Mostrando entradas con la etiqueta tiempos modernos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tiempos modernos. Mostrar todas las entradas

viernes, 16 de enero de 2026

Fe

 Cuando parecía que en nuestra sociedad bendita y secularizada el concepto de fe pertenecía al pasado, ya sea por moda o por convicción, la fe ha vuelta a la palestra en discos y películas de actualidad y de éxito (Los domingos,  Lux o la última canción -esperando, con fe, que sea la última- de la banda La oreja de van Gogh)

La fe, en culturas hoy en día, es un concepto, vigente u olvidado, activo o polvoriento, que regula las relaciones entre dos seres de entidad o “esencia” opuestas: un mortal y un inmortal.

La palabra fe, en latín, fides, significa, en primer lugar, lealtad. En un concepto bajo el cual se sella un acuerdo. El mortal cree, no solo en la existencia de un inmortal, sino en su actividad y su capacidad de incidir positivamente en la vida del mortal, de mantener activa la relación. Dicha relación se basa en la confianza -que es otro de los significados lógicos del latín fides. Esta confianza, que por ejemplo el apóstol Tomás no tenía, implica que el mortal confía en la existencia del inmortal y en los desvelos de ésta hacia aquél. La confianza, en este caso, no se sustenta en evidencia alguna -el inmortal es invisible, por definición, y la fe, como bien expresa es dicho, es necesariamente ciega: quien tiene fe no puede ver al inmortal-, sino en la esperanza. Spes, en latín -de ahí esperanza-, significa espera: se aguarda que algo acontezca o alguien llegue. La esperanza hace que la espera de una venida sea soportable, el ánimo no decaiga, y la irritación o el desaliento invada a quien aguarda. La máxima expresión de esperanza se da en la obra de teatro Esperando a Godot, de Samuel Beckett: los dos protagonistas esperan y esperan la llegada de un remedo divino -que saben que no existe o que nunca vendrá, sin que por esto, abandonen la sala de espera (que es el escenario, donde, por definición, todo es posible, el tiempo de una actuación).

En el mundo antiguo, sin embargo, fides entretenía la relación entre iguales; entre mortales. Se creyera o no en la existencia y la efectividad de los inmortales, ningún mortal concebía un pacto ni estrecha relaciones con éstos. Cada uno en su casa, diríamos popularmente. Los inmortales eran caprichosos o desdeñosos, y la supervivencia de los mortales dependía, no del buen trato con los inmortales, sino del distanciamiento. Lo único que debían hacer los mortales era alimentarlos con sacrificios, precisamente para evitar que los inmortales se acercaran demasiado.

La confianza, por tanto, solo se sabe entre seres que se veían las caras. Es cierto que, hoy en día, la fe también se puede dar entre mortales; pero es un sentimiento que, de algún modo, se establece porque un mortal diviniza al contrincante, y se sitúa en inferioridad de condiciones. Tiene fe en que el otro le responda, no le deje de lado, y sea capaz de cumplir con lo que se le hace una montaña a quien solo le queda la fe en la capacidad y la bondad del contrincante: una relación de desigualdad similar a la fe de  que se establece entre un mortal y un inmortal; una fe de relativo prestigio, como la expresión de fe de carbonero expresa. 

Fides, en latín, se traduce, por fin, por crédito. Este significado es importante y puede hacer bascular el crédito de la fe. Un crédito es un bien que se otorga al otro; un bien o un tiempo que se espera no se malgaste, y se devuelva con creces. El crédito no es eterno. Se agota. Y llega entonces el tiempo de las reclamaciones, que pueden ser ácidas o amargas . A cara de perro. Los divorcios cuestan lo inimaginable. 

Inicialmente, quien tenía fe se subordinaba al otro, al inmortal o al mortal exaltados. De algún modo, se sentía en inferioridad de condiciones y buscaba el apoyo u la protección -otro significado de fides- del ser en quien depositaba su confianza. Un depósito. Los depósitos siempre deben recuperarse. Son temporales.

