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lunes, 5 de enero de 2026

Estreno

 Un estreno es una fiesta. No podemos acudir a un estreno vestido de calle. Tenemos que vestirnos o revestirnos para la ocasión. Una ocasión singular.

El estreno de una casa se acompaña -y se simboliza- con un banquete. Los invitados -familiares, amigos y conocidos- no acuden con las manos vacías. Traen un detalle, un regalo que ofrecen a los dueños de la nueva casa. 

Un estreno se acompaña de un intercambio de regalos: alimentos y objetos decorativos, personalizados escogidos , por ejemplo, “para la casa”.

Nada se abre, no se accede a ningún estatuto -mayoría de edad, nuevo estado (de los esponsales a la recuperada soltería por separación o defunción del cónyuge)- sin un obsequio: una muestra palpable de cortesía, que realza la apertura del hogar o de un nuevo hogar, o la entrada en un nuevo estado civil, voluntario o forzado. El don expresa bien la importancia del acto, y lo realza.

Una conversación con amigos italianos sobre la importancia de la Befana, una bruja que durante la noche del 5 al 6 de enero, realiza los oficios que el España acometen los Reyes Magos, y otras figuras como el Papa Noel en otras culturas (habitualmente, unos días antes, cuando la Nochebuena, del 24 al 25 de diciembre), la entrega de regalos a los niños (y los adultos) que sella el inicio del año, invocando su prosperidad y el desvío de los males, puso el acento en el posible origen de esta figura anciana, o al menos de la figura que repartía bienes en el año nuevo (que en la Roma antigua acontecía cuando el solsticio de primavera, en el mes de marzo, Martius, dedicado al dios de la guerra Marte, cuando se reemprendían con renovado vigor las hostilidades puestas en cuarentena durante los fríos meses del invierno, hasta que Julio César decretó que el año nuevo se iniciaría cuando el mes dedicado al dios bifronte, de las dos caras, el dios Jano -Dios de los umbrales, el dios de la arquitectura, del tránsito entre los espacios exterior e interior-, que miraba hacia el año concluido pero también, con su otra faz, hacia el año que despuntaba, el mes de Enero -Janvier, January, Gener, en francés, inglés, catalán).

Se trataba de una diosa de la que muy poco se sabe, pero que sigue presente entre nosotros a través del concepto de estreno y de los regalos de año nuevo que en francés se llaman, significativamente, étrennes: la diosa Strenia o Estrenia. Tan solo unos pocos textos (tres o cuatro) se refieren a esta antigua divinidad, cuya importancia, empero, no puede obviarse.

Su templo señalaba una vía procesional, la Vía Sacra, que ascendía del Foro a la Ciudadela en el Monte Celio donde, explica el gran sabio romano Varron, los augures leían la voluntad de los dioses a través del vuelo de los pájaros, lo que determinaba la suerte que acompañaría el año nuevo. La procesión se iniciaba no sin ofrendar a la diosa Strenia, que garantizaba el vigor, la energía y la determinación, así como la buena salud necesarios para emprender el largo tránsito de un año a otro. Strenia velaba sobre en intercambio de regalos que acontecía en las calendas de Enero, con los que se estrechaban los vínculos y se trataba de evitar los enfrentamientos cuando los lazos se rompen. Strenia daba la valentía necesaria para enfrentarse a lo desconocido, lo que nadie sabe qué nos ocurrirá. Fuerza y viveza, buen ánimo. Moral alta. La palabra inglesa de origen latino que se traduce por fortaleza, strength, aún recuerda la importancia de esta diosa antes de acometer el nuevo año. 

Esperemos que Strenia aún vele sobre nosotros. La necesitamos más que nunca.


A Mariagrazia, Ilaria y Paola

miércoles, 31 de diciembre de 2025

Démeter o la madre de los dioses



















 Fotos: Tocho, Museo Nacional de Matera, 31 de diciembre de 2025


Ante la persistencia del culto a la diosa griega Demeter en la isla de Sicilia, en la que se asentaron griegos a partir del siglo VIII aC,  hasta la Alta Edad Media, en el siglo XI -un culto vivo también en los territorios de la Magna Grecia en el sur de Italia-, la iglesia cristiana cedió y asoció el culto a la virgen María, que no prendía, al de la diosa griega, logrando así una insólita fusión -común por otra parte entre santos cristianos y héroes griegos-, y una iconografía de la Madre y el Hijo inspirada en las imágenes de Demeter y su hija Perséfone.

