sábado, 25 de abril de 2026
Los primeros arquitectos
lunes, 20 de abril de 2026
EUSEBIO SEMPERE (1923-1985): LA TORRE DE BABEL (1969)
domingo, 8 de marzo de 2026
En esos días de furia y fuego….
HIMNO ÓRFICO LXVI: A HEFESTO
“HEFESTO de ánimo bronco, vigoroso, incansable fuego que brilla con ígneos resplandores, deidad que trae la luz para los mortales y la genera, de manos poderosas, eterno artesano. Obrero, porción cósmica, elemento irreprochable, voraz, que todo lo doma, el más alto de todos, que todo lo recorre; firmamento, sol, estrellas, luna, luz pura. Porque todos éstos son miembros de Hefesto que se manifiestan a los mortales; toda casa, toda ciudad y los pueblos todos son tuyos, y los cuerpos de los mortales ocupas, muy dichoso y poderoso. Escúchame, pues, bienaventurado, te invoco a la piadosa libación, para que siempre acudas amable a nuestros alegres trabajos; extingue la rabiosa locura del fuego incansable, manteniendo la llama de la naturaleza en nuestros cuerpos.”
viernes, 20 de febrero de 2026
Monoteísmo
Nos hemos dado un sinfín de seres superiores para tener la sensación que no estamos solos.
Éstos -dioses, semi-dioses, espíritus, ángeles, ángeles caídos, etc.- son invisibles, y suelen adoptar una forma conocida para entrar en contacto con los humanos. En la Grecia arcaica, se revestían con la apariencia de un familiar o un conocido cercano.
Quizá fuere en la India y, seguramente en Persia, cuando la multiplicidad de inmortales se convirtieron en las distintas caras de un mismo ser superior. Los avatares eran manifestaciones de uno de varias divinidades asumiendo funciones que las revelaban como fuerzas muy particulares. En el Zoroastrismo persa, múltiples dioses fueron rebajados a figuras celestiales, a ángeles, mientras una divinidad suprema se escindía en un padre y un hijo, dioses ambos, un mismo dios y al mismo tiempo una dualidad. Los dioses revelan engrandecidas nuestras complejidades y contradicciones. Son lo que somos, volubles, complicados, imprevisibles, sin dejar de ser nosotros mismos.
En función de la tarea requerida, la divinidad exhibía una determinada cualidad y recibía un nombre distinto. Estas distintas manifestaciones han podido confundirse con distintos personajes -como ocurre en el teatro cuando un mismo intérprete asume distintos papeles, con distintas máscaras y nombres distintos. Un mismo actor se encarna en figuras diversas.
El cristianismo fue perfilando una concepción de un ser superior muy particular. Dicho ser solo actúa bajo una determinada personalidad, diríamos más bien adoptando el rol de un padre, de un hijo o de un soplo o espíritu. Tres figuras que presentan rasgos propios y que no se pueden confundir. Un padre no es un hijo y la forma bajo la cual se manifiesta también es distinta. Así el dios en tanto que hijo asume una forma humana, tan humana que se confunde con el resto de los humanos. Su humanidad se expresa sobre todo porque su forma, que se puede retratar, no es un disfraz, sino que forma parte de lo que es. Es y será un hijo, siempre alejado pero siempre dependiente de su padre.
En el judaísmo y el islam, la divinidad es irrepresentable plásticamente pero no es innombrable. La falta de figura se compensa con un sin número de nombres. En ambos casos, son seres sobrenaturales heteronómicos. Los heterónomos son distintos nombres con los que un artista firma sus obras. Los heteronomos no son seudónimos que esconden el verdadero nombre del autor, sino que son nombres verdaderos que se refieren a las múltiples personalidades de un creador. Éste es uno y múltiple. Y los distintos nombres no pueden confundirse. Tampoco denotan imágenes parciales de una figura. Cada nombre es la persona y cada persona es distinta. Sus heterónomos dibujan las distintas formas completas de un ser. Éste está en todas sus denominaciones.