Es así como, de pronto, se invierten los papeles. El mortal concede al inmortal la capacidad de intervención. Le concede el poder. Bienes y el bien. Pero se los puede reclamar. 

El inmortal acaba en deuda con el mortal. Ya no manda, sino que se siente apremiado -a menos que se rompa el acuerdo y la fe quede en suspenso, temporal o para siempre. La pérdida de la fe es cruel para el inmortal. Pierde su condición. Acaba reducido a una ilusión, una cortina de humo.

La fe mueve montañas, ciertamente. Y derrumba a los más exaltados, a los que se hallen más alto, si traicionan la confianza que se las ha prestado. La fe es un sentimiento, en suma, que lejos de “probar” o garantizar la existencia y efectividad de los inmortales, revela su fragilidad. La fe los pone a prueba. 

Es cuestión de fe, entonces, creer que no faltarán, o que sus faltas no nos hacen daño. 


jueves, 25 de diciembre de 2025

El aleteo de una mariposa (Madame de Maintenon y la historia de Europa)



 Françoise d’ Aubigné, alias Madame de Maintenon 


El tratado de los Pirineos selló, a mitad del siglo XVII, un acuerdo entre los reinos de España y de Francia, enfrentados en una larga y confusa guerra por causas religiosas. El reino de Francia era en parte protestante, contrariamente al reino de España. Las luchas entre católicos y protestantes en Europa, la llamada guerra de los Treinta Años, había dado lugar a apoyos franceses a los protestantes en partes del imperio español , y viceversa. 

El reino de España estaba, por su parte, azotado no por una guerra religiosa, sino social: la guerra entre nobles, miembros de la corte, y campesinos empobrecidos, obligados a acoger a los ejércitos que transitaban entre ambos reinos. El reino de Francia, lógicamente, apoyaba a los campesinos, con vistas a debilitar al reino contrario. La guerra, llamada dels Segadors, desarrollada en el Principado -los territorios de la antigua Corona de Aragón- llegó a tal grado de devastación que el clérigo Pau Claris, llegó a pedir que el Principado deviniera una posesión del reino de Francia.

Una de las principales consecuencias del tratado de los Pirineos fue el matrimonio entre el rey Luis XIV de Francia, y la infanta Teresa de Austria del reino de España, con vistas a “unir” ambas monarquías. La infanta era hija del rey de España Felipe IV, hermana del futuro rey de España Carlos II, que pronto jugará un papel decisivo en este historia, y nieta del rey de Francia y de Navarra, Enrique IV. Su traslado a la corte de Versallles, de algún modo, era un regreso a su reino de origen.

Pese a los esfuerzos de María Teresa, se trataba de un matrimonio de conveniencia, una unión política. Aunque los reyes tuvieron descendencia, Luis XIV pronto dejó de lado a su esposa.

Es en este momento que Madame de Maintenon entre en escena.

Niña no noble, nacida en la cárcel de un padre estafador, nieta del poeta calvinista Agrippa d’ Aubigné, educada en las colonias de la Martinica y de Marie-Galant (hoy de Guadalupe), y posteriormente en Francia, Françoise d’ Aubigné vivía en la miseria hasta que, aun menor, un tío suyo, protestante, la ofreció en matrimonio al escritor satírico Paul Scarron, tres veces mayor que su mujer, con una grave deficiencia física e impotente. 

La joven, inteligente, culta, brillante, pronto destacó. Abrió un salón literario al que acudían escritores y autores de teatro como Racine y Corneille. 

Pronto enviudó, arruinada . Hubiera caído de nuevo en la miseria si, entre los asistentes a su salón no se hubiera encontrado Madame de Montespan, favorita del rey Luis XIV, y madre de siete hijos ilegítimos reales, y si un íntimo del rey Luis XIV, Louis de Mornay, no la hubiera convertido, durante un tiempo, en su amante.