Demeter era una diosa madre, diosa de las cosechas -cuyo culto fervoroso era lógico en las fértiles tierras del sur de Italia y de Sicilia-, y madre, una madre doliente que padeció el rapto de su hija Perséfone a manos del dios del inframundo, Hades, y que tuvo que aceptar que su hija pasara la mitad del año desaparecida en las entrañas de la tierra. 

Demeter velaba pues sobre los matrimonios a fin de evitar el padecimiento de las madres, y de las hijas cuando pasaban de la casa del padre a la del esposo, un paso decisivo y sin vuelta atrás, que significaba la ruptura entre la madre y su hija.

Demeter mediaba entre los dioses y los humanos que sufrían las inclemencias invernales, con la tierra de cultivo yerma, los meses en que su hija Perséfone desaparecía y Demeter desesperada ya no cuidaba de la fertilidad de la tierra hasta que tras lograr un pacto entre Zeus, dios de los cielos -que también deseaba a Perséfone- y Hades, dios de los infiernos, que permitía la liberación y el retorno de Perséfone a la tierra y su reencuentro con su madre, en primavera, cuya alegría permitía que las cosechas reverdecieran. 

Demeter conocía las penalidades de las mujeres, porque ella misma las había padecido, pero se preocupaba que su dolor no aniquilara la tierra, y que ésta, en los meses de felicidad con su hija, la Tierra volviera a ser un vergel como en los inicios del mundo.

Demeter era así una diosa particularmente venerada. La vida de ls humanos dependía del estado de ánimo de la diosa, que alternaba alegría y desolación, como los humanos. Una diosa humana. Una madre divina.

Una excelente exposición, con obras de la mayoría de los museos arqueológicos del sur de Italia, recuerda y revive la importancia de una diosa que forjó ella veneración de su transfiguración en la virgen María, en el museo nacional de la ciudad sureña italiana de Matera.


https://www.museimatera.it/le-dee-del-grano/


 

domingo, 14 de diciembre de 2025

Divino encuentro (o Politeísmo y Monoteísmo)

 




Procesión durante la cual la Virgen María de Montserrat de Sevilla visita a la Moreneta de Montserrat, cerca de Barcelona.

La Moreneta es el nombre de la Virgen María de Montserrat, que es una “virgen negra” (de piel ennegrecida por el humo de las velas, sin duda).

¿Son las estatuas dos imágenes diferentes de un mismo ser, o representan a dos seres distintos? ¿La diferencia reside en la imagen o en el modelo?

Un encuentro ocurre entre dos seres diferentes. El único encuentro que un ser, cada uno de nosotros, puede tener consigo mismo es a través del espejo.
Pero las estatuas no son solo imágenes, sino “verdaderas” imágenes, imágenes que coinciden con el modelo. Entre el modelo y la imagen no hay diferencia. Quien se enfrenta a una imagen se enfrenta a un modelo.

Así, según se desprende de la noticia,  dado que las estatuas son consideradas diferentes, deben representar —o deben estar relacionadas con— dos seres distintos.

El fiel no reza de manera indiferente a una estatua. Elige cuidadosamente ante qué estatua situarse. Esto significa que elige con qué ser desea conectarse. Y la elección, lógicamente —si la lógica profana puede aplicarse a los misterios— indica que los modelos son diferentes.

Así pues, la Virgen de Montserrat en Sevilla es (y no es) diferente de la Virgen de Montserrat (o Moreneta) de Montserrat.

Esto, por supuesto, es lógico, pero no posible, porque solo hay una Virgen y porque ella es un ser humano, no una divinidad, y aún menos dos divinidades.

Pero, como en la Antigua Grecia el Apolo de Delfos no era el mismo que el Apolo de Delos —y se representaba de manera diferente—, la Virgen María de Montserrat en Sevilla es diferente de la Virgen María de Montserrat en Montserrat.

De algún modo, nosotros, como seres humanos, tenemos distintos rostros. Uno el mismo dando una clase que escribiendo en un blog. Nos expresamos de manera diferente. Mostramos distintos aspectos de uno mismo. Somos —y no somos— la suma de todas nuestras imágenes. Tenemos distintos roles como profesionales, amigos, amantes, padres… y los roles que desempeñamos son tan diferentes, las maneras en que actuamos son tan distinguibles —uno puede ser severo como profesor o como padre, tolerante como amigo o como colega—, que de hecho resulta difícil incluso para nosotros mismos tener la impresión de que somos la misma persona en situaciones tan distintas.

