sábado, 12 de julio de 2025

TODD HITO (1968): ARQUITECTURA








































Una fotografía del norteamericano (californiano, san franciscano)Todd Hito revela ya no solo una de sus influencias, sino  la atmósfera que sus imágenes de arquitectura cargan consigo y transmiten. 
Se trata de un tema que Hito ha tratado con menor empeño que en sus vistas de casas aisladas periféricas norteamericanas: un interior. Éste, de noche, vacío, incluye un único mueble: una silla de plástico apoyada contra una puerta trabada. La puerta acoge un pequeña ventana cuadrada. Por el cristal se percibe una intensa y cálida luz eléctrica amarillenta. No se sabe si la puerta da a otra estancia o al exterior, quizá a un porche iluminado. Lo cierto es que la extraña posición de la silla parece sugerir un latente, real o imaginado, peligro, que ronda por el exterior de la casa y obliga a bloquear el acceso con una puerta cerrada y trabada. La escena podría hallarse en una película de los años cincuenta, a todo color, del cineasta Alfred Hitchcock, o en un desolado cuadro de Hooper: dos artistas, un cineasta y un pintor, que Todd Hito como sus referentes más evidentes.

La obra más célebre de Hito retrata casas de madera aisladas en periferias urbanas norteamericanas. Las vistas son casi siempre nocturnas. A menudo en invierno. Vaho o neblina empañan las imágenes. La casa, vista casi siempre de tres cuartos, centra pero no cuña toda la composición. El punto de vista es bajo, como si fuera necesario agazaparse para escudriñar la casa, no fuera que encerrara lo que no querríamos que descubriera que estamos al acecho en silencio. 
Nadie parecería habitar esas moradas ¿acogedoras?,  si no fuera por una única luz encendida en el interior que se descubre a través de los cristales de una de las ventanas carente de persianas y cortinas. Esta luz, que denota que la casa no está abandonada -pese a que ningún otro testimonio de vida trasluce-, convierten a estas casas fantasmagóricas en remedo de la casa del bosque de la anciana en el cuento que los hermanos Grimm escribieron o transcribieron sobre Hansel y Gretel. Lejos de infundir calidez y seguridad, esa luz podría convertir la casa en una trampa, la falsa confianza en la seguridad de un hogar en medio de un páramo, a veces nevado, sin vida aparente, envuelto en la niebla. 
¿Refugio o señuelo? Todd Hito nos invita a proyectarnos en estas casas e intuir lo que podrían ser si nos acercáramos a ellas.

Una exposición actual que las Rencontres photographiques, que la ciudad francesa de Arles dedica hoy a esta artista, permite que no demos por hecho que una casa no posea una la doble cara….

viernes, 11 de julio de 2025

Expolio

La palabra expolio, en latín, no significa robo, sino despojo. La noción de hurto, sin embargo, está latente, ya que un ente despojado queda a merced de la inclemencias, desvalido o desprotegido -el despojar es lesivo para lo que queda al descubierto- y, en tanto que dicha acción constituye un daño, el despojo se puede considerar como un botín obtenido sin el consentimiento de lo que ha sido privado de lo que lo recubre y, por tanto , puede equipararse a un robo.

En arquitectura, el expolio es una palabra culta y rara utilizada desde el siglo XVIII para designar a elementos arquitectónicos trasladados de un edificio a otro: hoy diríamos que reutilizados, con una salvedad; el elemento reutilizado había perdido la razón para la que había sido trabajado y empleado -era un elemento descatalogado, podríamos decir, a merced de cualquiera-, que adquiere un nuevo sentido y recupera una función, a menudo distinta de la que poseía o atendía, al entrar a formar parte descatalogado un nuevo edificio.

La Edad Media es la época histórica europea más rica en expolios: restos greco-latinos (un expolio es siempre un resto, forma parte de una ruina o de un edificio arruinado o, al menos abandonado, inútil, condenado o repudiado), reutilizados, en una época en que materiales, recursos, técnicas y saberes artesanos se habían perdido o estaban en recesión. Un expolio era un recurso en épocas falto de recursos.

Cualquiera que haya visitado la catedral gótica  de Barcelona y la haya rodeado quizá haya observado que el muro perimetral exterior del ábside incluye unos sillares con inscripciones latinas. Formaban parte de sarcófagos romanos reutilizados como material de construcción.

El uso de fragmentos ya elaborados, pertenecientes a construcciones en ruinas o canceladas, en obras de planta nueva, no es exclusivo -aunque sí común- de la edad media. Ya se practicaba en Mesopotamia. De hecho la inclusión de elementos de un edificio arruinado en una nueva construcción era necesario si se quería que la obra nueva se animara. El expolio era capaz de dar vida al edificio recién levantado.

