sábado, 10 de mayo de 2025

HEATH ROBINSON (1872-1944) & R.K.G. BROWNE (1895-1940): HOW TO LIVE IN A FLAT (CÓMO VIVIR EN UN PISO, 1936)





































 



Los mayores de ..... años quizá recuerden la sección fija titulada Los inventos del TBO del profesor Franz de Copenhague, en el desaparecido semanario de cómic español TBO: absurdas y complejas máquinas repletas de poleas, bielas, cables y ruedecillas para realizar trabajos mínimos y codidianos como cortar el pan, realizados habitualmente a mano y sin pensarlo.

En esta misma linea, pero anteriores, se encontraban los sarcásticos dibujos del autor de cómic inglés Heath Robinson, acompañados por los pies de foto del autor de comedias R.K.G. Browne, tambien de humor inglés, sobre los rituales y las debidas observaciones de la vida moderna.

El libro satírico Cómo vivir en un piso -se entiende que en un bloque racionalista con estancias mínimas, aunque con servicio- revela un detalle sorprendente de la arquitectura y el interiorismo moderos occidentales. Antes que la conocida y tan citada influencia de las formas y la vida en los transatlánticos, lo que parece habr sido tomado como modelo de la vida moderna en estancias modernas son los vagones de tren de pasajeros, de los coches-cama, en particular: diminutos cubículos, con todo lo necesario liliputizado, libre también de ornamentos innecesarios -y grandes ventanales, como si la vida fuera un largo viaje sin retorno, como si los pisos -la palabra piso designa tanto una vivienda en un bloque, muy distinta de una casa aislada, como el mismo bloque compuesto por viviendas superpuestas- fueran vagones de tren dispuestos verticalmente.

La primera edición de este libro se puede aún adquirir a un precio razonable


Agradecimientos al doctorando de Bellas Artes Gabriel Llinás por esta imbatible rreferencia.  

martes, 6 de mayo de 2025

LA HIJA DE CLEOPATRA






 

Cenotafio del rey Juba II y la reina Cleopatra Selene II, Tipaza (Argelia), s. I aC

Fotos: Tocho, abril de 2025


Una exposición sobre la última soberana (faraón) egipcia, Cleopatra VII, de la dinastía ptolemaica, en París, vuelve a poner el foco sobre esta excepcional monarca -contrariamente a la leyenda, mucho más inteligente y culta que agraciada- que trató de salvar la independencia de Egipto asediado y finalmente tomado por Roma.

Tuvo hijos con Julio César y con el rival de Octavio (el futuro emperador romano Augusto): su hija Cleopatra VIII: 

No lejos de la capital argelina, Argel, se encuentra, sobre un altozano que mira al mar, apartado de cualquier asentamiento, un gran túmulo de piedra, de planta circular, cuyo tambor está pautado por semi-columnas o pilastras jónicas, que destaca ya en la lejanía.

Dicha tumba podría haber acogido a los cuerpos del rey bereber o numida Juba II -sometido a Roma- y de su esposa greco-egipcia Cleopatra VIII, o Cleopatra Selene II.

Éste era hija de Cleopatra VII y el cónsul Marco Antonio -amigo de Julio César-. Ambos progenitores se suicidaron al perder ante Octavio -hijo adoptivo de Julio César-, el futuro emperador Augusto.

Cleopatra Selene II fue educada en Roma por Octavia, hermana de Octavio, y segunda esposa de Marco Antonio. Octavia era pues la madrastra de Cleopatra Selene II.

Los beréberes o numidas no aceptaron como monarca de Numidia a Juba II por ser demasiado “romano”. Juba II y Cleopatra Selene II tuvieron que exiliarse a la cercana provincia de Mauritania donde reinaron . 

Fue una reina tan culta y enérgica, ilustrada, como su madre, Cleopatra VII. Fundó la ciudad de Cesárea (hoy la moderna Cherchell). Bajo su mandato e inspiración los estilos locales numidos, egipcios y romanos se fusionaron. “África” y Europa se encontraron sin chocar.

Tuvo varios hijos, uno de cuyos se casó con una princesa Siria. Entre sus descendientes destacó Zenobia, la intrépida, aguerrida y culta reina de Palmira, quien declaró la guerra a Roma e hizo tambalear el imperio, a mitad del siglo III, y acabó su vida en Roma donde había sido llevada presa.

https://www.imarabe.org/fr/agenda/expositions-musee/mystere-cleopatre




sábado, 3 de mayo de 2025

OSCAR NIEMEYER (1907-2012): UNIVERSIDAD CONSTANTINE 1(ANTES UNIVERSIDAD MENTOURI, CONSTANTINE, ARGELIA, 1971-1977)












Fotos y dibujos de la universidad I de Constantine, Constantine (Argelia): Estudiantes de máster de laUPC-ETSAB (España), mayo de 2025


Agradecimientos a Fernando Albaladejo, Joséphine Ombredane y Andrea Solanas por las imágenes y el dibujo (Andrea Solanas), así como a Jaime Ferrer (director del departamento de Proyectos de la UPC-ETSAB) por la recomendación 

Los derechos de las fotografías y los dibujos pertenecen a las personas antes citadas.