Así, este encuentro religioso anunciado por las noticias revela en realidad cuán complejos somos, cuán misteriosas, imaginativas y creativas son nuestras creencias —en seres divinos o humanos—, cuán rica y compleja es nuestra percepción del mundo, y cuán sutil y matizada es la diferencia entre el politeísmo y el monoteísmo

sábado, 18 de octubre de 2025

El origen de la lluvia ( Akre)

















 Fotos: Tocho, Akre (Gobernación de Mosul, Kurdistán, Iraq), octubre de 2025


Los días del ogro, cubierto de serpientes, que mandaba en Akre hace dos mil setecientos veinticinco años, al tiempo que, como todo ogro, se alimentaba de niños que devoraba, iban a llegar a su fin. 
Un joven herrero templó una espada y consiguió decapitar al ogro.
Hacia treinta años que la sequía asolaba la tierra. Apenas cayó el ogro, llegaron las primeras lluvias de marzo. 

Desde entonces, el Newroz o año nuevo zoroástrico -año de lluvias, año de bienes, como en el inicio de los tiempos- se celebra en Akre -y en el Kurdistán iraní-, una ciudad montañosa, de casas cúbicas, a menudo pintadas de los colores del cielo y del fuego, adherida a las estribaciones de la cordillera del Tauro, entre el norte de Mesopotamia y el altiplano anatólico, donde la religión monoteísta de Zoroastro -la primera religión monoteísta de la historia, aunque la figura del demonio, como en el cristianismo, tiene un peso importante- se sigue practicando.
La lluvia se acompaña del fuego, símbolos zoroástricos: jóvenes porteadores de antorchas descienden de la montaña bajo un cielo iluminado por fuegos (artificiales).

NB: el ex-presidente Saddam Hussein asoló la ciudad y ejecutó a una gran parte de la población  a finales de los años ochenta, tras lo cual la sometió a un durísimo toque de queda hasta 1991: solo se permitía salir de la ciudad solo entre las ocho de la mañana y las dos de la tarde en invierno (las cuatro de la tarde en verano). 
Tras la primera guerra del golfo y hasta la caída de Saddam Hussein en 2003, ls coalición internacional impidió que el gobierno Iraqi siguiera dominando la ciudad, por lo que, de hecho, ésta se volvió independiente. El gobierno turco también ha bombardeado la región hasta hace poco, afectada por los misiles de la reciente guerra de los doce días entre Irán e Israel. 
El agua ha vuelto a su cauce hoy.

Agradecimientos al cónsul honorario español, kurdo, por las explicaciones 

miércoles, 13 de agosto de 2025

La guerra de las Galias













 

Fotos: Tocho, Museo de la Romanidad, Nîmes, agosto de 2025

NB: la última imagen representa al dios Apolo


El interés por la cultura llamada Galo-Romana se despertó a mediados del siglo XIX.

Se conocía bien la conquista romana de las Galias gracias al libro que Julio César escribió sobre este tema. Julio César, en plena guerra civil romana , dirigió la guerra contra las tribus galas y las aplastó, victoria a la que siguió el exterminio de la población (un millón de muertos). 

Dado que los galos no tenían escritura y que la romanización fue intensa y efectiva, los únicos datos escritos sobre la cultura gala que se conocen son los que Julio César aportó, necesariamente tergiversados.

Julio César acumulaba cargos políticos -era cónsul-, religiosos, como pontífice y flamen mayor o sacerdote del culto a Júpiter (aunque afirmaba que su linaje descendía de Venus), y militares.

Tras la conquista y pacificación de las Galias -que incluían lo que hoy es Francia, Bélgica, Países Bajos y una parte de Alemania-, el senado romano, temeroso del creciente poder y de las ambiciones de Julio César que se pensaba eran monárquicas para acabar con el gobierno republicano, le declaró la guerra. Estalló la guerra civil.

Esta no hacía sino prolongar recientes tiempos revueltos que habían llevado a Julio César a abatir a los galos siempre amenazantes.

