En las escuelas de arquitectura taladramos a los estudiantes con las gestas edificantes de Le Corbusier.
Algunos quedan marcados por la hagiografía y asumen esta cruz llevándola para siempre consigo, sin poder librarse de ella :
En las escuelas de arquitectura taladramos a los estudiantes con las gestas edificantes de Le Corbusier.
Algunos quedan marcados por la hagiografía y asumen esta cruz llevándola para siempre consigo, sin poder librarse de ella :
Y la guinda:
Algunos -o quizá muchos- barceloneses desearían, o desearíamos, que el templo expiatorio cristiano de la Sagrada Familia desapareciera como un espejismo o una cortina de humo.
Quizá la hora deseada esté próxima de llegar. La sorprendente multiplicación de tatuajes, de todo tamaño, y de gusto “diverso”, con la efigie del templo (el más célebre orna el brazo del soporífero cantante británico Es Sheeran, sobre el que se han escrito casi tesis doctorales) en la pálida carne de los turistas que regresan, tras haber quedado marcados, a sus países de origen, llevándose una imagen del templo , quizá acabe, como en un muro cubierto por una sucesión de estratos pintados, por arrancar, capa tras capa, el sucesivo cúmulo de imágenes que hieren el perfil de la ciudad hasta dejar limpio del templo el cielo de Barcelona.
O que los tatuados, cuando se den cuenta de con lo que han sido marcados, decidan no volver más.
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A E.R.
También buscaba producir obras monumentales que no requirieran el esfuerzo de ayudantes para desplazarlas. André tenía que ser capaz, sin la ayuda de nadie, de levantar y desplazar solo la obra.
Halló la solución en un recinto arqueológico de la Edad del Bronce inglés: Stonehenge, definido por círculos de piedra hincados en el paisaje -círculos compuestos por menhires y por dólmenes-, que solo se pueden apreciar como un conjunto del que, sin embargo, se obtienen vistas siempre parciales y cambiantes; un conjunto sin principio ni final.
La arquitectura de los inicios le influyó. Pero la serie de obras primerizas más conocida, se titula pirámides: monolitos que no componen ningún paisaje, si no nos fijamos que dichos volúmenes piramidales están compuestos por una superposición de vigas de cedro, de igual tamaño, que se apilan y se desmontan a voluntad, produciendo formas piramidales distintas, o conjuntos de vigas sueltas apoyadas en el suelo, o entre sí, en los que tanto los elementos como los espacios e intersticios tienen igual valor, aunque pueden desplazarse a voluntad. La obra se hace y se deshace según el humor del artista. Por un lado, exalta la forma piramidal egipcia, y por otro muestra que, siendo sólida, se puede dispersar, como los sillares de un edificio en ruinas que componen un paisaje que es, al mismo tiempo, un edificio -o el recuerdo borroso, pero perdurable, del mismo.