martes, 17 de febrero de 2026

FREDERICK WISEMAN (1930-2026): PUBLIC HOUSING (1997)



Frederick Wiseman (fallecido hoy) ha sido uno de los mejores, más minuciosos documentalistas -o retratistas-cinematograficos del siglo XX.

Esta filmación, de la que solo se ha encontrado una mitad, y aún así, es larga y detallada, documenta la dura vida en un barrio de viviendas públicas, misérrimo, maltratado por la administración, en el sur de Chicago, en edl que halla lo que no siempre se encuentra en barrios más afortunados.




HUSSEIN NASSEREDDINE (1993): YEARS OF THE SHINING FACE: TIME OBJECTS (CUANDO LAS CARAS RESPLANDECÍAN, 2026)





 Hubo un tiempo, ya lejano, en que los países del Próximo Oriente vivieron libres del peso del integrismo religioso, del terrorismo, de la violencia y, a veces, de la injerencia extranjera. 

Esta edad de oro concluyó con la guerra de los siete días en 1967, que la guerra en 1973, ambas entre Israel y una coalición de países árabes, unidos fugazmente en estados federados, remató. La guerra civil libanesa, y la guerra entre Irán e Iraq, y el manto negro que cayó sobre Irán tras la huida del emperador iraní (el shah), acentuaron una situación que cincuenta años más tarde, aún perdura.

Ésta es la edad, real o soñada, o la imagen que la televisión ofrecía, que la instalación del artista libanés Hussein Nassereddine recrea inocente o irónicamente : un plató televisivo -una tarima, unos cortinajes, un mobiliario estrambótico y kitsch, de colores chillones -, presidido por una evocación de la obra maestra mesopotámica más antigua y deslumbrante, la llamada máscara de Uruk (o de Warka), conservada en el Museo Nacional de Iraq, en Bagdad, convertida, deformada inteligentemente, en un rostro alienígena, una clara y lúcida señal que el pasado, con el que creemos entroncamos natural y directamente, nos es, en verdad, tan alejado de nosotros, tan enigmático o incomprensible, como un marciano. Nuestra comprensión del pasado, reciente o lejano, es un sueño o una construcción, una imagen que nos damos para soñar que existió un tiempo mejor, que nos evite enfrentarnos a la cara más sombría del presente.

Esta instalación, un encargo de una fundación privada de arte contemporáneo de Arabia Saudí,  se encuentra en este momento en la bienal de arte de Riyadh. 

lunes, 16 de febrero de 2026

TAYSIR BATNIJI (1966): REMNANTS (RUINAS, 2024-)





 


Remnants: una palabra citada en Isaías 17:3. Se traduce por resto o residuo; los restos de las ciudades que Yahvé destruye, o que son destruidas al perder la protección de Yahvé.
En la Septuaginta (en griego), la palabra hebrea  Ū·šə·’ār (lo que quedase traduce por  loipos, que significa resto, y por reliquia en la Vulgata (en latín). 

El título de la serie de pinturas del artista originario de Gaza, afincado en París, Taysir Batniji, se refiere a lo que la destrucción causa, y que adquiere valor de testimonio. No es un simple fragmento. Se trata de una reliquia que cuenta lo que se ha perdido y como se ha llegado a este horror . Lo que se destruye son ciudades: edificios, hogares, y los restos son la evidencia del daño intencionadamente infligido, de un acto criminal.

Cada día, día a día, Taysir Batniji ha recibido mensajes en su móvil, acompañados de imágenes. Éstas aparecen borrosas en la pantalla. Y se aclaran. No siempre quiere verlas con nitidez. El horror que revelan es insoportable, por lo que muestran y por lo que esconden. Lo que se imprime en la pantalla es lo que se puede ver. Fuera del marco, lo inenarrable, lo que debe permanecer oculto porque su contemplación es inhumana. 
Son fotos del entorno familiar. Y lo que la imaginación compone a partir de lo que se ve y no se ve no llega a dar la dimensión de lo que acontece. 

