lunes, 7 de julio de 2025

Historia de dos ciudades (o dos visiones de la ciudad)


Susana Inglada (1983): La ciudad (2023), Museo Boijmans van Beuningen, Rotterdam (Países Bajos) 




Josef Albers: Ciudad, 1928, Museo Guggenheim, Bilbao


 Anni Albers: Ciudad, 1949, tejido , Fundación Anni y Josef Albers 


Urbs: la ciudad ideal; ciudad proyectada (en el papel y en el futuro). Una ciudad libre de ciudadanos, compuesta por una trama ortogonal perfectamente trazada, en la que las construcciones se equilibran y se responden como las notas en una partitura (trazada también con un tiralíneas), o los registros del volumen de la música que asciende y desciende rítmicamente. Trazos discontinuos pero uniformados sobre una base pautada.Renglones paralelos, colores puros, geometría imperiosa, aunque en ocasiones compone un tejido que querría ser perfecto pero en el que se percibe la imperfección o la vibración de la puntada, un tejido manual sin la inhumana nitidez de la pintura o del proyecto arquitectónico. El hilo, a veces, falla, o se resiste. Una ciudad trazada con regla y cartabón, o con un telar que trata de mantener prietos a los hilos carentes de individualidad, una ciudad, en suma, admirable -e invivible.

Cives: los ciudadanos. Enfrentados, desordenados, agarrados los unos a los otros. Se diría que se cogen para no caer, o para hacer caer al otro, como si no se dieran cuenta, o no les importara, que la caída arrastrará a todos los ciudadanos. No se miran pero se enfrentan. Caminan, corren, huyen, chocan o tropiezan en todas direcciones. Forman una mancha que le gana la partida al plano impoluto del fondo. Nadie da la cara. Conforman un revoltijo de miembros, una multitud desordenada de tonos pardos, de manchas que ensucien la blancura inicial. Nadie parece estar en su lugar. Quien está sentado o asentado parece abatido. Otros, en cambio tratan de alejarse o escapar de no se sabe qué mal o qué peligro, posiblemente de los demás con los que entrechocan y se contaminan, como si los necesitaran. La ciudad real , posiblemente 

Sobre la pintora catalana afincada en los Países Bajos, Susana Inglada, véase su página web: https://susannainglada.com/

Sobre Anni y Josef Albers, véase la página web de su fundación: https://www.albersfoundation.org/


domingo, 6 de julio de 2025

DJABRIL BOUKHENAÏSSI (1993): ARQUITECTURA










El pintor y filósofo francés Djabril Boukhenaïssi, formado en París, trata de retener lo que queda de lo que está condenado a desaparecer: recuerdos y un entorno cada vez más precario. 
Imágenes esbozadas, disolviéndose o ya disueltas antes de quedar fijadas, el contraste en lo que busca representar y su plasmación se percibe sobre todo en temas como imágenes de entes sólidos y  perdurables como una casa, receptáculos de vidas y de recuerdos, convertidos en formas casi in materiales e invisibles, que se desvanecen a la vista. 
Boukhenaïssi retrata, al óleo y sobre todo al pastel, lo que ya no existe o lo que se extingue, afectado por la desaparición de especies y de esperanzas: una pintura de ruinas causada por tiempos fabriles, frenéticos y a la vez cansados. Sus cuadros y sus grabados captan últimos destello, el recuerdo de lo que ya no está presente por culpa nuestra. 
 
 

miércoles, 2 de julio de 2025

NOUREDDIN ZARRINKELK (1937): A PLAYGROUND FOR BABOOSH (UN PATIO PARA BABOOSH, 1971)

 


Del célebre director de cine de animación iraní Noureddin Zarrinkelk.

El cortometraje de animación remite a otro célebre cortometraje, esta vez con actores: El globo rojo, de Albert Lamorisse, de 1956, más cruel, sin duda, pero con un final semejante tan ambiguo.


Véase la página web de este cineasta: https://www.nzarrinkelk.com/


Agradecimientos a Lucas Dutra por habernos descubierto esta obra maestra.

Irán y Checoslovaquia, junto con Polonia y Yugoslavia, fueron los países con las mejores escuelas y los mejores estudios de animación en los años sesenta y setenta del siglo pasado. 

Es como si hubieran transcurridos siglos.

Patio y corte

 ¡Cuántos estudios no se habrán escrito sobre la presencia y el uso del patio en la arquitectura, en la vivienda, en particular! Hasta el patio ha dado nombre a una tipología de vivienda individual, la casa-patio, ejemplificada por la villa romana que, posteriormente, ha dado lugar a la casa árabe.

Un próximo congreso internacional, organizado por la escuela de arquitectura de Túnez, estará dedicado, precisamente a este componente importante en la planificación y ls construcción arquitectónicas.

