Se acaba de leer y aprobar -con la mención más baja: Apto. Honorable- una tesis doctoral en Francia. Se ha tenido que aprobar.
La tesis estaba escrita en francés. La doctoranda no hablaba ni entendía prácticamente nada en francés. Apenas podía responder las preguntas del tribunal. Ha tardado siete años. La lectura era urgente. Y se tenía que aprobar. Sí o sí.
La doctoranda es un miembro de la familia de un alto dirigente del gobierno sirio, de la misma religión que el presidente.
El director de la tesis trató durante años de encauzar y corregir la investigación, forzando a la doctorando a documentarse más y mejor y escribir una y otra vez un texto muy deficiente, sistemáticamente copiado o plagiado de publicaciones científicas. Una llamada desde Siria, amenazándole con denunciarlo a la temible Mukhabarat (la policía secreta siria) como espía de Israel, forzó la convocatoria de la lectura de la tesis. Nadie quiere ni puede enfrentarse a este cuerpo.
La situación no era nueva. Ya el pariente de la doctoranda había tratado de realizar la tesis doctoral en Francia. No logró acabarla. De regreso a Siria obtuvo un alto cargo gubernamental. Llamó a su antiguo director de tesis exigiéndole que, ahora que estaba en el poder, le escribiera la tesis. El profesor se negó. Hizo falta numerosas sesiones de diplomacia para impedir poner en peligro intereses y actividades franceses en Siria.
Durante el almuerzo, personas que han vivido y trabajado decenas de años en Siria comentaban que los acontecimientos actuales eran previsibles. De hecho, un arqueólogo predijo en 2010 que al año siguiente ocurrirían revueltas: las escasísimas precipitaciones en 2009 y 2010 anunciaban una muy pobre cosecha de cereales, por lo que mucha gente iba a pasar hambre.
Al parecer, la guerra civil en Siria no es tanto una guerra de religiones sino un enfrentamiento entre la Siria rica de algunas ciudades y regiones costeras y sureñas, y el resto del país, pobre y empobrecido. Pero, además, la dictadura se había endurecido. La policía secreta campaba a sus anchas. Cárceles de las que no se sale con vida, como una célebre, justo detrás de las turísticas ruinas de Palmira -que el sol dora al atardecer para solaz de los turistas-, se multiplicaban. Todas los contactos y conversaciones por teléfono y correo electrónico, toda la correspondencia eran sistemáticamente controlados, violados.
Para los turistas, Siria ofrecía la imagen de un país próspero y pacífico, bien organizado, con una buena red de carreteras y una excelente sanidad pública, un país laico, exótico pero occidentalizado: un sueño. Las tardes fumando una pipa de agua y tomando té en un célebre café cabe la parte posterior de la mezquita omeya de Damasco, eran recordadas, anheladas. La realidad, vivida desde el interior, era muy distinta. Un país de plomo.
Pero lo que quizá venga ahora podría ser incluso peor. Hasta los estudiantes en el exilio, opositores del régimen, ya no saben qué pensar ni qué desear.
El zoco de Alepo ha quedado reducido a escombros; la ciudadela bombardeaba, el minarete de la mezquita de Alepo derribado, la ciudad dividida en dos bandos. hoy, para llegar a Damasco, solo cabe la autopista que une Beirut a Damasco, segura. Se han interrumpido todos los vuelos a Damasco, incluso los de Egypt Air. La carretera que conecta Damasco con el aeropuerto no es segura.
El centro de Damasco, sobre todo el barrio cristiano, está a salvo. Los barrios que se extienden por las colinas que separan la capital del este, son pasto de revueltas y bombas.
El sitio de Apamea ha sido sistemáticamente violado por saqueadores. Mosaicos romanos, cortados en paneles transportables, extraídos ilegalmente de este yacimiento, se han encontrado hasta en anticuarios de Nueva York. Algunos han sido devueltos. Mal almacenados en museos como el de Alepo, se han deshecho.
domingo, 23 de junio de 2013
viernes, 21 de junio de 2013
WALERIAN BOROWCZYK (1923-2006): RENAISSANCE (1963)
Renaissance por Morpheus51100
Considerado uno de los mejores cortometrajes de animación de la historia -y eso que la obra de este género de Borowczyk solo incluye obras maestras que revolucionaron este tipo de trabajos.