Francia, a mediados del siglo XIX, era una república, la segunda república, tras la revolución de 1848, que concluyó con la abdicación del rey Luis Felipe. Éste había llegado al poder tras la renuncia de Carlos X, durante las revueltas de 1830.

El presidente de la república era Carlos Luis Napoleón, sobrino del emperador Napoleón I. Tres años más tarde, el presidente se nombró emperador con el nombre de Napoleón III.

Francia vivía un siglo agitado por las diferencias sociales entre una burguesía acaudalada y una mano de obra miseria, trabajando en condiciones infrahumanas. El abismo era aún más patente debido a los aires aristocráticos que se la burguesía parisina había adoptado.

Del mismo modo que Julio César se nombró cónsul de por vida -evocando a la monarquía etrusca y anunciando el imperio- para apaciguar y transformar una República trastocada, Carlos Luis Napoleón decidió imitar al cónsul romano. 

La prueba más visible de los logros políticos y militares de Julio César fueron la conquista y sumisión de las Galias, que perfilaban la figura de un gran político y un militar dotado, virtudes que justificaban su asunción de un poder absoluto con los sue engrandeció a Roma. El estudio de las mismas, de su derrota y de su mutación en una próspera provincia romana, parecía necesario para ofrecer el modelo que Carlos Luis Napoleón, convertido en Napoleón  III, pretendía.

Promovió la arqueología gala, la definición de una cultura bautizada como Galo-romana (una invención de talante político decimonónica), y la creación de un museo arqueológico galo-romano en Saint Germain-en-Laye, no lejos de la capital, que aún existe. 

La cultura galo-romana, que el emperador inventó , fruto de la conquista de las Galias por parte de quien acabó con la República Romana, legitimó el poder de Napoleón III, quien engrandeció y transformó París a golpe de piqueta, inició una agresiva política colonial en África y en México -nombrando incluso  a un fugaz emperador, Maximiliano -, declaró la guerra al imperio ruso al que derrotó en Crimea, y se enfrentó al Sacro Imperio Germánico -con los resultados ya conocidos: el decreto de una tercera República francesa.

Una instructiva exposición sobre la cultura galo-romana, establecida  en el siglo XIX, y su estrecha relación con el imperio francés, en el museo de la Romanidad en Nîmes (Francia), ilustra bien sobre el trasfondo político de la arqueología en el siglo XIX, y su práctica para hallar las “raíces” antiguas de las naciones que se forjaron entonces, unas contra otras, basadas en supuestas épocas de esplendor, en unos sueños míticos o legendarios, entre Covadonga y la marca hispánica, como bien comprobamos en toda España, por ejemplo, en Cataluña .

https://museedelaromanite.fr/agenda/exposition-gaulois-mais-romains


 






lunes, 9 de junio de 2025

Pentecostés (Quincuagésimo), o El Paracleto

Nueve de junio de dos mil veinticinco: lunes de Pentecostés. 

Aunque vamos perdiendo (interés en el) conocimiento de los rituales católicos que han pautado durante dos milenios la vida en occidente, mayoritaria -aunque no exclusivamente- y el conocimiento de lo que es y significada el lunes en Pentecostés, éste sigue influyendo en la vida diaria, siquiera porque tiene el poder de convertir un día laboral en un día festivo.

Pentecostés, o el Quincuagésimo día después de ls celebración de la Pascua (los cincuenta días tras la Resurrección Pascual es una cifra mágica: siete semanas de siete días): se trata del día en que el espíritu divino (el llamado Espíritu Santo) desciende sobre los apóstoles -dejados de la mano de Dios tras la resurrección de Cristo- e invierte el castigo impuesto tras la caída de la Torre de Babel. La multiplicación de las lenguas acontecida entonces para impedir que los humanos se pusieran de acuerdo para asaltar los cielos, deja de ser un problema, porque los apóstoles adquieren el conocimiento de todas las lenguas a fin de poder evangelizar -de portar la buena nueva y de convertir a todos los humanos convirtiéndoles en adoradores del mesías- a toda la humanidad.