El inmortal del antiguo testamento recibe varios nombres: el Verbo, Elohim, Yahvé…. Asimismo, la divinidad islámica posee múltiples nombres que exhiben sus distintas facetas, capacidades y funciones. Creador, Bondadoso, Pródigo, etc. Hasta noventa y nueve seres asume el ser supremo. Al igual que nosotros que somos múltiples personas con múltiples roles, los inmortales también son múltiples sin dejar de ser ellos mismos.
El monoteísmo no existe, porque rebate la superioridad del ser superior. Una figura monolítica, de una pieza, sin distintas facetas, incapaz de sorprender, es una figura muerta. Se convierte en una figura distante, inhumana, con la que es imposible dialogar porque la reacción y la respuesta será siempre la misma. Una figura robótica, mecánica, incapaz de entender que somos unos y múltiples y que confiamos que las figuras que nos hemos dado sean como nosotros y, por tanto, nos puedan sus irse la ilusión que nos guíen o nos acompañan.
martes, 17 de febrero de 2026
HUSSEIN NASSEREDDINE (1993): YEARS OF THE SHINING FACE: TIME OBJECTS (CUANDO LAS CARAS RESPLANDECÍAN, 2026)
Hubo un tiempo, ya lejano, en que los países del Próximo Oriente vivieron libres del peso del integrismo religioso, del terrorismo, de la violencia y, a veces, de la injerencia extranjera.
Esta edad de oro concluyó con la guerra de los siete días en 1967, que la guerra en 1973, ambas entre Israel y una coalición de países árabes, unidos fugazmente en estados federados, remató. La guerra civil libanesa, y la guerra entre Irán e Iraq, y el manto negro que cayó sobre Irán tras la huida del emperador iraní (el shah), acentuaron una situación que cincuenta años más tarde, aún perdura.
Ésta es la edad, real o soñada, o la imagen que la televisión ofrecía, que la instalación del artista libanés Hussein Nassereddine recrea inocente o irónicamente : un plató televisivo -una tarima, unos cortinajes, un mobiliario estrambótico y kitsch, de colores chillones -, presidido por una evocación de la obra maestra mesopotámica más antigua y deslumbrante, la llamada máscara de Uruk (o de Warka), conservada en el Museo Nacional de Iraq, en Bagdad, convertida, deformada inteligentemente, en un rostro alienígena, una clara y lúcida señal que el pasado, con el que creemos entroncamos natural y directamente, nos es, en verdad, tan alejado de nosotros, tan enigmático o incomprensible, como un marciano. Nuestra comprensión del pasado, reciente o lejano, es un sueño o una construcción, una imagen que nos damos para soñar que existió un tiempo mejor, que nos evite enfrentarnos a la cara más sombría del presente.
Esta instalación, un encargo de una fundación privada de arte contemporáneo de Arabia Saudí, se encuentra en este momento en la bienal de arte de Riyadh.
domingo, 15 de febrero de 2026
RAND ABDUL JABBAR (1990): A TALE BEFORE THE DELUGE (UN CUENTO PREVIO AL DILUVIO, 2025)
Sobre ladrillos de madera, condenados a desaparecer -contrariamente a los de barro cocido- el artista iraquí Abdul Jabbar, instalado en los Emiratos, basándose en el poema de Gilgamesh, que incluye la narración del diluvio, ilustra la destrucción del patrimonio mesopotámico saqueado por las guerras, los aventureros, los arqueólogos del pasado, los traficantes, coleccionistas y algunos conservadores de museos, como si un diluvio lo hubiera arrasado, un pasado compuesto de fragmentos dispuestos en desorden y de manera discontinua.
viernes, 13 de febrero de 2026
El último faraón
El concilio Vaticano II, en los años sesenta del siglo pasado (1962-1965), conllevó un radical cambio en el vestuario papal.
Hasta entonces, el Papa, sentado en un trono, empuñaba o se acompañaba de un bastón de mando coronado co vistosas plumas de avestruz y una alta tiara en forma cónica rematada por una punta redondeada.