Hércules ante la encrucijada
Un simple motivo iconográfico en sarcófagos tardo-romanos, compuesto por una Y, remite a toda una concepción de la vida, según cuenta Gregorio Luri (www.elcafedeocata.blogspot.com) .
No se trata de una letra sino de un signo gráfico. Representa una encrucijada: una única vía se divide en dos caminos.
Este motivo remonta a Hesíodo, en el siglo VIII aC. Contaba este poeta que:
“También es
posible elegir fácilmente la legión de los vicios.
Es llano el
camino y muy cerca habitan.
Delante de la
virtud los doses inmortales han puesto el sudor.
Y el camino
que a ella conduce es largo, empinado y áspero, al comienzo. Mas, cuando llegas
a la cima,
Te resulta ya
fácil, a pesar de ser duro.”
(Hesíodo, Los
trabajos y los días, s. VII aC)
La vida se traduce o se plasma en un mapa: una senda que se bifurca y que obliga al detenimiento aunque no a detenerse. Tras meditar, se tiene que optar por una u otra senda. La vida, y la acción humana, se simboliza por un viaje, no a través de un espacio desconocido, sino de un territorio planificado, cuyas características se conocen así como la meta, pero que obliga a valorar, a sopesar las consecuencias de la elección. Razón y sentimientos se ven obligados a intervenir. Como en la muy posterior, barroco, Mapa de los Sentimientos de Madame de Sevigné -origen, como ha mostrado la exposición Cartografías, en Caixaforum, en Barcelona y Madrid, de Helena Tatay-, la vida aparece como un espacio organizado que desemboca ante una aporía: la elección que se toma es para toda la vida. No cabe vuelta atrás. El camino solo tiene un sentido.No se sabe qué opción tomar, mas una tiene que ser escogida pronto.
Según el sofista Pródico de Cos, a principios del s. IV aC, una figura mítica ejemplificó la difícil o imposible elección. Contaba, en efecto -al menos así lo narra Jenofonte, que Hércules llegó ante una encrucijada parecida. Dos figuras femeninas, lasciva una (llamada Felicidad o Vicio), virtuosa la otra (, le prometían una cómoda vida de placeres hasta el final, en un caso, y una vida austera, llena de dificultades y obstáculos, pero que culminaba, no en un lugar, sino en una sensación: la sensación o impresión de haber escogido la vía adecuada: "de todo lo bueno y bello, los dioses no conceden nada a los hombres sin esfuerzo y dedicación". La senda áspera llevaba al descubrimiento y la asunción de la condición humana, a la revelación de la humanidad. La elección adecuada acarreaba el fin de los sinsabores. Se obtenía reconocimiento: "si quieres obtener honores de alguna ciudad, debes ser útil a ella".Aquél era el premio por una acción justa. El ser humano debía siempre actuar. El trabajo -el acto- era esencial para alcanzar a ser plenamente humano. La vida contemplativa -a la que podían dedicarse dioses y héroes- no era de recibo para el ser humano. Y estas acciones y decisiones implicaban la elección y el viaje por un camino imprevisible y duro, que conducía a la satisfacción de haber optado por la senda adecuada.
Fue seguramente gracias a Pródico que Hércules, conocido y admirado por haber sido un héroe civilizador que luchó contra los monstruos que impedían la vida en la tierra, se convirtió en el paradigma del ser humano: es decir, del ser que tiene que elegir, y asumir las consecuencias de su elección. El humano se convertía en un animal libre. Suya era el tipo de vida que obtendría. El destino no le marcaba la vida. Ésta era suya. Pero cualquier elección llevaba a un final y conllevaba consecuencias irreparables, para bien o para mal.
¿En calidad de qué actuaba Hércules? Resolvió felizmente una aporía. Supo hallar la senda correcta o juzga. Desdeñó la vía por la que se hubiera perdido, llegando a ningún sitio, la senda de la perdición.
