jueves, 12 de junio de 2025
THOMAS SCHÜTTE (1954): ARCHITEKTUR
BEACH BOYS : IN MY ROOM (1963) & SURF CITY (1962)
martes, 10 de junio de 2025
La mosca y el arquitecto (2025)
Con motivo de la bienal de arquitectura de 2025 en Venecia, la onerosa exposición sobre mapas y diagramas que miden y ordenan la vida de las personas y las comunidades, dirigida y montada por el célebre arquitecto Rem Koolhaas en la lujosa fundación Prada, atrapa la curiosidad de una mosca que no se despega.
Entre Estambul y Venecia
1453: el ejército turco toma Constantinopla. Devendrá Estambul.
Apenas acceden los soldados al centro de la ciudad empiezan las primeras detenciones de pintores y escultores, los primeros enjuiciamientos, las primeras ejecuciones.
El islam prohibía la representación de la divinidad. Se temía que una imagen coloreada, por grande que fuera, no pudiera dar cuenta de la grandeza de los poderes celestiales. Los iconos los encerraban entre contornos, mientras que la divinidad era infinita. Inevitablemente la imagen pictórica ofrecía una imagen equivocada de la inconmensurabilidad divina.
Las discusiones sobre la capacidad de la imagen natural de traducir y manifestar la omnipotencia divina ya habían dado lugar, seis siglos antes, a violentos y macabros enfrentamientos entre partidarios de las imágenes y quienes consideraban que debían ser prohibidas puesto que la divinidad representada se asemejaba a un muñeco. La guerra de las imágenes, conocida como la iconoclastia, había dejado un reguero de muertes y destrucciones entre cristianos.
La situación se repetía, esta vez entre musulmanes y cristianos.
La mayoría de los artistas que escaparon a estas matanzas huyeron de Constantinopla hacia la isla de Creta. Ésta, conocida como Chania, era una posesión veneciana.
Ocurría que Venecia, todo y siendo una potencia cristiana, mantenía buenas relaciones comerciales, culturales y políticas con los reinos y los imperios del Próximo Oriente. No cerraba las puertas ni al Imperio chino.
Los artistas podían sentirse seguros en Creta. Venecia era un poder tolerante. Los contactos entre la Serenísima y la Sublime Puerta -como eran conocidas ambas potencias- pronto emprendieron. El transvase de ideas e imágenes era constante.
Los pintores de iconos entraron en contacto con la pintura veneciana que se practicaba en Creta. La voluntaria rigidez bizantina se amoldó a la atmosférica pintura que reflejaba la influencia de Leonardo.
Mas, los contactos no llevaron a los pintores de iconos a abandonar sus principios artísticos, sino a sumarlos a los códigos venecianos. Se produjeron obras sorprendentes: escenas con fondos naturalistas manieristas y figuras hieráticas medievales. La ausencia de contornos definidos de los escenarios se contraponía, en una misma composición, con el negro trazado continuo de las siluetas de los personajes, como si la imagen pintada se asemejara al de una vidriera. La oposición que se suele señalar entre dos maneras de abordar la representación del mundo saltaba por los aires. Ambas cohabitaban en un mismo cuadro, pintadas por un mismo artista que pasaba de un estilo a otro sin prejuicios.
El florecimiento de las artes en Creta decayó dos siglos más tarde. El imperio otomano conquistó y sometió a la isla. Los pintores volvieron a emigrar. El nuevo destino fue, lógicamente, Venecia: una república en decadencia. El esplendor manierista era cosa del pasado. El vigor de los artistas del siglo XVIII como Canaletto y Guardi, estaba por llegar. Pero llegó. Tras la llegada de los antiguos pintores de iconos que un día integraron una nueva manera de representar el mundo en los códigos con los que se habían formado.
Se trata de una de las más singulares y sin duda hermosas lecciones de encuentro entre dos mundos que se hayan dado en el Mediterráneo, ejemplificada por las primeras y las postreras pinturas de Domenikos Theodokopoulos (El Greco), como lo muestra una espléndida exposición en el palacio ducal de venecia.
Muchos deberíamos verla y reflexionar sobre ella para sacudir nuestras orejeras.
lunes, 9 de junio de 2025
SLY & FAMILY STONE : LOVE CITY (1968)
Sylvester Stewart (Sly Stone, 1943-2025)
In memoriam….
