miércoles, 18 de junio de 2025
MICHAEL GRANDBERRY (1969): LES BÊTES (LOS ANIMALES, 2024)
martes, 17 de junio de 2025
ARNAU BRICHS (2000): MODULAR IN PLACES (2024)
Sobre este pianista y compositor de música “clásica” y también de música electrónica -en ocasiones, juntas-, de Barcelona y actualmente residente en el reputado IRCAM en París, véase su página web:
MOHAMMED SAMI (1984): INTERIORES
domingo, 15 de junio de 2025
Tribu
Aunque la palabra tribu designa y evoca a un grupo cerrado, vuelto sobre sí mismo, que posee unos signos de reconocimiento que solo los miembros conocen, lo que impide que ningún foráneo entre a formar parte de la tribu, quizá cuesta hoy discernir que tribu es una palabra de origen latino formada a partir de la cifra tres. Según cuenta la leyenda, tribu es el nombre que recibe la división de la población de la ciudad de Roma originaria en tres grupos enfrentados.
Tribu rima con división, escisión. La tribu pone el acento en lo que une a sus miembros, y en lo que la distingue del resto de las tribus; un palabra que evoca un corte -un tajo irreparable, que impide cualquier sutura, una herida permanente-, una falta de comunicación, que convierte a una población en un conjunto de enemigos, que los enfrenta.
Es cierto que, en latín, tribu también se traduce por masa. Pero es ente caso, la individualidad, lo que nos constituye en individuos, en seres singulares que nos reconocemos, sin embargo, como iguales, desaparece. Nos volvemos seres gregarios, sin personalidad, carne de cañón. Tribu, en este sentido, es despectivo. Todos los miembros son iguales porque no poseen rasgo alguno que los identifique. Todos pueden ser sustituidos. No importa quienes son. Peones, antes que seres, son manipulados en un tablero de juego en los que los que los manejan dominen sus diferencias y enfrentan sus ambiciones.
Tribu: una palabra denostada, sustituido por la de comunidad -de ciudadanos libres- que hoy vuelve a la carga fiera, salvajemente.
sábado, 14 de junio de 2025
Cadáver exquisito
Cadáver exquisito es una expresión que forma parte de una frase hecha que se pronuncia en el inicio de un juego de cartas en Francia.
Se trata también del nombre o el título con el que se bautizó un tipo de obras y un tipo de técnica artística: una extensa serie de dibujos y de “collages” que, con mayor o menos fortuna, distintos artistas y poetas amigos realizaron conjuntamente.
La obra era el resultado de un juego. Éste consistía en doblar doblar una hoja de papel. Ls primera persona que intervenía dibujaba lo que quería cuidando que la imagen se apoyara sobre la línea de pliegue. El siguiente jugador, sin mirar el dibujo, debía prolongarlo en la cara siguiente. Sucesivos pliegues, en cuyas caras se dibujaba a ciegas, libremente, solo atendiendo a los puntos de encuentro, daban lugar, una vez concluido el juego y desdoblada la hoja, a una figura continua compuesta de retazos, un monstruo, un ser imaginario o fantástico, que no habría podido ser imaginado ni plasmado sin la intervención del azar.
El primer dibujo y la imaginación del resto de los dibujantes determinaba el aspecto final, casi siempre una extraña e inquietante, grotesca aparición, que no obedecía a regla compositiva ni mimética alguna.
La casi totalidad de estas composiciones se realizaron entre finales de los años veinte y principios de los años cuarenta del siglo pasado, con lúdicas intervenciones de André Bretón, Yves Tanguy, Salvador Dali, Gala, Joan Miró, Oscar Dominguez, Paul Eluard, etc, todos ellos artistas, conocidos o no, dadaístas o surrealistas.
Varios museos norteamericanos, franceses, belgas sobre todo, atesoran varios de estos dibujos. El Museo Reina Sofía en Madrid posee uno, el único en España, a nuestro entender.
Que una de las obras emblemáticas del museo de Israel en Jerusalén se titule, precisamente, Cadáver exquisito, resuena hoy de manera extraña, muy lejos del espíritu juguetón y desenvuelto -una muestra creativa de aceptación del obrar de los demás- con el que fue trazado.
La imagen de un ser con el vientre destripado como por un cuchillo o una bomba….
viernes, 13 de junio de 2025
JUSTINO (1919-2011), O EL CREADOR DE LE CORBUSIER
Justino Serralta era un estudiante de arquitectura uruguayo que, al acabar la carrera en Montevideo al acabar la Segunda Guerra Mundial, viajó a Europa y entró a trabajar en el estudio de Le Corbusier.
Era un gran dibujante. Fue el autor de las célebres figuras humanas del Modulor, de Le Corbusier: iconos de la arquitectura moderna occidental. Aquéllas se inspiraban en la imagen del hombre como medidas de todas las cosas, dibujada por Leonardo de Vinci, que ilustró el tratado de arquitectura griega del arquitecto y tratadista romano Vitribio.
Le Corbusier acabó por reconocer la autoría de Serralta y le permitió firmar la figuración femenina -poco conocida- del Modulor. La masculina siguió firmada por el “maestro”.
Agradecimientos a la arquitecta y catedrática de la facultad de Arquitectura de Montevideo Mercedes Medina.
El arquitecto, catedrático y decano de dicha facultad, Jorge Nudelman, es el referente sobre los estudios sobre Justino Serralta.
















