa; si bien el Altísimo no habita en templos hechos de mano, como dice el profeta:

        El cielo es mi trono,

        Y la tierra el estrado a mis pies.""

(Hechos de los apostoles 7: 47-49)


Pese a sus esfuerzos, los humanos no han sido capaces de acoger a los dioses; las moradas que les han edificado, por descomunales que fueran, nunca han podido acoger a las infinitas potencias sobrenaturales. No tienen cabida -ni tienen porque tener. Los sueños y las ilusiones están en ninguna y en todas partes.

Una soberbia bofetada a la soberbia de los constructores. Y un canto a la imaginación libre de ataduras y constricciones. El anti santo patrón de los arquitectos , o el patrón de quienes construyen en sueños castillos en el aire.

Hoy, veintiséis de diciembre, en Cataluña se honra temerosa y admirativamente a Esteban



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jueves, 18 de diciembre de 2025

PETER MILLER (1913-1996): ESPACIOS SAGRADOS











La foto, en blanco y negro, de Peter Miller puede sorprender. La persona retratada lleva pantalones -una observación banal-, en los años cincuenta, pero, no cabe duda alguna, es una mujer. 
Su nombre o apodo masculino podía abrirle puertas, pero también evocaba las piedras que tanto le fascinaban, piedras inmemoriales con las que, y sobre las que las comunidades Pueblo, en Nuevo México, fundaron construcciones y aglomeraciones desde el año mil. Comunidades en las que Henrietta Myers (tel era su nombre originario) se encontraba a gusto, en las que había hallado su lugar. 
Su obra confirma, si hiciera falta, que el arte moderna no rompió con la tradición, sino solo, en ocasiones, con ciertos estilos o ciertas miradas. 

Peter Miller, en los inicios, sintió fascinación por el arte frágil y torpe de Joan Miró, que le llevó a estudiar el arte, las creencias y los rituales de los primeros pobladores históricos de Norteamérica, anteriores a la llegada de los europeos.  
Esta influencia no pretendía remedar un estilo no naturalista, sino aprender de su visión de mundo, una visión, enmarcada por mitos y rituales, que, pensaba, podía echar luz y profundidad a un mundo plano y chato moderno. Toda su obra interpreta motivos y acciones de los Pueblos, representados por colores que el buen gusto no siempre veía con buenos ojos.
Caída en el olvido, una fundación reivindica su obra, Grqcias a lo cual, quizá por primera vez, se puede contemplar alguna obra suya en la fabulosa exposición sobre Joan Miró y la pintura norteamericana en la fundación Miró -la mejor, más ponderada y bien estructurada exposición del año en Barcelona.




lunes, 8 de diciembre de 2025

Misterio o el 8 de diciembre




8 de diciembre: fiesta de la Inmaculada Concepción de María en los países de religión católica o protestante mayoritaria o por decreto. No así en los países de religión ortodoxa.

Una concepción que es un oxímoron. Revela una contradicción o una imposibilidad que solo una gracia sobrenatural salva.

Los humanos nacemos marcados por un doble crimen: la desobediencia de Adán y Eva, la pareja primigenia, probando el fruto prohibido cuya ingesta mágicamente les habría convertido en dioses así su creador no hubiera borrado este don milagroso, un borrado deficiente que dejó para siempre una mancha indeleble que el paso de los siglos y de las generaciones no logró atenuar, y el crimen de Caín, hijo de Adán y Eva, ya ensombrecido por el mal, que asesinó a su hermano Abel por el injusto e inexplicable favoritismo que recibía del creador.

El dios cristiano es al mismo tiempo un ser humano -lo tiene que ser: solo así puede cumplir con su promesa de liberar a la humanidad de su falta inicial, liberación que pasa por su muerte a causa de nuestros males originados por el mal inicial que nos marca como un hierro candente, que nos esclaviza. La última falta, el último crimen que cometemos es la ejecución de la divinidad -o de su faceta humana, que se repite o se rememora cada año por pascua, cuando el mal del invierno llega a su fin. Cometiéndolo, agotamos al fin el poder destructor de la falta inicial siempre presente. Desde entonces, estamos libres de culpa.

Mas, en tanto que divinidad, el dios cristiano no está mancillado. Sí debería estarlo su faceta humana -si quiere ser un ser humano a parte entera, cuya muerte humana causada por nosotros nos libera del mal tras haber cometido el último crimen, tras haber gastado el último cartucho maléfico. 

En este caso, sin embargo, la faceta divina prevalece y la cara humana de la divinidad no queda afectada por el mal humano original.

En tanto que ser humano, o mejor dicho, para ser un humano, tiene la divinidad que tener un alumbramiento humano, una concepción y un nacimiento que imprime el mal en el cuerpo del recién nacido. La impresión viene causada por la madre, y el hijo a su vez transmitirá esta falta originaria que nos predispone a hacer el mal  -una predisposición innata de la que somos culpables en tanto que humanos, e inocentes puesto que nos ha sido impuesta.

Si el dios cristiano nace sin mancha necesariamente su madre a su vez tiene que estar liberada de tal falta.

Que lo esté su hijo puede explicarse, porque además de ser un humano, es también una divinidad.

Pero ¿su madre? Si no posee una mancha, solo puede ser una diosa. Pero las diosas solo pueden alumbrar a divinidades, no a humanos.

