viernes, 3 de enero de 2025

Un espejismo: Museo de Omán a través de las edades (Nizwan, 2024)









































 














 

Fotos: Tocho, enero de 2025


Finalmente, el sultanato de Omán ha caído. No ha podido resistir y se ha sumado a la multiplicación de museos desmesurados, obra de arquitectos célebres internacionales, en los últimos años, en los Emiratos Árabes; franquicias de grandes museos europeos o norteamericanos, sin apenas colecciones propias; museos con pocas obras, dotados con despliegues tecnológicos (pantallas que empequeñecen a las de los estadios) que suplen la escasez de obras originales, y dedicados a cantar las excelencias de los gobernantes -un modelo que conocemos bien en España y, en general, en países europeos y en los Estados Unidos (donde, más que políticas, son los patronos a quienes se alaba). 

El Museo de Omán a través de las edades, del estudio de arquitectura australiano Cox Architects, es una interminable y carísima nave en el desierto. Se tarda casi una hora en rodearlo, entre campos de césped artificial, láminas de agua, extensos y cuidados campos de guijarros gris perla que alternan con campos de tierra peinada y jardines botánicos.

Ubicado en un paisaje lunar -atractivo por la aridez inmisericorde y las montañas rocosas circundantes talladas a cuchillo-, en la lejana periferia de Nizwan, el museo se asemeja a un aeropuerto: fachadas de piedra y de placas de cobre, pavimentos brillantes que reflejan el entorno y las forman angulares y puntiagudas del museo, volúmenes  que nada o poco contienen, que se justifican, según los arquitectos, porque son un reflejo de las montañas a lo lejos, salas de altura catedralicia, pasillos anchos como auditorios, y patios con muros de vidrio orientados al sur (en pleno desierto), el museo es un delirio -o un espejismo-, que cuenta la historia del territorio que hoy es Omán, desde la prehistoria hasta hoy, obviando algunos hechos fundacionales del moderno país -como una guerra civil, un golpe de estado-, nada que no se haya llevado a cabo para la contar las excelencias de la historia en cualquier otro país o “nación”.  

Este viernes -día de fiesta, en países de cultura islámica-, el museo, pese a hallarse en ninguna parte, estaba lleno de un público local, familiar, silencioso, atraído, al parecer, no por el edificio, sino por el contenido y la manera de exponerlo a través de proyecciones “interactivas” y juegos de luces, un lenguaje de vídeo-juego que ha sustituido a la realidad -imposible de adquirir hoy en día.

https://www.oaam.om/en

https://www.coxarchitecture.com.au/project/oman-across-ages-museum/

Magan y Mesopotamia (IV -II milenios aC) (Obras del Museo de Omán a través de las edades, Nizwan, Omán)





Incensarios protegidos por ojos profilácticos (contra el mal de ojos), ss. I-II dC




Incensario en honor del dios lunar mesopotámico Sin, ss. I-II dC





Modelo de barca de Magan, cobre, 3000 aC, hallada en la ciudad mesopotámica de Ur (Iraq) 



Modelo de barca de Magan, terracota, 4300 ac, hallada en las tumbas reales de Ur (Iraq) 






Testa de estatuilla femenina de diorita, proveniente de Magan, hallada en la ciudad mesopotámica de Ur (Iraq), 2100 ac 

Fotos: Tocho, enero de 2025


El nuevo Museo de Omán a través de las edades, en la ciudad omaní de Nizwan, expone obras arqueológicas que ponen de manifiesto las relaciones comerciales y culturales entre la cultura de Magan, del cuarto o quinto milenios al segundo milenio, y Mesopotamia, especialmente, la cultura sumero-acadia, del cuarto al tercer milenios.
Magan no era solo la tierra de donde provenían, a través del transporte naval por el golfo Pérsico y el océano Índico, materias primas inexistentes en Mesopotamia como piedras duras como la diorita y metales como el cobre -que también se exportaba hasta el imperio chino (un comercio que perduró a lo largo de toda la antigüedad)-, sino que también exportaba estatuas talladas en piedras duras. 
Esta exportación plantea preguntas acerca del arte sumero-acadio. La estatuilla femenina es de estilo propio del sur de Mesopotamia en el tercer milenio, de la llamada dinastía de Ur III. Mas, el estilo de la estatuaria sumero-acadia, perfectamente reconocible, por ejemplo, a través de la representación de ojos desorbitados, ¿tiene acaso su origen en Magan? 
¿Es fruto de un encuentro cultural, o de cruces a lado y lado del golfo Pérsico? 
O bien, los escultores de Magan ¿tallaron estatuillas de estilo sumero-acadio para la exportación, que satisficieran a la población de la ciudad mesopotámica de Ur? 
¿Se trata de un botín proveniente de Magan, una obra adquirida o intercambiada tallada en Magan, adquirida en Ur y depositada en una tumba en esta ciudad?
Las preguntas que plantea esta obra apuntan en distintas direcciones. Pero todas obligan a reflexionar sobre el gusto y el estilo, sobre el comercio del “arte” (de obras votivas, pero ejecutadas para su comercio) y sobre las relaciones entre las culturas de la edad del Bronce en ambas riberas del golfo Pérsico, culturas que se necesitaban, unas para poder adquirir materias y bienes, y otras por necesidades comerciales -económicas.

