
(Texto escrito con un teclado francés sin acentos, salvo en la e)
Hasta el 24 de enero, el museo del Quai Branly presenta una extraordinaria exposicion dedicada a la ciudad precolombina de Teotihuacan, sugerentemente presentada por el joven equipo de arquitectos de Paris, Jacob + Forlane, alrededor de una descomunal maqueta "abstracta", a escala 1/100, de la avenida de los Muertos, que enlaza las piramides del Sol y de la Luna.
La muestra se centra en la importancia cosmogonica de la ciudad.
Fueron loa aztecas quienes, al invadir el centro de Mexico en el siglo XV, descubrieron las ruinas imponentes de la ciudad, abandonada, no se sabe porqué, desde hacia un milenio, y la bautizaron Teotihuacan. Es muy posible, sin embargo, que este nombre reflejase no solo lo que la ciudad significaba para los recien llegados aztecas, sino tambien para los propios habitantes de la ciudad que, entre el siglo II aC y el VI dC, mantuvo relaciones con otras culturas, entre ellas, los mayas, que preservaron la imagen y el significado de dicha urbe, su imaginario.
Teotihuacan significa: ciudad de los dioses; pero tambien ciudad donde los dioses alcanzaron la divinidad.
La Quinta Era, la del sol de la lluvia, se inicio cuando dos figuras miticas, Tecuciztécatl y Nanahuatzin, fueron invitados por las potencias celestiales a saltar a la hoguera que centraba el mundo y alumbrar (a) la nueva era. Al incendiarse, deslumbraron: pero como Tecuciztécatl dudo, la luz de su rostro se amortiguo, y se convirtio en la luna, el segundo sol que empalidecia antre el resplandor del nuevo o renovado sol en quien se convirtio Nanahuatzin abrasado.
Esta transfiguracion, que dio a luz a los dioses que, desde entonces, guian a los mortales y rigen el paso del tiempo, se produjo gracias al hogar que prendia permanentemente en el centro de Teotihuacan, que existia desde los inicios de la primera era. Fue el hogar publico el que creo el nuevo mundo en el que los humanos nacieron.
Teotihuacan era el Delfos de los aztecas y, sin duda, de todos los pobladores de América central.
Al igual que en Sumer, la ciudad no fue una creacion humana sino divina, y estaba en el origen del mundo. No era, como en la culture hebrea, una consecuencia de la falta de un mortal que quiso competir con la divinidad, sino la causa del mundo. La ciudad precedia la creacion.
Por otra parte, los templos y los altares de Teotihuacan estan situados de modo que, observados desde la avenida de los muertos -avenida que une el mundo de los muertos y el de los vivos o revividos, y por el que transitan las almas en su renacer-, senalan los puntos por donde el sol y determinados planetas (Venus, por ejemplo) despuntan en fechas senaladas, que son las del solsticio y el equinocio, anuncios del inicio y el final de los trabajos agricolas.
La ciudad se concibe, pues, cono un gigantesco calendario que, sin embargo, no refleja lo que acontece, sino que lo activa. El sol y los planetas que rigen los ciclos de la vida se mueven porque existe Teotihuacan, porque la ciudad manda sobre y al cielo. Las potencias celestiales estan al servicio y a las ordenes de la ciudad, y el mundo se mantiene gracias a la existencie de aquélla.
Cuando Teotihuacan cayo, en efecto, la cultura que atesoraba desaparecio, pero para los aztecas, al menos, la presencia de las ruinas de la ciudad, en la que afirmaban habian sido engendrados sus dioses, como la serpiente con plumas Quelzatcoatl -que unia el cielo y la tierra, el aire y el agua, el soplo y las aguas matriciales-, eran una garantia de que su mundo tenia sentido y sobreviviria.
Aun hoy, Teotihuacan se mantiene en vida.
Nos mantiene en vida.