Lo borroso es una sarcástica manera de representar. Borramos y emborronamos para esconder imperfecciones y que se materialice la perfección. Borron y cuenta nueva, si bien el emborronar ensucia la memoria: destruye y convierte en mancha lo que antes se mostraba nítidamente . Lo borroso es un filtro para no ver lo que no cuadra, lo que escapa a la norma. Una manera de destruir una imagen, de evocar simbólicamente la destrucción que la imagen documenta. Refuerza la violencia de la destrucción.
También en este caso. Pero si la norma es la vida diaria, con sus problemas, y sus satisfacciones, lo que escapa a la norma es la muerte. Las figuras borrosas son el tránsito de la vida a la desaparición, una vida que se apaga, agredida borrada violentamente.  
Desde hace dos años, esta serie parece no tener fin. 

Una parte de la serie se expone en la bienal de arte de Riyadh (Arabia)





















domingo, 15 de febrero de 2026

RAND ABDUL JABBAR (1990): A TALE BEFORE THE DELUGE (UN CUENTO PREVIO AL DILUVIO, 2025)










 Sobre ladrillos de madera, condenados a desaparecer -contrariamente a los de barro cocido- el artista iraquí Abdul Jabbar, instalado en los Emiratos, basándose en el poema de Gilgamesh, que incluye la narración del diluvio, ilustra la destrucción del patrimonio mesopotámico saqueado por las guerras, los aventureros, los arqueólogos del pasado, los traficantes, coleccionistas  y algunos conservadores de museos, como si un diluvio lo hubiera arrasado, un pasado compuesto de fragmentos dispuestos en desorden y de manera discontinua.

La instalación se expone en la bienal de arte de Riyadh dedicada a Gaza y a Iraq. 

viernes, 13 de febrero de 2026

Conocimiento

 Solemos pensar que el conocimiento sucede al distanciamiento. Necesitamos separarnos de las cosas para poder conocerlas mejor. La cercanía impide la apreciación objetiva. La presencia del objeto o el tema no nos permite valorar y comprender lo que las cosas son y significan.

Conocer viene del verbo latino conoscere . Se trata de una palabra compuesta por la preposición co- y el verbo noscere.

Co- significa cercanía. Señala nuestra posición física y afectiva con respecto a un ser o un ente. Estamos junto a uno u otro. Estamos unidos, próximos. Son nuestros próximos. Forman parte de nuestro entorno , nuestra familia. La cercanía permite -y el consecuencia- de buen entendimiento. Entendemos lo que ocurre a nuestro alrededor porque éste no nos es ajeno ni indiferente. Sabemos lo que es y lo que siente.

El verbo noscere significa examinar, escuchar. Acciones que requieren toda nuestra atención, nuestros desvelos. Estamos atentos, atendemos a los seres o los entes. Escuchamos lo que tienen a bien contarnos. Precisamente porque nos reconocemos en ellos somos capaces de prestarles la atención, y darles el cuidado que requieren y solicitan. Somos solícitos. Estamos en contactos, no nos alejamos de sus necesidades.

Conocer significa atender a los demás, a los seres o los entes. Prestar el oído, tener el oído fino para captar lo que quedamente exponen, hacerles caso. Solo así no serán unos desconocidos para nosotros, o unos enigmas, y podremos aprender, ensanchar nuestra visión del mundo gracias a lo que nos habrán podido transmitir sin ni siquiera hablarnos. Solo estando o mejor dicho, solo estando nosotros a su lado, acompañándolos, velándolos. La empatía es lo que nos permite acercarnos a las cosas y las personas para enriquecernos con lo que sentimos saben y revelan.

La distancia solo permite generalidades, sin profundidad alguno, un conocimiento -que no es tal- pasajero y superficial.   

Obras maestras arábigas del Museo Nacionsl de Riyadh (Arabia Saudí)
















Fotos: Tocho, Riyadh, febrero de 2026


Cerámicas, estatuillas y betilos de resonancias sumeria, helenística, nabatea y romana, propias de la península arábiga, entre el tercer y el primer milenio aC