lunes, 14 de julio de 2025

MARIE-ROSE LORTET (1945): ARCHITECTURES DE FIL (ARQUITECTURAS TEJIDAS)















 

El ganchillo suele ser una práctica llevada a cabo en un ambiente doméstico. Un trabajo casero, absorbente, que logra evadirse, llevado a cabo por gusto, distracción o necesidad. Un arte que deja que las manos actúen solas. Solo, de tanto en tanto, es conveniente contar los puntos, y estirar algo el hilo. En cualquier caso, un trabajo económica, emprendido con unos con pocos medios. 

Marie-Rose Lortet tejía, como de costumbre hacía muchos años, para hijos y nietos en su casa. También trabajo en una casa de alta costura. Pero no se adaptó. Hoy, teje en cualquier sitio, a veces en el transporte público. Teje, empero casas. Teje y desteje, en un día, o en meses, sin bocetos, sin una imagen previa. La casa dicta a las manos que tamborilean con los ganchillos como quiere ser. Y Marie-Rose atiende a lo que sus casas le piden.
Son construcciones que parecerían sencillas si no fuera porque su inevitable asociación con el trabajo de Aracne, la heroína convertida en el animal que mejor teje redes, descubre la complejidad de la realización y de las tramas, y una cierta evocación de una jaula, como si ofreciera un punto de vista sobre el hogar que combina el humor, la fragilidad, y la trampa -pese a su imagen inmaculada -, una construcción de hilos irrompibles solidificados  con azúcar para dar la sensación de solidez : la casita de Hansel y Gretel, en verdad, mucho más atractiva -peligrosamente atractiva- que la casa en la que vivimos. 





domingo, 13 de julio de 2025

VVAA: MAQUETAS DE LAS BARRACAS DEL CAMPO DE LA BOTA (BARCELONA, 2004)







Fotos: Tocho, Julio de 2025 


El Museo de la Inmigración de Cataluña, en Sant Adrià del Besos, es uno de los mejores, más hermosos e interesantes museos de Barcelona y del Área de Barcelona, junto con el Centro de Arte Contemporáneo Can Sisteré en Santa Coloma de Gramanet y los Museos de Etnología (sede en Montjuic), de Arqueología de Cataluña, y de Historia de la Ciudad (sede Bon Pastor), estos tres últimos en Barcelona.

El Camp de la Bota fue una extensa agrupación de barracas entre Barcelona y Sant Adrià del Besos, poblada por habitantes de otras provincias que acudieron a trabajar en la construcción de los pabellones de la Exposición Internacional de Barcelona en 1929, y posteriormente en los años 50 y 60, huyendo del caciquismo practicado en Extremadura y Andalucía y, en general de las condiciones laborales en el campo. La agrupación se acabó de desmantelar en 1989 para la “limpieza visual” de los alrededores de la ciudad olímpica, y urbanizada cuando la construcción de la fracasada urbanización del inhóspito recinto del Fórum de las Culturas. 

Sus habitantes fueron desplazados a un barrio periférico, construido veinte años antes, en 1969, para realojar quienes moraban en barrios de chabolas como Somorrostro, en bloques desmesurados de pésima construcción, el barrio de la Mina (cuya reforma concluirá con el próximo derribo del último y más degradado bloque llamado Venus).

El Campo de la Bota fue el anverso de la Exposición Internacional -como La Mina lo fue y aún lo es de la Villa olímpica y del Fórum de las Culturas.

Esta maqueta de las chabolas fue realizada por habitantes de las mismas.