Otras figuras supieron resolver problemas idénticos: hallar, sin dudar, una solución -una vía- a un problema ante el que no cabe si detenerse, quizá para siempre, o tomar el camino equivocado, el que lleva a equivocarse. Estas figuras míticas fueron, entre otras, Apolo y Dédalo; al igual que todos los que supieron seguir el "buen" camino con el que salir de un problema, una maraña de problemas, como los que se encuentran en la vida, o en la selva: un espacio, desordenado, caótico y oscuro, intransitable, sin duda, en el que fácil es perderse. Todas estas figuras eran oikistai: ecistes, es decir, fundadores. Figuras que transitaban sin problemas por la vida, y hallaron, para sí y para quienes les seguían, un espacio apto para la vida, la vida plena y verdadera, al final del camino. Un espacio dónde descansar para siempre, libre ya de peligros.
Estas figuras eran quienes ordenaban el espacio -los caminos que abrían, por el que circulaban por vez primera, llevaban a lugares donde era posible asentarse. Eran urbanistas y arquitectos: fundadores de nuevas ciudades, de nuevos espacios en los que la vida se enraizaba. La travesía por el desierto, la selva, o las áridas montañas, por las que Hércules transitó, llegaba a su fin: una nueva vida aguardaba, una vida que había sido puesta a prueba, y que aparecía como un bien.
Hércules en la encrucijada era un arquitecto: un creador de espacios, libres de todo aquello que ponía en peligro la vida -célebres y recordadas eran las luchas de Hércules con monstruos por todo el Mediterráneo-, que conducía a quienes le seguían hacia un lugar dónde vivir "bien". Pues hacer arquitectura no implica siempre construir sino hallar dónde se podrán levantar -o instalar- vidas, que yo no tendrán que seguir perdidas buscando un espacio propio: un hogar.
jueves, 20 de junio de 2013
BRUNO BOZZETTO (1938): LA PISCINA (1976)
Un clásico.
Un anticipo de lo que ha ocurrido en la costa española.
miércoles, 19 de junio de 2013
Uruk hace cinco mil años. Una mega ciudad: exposición en el Museo Pérgamo de Berlín (o Willi Baumeister -1889-1955-: Gilgamesh, años 40)
El Museo Pérgamo de Berlín acoge, hasta septiembre, una gran exposición dedicada a la ciudad mesopotámica de Uruk.
Dos son las razones: Uruk fue quizá la primera ciudad de la historia -si bien el controvertido tema sobre la "primera ciudad" responde más a un sueño o un anhelo que a la realidad; quizá no se pueda saber nunca cual fue la primera ciudad, ni si existió jamás-, y el Museo de Berlín atesora la colección más importante de piezas, junto con el de Bagdad.
La muestra se ha organizado a partir de la colección berlinesa con pocos, pero destacables préstamos de Heilderberg, París, Londres, Oxford y Bruselas. El esperado préstamo de Bagdad fue cancelado, como ocurrió más tarde con la muestra sobre las culturas del sur de Mesopotamia (Antes del diluvio) que se expone hasta finales de junio en Caixaforum de Madrid. Un acuerdo de promoción de las colecciones de Bagdad con una compañía danesa que ha quebrado ha interrumpido todos los acuerdos iniciales entre Iraq y otros paises. La declinante seguridad en Bagdad también aconsejó evitar sacar piezas del Museo Nacional de Iraq.
El título de la muestra es explícito. Se trata de una muestra sobre una ciudad, un tipo de ciudad, cuyos últimos ejemplos se hallan hoy en Extremo Oriente. La muestra concluye, en efecto, con una gran imagen de Hong Kong. Uruk fue Hong Kong hace siete mil años: una ciudad, de unos cuarenta mil habitantes, en una época apenas salida del neolítico, que se mantuvo como la ciudad más poblada del mundo durante más de cuatro mil años, hasta el auge de Babilonia a mitad del primer milenio aC, y que fue el lugar dónde se produjeron novedades culturales, como la escritura, que revolucionaron la manera como los humanos se relacionaron entre sí y con el entorno natural y sobrenatural.
La exposición, así, dedica apartados a la escritura, el cálculo, las leyes, la realeza, amén de bloques en los que se trata la estructura urbana y la relación entre la ciudad y el territorio, muy distinto del que hoy rodea las disueltas ruinas de Uruk.
