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miércoles, 8 de abril de 2026

Mesopotamia en el cine






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¡MENE, MENE, TEKEL, UPHARSIN!

Mesopotamia en el cine.

 

Belsasar, rey de Babilonia, invitó a un gran banquete a mil de las altas personalidades de la nación; y, durante la comida, el rey y sus invitados bebieron mucho vino  (…) Todos bebían vino y alababan a sus ídolos, hechos de oro, plata, bronce, hierro, madera y piedra.

En aquel momento apareció una mano de hombre que, a la luz de los candiles, comenzó a escribir con el dedo sobre la pared blanca de la sala. Al ver el rey la mano que escribía, se puso pálido y, del miedo que le entró, comenzó a temblar de pies a cabeza. Luego, se puso a gritar y llamar a los adivinos, sabios y astrólogos de Babilonia…”

 

Mene, Mene, TekelUpharsin (Contado, contado, pesado, dividido), es la maldición que la mano de Yahvé escribió en una de las paredes de la sala de banquetes del rey babilónico: una bíblica escena terrorífica, que anunciaba el fin del imperio babilónico que ya no iba a tener peso alguno y se desmembraría, que el cine no ha dejado escapar.

A ojos de Occidente, el Próximo Oriente antiguo, centrado sobre todo en la ciudad de Babilonia, maldecida en la Biblia, ha sido percibido como un mundo de excesos, crueldad, corrupción y decadencia, personificada en la figura de la mítica reina asiria y babilónica Semiramis. Es decir, un mundo cinematográficamente atractivo en el que el misterio y el horror se conjugan, como ya retratara una de las primeras grandes películas de la historia, Lcaída de Babilonia, de D. W. Griffith, y la fascinante serie de peplums, de los años cincuenta, tras la Segunda Guerra Mundial, y en pleno auge de los irracionales miedos a lo desconocido que atenaza a Occidente. Una versión partidista y deformada que ha marcado y lastra el imaginario occidental del Próximo Oriente, como se percibe, precisamente, en estos días.

 

Notas:

Una última película, acabada de restaurar, otro conocido peplum , Los 7 rayos de Assur, de Silvio Amadio, de 1962, se incorporará a finales de semana.

La caída de Babilonia, de D.W. Griffith, es una obra maestra de los inicios del cine.

Por un tema de derechos, no se ha podido incluir otra obra maestra, más reciente, la terrorífica película de William Friedkin: El exorcista, de 1973, cuya larga primera escena se rodó en el yacimiento de Hatra en el norte de Iraq.

Caixaforum + es una plataforma gratuita. Ofrece un ciclo de cube sobre Mesopotamia, hasta agosto de 2028, relacionado con la exposición itinerante sobre el emperador neo-asirio Assurbanipal, organizada por el Museo Británico de Londres, que los centros CaixaForum presentarán desde este mes de abril sucesivamente en Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla y Zaragoza.


martes, 19 de noviembre de 2024

TRISHA BROWN (1936-2017): MAN WALKING DOWN THE FAÇADE OF A BUILDING (HOMBRE BAJANDO POR LA FACHADA DE UN EDIFICIO, 1970)


 Mítica “performance “ ideada por la coreógrafa norteamericana Trisha Brown.

La performance ha tenido lugar innumerables veces desde entonces. Aún hoy se lleva a cabo.

Mas, este fragmento forma parte de la filmación original, con el borroso y evocador granulado en blanco y negro, testigo y testimonio de un tiempo heroico que pasó y no volverá, donde una acción así era posible sin las extremas (y necesarias, sin duda) medidas de seguridad que hoy se exigen.

sábado, 9 de marzo de 2024

El palacio de Arrakeen (Arrakis, Dune, siglo 101)







Quienes hayan conseguido ver la recién estrenada interminable película Dune 2, de Denis Villeneuve, hasta el final, se habrán fijado en un recurso escenográfico habitual: utilizar la arquitectura mesopotámica para evocar construcciones imperiales imposibles: en concreto, reproducir un zigurat, una pirámide escalonada, con siete niveles, que hacía las veces de base de un capilla ubicada en lo alto. El zigurat mesopotámico, situado hoy en medio de un desierto, es un volumen  macizo, cerrado, atravesado por una escalinata que asciende, recta hasta la cumbre. El ser humano empequeñece a su vera y el ascenso hacia la parte superior que parece infinitamente más alta de lo que es debido a la forzada perspectiva que producen los lados de la pirámide.

Pese a estar construida con ladrillos de adobe, la arquitectura mesopotámica, caracterizada por palacios descomunales tardíos, neo-asirios, y por imponentes cuerpos ciegos que dieron lugar al mito de la Torre de Babel, símbolo de la desmesurada, peligrosa ambición humana que ponía en peligro la estricta organización espacial y jerárquica del mundo, ha solido servir de inspiración para proyectar edificios en ciudades imperiales distópicas, marcadas por la tiranía y la violencia, ya fuera en el Los Ángeles en 2019, que retrató la película Blade Runner en 1989, o la ciudad de Arrakis, proyectada por el decorador canadiense Patrice Vermette (1970) en la elefantesca Dune de hoy mismo.

El palacio de Arrakeen está supuestamente construido no con ladrillos, sino en hormigón, un guiño al brutalismo y al grupo de arquitectos de los años setenta del siglo pasado Superstudio. Pocas veces el nombre de brutalismo ha estado tan acertado. Las referencias a la obra del arquitecto de Hitler, Albert Speer también son perceptibles.

La arquitectura monumental mesopotámica no se libra de asociaciones siniestras, ya claramente enunciadas en la Biblia.

Patrice Arquette ha comentado, en una cita publicada por todos los medios: 

“ There’s also influence from Egypt, from Mesopotamia’s ziggurat architecture, from Aztec architecture and from World War II bunkers”



Nota: 

sorprende el éxito de la saga novelesca Dune, de Frank Herbert, de los años sesenta y setenta del siglo pasado, frente al del poema modélico sobre una sociedad distópica como es el espeluznante Apocalipsis de Juan: la bestia, en el texto bíblico, es incomparable con las gigantescas lombrices del desierto