There’s a Riot Going on (1971) y Fresh (1973) fueron dos de los discos de funk más importantes desde siempre, y el origen del hip hop, del drum’bass y del uso de la caja de ritmos .
Pentecostés (Quincuagésimo), o El Paracleto
Nueve de junio de dos mil veinticinco: lunes de Pentecostés.
Aunque vamos perdiendo (interés en el) conocimiento de los rituales católicos que han pautado durante dos milenios la vida en occidente, mayoritaria -aunque no exclusivamente- y el conocimiento de lo que es y significada el lunes en Pentecostés, éste sigue influyendo en la vida diaria, siquiera porque tiene el poder de convertir un día laboral en un día festivo.
Pentecostés, o el Quincuagésimo día después de ls celebración de la Pascua (los cincuenta días tras la Resurrección Pascual es una cifra mágica: siete semanas de siete días): se trata del día en que el espíritu divino (el llamado Espíritu Santo) desciende sobre los apóstoles -dejados de la mano de Dios tras la resurrección de Cristo- e invierte el castigo impuesto tras la caída de la Torre de Babel. La multiplicación de las lenguas acontecida entonces para impedir que los humanos se pusieran de acuerdo para asaltar los cielos, deja de ser un problema, porque los apóstoles adquieren el conocimiento de todas las lenguas a fin de poder evangelizar -de portar la buena nueva y de convertir a todos los humanos convirtiéndoles en adoradores del mesías- a toda la humanidad.
Esta fiesta, derivada de la fiesta de las cosechas judía -cuando, al final de la primavera, se sacrificaban las primicias en honor de las divinidades Yahvé, Baal, Asherat, Astarté…., y se renovaba el pacto de buena convivencia entre el cielo y la tierra-, rememoraba, a través del descendimiento de una llama ardiendo sobre la testa de los apóstoles, súbitamente iluminados y capaces de dilucidar los misterios de todas las lenguas, el acuerdo muy anterior entre Moisés y Yahvé, que manifestaba su presencia a través de una zarza ardiendo, en lo alto del monte Sinaí, tras el cual Moisés recibió las tablas de la ley gracias a las cuales se ordenaría la vida en la tierra y su relación con lo alto.
Este pacto, consistente en una iluminación, un súbito incremento de inteligencia, de luces, para echar luz sobre problemas, oscuridades, disipar tinieblas, y favorecer encuentros y pactos, una vez establecido el contacto con el otro tras verle la cara hasta entonces en la penumbra, se inspiraba en la filosofía neo-platónica.
Ésta sostenía que el filósofo veía sus esfuerzos en favor del diálogo en la tierra y con el cielo -con el Uno- bendecidos con el encuentro con el Paracleto -el nombre de una divinidad que se aplicará al Espíritu Santo.
El Paracleto era el nombre del mediador, es decir de la faceta mediadora de la divinidad, en este caso, Zeus. Zeus se abría a rescatar e iluminar a quienes abogaban por el conocimiento y el entendimiento.
La palabra griega paracleto (παρακλητος) designa a la persona que era llamada o invocada en auxilio. Un paracleto brindaba ayuda a quien se hallaba en dificultades: tal era la situación de un enjuiciado. Éste, para actuar en defensa propia, para defenderse de las acusaciones quizá injustas o injustificadas, apelaba a quien pudiera hablar en nombre suyo, mediar e interceder en favor suyo.
Un paracleto era un abogado. Advocatus, en latín, nombraba a quien ers llamado para brindar su ayuda: una persona o un ente (el espíritu, incluso, según Cicerón) convocados para asistir a un juicio y asistir a quien necesitaba ayuda para salir con vida de un peligro, una condena que le podía llevar a la muerte. El abogado, es decir, el paracleto, le libraba del mal, de la muerte, y le otorgaba una vida plena, libre de nubarrones, una vida a plena luz del día.
La fiesta del Pentecostés es, por tanto, la fiesta de la luz: una luz que desciende, ilumina a los hombres, y les hace descubrir los problemas y hallar soluciones no lesivas a las dificultades.
Parece que este año, Paracleto se ha quedado parapetado en lo alto, sin dignarse en descender -si es que algún año ha descendido.

