Madame de Montespan nombró a la joven institutriz de sus hijos y del rey. La joven ascendió en la corte. Se instaló en el palacio de Versailles. Luis XIV la nombró Señora de una propiedad, llamada de Maintenon. 

La caída en desgracia de Madame de Montespan, a causa de su carácter, y de la conciencia de su edad, ya con treinta años, coincidió con el creciente encanto de Madame de Maintenon, excelente institutriz. Tras años resistiéndose, devino la amante del rey Luis XIV. Tal era su influencia que, aunque no era noble, el rey Sol se esposó en secreto con la joven, en un matrimonio morganático, es decir, entre seres de clases muy distintas: un monarca de origen divino, y una campesina.

Madame de Maintenon no era reina. Tras la muerte de María Teresa de Austria, el reino de Francia no volvió a tener una reina en vida de Luis XIV. Pero el poder de Madame de Maintenon era muy superior al de una reina. 

Ferviente católica, pese a su familia protestante -que la había vendido en matrimonio- logró que Luis XIV revocara el Edicto de Nantes. Dicho edicto permitía a los protestantes ejercer su culto, libres de la persecución que había desencadenado la Guerra de los Treinta Años. La cancelación del edicto volvía a poner en peligro a los protestantes. Éstos abandonaron el reino, llevándose sus bienes.

Tal salida de bienes, tal evasión de capitales, dejó al reino de Francia en la ruina.

Las soluciones al desastre económico eran pocas.

El rey del reino de España, Carlos II, era impotente y enfermizo. Pronto el reino quedaría sin heredero.

Luis XIV maquinó la disgregación del reino de España a la muerte de Carlos II, y el reparto de territorios y bienes entre las potencias europeas. Éstas consideraron que el reparto era desigual. El reino de Francis se quedaba con los territorios hispanos más importantes, y se rehacía económicamente del abandono de los protestantes. 

Luis XIV redactó un segundo reparto. Parecía que el reino de España iba a desaparecer.

Fue entonces cuando Carlos II, consciente de lo que iba a ocurrir, trató de contentar a Luis XIV: nombró a un nieto del rey de Francia sucesor en el trono del reino de España. De algún modo, la dinastía de los Borbones iba a adquirir unos nuevos y extensos territorios por toda Europa.

El emperador del Sacro Imperio Germánico, de la misma dinastía que la que se hallaba hasta entonces en el trono del reino de España, la dinastía de los Habsburgo, asustado ante el poder que adquiría la dinastía de los Borbones, nombró a un miembro germánico sucesor del reino de España y declaró la guerra a Luis XIV. La primera guerra entre lo que serían Francia y Alemania dos siglos más tarde.

Todas las potencias europeas se alinearon ya sea en favor del rey de Francia, ya sea del emperador germánico. Empezaba la guerra de Sucesión que asolaría toda Europa y que concluyó con la toma de Barcelona, que apoyaba al heredero germánico,  por parte de tropas aliadas al rey de Francia. La victoria de los aliados de Luis XIV, por la retirada del heredero germánico, cambiaría la faz de Europa.

Somos los herederos de las luces -y los prejuicios-, su belleza, mano izquierda, perspicacia y estrechez de miras -que llevó a la cancelación del Edicto de Nantes- de Madame de Maintenon, llamada la “bella india”, por su formación en el Caribe.

 El aleteo de una mariposa….





martes, 23 de diciembre de 2025

ONOFRE ALSAMORA (¿1810-1880): BARCELONA Y LA LUZ (VISTAS ÓPTICAS DE BARCELONA, 1846-1851)

