La muestra se abre con un gran apartado dedicado al Poema de Gilgamesh. Esta apertura parece lógica. Cuenta el mito o la epopeya que Gilgamesh fue rey de Uruk, y quizá Gilgamesh no fuera solo una figura legendaria. Sin embargo, la razón de esta introducción se pierde cuando los capítulos del Poema son estudiados, aunque no guarden relación con la ciudad, y se ilustren con piezas a menudo neo-asirias, procedentes de muy diversos yacimientos. Uruk empalidece ya desde la entrada.
El esquema es claro. La exposición lo es menos. Un problema reside en la disparidad de las piezas. Pocas corresponden a los inicios de la ciudad o a su momento de máximo esplendor, a finales del cuarto milenio. De este modo, algunos apartados se ilustran con piezas que pueden ser de época romana, sin que se justifique o se explique este salto temporal.
Por otra parte, la exposición -debido sin duda a la cancelación del préstamo de Iraq- recurre a copias, cuya condición no siempre está aclarada. Así, un apartado sobre la belleza mesopotámica -inútil, por otra parte- acoge lo que es imposible saber si se trata de piezas originales del tesoro de Ur, albergadas en el Museo Británico, o de copias pertenecientes a este museo (el cual expone, a veces, en la colección permanente, alguna copia). La ausencia de este ajuar en el catálogo podría indicar que se trata de copias, quizá de los años veinte o treinta.
La muestra oscila entre la presentación cronológica y temática. Uruk, ciertamente, se mantuvo activa hasta el siglo IV dC, y algunos de los principales monumentos, aun bien conservados, corresponden a los últimos siglos de vida de la ciudad, abandonada a causa del cambio del curso del río que libró la ciudad, hasta entonces rodeada de vegetación y recorrida por canales,. al desierto, que, aún hoy, asalta laas ruinas evanescentes.
Sin embargo, sorprende que algunos de los edificios más emblemáticos, como el templo Blanco, o el subterráneo Giparu, apenas estén mencionados -o no lo están- en la exposición, aunque sí en el catálogo -al menos el Templo Blanco-.
Uruk es un yacimiento apenas excavado. Solo el 4,5% del lugar ha sido estudiado. No se sabe nada de los barrios residenciales ni de la trama urbana. Solo el doble centro religioso -dedicados, uno al dios del cielo, An, y otro, a la diosa Inanna-, y algún palacio, han sido explorados. Por eso, animaciones ayudan a imaginar qué aspecto presentaba la ciudad en el tercer milenio, si bien la excesiva dependencia de estas imágenes del aspecto de las ciudades en vídeo juegos,no les otorga un aspecto excesivamente atractivo o convincente.
La ausencia de traducciones de las tablillas expuestas impide que los textos puedan ser valorados.
La exposición apenas "reflexiona" o especula sobre el "hecho urbano". No se plantea qué es una ciudad, en qué se distingue de un pueblo, y cómo se implanta en el territorio, ni qué consecuencias territoriales y culturales acarreó su fundación.
Sin embargo, sobresalen algunas piezas y algunos apartados muy notables, como el bloque dedicado a los prisioneros víctimas del opresivo poder real, y una colección de tablillas, halladas cerca de la muralla de la ciudad, por desgracia no transliteradas ni traducidas, en las que se detalla el trabajo de los albañiles y las condiciones del mismo.
Es posible que la exposición se haya montado quizá de un modo un tanto apresurado, pese a la riqueza del catálogo (en alemán) en el que se ofrecen nuevas lecturas sobre el origen de la escritura y un soberbio texto sobre el tema y la figura de Gilgamesh en el arte de los años cuarenta del pintor expresionista y surrealista alemán Willi Baumeister .
Véase la web del Museo Pérgamo de Berlín: http://www.smb.museum/smb/kalender/details.php?lang=en&objID=31969
martes, 18 de junio de 2013
JOHAN OETTINGER (1984): SEVEN MINUTES IN THE WARSAW GHETTO (SIETE MINUTOS EN EL GUETO DE VARSOVIA, 2012)
Este extraordinario y reciente corto de animación, con marionetas, empieza hacia el minuto y treinta segundos.
Quizá lo soporten.
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