Se expone hoy en la muestra Museo Hábitat , una exposición sobre las relaciones entre las luces y las sombras -sombras que las luces que las crean tratan de ocultar- de la ciudad -como la existencia de un Museo Colonial (llamado Etnológico y Colonial), concebido en 1942, en plena guerra mundial, e inaugurado en un pabellón de la Exposición Internacional de Barcelona en Montjuic en 1949, durante la postguerra, reconvertido en Museo Etnológico en una nueva sede en 1972 que aún ocupa. 

https://cultura.gencat.cat/ca/temes/museus/museuhabitat/inici/


Agradecimientos a los arquitectos Arcadio de Bobes y Aurelio Santos por sus precisiones y correcciones. Los errores solo son imputables al blog 

Véase también la tesis doctoral de Mónica Auban (profesora en la facultad de arquitectura y urbanismo de la universidad de Santiago de Chile) sobre el barrio de la Mina:

https://upcommons.upc.edu/handle/2117/351668?show=full

sábado, 12 de julio de 2025

TODD HITO (1968): ARQUITECTURA








































Una fotografía del norteamericano (californiano, san franciscano)Todd Hito revela ya no solo una de sus influencias, sino  la atmósfera que sus imágenes de arquitectura cargan consigo y transmiten. 
Se trata de un tema que Hito ha tratado con menor empeño que en sus vistas de casas aisladas periféricas norteamericanas: un interior. Éste, de noche, vacío, incluye un único mueble: una silla de plástico apoyada contra una puerta trabada. La puerta acoge un pequeña ventana cuadrada. Por el cristal se percibe una intensa y cálida luz eléctrica amarillenta. No se sabe si la puerta da a otra estancia o al exterior, quizá a un porche iluminado. Lo cierto es que la extraña posición de la silla parece sugerir un latente, real o imaginado, peligro, que ronda por el exterior de la casa y obliga a bloquear el acceso con una puerta cerrada y trabada. La escena podría hallarse en una película de los años cincuenta, a todo color, del cineasta Alfred Hitchcock, o en un desolado cuadro de Hooper: dos artistas, un cineasta y un pintor, que Todd Hito como sus referentes más evidentes.

La obra más célebre de Hito retrata casas de madera aisladas en periferias urbanas norteamericanas. Las vistas son casi siempre nocturnas. A menudo en invierno. Vaho o neblina empañan las imágenes. La casa, vista casi siempre de tres cuartos, centra pero no cuña toda la composición. El punto de vista es bajo, como si fuera necesario agazaparse para escudriñar la casa, no fuera que encerrara lo que no querríamos que descubriera que estamos al acecho en silencio. 
Nadie parecería habitar esas moradas ¿acogedoras?,  si no fuera por una única luz encendida en el interior que se descubre a través de los cristales de una de las ventanas carente de persianas y cortinas. Esta luz, que denota que la casa no está abandonada -pese a que ningún otro testimonio de vida trasluce-, convierten a estas casas fantasmagóricas en remedo de la casa del bosque de la anciana en el cuento que los hermanos Grimm escribieron o transcribieron sobre Hansel y Gretel. Lejos de infundir calidez y seguridad, esa luz podría convertir la casa en una trampa, la falsa confianza en la seguridad de un hogar en medio de un páramo, a veces nevado, sin vida aparente, envuelto en la niebla. 
¿Refugio o señuelo? Todd Hito nos invita a proyectarnos en estas casas e intuir lo que podrían ser si nos acercáramos a ellas.

Una exposición actual que las Rencontres photographiques, que la ciudad francesa de Arles dedica hoy a esta artista, permite que no demos por hecho que una casa no posea una la doble cara….

viernes, 11 de julio de 2025

Expolio

La palabra expolio, en latín, no significa robo, sino despojo. La noción de hurto, sin embargo, está latente, ya que un ente despojado queda a merced de la inclemencias, desvalido o desprotegido -el despojar es lesivo para lo que queda al descubierto- y, en tanto que dicha acción constituye un daño, el despojo se puede considerar como un botín obtenido sin el consentimiento de lo que ha sido privado de lo que lo recubre y, por tanto , puede equipararse a un robo.

En arquitectura, el expolio es una palabra culta y rara utilizada desde el siglo XVIII para designar a elementos arquitectónicos trasladados de un edificio a otro: hoy diríamos que reutilizados, con una salvedad; el elemento reutilizado había perdido la razón para la que había sido trabajado y empleado -era un elemento descatalogado, podríamos decir, a merced de cualquiera-, que adquiere un nuevo sentido y recupera una función, a menudo distinta de la que poseía o atendía, al entrar a formar parte descatalogado un nuevo edificio.