Los expolios podían, solían o requerían presentar relieves, grabados o inscripciones. Se ha discutido si la elección del despojo era casual, y atendía solo a su estado de conservación, transformado en mero material de construcción, o si las inscripciones o relieves, dejados en evidencia, jugaban también un papel, y actuaban como amuletos o elementos que dotaban de significado a la obra nueva. El Mesopotamia, el simbolismo del expolio era tenido en cuenta: era lo que justificaba la elección de un despojo. Éste no solo establecía el linaje de una obra nueva, entroncándola con edificios del pasado prestigiosos y bendecidos por las divinidades, sino que permitían que la obra no fuera percibida como una muestra de orgullo humano, sino como un acto de piedad, cuidando y preservando los restos de una construcción anterior, insuflándoles una nueva vida al insertarlos en una obra nueva. 

Mas, el recurso al expolio romano en construcciones románicas, góticas -o islámicas- ¿no atiende, obvia o no tiene en consideración el simbolismo del que es portador el expolio, amén de su posible influjo mágico, o, por el contrario, es una muestra de respeto hacia el arte del pasado, y tiene en cuenta lo que el expolio aporta simbólicamente, lo que permite dotar de nuevos significados a la obra nueva, significados que la obra nueva no hubiera podido adquirir por sí sola? El maestro de obras o el arquitecto cristiano o musulmán del medioevo ¿sabía lo que significan las inscripciones latinas  -sin duda, sí sabía leer-, y apreciaba lo que contaban, y lo que su incorporación en la obra nueva implicaba y aportaba, o el recurso al expolio era un mero gesto que facilitaba la obra, puesto que echaba mano de piedras ya talladas halladas cerca del solar en construcción?


La posible respuesta a esta pregunta en la exhaustiva y documentada tesis doctoral de Andrea Palomino, de la Escuela de Arquitectura de Barcelona, dirigida por la profesora de historia de la arquitectura, la doctora Carolina García Estévez, en proceso de elaboración, cuyo plan de investigación se juzga hoy.


A Carolina García Estévez, de la Escuela de Arquitectura de Barcelona, que nos ha permitido leer este complejo trabajo de investigación.

Y al arquitecto y profesor de proyectos arquitectónicos en la Escuela de Arquitectura de Barcelona, Gustavo Gili, que estudia para una próxima exposición el uso moderno del expolio en un caso concreto muy significativo.



lunes, 7 de julio de 2025

CIUTAT: EL HOUSE DE LA CIUTAT (2023) & CIUTAT L’ AMISTAT (2024)

 

https://elsegell.bandcamp.com/album/brandon-2

https://open.spotify.com/intl-es/album/2azcvKMI9c5mIsolUNn2FM


Sobre este dúo de música electrónica de Barcelona, colaboradores del cantante aragonés conocido como Guitarricadelafuente, véase, por ejemplo, este enlace:

https://acero.metalmagazine.eu/post/ciutat



Historia de dos ciudades (o dos visiones de la ciudad)


Susana Inglada (1983): La ciudad (2023), Museo Boijmans van Beuningen, Rotterdam (Países Bajos) 




Josef Albers: Ciudad, 1928, Museo Guggenheim, Bilbao


 Anni Albers: Ciudad, 1949, tejido , Fundación Anni y Josef Albers 


Urbs: la ciudad ideal; ciudad proyectada (en el papel y en el futuro). Una ciudad libre de ciudadanos, compuesta por una trama ortogonal perfectamente trazada, en la que las construcciones se equilibran y se responden como las notas en una partitura (trazada también con un tiralíneas), o los registros del volumen de la música que asciende y desciende rítmicamente. Trazos discontinuos pero uniformados sobre una base pautada.Renglones paralelos, colores puros, geometría imperiosa, aunque en ocasiones compone un tejido que querría ser perfecto pero en el que se percibe la imperfección o la vibración de la puntada, un tejido manual sin la inhumana nitidez de la pintura o del proyecto arquitectónico. El hilo, a veces, falla, o se resiste. Una ciudad trazada con regla y cartabón, o con un telar que trata de mantener prietos a los hilos carentes de individualidad, una ciudad, en suma, admirable -e invivible.

Cives: los ciudadanos. Enfrentados, desordenados, agarrados los unos a los otros. Se diría que se cogen para no caer, o para hacer caer al otro, como si no se dieran cuenta, o no les importara, que la caída arrastrará a todos los ciudadanos. No se miran pero se enfrentan. Caminan, corren, huyen, chocan o tropiezan en todas direcciones. Forman una mancha que le gana la partida al plano impoluto del fondo. Nadie da la cara. Conforman un revoltijo de miembros, una multitud desordenada de tonos pardos, de manchas que ensucien la blancura inicial. Nadie parece estar en su lugar. Quien está sentado o asentado parece abatido. Otros, en cambio tratan de alejarse o escapar de no se sabe qué mal o qué peligro, posiblemente de los demás con los que entrechocan y se contaminan, como si los necesitaran. La ciudad real , posiblemente 

Sobre la pintora catalana afincada en los Países Bajos, Susana Inglada, véase su página web: https://susannainglada.com/