El trono, el abanico de plumas de avestruz y la tiara tenían una larga historia. Eran los atributos de los faraones.
La relación entre la cabeza de la iglesia cristiana, ubicada en Roma, y el mundo faraónico, entre los poderes de Roma y de Egipto, en suma, no era nueva ni extraña. Las referencias a Egipto aparecen en los evangelios -y en el antiguo testamento-.
Pero, sobre todo, el papa asumía el poder imperial. Los emperadores romanos se representaban con los atributos faraónicos en Egipto y en los santuarios egipcios en los territorios del imperio.
Por otra parte, el palacio de Diocleciano en Split es una réplica del campamento romano en que se convirtió el templo en Luxor, y el emperador Constantino, el primer emperador cristiano que autorizó la libertad del culto cristiano, fue quien restauró por última vez templos de Amón; tal era la fascinación por el Egipto faraónico.
El poder imperial fue sustituido por el poder papal en Roma, y los atributos faraónicos asumidos por los emperadores fueron naturalmente transferidos a los papas quienes encarnaron los poderes de los faraones. El faraón, el emperador y el papa cumplían un mismo papel: la representación o manifestación del hijo de un dios en la tierra.
Agradecimientos al egiptólogo italiano Christian Greco por esta comunicación.
domingo, 8 de febrero de 2026
lunes, 2 de febrero de 2026
Las primeras luces
2 de febrero. De madrugada. Aún no ha amanecido. Apenas un temor de coches en la lejanía. La radio anuncia un día gris. El cielo, encapotado. Es hora de encender la luz; las candelas. Hoy es el día de la Candelaria.
Se celebremos la presentación de Jesús en el templo de Jerusalén. Sus padres, María y José, cumplían con la tradición, con su deber. Todo recién nacido debía ser expuesto en el Templo.
Un hombre sabio se hallaba en el interior del templo. Se llamaba Simeón. El Espíritu Santo le alumbraba. Tras el ritual, consistente en la presentación de la ofrenda de dos tórtolas en un altar, los padres de Jesús acudieron ante Simeón. Al ver al niño Jesús, Simeón exclamó:
“ Porque ya he visto la salvación31 que has comenzado a realizar
a la vista de todos los pueblos,
32 la luz que alumbrará a las naciones”.
lunes, 5 de enero de 2026
Estreno
Un estreno es una fiesta. No podemos acudir a un estreno vestido de calle. Tenemos que vestirnos o revestirnos para la ocasión. Una ocasión singular.
El estreno de una casa se acompaña -y se simboliza- con un banquete. Los invitados -familiares, amigos y conocidos- no acuden con las manos vacías. Traen un detalle, un regalo que ofrecen a los dueños de la nueva casa.
Un estreno se acompaña de un intercambio de regalos: alimentos y objetos decorativos, personalizados escogidos , por ejemplo, “para la casa”.
Nada se abre, no se accede a ningún estatuto -mayoría de edad, nuevo estado (de los esponsales a la recuperada soltería por separación o defunción del cónyuge)- sin un obsequio: una muestra palpable de cortesía, que realza la apertura del hogar o de un nuevo hogar, o la entrada en un nuevo estado civil, voluntario o forzado. El don expresa bien la importancia del acto, y lo realza.
Una conversación con amigos italianos sobre la importancia de la Befana, una bruja que durante la noche del 5 al 6 de enero, realiza los oficios que el España acometen los Reyes Magos, y otras figuras como el Papa Noel en otras culturas (habitualmente, unos días antes, cuando la Nochebuena, del 24 al 25 de diciembre), la entrega de regalos a los niños (y los adultos) que sella el inicio del año, invocando su prosperidad y el desvío de los males, puso el acento en el posible origen de esta figura anciana, o al menos de la figura que repartía bienes en el año nuevo (que en la Roma antigua acontecía cuando el solsticio de primavera, en el mes de marzo, Martius, dedicado al dios de la guerra Marte, cuando se reemprendían con renovado vigor las hostilidades puestas en cuarentena durante los fríos meses del invierno, hasta que Julio César decretó que el año nuevo se iniciaría cuando el mes dedicado al dios bifronte, de las dos caras, el dios Jano -Dios de los umbrales, el dios de la arquitectura, del tránsito entre los espacios exterior e interior-, que miraba hacia el año concluido pero también, con su otra faz, hacia el año que despuntaba, el mes de Enero -Janvier, January, Gener, en francés, inglés, catalán).