Un pórtico de hormigón dotado de rejas, controlado con férrea mano, controla el paso a la plaza central de la universidad Mentouri en Constantine , uno de los tres proyectos de equipamientos universitarios que el arquitecto Óscar Niemeyer realizó para la antigua República Socialista de Argelia (hoy muy lejos de este credo) que admiraba como tierra de acogida de desterrados y perseguidos por sus ideas o ideales. La universidad aparecía así como un espacio de lucha contra la intransigencia.
Anunciada desde lejos por un rascacielos, en lo alto de uno de los acantilados que configuran la abrupta topografía de la ciudad, el campus, en bastante buen estado, tras cincuenta y dos años, y una devastadora guerra civil en los años 90, comprende una biblioteca, aularios y un célebre auditorio semienterrado, cubierto por una bóveda rebajada, una lámina de hormigón que  apenas se alza como una hinchazón del suelo de la descomunal plaza, salpicado de estanques circulares dotados de surtidores -hoy desactivados. 
Los edificios son objetos distantes entre ellos, posados en el vacío. La bóveda descansa sobre tres puntos apenas visibles. Para Niemeyer la sensación de levitación casaba bien con la imagen de la ciudad que corona altísimos acantilados, suspendida sobre el abismo de los tajos que parten la ciudad.
Constantine es hoy una ciudad que ha barrido la presencia de la mujer en la calle, salvo en el recinto de la universidad, en lo alto, aún un espacio acotado donde la imposición es contenida. 

 

viernes, 2 de mayo de 2025

El cuerpo y la ciudad: Tibbis (Argelia, s. II dC)

 


















Fotos: Tocho, Tibbis (Argelia), mayo de 2025


Si la ciudad bien regida es la metáfora del alma, o es un cuerpo lleno de vida, en ningún otro lugar se percibe literalmente estas asociaciones como la ciudad numido-romana de Tibbis.

El nombre deriva del numida -una lengua y una grafía del pasado, que resistieron a la romanización  y solo se extinguieron con la forzada islamización en el siglo VII- Tibist -de donde proviene el nombre de la ciudad en ruinas desde la destrucción por los árabes-, una palabra que designaba un vientre grávido, encinto. La relación entre el cuerpo fértil y la ciudad se estableció gracias a la numerosa presencia -hoy reducidas a trazas- de numerosas tumbas numidas formadas por un tambor coronado por un cono o una cúpula : una forma abombada que sobresalía, como un ombligo de un vientre encinto, de la tierra. 

Esta asociación no solo reflejaba que la ciudad de los inicios era la ciudad de los muertos, sino que la ciudad acogía también a los difuntos -cuyas tumbas anunciaban la ciudad y formaban parte de los hogares- devueltos a la vida en la ciudad.

Estas evocaciones soteriológicas -que denotan la creencia en la vida después de la muerte- también explican la presencia de santuarios dedicados a diversos cultos -o se apoyan en éstos-, entre los que destacaban cultos a divinidades numidas, a Ceres, la diosa del inframundo -y del crecimiento o renacimiento cíclico de las espigas que aún pueblan las ruinas-, a Mitra, una divinidad hindú-persa adoptada por Roma, que nacía, moría y resucitaba, dando su vida y su sangre por sus fieles que comulgaban con la divinidad a través del pan y del vino, y a Saturno, el dios-padre romano, portador de un cuerno de la abundancia, o de espigas, sobre todo en el norte de África, en cuyas manos se hallaba el destino de la ciudad.

Esta preocupación por la vida más allá de la vida no era extraña. La ciudad, agazapada por la ladera rocosa de una montaña, vertía sobre un tajo abismal, por donde circulaban bandas y ejércitos armados, refugiados en las montañas, escapados del control de Roma, que pretendían tomas la ciudad de Cinta (llamada posteriormente Constantine, en honor del emperador Constantino). Ls vida y la muerte de las ciudades y los cultivos se dirimían en Tibbis.

Hoy, los restos dispersos como huesos salpican las escarpadas laderas de piedra rojiza como un cuerpo desollado de los montes Aurès .