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viernes, 2 de enero de 2026

Más allá de los guerreros de Riace: obras maestras griegas del museo arqueológico de Reggio Calabria (Italia)













































 

Fotos: Tocho, Museo Arqueológico Nacional, Reggio Calabria (Italia), enero de 2026

El hallazgo casual de dos grandes esculturas de bronce griegas, del siglo V aC, representando a dos figuras masculinas desnudas, dos guerreros o dos héroes, en el mar, a diez metros de profundidad y a trescientos metros de la costa ante Reggio Calabria, en los años setenta del siglo pasado, dio de pronto lustre al Museo Arqueológico de esta ciudad que los acogió, pese a -o debido a- la difícil o incierta explicación de su hallazgo marítimo. No parece que se hubieran encontrado restos de un naufragio, por lo que las estatuas, llamadas los guerreros de Riace (situada no lejos de Reggio), hubieren podido ser lanzadas al mar desde el barco que las transportaba de Grecia a ¿Roma?, en época imperial, ya sea para soltar lastre durante una tormenta, ya sea como ofrenda para aplacar el desatado ponto de vinoso aspecto .

El museo arqueológico de Reggio Calabria, excelentemente restaurado, es uno de los más ricos del mundo en obras de la Magna Grecia (o el que más), y ya acogía a la obra maestra del arte griego, una testa marmórea de Apolo sin igual, que debía formar parte de una gran efigie vestida, cuyo cuerpo debió ser una estructura de madera revestida, simulando la forma de un cuerpo.
Las ofrendas funerarias y templarias en las numerosas ciudades fundadas por emigrantes griegos - la palabra es más adecuada que la de colono-, y las obras que testimonian de los encuentros culturales entre poblaciones nativas y griegos, no siempre pacíficos -los griegos dominaron en ocasiones poblaciones nativas, las cuales posteriormente sometieron a la población griega, en unas relaciones en las que el mercadeo, el diálogo y la violencia se entrecruzan-, dibujan un complejo panorama cultural y cultual en la llamada Magna Grecia, una expresión que pone el acento en la importancia del legado griego y obvia  en ocasiones la presencia y la importancia de las poblaciones locales, del mismo modo que destaca a los dioses griegos, de los que queda constancia escrita, frente a divinidades locales de las que a veces poco se sabe.

El museo arqueológico nacional de Reggio Calabria reescribe la historia del Mediterráneo antiguo central y occidental a través de un sin fin de ofrendas de terracota, que denotan, por otra parte, la producción antigua de figuras, siempre moldeadas, a las que el tiempo ha ido personalizando, quebrándolas, desgastándolas, destacando inesperadamente un rasgo sin duda no previsto por el artesano, a partir de efigies idénticas o parecidas.

martes, 30 de diciembre de 2025

Obras maestras (ss.IX-I aC) del Museo Arqueológico de Taranto (Italia)


















Obras romanas (ss. II -I aC)











 







                       Obras griegas (ss. VIII-V aC)




                   Obras neolíticas (VI-V milenios aC)





                                 Orfeo, s. V aC


















                        Obras griegas (ss. V -IV aC)

Fotos: Tocho, Taranto, diciembre de 2025


Taranto, situada en el empeine de la bota italiana, en el amplio golfo que se abre al sur de Italia, es una ciudad fundada por espartanos en el siglo IX aC. Un pequeño grupo de jóvenes griegos llegaron por mar, expulsados por Esparta, incapaz de mantenerlos.
Al igual que otros emigrantes, estos jóvenes estaban bajo la protección del dios Apolo al que rendían culto. La sacerdotisa del dios en Delfos , llamada la Pitia, hablando en nombre de la divinidad, les había aconsejado hacia donde tenían que emigrar.
El mito contaba que Taranto fue fundada por un héroe llamado Taras llegado a lomos de un animal délfico: el delfín. El joven tuvo que someterse a diversas pruebas antes de poder fundar la ciudad, entre las que no era la de mayor dificultad el enfrentamiento con un monstruo sibilino dueño de la tierra en la que iba a instalarse.
La realidad era más prosaica. Habitualmente los griegos no solían enfrentarse a las poblaciones nativas que vivían en las colinas, lejos de la costa, en la que se fundaban las colonias griegas.

El museo arqueológico de Taranto  presenta obras anteriores y posteriores a la llegada de los griegos y al muy posterior dominio latino (romano).
Entre los bienes encontrados destacan ajuares funerarios así como arte templario. Algunas piezas fueron importadas de Grecia, pero la mayoría son de talleres locales que aúnan rasgos griegos -o romanos, posteriormente-  y de culturas autóctonas, en las que se percibe que las figuras ideales olímpicas o capitolinas ceden ante imágenes más populares o más humanas, que revelen mejor la naturaleza mortal humana y su entereza.
La obra maestra del museo ha entrado a formar parte muy recientemente en sus colecciones. Es un conjunto de tres figuras de Orfeo que encanta a dos sirenas, de tamaño natural, del siglo V aC, expoliadas en los años setenta del siglo pasado, y vendidas al museo Getty en Los Ángeles (EEUU) por un traficante suizo a sabiendas del origen fraudulento del conjunto, que el museo californiano ha sido obligado a devolver a Italia si pena de la ruptura de relaciones culturales entre ambos países.