Onofre es el nombre del protagonista de una de las novelas que mejor describen las luces y sombras de la ciudad de Barcelona -junto con las superiores Vida privada de Josep María de Segarra, Nada, de Carmen Laforet, Últimas tardes con Teresa, de Juan Marsé, La noria, de Luis Romero, y Paseos con mi madre, de Javier Pérez Andújar-, La ciudad de los prodigios, de Eduardo Mendoza.
Desconozco si este nombre fue escogido por el escritor inspirado por el pintor Onofre Alsamora que vivió en la Barcelona que se estaba industrializando y por tanto aburguesando entre las guerras napoleónicas y el final de la tercera guerra carlista y la preparación de la exposición internacional de Barcelona en 1888, con la que se abre la novela de Mendoza.
Onofre Alsamora pintó doce vistas de Barcelona. Éstas, unas litografías sobre papel traslúcido, se insertaban, como las muy posteriores diapositivas y los añejos visores infantiles con dos fotografías de una misma escena que creaban una ilusión de profundidad, en un aparato óptico. En función de la intensidad de la luz, natural o artificial, la vista de la ciudad se transfiguraba. 
El aparato no solo mostraba vistas diurnas y nocturnas de la ciudad, sino imágenes lúgubres o festivas, solitarias o llenas de vida, inquietantes o desoladas, y reconfortantes, imágenes de una ciudad que la luz animaba o sepultaba en la oscuridad: una imagen premonitoria de una ciudad ya moderna, en la que la luz, asociada al movimiento incesante, y el ruido continuo, simbolizaba bien las luces y las sombras de la urbe.
Estas vistas, tanto de Barcelona como de otras ciudades españolas, y el aparato óptico requerido para poder contemplarlas, fueron muy populares. Mostraban lo que la ciudad podía ser o haber sido; ayudaban a evadirse de las cenizas de la ciudad que se industrializaba a costa de la vida de quienes acudían a la ciudad confiando en un futuro  más luminoso que no llegaría nunca
.
La colección completa de estas vistas se expone en el mejor museo de Cataluña, y uno de los mejores de Europa, el museo del cine de Gerona (Girona).   




 

viernes, 21 de noviembre de 2025

Pornografía

 

EL BLOG PELIGROSO

Quizá algún lector de esta breve noticia haya entrado una o alguna vez en el blog en los últimos diez días, y haya observado que el blog parecía estar abandonado.

No lo estaba, pero era imposible acceder a él para redactar o leer.

Tochoocho está vetado en Iraq -donde el autor de esta crónica se encontraba estos días-, desde el 18 de octubre -cuando se redactó un texto en el precedente viaje a una misión arqueológica en el norte del país-. El acceso al blog era imposible. Una franja blanca atravesada por letras mayúsculas anunciaba:

PORNOGRAPHY.

El blog fue declarado pornográfico. 

Si algún lector ha buceado en el contenido del blog se habrá dado cuenta que la pornografía no suele ser un tema tratado. Alguna imagen de una Venus o un Apolo, incluso de alguna divinidad femenina mesopotámica, puntualmente ha aparecido, y es cierto que estas imágenes suelen estar vetadas por las redes sociales, tan sensibles y promotoras del arte antiguo. 

La causa del bloqueo, empero, no podría deberse a la figura de alguna divinidad en traje de Adán o Eva, sino que bien podría residir en una crónica sobre los trabajos hidrográficos del emperador neo-asirio Senaquerib, titulada, irónicamente, Los sueños húmedos de Senaquerib. ¡Ay! Se ha vuelto a escribir esta expresión que desconocemos cómo alguna “Inteligencia” Artificial la traduce al árabe o al murdo, y qué imágenes suscita.

Bien es cierto que otro blog, redactado a menudo en España, de escaso contenido pornográfico -a menos de segundas intenciones que se nos habrían escapado-, el célebre El Café de Ocata, del reputado filósofo Gregorio Luri, también está censurado en Iraq.

Un profesor universitario de Bagdad sostuvo, sin extrañarse, que los blogs están prohibidos en Iraq -aunque Tocho8 estuvo accesible hasta el fatídico dieciocho del pasado mes de octubre.

Los profundos textos en Tik Tok, empero, por suerte, no lo están.


