martes, 11 de agosto de 2015

Idea y ciudad (proyecto y construcción): la creación divina según Filón de Alejandría

Los dioses, en Grecia, no eran los entes supremos. Por encima de ellos, se hallaba el Destino, o las tres diosas del destino que manejaban los hilos de los que pendían y dependían incluso el propio padre de los dioses Zeus.
Fue posiblemente Platón que descubrió que existían también otros entes en lo alto de la jerarquía celestial, superiores a los dioses: las ideas. Las ideas (las formas ideales) preexistían y fueron utilizadas por los dioses para crear el mundo.
Esta concepción no cuadraba con la visión judía y cristiana del universo. Nada existía antes y por encima de Dios. Es cierto que las aguas ya estaban cuando el soplo de dios las arremolinó e hizo surgir de los fondos los cuerpos que configurarían el universo, pero el supremo creador seguía siendo la divinidad. Por tanto, las ideas -cuya existencia no se negaba- no podían estar fuera y por encima de dios sino en su testa.
Fue así cómo el teólogo helenístico judío, Filón de Alejandría (segunda mitad del s. I aC-primera mitad del s. I dC), de formación platónica, concilió las concepciones griega y judeo-cristiana acerca de las relaciones entre el Sumo Creador y las Ideas creativas.
Filón determinó que, del mismo modo que un arquitecto planifica mentalmente una ciudad antes de construirla, Dios ideó el universo antes de materializarlo, si bien no quedó perfectamente claro si estas ideas fueron formadas por él o ya existían en su mente. La creación exigía un modelo. Para que la creación fuera perfecta debía existir primeramente en tanto que proyecto ideal y luego reproducir dicha composición mental. La idea era lo que garantizaba la perfecta creación. Ésta dependía no en el hacer sino en el idear, aunque no se sabía si dicha idea preexistía en la mente del creador y se le imponía como una necesidad, o si el creador era capaz de idear primero antes de modelar la materia. Filón parece indicar que dios ideó, aunque no se indica cómo y a partir de qué ideó. Es posible que la creación ex-nihilo, un concepto que no se dio antes de la Edad Media, no fuera material sino ideal: Dios creó el mundo a partir de una idea que forjó y que luego plasmó en la materia preexistente. Esta manera de crar era la del arquitecto. La creación del mundo era similar a la creación de una ciudad. La imagen poderosa del dios arquitecto, que tanta relevancia tuvo a partir de la Edad Media, se apoya, en gran parte en Filón de Alejandria. 


"16. Dios, en efecto, como que es Dios, conocía de antemano que ninguna copia hermosa podría ser producida jamás sino a partir de un modelo hermoso, y que ninguna de las cosas sensibles podría ser irreprochable si no era hecha como copia de un arquetipo y forma ejemplar aprehensible por la inteligencia. Y así, habiéndose propuesto crear este mundo visible, modeló previamente el mundo aprehensible por la inteligencia, a fin de usarlo como modelo incorpóreo y acabada imagen de la Divinidad en la producción del mundo corpóreo, creación posterior, copia de una anterior, que había de encerrar tantas clases de objetos sensibles cuantas de objetos mentales contenía ésta.

17. No es legítimo suponer o decir que el mundo constituido por las formas ejemplares se halla en un determinado lugar, pero sabremos cómo está constituido si consideramos atentamente cierta imagen tomada de nuestra propia experiencia. Cuando se va a fundar una ciudad para satisfacer los ambiciosos proyectos de algún rey o gobernante que, apropiándose de un poder sin límites y a la vez concibiendo brillantes ideas, busca añadir nuevo lustre a su prosperidad, algún arquitecto experto, tras acudir una y otra vez al lugar y observar sus ventajas de clima y posición, concibe primero en su mente el plano de casi todas las partes de la ciudad que se está a punto de fundar: templos, plazas, puertos, depósitos, calles, emplazamientos de murallas, ubicación de casas y demás edificios públicos.

18. Luego, habiendo recibido en su alma, como en una cera, las imágenes de cada una de ellas, lleva consigo la representación de una ciudad concebida por la inteligencia; y después de haber retenido5 esas imágenes mediante su innata capacidad de recordar, e impreso sus rasgos con más intensidad aún en su inteligencia, comienza, como avezado artífice, con la vista puesta en el modelo, a construirla con piedras y maderas, cuidando que los objetos corpóreos sean iguales totalmente a cada una de las incorpóreas formas ejemplares.

5 La mnéme = memoria, es, según Filón la facultad de conservar presentes los recuerdos, a diferencia de la anamnesis = reminiscencia, que es la capacidad de reactualizarlos tras el olvido. 

19. Pues bien, en lo que a Dios hace hemos de pensar que procedió de manera análoga; que, resuelto a fundar la gran ciudad 6,  concibió primero las características de la misma, y habiendo conformado mediante ellas un mundo aprehensible por la inteligencia, fue produciendo en acabada forma también el mundo perceptible por los sentidos, empleando para ello aquél como modelo.

6 Es decir, el mundo o universo.


20. V. Así, pues, como la ciudad concebida previamente en el espíritu del arquitecto no ocupa lugar alguno fuera de él, sino se halla impresa en el alma del artífice, de la misma manera el mundo de las formas ejemplares no puede existir en otro lugar alguno que no sea el logos Divino, que las forjó con ordenado plan. Porque, ¿qué otro lugar habría apto para recibir y contener en su pureza o integridad, no digo todas, pero ni siquiera una sola cualquiera de ellas, aparte de Sus potencias?"

(Filón de Alejandría: Sobre la creación del mundo según Moisés -De Opificio Mundi-, 16-20)

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