Pero, ¿qué es un patio, en castellano, o pati, en catalán? Palabras alejadas del francés cour y del italiano cortile -que se traducen ya sea por corte, o por patio, dos entidades, en principio, distintas y que sugieren mundos distintos.

Patio y pasto tienen el mismo origen: ambas palabras designan a un campo acotado, o, más precisamente un terreno vallado y cultivado, donde trabajan agricultores. Un pasto es una tierra fértil y productiva, un lugar donde se extraen alimentos y donde los rebaños se alimentan. Un pasto es una fuente de vida.

Cour y cortile provienen del griego χορτος que ha dado lugar al latín cohors y de ahí las palabras modernas corte y cohorte. Cohorte es el nombre con el que se designa la soldadesca, en Roma especialmente : un grupo de soldados que forman bajo un mando único. Estos forman en el patio de armas. Cohorte se refiere solo a quienes se hallan en el patio. Cour, entendida como corte, designa el lugar, así como la institución central que rige un reino. De la explotación agrícola a la explotación de un país.  

Del mismo modo, una corte designa a un grupo organizado que manda y organiza un territorio. Éste se encuentra bien defendido, a salvo, y puede dar frutos, porque la corte vela sobre aquél. Dr ahí que cour, en francés, se traduzca tanto por corte como por patio. La cour el centro, el corazón de un territorio. Éste está vivo, bien regido y regulado, gracias a la presencia de la corte que lo organiza.

Un patio se constituye así como un centro vital. Éste remite al vergel, a la tierra cultivada. El ejemplo del cultivo y de la cultura, de la humanización de la naturaleza, de su ordenación es el pasto y el patio: un lugar que alimenta al grupo humano que mantiene buenas relaciones cuando se encuentra en un patio.

 Es así como el patio de colegio se instituye como un lugar donde los niños pueden aprender a organizarse y a vivir en comunidad, jugando a ser mayores, preparándose para la vida adulta, cuando deberán organizarse evitando los conflictos, colaborando u compartiendo. 

El patio se erige como un espacio modélico, un lugar donde los problemas se desactivan y se resuelven, una edén, de algún modo. 

Junto con el jardín, y quizá aún más que éste, el patio, necesariamente acotado, nos enseña a asumir que los límites son necesarios y deben ser respetados, de modo que nadie invada el espacio ajeno: un lugar de diálogo donde se pone a prueba la tolerancia, que nos enseña a comportarnos.

El patio está desapareciendo del proyecto arquitectónico. Se anula, se cubre, para convertirlo en una estancia más, perdiendo su carácter abierto a todos siempre que todos acepten que somos iguales y aceptemos que formamos parte de un grupo que debe colaborar para que la vida sea posible. 




martes, 1 de julio de 2025

JOHANNES BRINKMAN (1902-1949) & LEENDERT VAN DER VLUGT (1894-1936): VILLA SONNEVELD (ROTTERDAM, 1929)







































 Fotos: Tocho, junio de 2025


La ciudad industrial y portuaria holandesa de Rotterdam quedó arrasada por los bombardeos alemanes durante la Segunda Guerra mundial. 

Entre los escasos edificios, hoy de cierta edad, que sobrevivieron, maltrechos y abandonados, destaca, en medio de un jardín, una villa racionalista aislada cúbica, un tanto anónima exteriormente, pero con estancias interiores generosas y perfecta y lujosamente amuebladas con piezas art deco y racionalistas (sillones tubulares y mesitas de vidrio y patas cromadas) bien iluminadas por ventanas corridas dormitorios recoletos y salones casi de baile -proyectados, en efecto, para ser usados con este fin-, restaurada y convertida en un museo entre 2001 y 2013. 

Como la mayoría de las villas racionalistas, en manos de industriales potentados -el propietario,Albertus Sonneveld, era el director de la fábrica de café Van Nelle (Holanda fue una potencia colonial), proyectada por los mismos arquitectos-, destaca la perfecta e implacable organización interior en dos bloques separados, distribuidos, encajados para no encontrarse, la zona del “servicio” -alojado en la casa-, con pequeñas habitaciones, cocina, lavandería y garaje para un potente vehículo, unidos por una angosta escalera de caracol -una tradición que se remonta por lo menos al siglo de oro holandés: ya el servicio de la casa de Rembrandt dormía en la cocina, aislada del resto de la vivienda- y la amplia zona de los propietarios distribuida en dos generosas plantas y la terraza, en la que destacan los amplios baños a los que se accede desde distintas habitaciones, la sensual y elegante espiral de la escalera de caracol y los estridentes colores de los dormitorios escogidos por los usuarios. El imperioso racionalismo no se rebajaba con el humanismo.