PS: Supongo que tras la publicación de este título, el blog quedará definitivamente vetado en Iraq.

domingo, 12 de octubre de 2025

La fenomenología del meme

 Un meme -una palabra creada hace unos cincuenta años- designa una imagen (fija o en movimientos) en la que chocan texto e ilustración. De las chispas del choque, casi siempre cómico, irónico o sarcástico, se desvela, fugaz y fulgurantemente, una cara de la realidad que siempre estuvo allí, pero que nadie había visto o querido ver. 

El meme despelleja la realidad y libra lo que las imágenes y las palabras pomposas, la palabrería, recubren como un exceso de nata de bote sobre un pastel casero tambaleante. El meme expone con gracia y estilete la poca gracia de la realidad.

El meme bebe más del collage surrealista que de la viñeta cómica o de la tira cómica periodística. Las imágenes proceden del pozo sin fondo de internet. El comentario personal, agudo, sibilino, elegante y cortante surge con fuerza -cuando se hubiera querido mantener a escondidas-. Y las redes sociales divulgan la ocurrencia -que es algo más y algo distinto a una ocurrencia, porque lo que sacan a la luz no volverá a la oscuridad y ya no será posible ver de la misma manera la realidad. 

La circulación incontrolable, imprevisible, del meme lleva a que un meme nazca de otro meme, formándose una cadena que va rascando la caspa, la costra, la falsedad o nimiedad de la realidad que la imagen -que el meme sacude- aureola con una luz que solo puede suscitar la burla por el brillo involuntariamente gratuito, barato, absurdo o grotesco, cuando quería deslumbrar.

Lo que el meme expone no se puede resumir ni contar. Se tiene que ver y leer. En ocasiones, el estupor, o la incomprensión invade el espectador. ante el humor británico o salvaje -pero nunca grosero ni torpe. Hasta que, de pronto, se entra en el juego y se pierde pie. El meme es irresistible, y siempre sorpresivo. Su acidez decapa los revestimientos que esconden imperfecciones y sobre todo las vergüenzas, y el rey queda desnudo. 

Pero la verdad no se impone como una proclama. El meme no canta la verdad. No es un edicto ni un tratado de moral. No da consejos. No se burla por el placer de burlarse, sino que hace estallar las costuras de un traje tan estrecho que pretende hacer pasar por finura la bastedad. 

La verdad solo está en la mirada del espectador que entiende lo que el meme apunta y completa el texto que sugiere en silencio. El meme es silencioso. Su efecto es atronador. Y las proclamas huecas, desde entonces, solo provocar el arqueo de cejas.

El meme mata la indignidad de quien se pavonea, hinchado como un ratón  que se creyó un  león.


Agradecimientos a Rosa Llinás y Elisa Vegue, arquitectas y teóricas del meme, en las horas muertas esperando, sentados en el polvo, en una misión arqueológica en el desierto, que tras en último golpe de piolet en la tierra, aparezca la tapa de un tesoro (lleno), mientras que solo se recogen restos cerámicos polvorientos -pero imprescindibles para conocer, entender y aceptar el destructivo paso del tiempo en las perdidas huellas del pasado humano.

Amén 




viernes, 10 de octubre de 2025

Genocidio












 
Fotos: Tocho, octubre de 2025

La ciudad kurdo-iraquí de Erbil, en el norte de Iraq, es una imagen espejada de modernas urbes de la Emiratos Unidos. Alrededor de un centro histórico de planta circular, que rodea un tell de grandes dimensiones (se rodea en un par de horas andando), también circular, de más de treinta metros de alto, resultado que los distintos niveles de ocupación en un mismo lugar desde el neolítico, una serie de anillos de autopistas, siempre atascadas -Erbil carece de transporte público- delimitan extensos solares en los que crecen un sinnúmero de condominios compuestos por rascacielos convertidos, de noche, en un espectáculo de luz y sonidos de claxon, luces de neón de colores flamígeros que  recorren las fachadas a toda velocidad, como crecen también, de la noche a la mañana, versiones versallescas en varios tamaños, de la S a la XXL, de la Casa Blanca norteamericana, o sorprendentes remedos de palacios que bordean el Gran Canal veneciano.

