lunes, 23 de enero de 2023

Marfiles neo-asirios de Nimrud (Museo Nacional de Iraq, Bagdad, ss. IX-VIII aC)


























Fotos: Tocho, enero de 2023
 

Ornamentos de marfil, obtenido de elefantes sirios, hindús y sobre todo africanos, tallados en el Mediterráneo Oriental y en Egipto, o en el Imperio neo-asirio por artesanos levantinos y egipcios, o tallistas asirios que producían ornamentos con motivos egipcios o pseudo-asirios al gusto de la alta sociedad neo-Asiria, se han encontrado, desde mediados del siglo XIX hasta hoy, en palacios neo-asirios, de los siglos IX y VIII aC, en particular en un palacio en Nimrud, cabe la moderna ciudad de Mosul, en el norte de Mesopotamia.
Son obras de pequeño tamaño: placas en relieve, relieves y algunas tallas, que debían ornar muebles, carros y objetos suntuarios. Solían incorporar incrustaciones de piedras y metales preciosos. Los motivos son diversos: escenas de caza o de combate, imágenes de animales, de divinidades, y elementos vegetales, principalmente.
Pese al saqueo del Museo Nacional de Iraq en Bagdad en 2003, debido a la nula protección del museo por parte de la coalición internacional, y a los daños sufridos en diversas reservas debido a inundaciones, la colección en Bagdad sigue siendo una de las más importantes, gracias en parte a una donación británica en compensación por los daños sufridos durante la Segunda Guerra del golfo.
En estos momentos en que las salas con obras sumero-acadias se encuentran cerradas por reformas hasta 2026, la sala de los relieves neo-asirios, y la sala de los marfiles, también neo-asirios, constituyen los hitos más importantes, deslumbrantes, del museo .



El palacio de Nabucodonosor II (Babilonia, s. VI aC, 1987-1989)





























 

Fotos: Tocho, enero de 2023, Babilonia


Mientras nos acercábamos a la rehabilitación/reconstrucción del inmenso y laberíntico palacio del rey Nabucodonosor II, en Babilonia, organizada alrededor de tres grandes patios cuadrados en fila, rehabilitado y reconstruido a finales de los años 80 por orden de Saddam Hussein, y hoy bajo la supervisión de la UNESCO, el guía, un antiguo ingeniero que perdió su trabajo, contaba cómo los tanques norteamericanos circulaban a pie de la muralla en 2003-2004, removiendo la tierra y haciendo tambalear los muros originales aún en pie, y cómo lo encarcelaron por protestar, enmanillado durante tres meses lo que le causó la rotura de ambas muñecas, que necesitaron nueve meses de hospitalización con oxígeno, mientras arrestaban también a su mujer y su madre y le expropiaba su casa. Ten solo por denunciar el peligro que los tanques causaban al yacimiento, hoy patrimonio de la humanidad. 

Babilonia, vacía y casi metafísica, tan solo habitada por murciélagos, entre cuyas altas paredes o murallas de ladrillos, algunos estampillados, de diez metros de espesor, atravesadas por arcos dispuestos de mal modo para impedir una circulación en línea recta y la visión de lo que acontece en las estancias y patios posteriores, uno se siente entre empequeñecido y agradecido.