El comercio entre Magan (hoy Omán) y Mesopotamia se realizaba por vía marítima, como testimonien maquetas de naves de Magan halladas en tumbas en la ciudad de Ur.

El museo de Omán a través de las edades cuenta con fondos propios y préstamos indefinidos del Museo Británico de Londres, y del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York -una cabeza de Gudea, rey neo-sumerio de Lagash, de finales del tercer milenio.
Entre otras obras destacables, vasijas y cajas talladas en piedra blanda, depositadas en las tumbas tronco-cónicas en lo alto de la carena montañosa de Al-Ayn, del cuarto y tercer milenios.

Un museo formalmente desmesurado, con obras de pequeño tamaño sorprendentes, muy bien expuestas.

jueves, 2 de enero de 2025

Tumbas en forma de colmena de Bat y Al-Ayn (Omán, III milenio aC)












Tumbas de Bat 


























                                   Tumbas de Al-Aybn


Fotos : Tochoocho, enero de 2025


La pista discurre en un árido altiplano de piedras, rodeado de altas y desnudas montañas de riscos afilados, posadas sobre la planicie como en un jardín japonés para gigantes.
Tras cruzar un “wadi” -el cauce de un río seco-, la senda asciende sobre una gruesa capa de guijarros en la que las ruedas de los vehículos todo terreno se hunde, giran en el vacío y apenas avanzan entre sacudidas.
El camino, ya a pie, asciende a unos mil metros de altura hasta una carena montañosa a través de una fuerte pendiente pedregosa mientras que al otro lado, una pared vertical cae sobre otro lecho seco de un afluente. 
En apenas unos pocos metros, a lo largo del filo horizontal de la carena, delante del telón de finde de una montaña imponente, de paredes verticales, seguramente inaccesible, dotada con múltiples picos, unas quince extrañas construcciones de piedra seca rojiza coronan la montaña. 
Construidas a lo largo del tercer milenio aC, estas tumbas revelan la prosperidad de la región que vivía del comercio del cobre con Mesopotamia. Las tumbas tronco-cónicas, de unos cuatro metros de diámetro, envuelven interiormente una falsa bóveda a la que se accede por una estrecha apertura triangular orientadas a sur-oeste. La  mayoría están en buen estado de conservación. Se desconocen qué visión del más allá ofrecen, pero su ubicación, de difícil acceso, inaccesibles desde una vertiente debido a la verticalidad de la pared rocosa, dominando desde lo alto, mirando al sol poniente, puede sugerir el deseo de los vivos que los muertos estén lejos y cerca del cielo. 
Las tumbas de Al-Ayn contrastan con las de Bat. Son de la misma época, pero estas últimas forma  parte de una extensa necrópolis cabe una ciudad hoy perdida del quinto milenio, dedicada al comercio del cobre.
Las tumbas de Bat son de mayor tamaño: unos seis metros de diámetro. La falsa bóveda interior se apoya en una pilastra de planta cuadrada levantada en el centro de la tumba. Aunque algunas tumbas se disponen en el altiplano, la mayoría, un centenar ascienden por una carena pedregosa de fuerte pendiente. Las más alejadas del llano se diluyen en la neblina que cubre las cumbres.
Todas estas construcciones, anteriores a las tumbas micénicas y a las construcciones de piedra -santuarios, torres de vigía o de defensa y tumbas- de las islas del Mediterráneo occidental, levantadas con una técnica notable, muchas en buen estado, ubicadas en parajes áridos y yermos -pero salpicados de oasis-, y lejos de la costa, a más de mil metros de altura, denotan la capacidad comercial de Magan, el territorio más rico en metales de Euroasia, capaz de organizar la extracción, el transporte y la venta o el intercambio de sus riquezas, hasta la China, el sur de África y el Mediterráneo.