Hace veintinueve años, en agosto de 1996, cuarenta y cinco mil soldados del ejército de tierra iraquí, precedidos por ataques fulminantes de la aviación, tomaron la ciudad kurda, dejando un campo de ruinas.
 La segunda ciudad más importante de Iraq, y una de las más pobladas del Próximo Oriente, casi desapareció, y una parte de la población fue arrastrada fuera de las ruinas. Nunca se supo más de ella.

Esta devastadora y sistemática destrucción “rememoraba” el gaseado de la población kurda en 1986, en particular el envenenamiento con armas químicas (gas mostaza y cianuro, entre otros componentes letales), que el ejército iraquí de Sadam Hussein, cometió con la población de la ciudad kurda de Halabja: entre cinco mil y siete mil personas murieron instantáneamente; setenta y cinco mil quedaron afectadas de por vida; unas siete mil más fallecieron en los meses siguientes.

Este asesinado masivo fue reconocido como un genocidio por un par de países nórdicos y el Reino Unido. El gobierno de Iraq también lo reconoció hace quince años.

Hoy, Erbil es una de las ciudades más seguras -y más delirantes- de Iraq. Pero el magnicidio de Erbil, Haladja y el Kurdistán  no se ha olvidado. Solares inexplicadamente en ruinas en el centro de Erbil aún recuerdan el arrasamiento de la ciudad
Veintisiete años más tarde, en un territorio cercano….



Agradecimientos a dos personas que nos han asesorado.
Los errores son solo imputables al autor de este resumen 

jueves, 9 de octubre de 2025

lunes, 6 de octubre de 2025

¿Full time papi?

Se tienen hijos cada vez más tarde, pasados los cuarenta años. Padres separados, ya “mayores” -ancianos-, tienen hijos con parejas mucho más jóvenes. 

Y se tienen menos hijos.

Cada vez se encuentran estudiantes o jóvenes profesionales, entre veinticinco años y poco más de treinta, con padres -padres- de entre ochenta y poco y noventa años.

Estos jóvenes tarden en independizarse. Por temas económicos y laborales, desde luego, pero también familiares. 

Aunque los padres no lo pidan, estos jóvenes se sienten moralmente responsables de sus progenitores, y sienten que pronto los perderán, que son los últimos años con sus padres.

La situación y las reflexiones dicen mucho de los nuevos modelos familiares y de la ética de muchos jóvenes.  

lunes, 25 de agosto de 2025

El drama de los abuelos

(Escena playera, agosto de 2025)


Y el abuelo le cuenta a la nieta de tres años en la playa: y entonces, Blancanieves entró en la casita y vio siete camitas y siete platitos. 

Cuando los siete enanitos, hi ho, hi ho, después de trabajar, llegaron a la casita y se encontraron con…

La nieta coge dos piedras de cierto tamaño, planas, en la gruesa arena, tiende una al abuelo y le dice: móvil, móvil, mientras empieza a teclear a toda velocidad con ambos pulgares sobre el guijarro y acerca el canto de la piedra a la boca, y luego a la oreja.

Ahora, escucha…. 

Al abuelo se le caen los brazos….

viernes, 15 de agosto de 2025

IRENE GONZÁLEZ & JULIA MOLINA: LA VISITA

 “Hemos hablado con Pedro Azara, arquitecto y autor del ensayo 'La ciudad de los días lejanos', con quien hemos reflexionado sobre los motivos por los que en las ciudades las visitas inesperadas en casa están prácticamente en peligro de extinción.”


https://cadenaser.com/audio/1755122848405/



miércoles, 13 de agosto de 2025

La guerra de las Galias













 

Fotos: Tocho, Museo de la Romanidad, Nîmes, agosto de 2025

NB: la última imagen representa al dios Apolo


El interés por la cultura llamada Galo-Romana se despertó a mediados del siglo XIX.