Se trataba de una diosa de la que muy poco se sabe, pero que sigue presente entre nosotros a través del concepto de estreno y de los regalos de año nuevo que en francés se llaman, significativamente, étrennes: la diosa Strenia o Estrenia. Tan solo unos pocos textos (tres o cuatro) se refieren a esta antigua divinidad, cuya importancia, empero, no puede obviarse.
Su templo señalaba una vía procesional, la Vía Sacra, que ascendía del Foro a la Ciudadela en el Monte Celio donde, explica el gran sabio romano Varron, los augures leían la voluntad de los dioses a través del vuelo de los pájaros, lo que determinaba la suerte que acompañaría el año nuevo. La procesión se iniciaba no sin ofrendar a la diosa Strenia, que garantizaba el vigor, la energía y la determinación, así como la buena salud necesarios para emprender el largo tránsito de un año a otro. Strenia velaba sobre en intercambio de regalos que acontecía en las calendas de Enero, con los que se estrechaban los vínculos y se trataba de evitar los enfrentamientos cuando los lazos se rompen. Strenia daba la valentía necesaria para enfrentarse a lo desconocido, lo que nadie sabe qué nos ocurrirá. Fuerza y viveza, buen ánimo. Moral alta. La palabra inglesa de origen latino que se traduce por fortaleza, strength, aún recuerda la importancia de esta diosa antes de acometer el nuevo año.
Esperemos que Strenia aún vele sobre nosotros. La necesitamos más que nunca.
A Mariagrazia, Ilaria y Paola
miércoles, 31 de diciembre de 2025
Démeter o la madre de los dioses
Fotos: Tocho, Museo Nacional de Matera, 31 de diciembre de 2025
Ante la persistencia del culto a la diosa griega Demeter en la isla de Sicilia, en la que se asentaron griegos a partir del siglo VIII aC, hasta la Alta Edad Media, en el siglo XI -un culto vivo también en los territorios de la Magna Grecia en el sur de Italia-, la iglesia cristiana cedió y asoció el culto a la virgen María, que no prendía, al de la diosa griega, logrando así una insólita fusión -común por otra parte entre santos cristianos y héroes griegos-, y una iconografía de la Madre y el Hijo inspirada en las imágenes de Demeter y su hija Perséfone.
Demeter era una diosa madre, diosa de las cosechas -cuyo culto fervoroso era lógico en las fértiles tierras del sur de Italia y de Sicilia-, y madre, una madre doliente que padeció el rapto de su hija Perséfone a manos del dios del inframundo, Hades, y que tuvo que aceptar que su hija pasara la mitad del año desaparecida en las entrañas de la tierra.
Demeter velaba pues sobre los matrimonios a fin de evitar el padecimiento de las madres, y de las hijas cuando pasaban de la casa del padre a la del esposo, un paso decisivo y sin vuelta atrás, que significaba la ruptura entre la madre y su hija.
Demeter mediaba entre los dioses y los humanos que sufrían las inclemencias invernales, con la tierra de cultivo yerma, los meses en que su hija Perséfone desaparecía y Demeter desesperada ya no cuidaba de la fertilidad de la tierra hasta que tras lograr un pacto entre Zeus, dios de los cielos -que también deseaba a Perséfone- y Hades, dios de los infiernos, que permitía la liberación y el retorno de Perséfone a la tierra y su reencuentro con su madre, en primavera, cuya alegría permitía que las cosechas reverdecieran.