Solo un milagro, la intervención de un deus ex machina puede solventar esta contradicción irresoluble…. Una humana que no es una humana que alumbra a un ser humano que es una divinidad.


(La teología, la magia, la poesía, la física cuántica y la filosofía son fascinantes,  porque se enfrenten serenamente a la absurdidad de la vida y tratan de hallar una razón a la irracionalidad). La ciencia y ls técnica, por el contrario, solo quieren ver la luz.

De ahí la grandeza de la arquitectura -que no de la construcción- que sabe ver las alturas y el abismo.

Pero hoy la arquitectura se inclina peligrosamente hacia la mera materialidad de la construcción. Ya no cree que las piedras puedes desplazarse solas y disponerse donde les toca, mientras los héroes gemelos  Zeto y Anfión logran con su música y sus versos que la materia se libere del peso que la atenaza y la embrutece y levite.

domingo, 14 de septiembre de 2025

El hombre-lobo






Una de las creaciones más fascinantes halladas en la península ibérica es apenas visible: tan solo un día al año, cuando la Real Academia de la Historia de Madrid abre sus puertas al público. Únicamente los estudiosos tienen autorizado el  acceso para contemplarla un día a la semana. Tampoco puede ser fotografiada. Las deficientes imágenes incluidas en este breve texto proceden de una muestra temporal de 2010 en la que se incluyó esta obra casi secreta -aunque muy conocida, sobre la que se han escrito numerosos estudios, que también proporcionan algunas imágenes. Se ha expuesto dos veces en el siglo XX, una en la Exposición Internacional de Barcelona en 1929.
Se trata de una pieza de bronce, de unos veinte por veinte centímetros. Debe de ser del siglo cuarto antes de Cristo. 
Fue desenterrada en el Cerro Matiz en la provincia de Jaén en la segunda mitad del siglo diecinueve. Se hallaron cuatro bronce similares. El conjunto fue dividido entre el Museo Arqueológico Nacional y la Real Academia de la Historia. 
Debían de formar parte de un carro de combate, enterrado junto a los restos de un guerrero de alto rango.

La obra se compone de un fragmento tubular sobre el que destaca una figura bifronte: el rostro de un joven por un lado, junto con la testa de un lobo en el lado contrario. La disposición de ambas figuras permite que las puntiagudas y amenazantes orejas del lobo asomen sobre el rostro del joven guerrero, concediéndole un inquietante, misterioso e irreal aspecto. Y, sobre todo, fascinante.
Ambos rostros, humano y animal, encajan perfectamente. Coinciden a lo largo del perímetro de unión. Están a la misma escala. Pero contrastan, al mismo tiempo que se corresponden. El joven es un lobo o, mejor dicho, el lobo es la cara oculta del joven; muestra en lo que el joven puede convertirse, simboliza los poderes del joven.

Al igual que en la cultura latina, el lobo es el animal emblemático de las culturas íberas. Debía de expresar poder e inteligencia. Las virtudes que debieren poseer o adquirir todo joven. 
El lobo, como bien se ha escrito, es un animal de los límites -como el oso en Grecia y en centroeuropa. Controla los límites. 
Éstos son imprescindibles para la salvaguarda, pero también para la composición armónica de una comunidad. Los límites protegen. Establecen una frontera mágica que impide que los peligros que acechan se inmiscuyan en los asuntos humanos. El límite, a su vez, evita que el ser humano se extralimite, y devenga una fiera, un fuera de la ley. Permite la contención. Traza un círculo en el que la vida comunitaria puede desarrollarse sin violencia. Marca la separación entre la humanidad y la animalidad, la civilización y la barbarie, entre el autóctono y el extranjero, entre quienes tienen derechos y los excluidos. En el círculo comunal se da la espalda a todo aquel, a todo lo que no tiene cabida, porque se teme que perturbe y desagregue el orden. En el círculo impera la ley. Fuera, la desmesura.
Controlar la frontera otorga un singular poder. Se puede controlar a la comunidad y se tienen relaciones con el exterior. Desde y a partir del límite lo desconocido se pone al alcance y aquél pierde su poder basado en la ignorancia en la que uno se encuentra acerca de lo que ocurre fuera del límite. De lo que no se sabe solo se espera lo peor. Por eso las dictaduras favorecen la ignorancia.
El guerrero tiene que ser un lobo, un hombre-lobo, para poder defender a su comunidad. Circula en el filo entre lo civilizado y lo indómito, entre la humanidad y la animalidad (en la que se incluye a la extranjería). Siendo un lobo podrá entender al lobo -que siempre actúa en manada, siguiendo la estela del jefe-, y preverá sus intenciones. Desactivará sus previsiones. Se anticipará a sus reacciones, y mantendrá a salvo a la comunidad, una comunidad a salvo de los lobos gracias a la presencia, siempre temible, del hombre-lobo, como bien exhibe esta maravillosa escultura, sin duda mágica, de probada eficacia, que debía de dotar de velocidad al carro sobre el que el hombre-lobo circulaba imaginariamente para otear los peligros y enfrentarse velozmente a éstos. El ser humano  es un lobo -para sus semejantes, que miran más allá de la frontera.
Bien lo seguimos viendo a día de hoy.

Agradecimientos a la RAH por la detallada visita de su espléndida y sorprendente colección -que incluye incluso dos relieves neo-asirios, los únicos en una colección española, creemos.