La Edad Media es la época histórica europea más rica en expolios: restos greco-latinos (un expolio es siempre un resto, forma parte de una ruina o de un edificio arruinado o, al menos abandonado, inútil, condenado o repudiado), reutilizados, en una época en que materiales, recursos, técnicas y saberes artesanos se habían perdido o estaban en recesión. Un expolio era un recurso en épocas falto de recursos.

Cualquiera que haya visitado la catedral gótica  de Barcelona y la haya rodeado quizá haya observado que el muro perimetral exterior del ábside incluye unos sillares con inscripciones latinas. Formaban parte de sarcófagos romanos reutilizados como material de construcción.

El uso de fragmentos ya elaborados, pertenecientes a construcciones en ruinas o canceladas, en obras de planta nueva, no es exclusivo -aunque sí común- de la edad media. Ya se practicaba en Mesopotamia. De hecho la inclusión de elementos de un edificio arruinado en una nueva construcción era necesario si se quería que la obra nueva se animara. El expolio era capaz de dar vida al edificio recién levantado.

Los expolios podían, solían o requerían presentar relieves, grabados o inscripciones. Se ha discutido si la elección del despojo era casual, y atendía solo a su estado de conservación, transformado en mero material de construcción, o si las inscripciones o relieves, dejados en evidencia, jugaban también un papel, y actuaban como amuletos o elementos que dotaban de significado a la obra nueva. El Mesopotamia, el simbolismo del expolio era tenido en cuenta: era lo que justificaba la elección de un despojo. Éste no solo establecía el linaje de una obra nueva, entroncándola con edificios del pasado prestigiosos y bendecidos por las divinidades, sino que permitían que la obra no fuera percibida como una muestra de orgullo humano, sino como un acto de piedad, cuidando y preservando los restos de una construcción anterior, insuflándoles una nueva vida al insertarlos en una obra nueva. 

Mas, el recurso al expolio romano en construcciones románicas, góticas -o islámicas- ¿no atiende, obvia o no tiene en consideración el simbolismo del que es portador el expolio, amén de su posible influjo mágico, o, por el contrario, es una muestra de respeto hacia el arte del pasado, y tiene en cuenta lo que el expolio aporta simbólicamente, lo que permite dotar de nuevos significados a la obra nueva, significados que la obra nueva no hubiera podido adquirir por sí sola? El maestro de obras o el arquitecto cristiano o musulmán del medioevo ¿sabía lo que significan las inscripciones latinas  -sin duda, sí sabía leer-, y apreciaba lo que contaban, y lo que su incorporación en la obra nueva implicaba y aportaba, o el recurso al expolio era un mero gesto que facilitaba la obra, puesto que echaba mano de piedras ya talladas halladas cerca del solar en construcción?


La posible respuesta a esta pregunta en la exhaustiva y documentada tesis doctoral de Andrea Palomino, de la Escuela de Arquitectura de Barcelona, dirigida por la profesora de historia de la arquitectura, la doctora Carolina García Estévez, en proceso de elaboración, cuyo plan de investigación se juzga hoy.


A Carolina García Estévez, de la Escuela de Arquitectura de Barcelona, que nos ha permitido leer este complejo trabajo de investigación.

Y al arquitecto y profesor de proyectos arquitectónicos en la Escuela de Arquitectura de Barcelona, Gustavo Gili, que estudia para una próxima exposición el uso moderno del expolio en un caso concreto muy significativo.



lunes, 7 de julio de 2025

CIUTAT: EL HOUSE DE LA CIUTAT (2023) & CIUTAT L’ AMISTAT (2024)

 

https://elsegell.bandcamp.com/album/brandon-2

https://open.spotify.com/intl-es/album/2azcvKMI9c5mIsolUNn2FM


Sobre este dúo de música electrónica de Barcelona, colaboradores del cantante aragonés conocido como Guitarricadelafuente, véase, por ejemplo, este enlace:

https://acero.metalmagazine.eu/post/ciutat