Demeter conocía las penalidades de las mujeres, porque ella misma las había padecido, pero se preocupaba que su dolor no aniquilara la tierra, y que ésta, en los meses de felicidad con su hija, la Tierra volviera a ser un vergel como en los inicios del mundo.
Demeter era así una diosa particularmente venerada. La vida de ls humanos dependía del estado de ánimo de la diosa, que alternaba alegría y desolación, como los humanos. Una diosa humana. Una madre divina.
Una excelente exposición, con obras de la mayoría de los museos arqueológicos del sur de Italia, recuerda y revive la importancia de una diosa que forjó ella veneración de su transfiguración en la virgen María, en el museo nacional de la ciudad sureña italiana de Matera.
https://www.museimatera.it/le-dee-del-grano/
domingo, 14 de diciembre de 2025
Divino encuentro (o Politeísmo y Monoteísmo)
Procesión durante la cual la Virgen María de Montserrat de Sevilla visita a la Moreneta de Montserrat, cerca de Barcelona.
La Moreneta es el nombre de la Virgen María de Montserrat, que es una “virgen negra” (de piel ennegrecida por el humo de las velas, sin duda).
¿Son las estatuas dos imágenes diferentes de un mismo ser, o representan a dos seres distintos? ¿La diferencia reside en la imagen o en el modelo?
Un encuentro ocurre entre dos seres diferentes. El único encuentro que un ser, cada uno de nosotros, puede tener consigo mismo es a través del espejo.
Pero las estatuas no son solo imágenes, sino “verdaderas” imágenes, imágenes que coinciden con el modelo. Entre el modelo y la imagen no hay diferencia. Quien se enfrenta a una imagen se enfrenta a un modelo.
Así, según se desprende de la noticia, dado que las estatuas son consideradas diferentes, deben representar —o deben estar relacionadas con— dos seres distintos.
El fiel no reza de manera indiferente a una estatua. Elige cuidadosamente ante qué estatua situarse. Esto significa que elige con qué ser desea conectarse. Y la elección, lógicamente —si la lógica profana puede aplicarse a los misterios— indica que los modelos son diferentes.
Así pues, la Virgen de Montserrat en Sevilla es (y no es) diferente de la Virgen de Montserrat (o Moreneta) de Montserrat.
Esto, por supuesto, es lógico, pero no posible, porque solo hay una Virgen y porque ella es un ser humano, no una divinidad, y aún menos dos divinidades.
Pero, como en la Antigua Grecia el Apolo de Delfos no era el mismo que el Apolo de Delos —y se representaba de manera diferente—, la Virgen María de Montserrat en Sevilla es diferente de la Virgen María de Montserrat en Montserrat.
De algún modo, nosotros, como seres humanos, tenemos distintos rostros. Uno el mismo dando una clase que escribiendo en un blog. Nos expresamos de manera diferente. Mostramos distintos aspectos de uno mismo. Somos —y no somos— la suma de todas nuestras imágenes. Tenemos distintos roles como profesionales, amigos, amantes, padres… y los roles que desempeñamos son tan diferentes, las maneras en que actuamos son tan distinguibles —uno puede ser severo como profesor o como padre, tolerante como amigo o como colega—, que de hecho resulta difícil incluso para nosotros mismos tener la impresión de que somos la misma persona en situaciones tan distintas.
Así, este encuentro religioso anunciado por las noticias revela en realidad cuán complejos somos, cuán misteriosas, imaginativas y creativas son nuestras creencias —en seres divinos o humanos—, cuán rica y compleja es nuestra percepción del mundo, y cuán sutil y matizada es la diferencia entre el politeísmo y el monoteísmo
sábado, 18 de octubre de 2025
El origen de la lluvia ( Akre)
Fotos: Tocho, Akre (Gobernación de Mosul, Kurdistán, Iraq), octubre de 2025
























