Se conocía bien la conquista romana de las Galias gracias al libro que Julio César escribió sobre este tema. Julio César, en plena guerra civil romana , dirigió la guerra contra las tribus galas y las aplastó, victoria a la que siguió el exterminio de la población (un millón de muertos). 

Dado que los galos no tenían escritura y que la romanización fue intensa y efectiva, los únicos datos escritos sobre la cultura gala que se conocen son los que Julio César aportó, necesariamente tergiversados.

Julio César acumulaba cargos políticos -era cónsul-, religiosos, como pontífice y flamen mayor o sacerdote del culto a Júpiter (aunque afirmaba que su linaje descendía de Venus), y militares.

Tras la conquista y pacificación de las Galias -que incluían lo que hoy es Francia, Bélgica, Países Bajos y una parte de Alemania-, el senado romano, temeroso del creciente poder y de las ambiciones de Julio César que se pensaba eran monárquicas para acabar con el gobierno republicano, le declaró la guerra. Estalló la guerra civil.

Esta no hacía sino prolongar recientes tiempos revueltos que habían llevado a Julio César a abatir a los galos siempre amenazantes.

Francia, a mediados del siglo XIX, era una república, la segunda república, tras la revolución de 1848, que concluyó con la abdicación del rey Luis Felipe. Éste había llegado al poder tras la renuncia de Carlos X, durante las revueltas de 1830.

El presidente de la república era Carlos Luis Napoleón, sobrino del emperador Napoleón I. Tres años más tarde, el presidente se nombró emperador con el nombre de Napoleón III.

Francia vivía un siglo agitado por las diferencias sociales entre una burguesía acaudalada y una mano de obra miseria, trabajando en condiciones infrahumanas. El abismo era aún más patente debido a los aires aristocráticos que se la burguesía parisina había adoptado.

Del mismo modo que Julio César se nombró cónsul de por vida -evocando a la monarquía etrusca y anunciando el imperio- para apaciguar y transformar una República trastocada, Carlos Luis Napoleón decidió imitar al cónsul romano. 

La prueba más visible de los logros políticos y militares de Julio César fueron la conquista y sumisión de las Galias, que perfilaban la figura de un gran político y un militar dotado, virtudes que justificaban su asunción de un poder absoluto con los sue engrandeció a Roma. El estudio de las mismas, de su derrota y de su mutación en una próspera provincia romana, parecía necesario para ofrecer el modelo que Carlos Luis Napoleón, convertido en Napoleón  III, pretendía.

Promovió la arqueología gala, la definición de una cultura bautizada como Galo-romana (una invención de talante político decimonónica), y la creación de un museo arqueológico galo-romano en Saint Germain-en-Laye, no lejos de la capital, que aún existe. 

La cultura galo-romana, que el emperador inventó , fruto de la conquista de las Galias por parte de quien acabó con la República Romana, legitimó el poder de Napoleón III, quien engrandeció y transformó París a golpe de piqueta, inició una agresiva política colonial en África y en México -nombrando incluso  a un fugaz emperador, Maximiliano -, declaró la guerra al imperio ruso al que derrotó en Crimea, y se enfrentó al Sacro Imperio Germánico -con los resultados ya conocidos: el decreto de una tercera República francesa.

Una instructiva exposición sobre la cultura galo-romana, establecida  en el siglo XIX, y su estrecha relación con el imperio francés, en el museo de la Romanidad en Nîmes (Francia), ilustra bien sobre el trasfondo político de la arqueología en el siglo XIX, y su práctica para hallar las “raíces” antiguas de las naciones que se forjaron entonces, unas contra otras, basadas en supuestas épocas de esplendor, en unos sueños míticos o legendarios, entre Covadonga y la marca hispánica, como bien comprobamos en toda España, por ejemplo, en Cataluña .

https://museedelaromanite.fr/agenda/exposition-gaulois-mais-romains