Esta fiesta, derivada de la fiesta de las cosechas judía -cuando, al final de la primavera, se sacrificaban las primicias en honor de las divinidades Yahvé, Baal, Asherat, Astarté…., y se renovaba el pacto de buena convivencia entre el cielo y la tierra-, rememoraba, a través del descendimiento de una llama ardiendo sobre la testa de los apóstoles, súbitamente iluminados y capaces de dilucidar los misterios de todas las lenguas, el acuerdo muy anterior entre Moisés y Yahvé, que manifestaba su presencia a través de una zarza ardiendo, en lo alto del monte Sinaí, tras el cual Moisés recibió las tablas de la ley gracias a las cuales se ordenaría la vida en la tierra y su relación con lo alto.

Este pacto, consistente en una iluminación, un  súbito incremento de inteligencia, de luces, para echar luz sobre problemas, oscuridades, disipar tinieblas, y favorecer encuentros y pactos, una vez establecido el contacto con el otro tras verle la cara hasta entonces en la penumbra, se inspiraba en la filosofía neo-platónica. 

Ésta sostenía que el filósofo veía sus esfuerzos en favor del diálogo en la tierra y con el cielo -con el Uno- bendecidos con el encuentro con el Paracleto -el nombre de una divinidad que se aplicará al Espíritu Santo.

El Paracleto era el nombre del mediador, es decir de la faceta mediadora de la divinidad, en este caso, Zeus. Zeus se abría a rescatar e iluminar a quienes abogaban por el conocimiento y el entendimiento.

La palabra griega paracleto (παρακλητος) designa a la persona que era llamada o invocada en auxilio. Un paracleto brindaba ayuda a quien se hallaba en dificultades: tal era la situación de un enjuiciado. Éste, para actuar en defensa propia, para defenderse de las acusaciones quizá injustas o injustificadas, apelaba a quien pudiera hablar en nombre suyo, mediar e interceder en favor suyo.

Un paracleto era un abogado. Advocatus, en latín, nombraba a quien ers llamado para brindar su ayuda: una persona o un ente (el espíritu, incluso, según Cicerón) convocados para asistir a un juicio y asistir a quien necesitaba ayuda para salir con vida de un peligro, una condena que le podía llevar a la muerte. El abogado, es decir, el paracleto, le libraba del mal, de la muerte, y le otorgaba una vida plena, libre de nubarrones, una vida a plena luz del día.

La fiesta del Pentecostés es, por tanto, la fiesta de la luz: una luz que desciende, ilumina a los hombres, y les hace descubrir los problemas y hallar soluciones no lesivas a las dificultades.

Parece que este año, Paracleto se ha quedado parapetado en lo alto, sin dignarse en descender -si es que algún año ha descendido.






lunes, 28 de octubre de 2024

RAY HARRYHAUSEN (1920-2013): LA HISTORIA DE HANSEL Y GRETEL (1951)


 Ray Harryhausen fue un gran cineasta y especialista en efectos especiales no digitales norteamericano, autor de películas de animación, así como de películas con actores y figuras articuladas representando a  héroes mitológicos , demonios, monstruos y alienigenas , movidos gracias a la técnica de stop-motion (o veinticuatro fotos por segundo cambiando levemente a cada vez la posición de las figuras en cada viñeta.

Esos ojos de niños horrorizados y horrísonos….

jueves, 5 de septiembre de 2024

Santa María Magdalena, que estás en los cielos….





 Anónimo: Ascensión de María Magdalena, 1506-1507. Ferrara, Pinacoteca Nacional

Foto: Tocho, septiembre de 2024


María Magdalena, la sensual pecadora, de quien Jesús se prendió pero a la que también rechazó (“Noli me tangere” ó “No me toques”),   ¿ascendió a los cielos, como Cristo o como su madre?

Cuenta una leyenda que María Magdalena se retiró al desierto para expiar sus pecados. 
Mas Cristo no lo permitió.
 Así cuando se cumplía la hora séptima de cada día, ángeles descendían para elevar a María Magdalena a los cielos a fin que se alimentara espiritualmente.

Este hermoso y extraño cuadro renacentista ferrarese muestra a seis ángeles transportando a María Magdalena hasta las puertas del cielo guardadas por dos ángeles, ante la mirada sorprendida de un solitario sabio oriental, entre manifestaciones de mansedumbre y de paz encarnadas en pequeños y quietos animales (una paloma y un conejo), en medio de un paisaje desolado, lacustre o marítimo.
El cuadro, de gran tamaño, colgado de frente a los visitantes, impone una silenciosa sensación de extrañeza y de insólita tranquilidad