Sobre Anni y Josef Albers, véase la página web de su fundación: https://www.albersfoundation.org/


domingo, 6 de julio de 2025

DJABRIL BOUKHENAÏSSI (1993): ARQUITECTURA










El pintor y filósofo francés Djabril Boukhenaïssi, formado en París, trata de retener lo que queda de lo que está condenado a desaparecer: recuerdos y un entorno cada vez más precario. 
Imágenes esbozadas, disolviéndose o ya disueltas antes de quedar fijadas, el contraste en lo que busca representar y su plasmación se percibe sobre todo en temas como imágenes de entes sólidos y  perdurables como una casa, receptáculos de vidas y de recuerdos, convertidos en formas casi in materiales e invisibles, que se desvanecen a la vista. 
Boukhenaïssi retrata, al óleo y sobre todo al pastel, lo que ya no existe o lo que se extingue, afectado por la desaparición de especies y de esperanzas: una pintura de ruinas causada por tiempos fabriles, frenéticos y a la vez cansados. Sus cuadros y sus grabados captan últimos destello, el recuerdo de lo que ya no está presente por culpa nuestra. 
 
 

miércoles, 2 de julio de 2025

NOUREDDIN ZARRINKELK (1937): A PLAYGROUND FOR BABOOSH (UN PATIO PARA BABOOSH, 1971)

 


Del célebre director de cine de animación iraní Noureddin Zarrinkelk.

El cortometraje de animación remite a otro célebre cortometraje, esta vez con actores: El globo rojo, de Albert Lamorisse, de 1956, más cruel, sin duda, pero con un final semejante tan ambiguo.


Véase la página web de este cineasta: https://www.nzarrinkelk.com/


Agradecimientos a Lucas Dutra por habernos descubierto esta obra maestra.

Irán y Checoslovaquia, junto con Polonia y Yugoslavia, fueron los países con las mejores escuelas y los mejores estudios de animación en los años sesenta y setenta del siglo pasado. 

Es como si hubieran transcurridos siglos.

Patio y corte

 ¡Cuántos estudios no se habrán escrito sobre la presencia y el uso del patio en la arquitectura, en la vivienda, en particular! Hasta el patio ha dado nombre a una tipología de vivienda individual, la casa-patio, ejemplificada por la villa romana que, posteriormente, ha dado lugar a la casa árabe.

Un próximo congreso internacional, organizado por la escuela de arquitectura de Túnez, estará dedicado, precisamente a este componente importante en la planificación y ls construcción arquitectónicas.

Pero, ¿qué es un patio, en castellano, o pati, en catalán? Palabras alejadas del francés cour y del italiano cortile -que se traducen ya sea por corte, o por patio, dos entidades, en principio, distintas y que sugieren mundos distintos.

Patio y pasto tienen el mismo origen: ambas palabras designan a un campo acotado, o, más precisamente un terreno vallado y cultivado, donde trabajan agricultores. Un pasto es una tierra fértil y productiva, un lugar donde se extraen alimentos y donde los rebaños se alimentan. Un pasto es una fuente de vida.

Cour y cortile provienen del griego χορτος que ha dado lugar al latín cohors y de ahí las palabras modernas corte y cohorte. Cohorte es el nombre con el que se designa la soldadesca, en Roma especialmente : un grupo de soldados que forman bajo un mando único. Estos forman en el patio de armas. Cohorte se refiere solo a quienes se hallan en el patio. Cour, entendida como corte, designa el lugar, así como la institución central que rige un reino. De la explotación agrícola a la explotación de un país.  

Del mismo modo, una corte designa a un grupo organizado que manda y organiza un territorio. Éste se encuentra bien defendido, a salvo, y puede dar frutos, porque la corte vela sobre aquél. Dr ahí que cour, en francés, se traduzca tanto por corte como por patio. La cour el centro, el corazón de un territorio. Éste está vivo, bien regido y regulado, gracias a la presencia de la corte que lo organiza.

Un patio se constituye así como un centro vital. Éste remite al vergel, a la tierra cultivada. El ejemplo del cultivo y de la cultura, de la humanización de la naturaleza, de su ordenación es el pasto y el patio: un lugar que alimenta al grupo humano que mantiene buenas relaciones cuando se encuentra en un patio.

 Es así como el patio de colegio se instituye como un lugar donde los niños pueden aprender a organizarse y a vivir en comunidad, jugando a ser mayores, preparándose para la vida adulta, cuando deberán organizarse evitando los conflictos, colaborando u compartiendo. 

El patio se erige como un espacio modélico, un lugar donde los problemas se desactivan y se resuelven, una edén, de algún modo. 

Junto con el jardín, y quizá aún más que éste, el patio, necesariamente acotado, nos enseña a asumir que los límites son necesarios y deben ser respetados, de modo que nadie invada el espacio ajeno: un lugar de diálogo donde se pone a prueba la tolerancia, que nos enseña a comportarnos.

El patio está desapareciendo del proyecto arquitectónico. Se anula, se cubre, para convertirlo en una estancia más, perdiendo su carácter abierto a todos siempre que todos acepten que somos iguales y aceptemos que formamos parte de un grupo que debe colaborar para que la vida sea posible.