viernes, 31 de enero de 2025

Mosul (Luces y sombras siete años más tarde de la devastación tras la presencia del Estado Islámico)
















Luces en la parte menos afectada por el Estado Islámico










Mansión antes y después de 2015-2017. Fotos del estado original mostradas por un ciudadano

 




































 Casco antiguo en Mosul asolado por el Estado Islsmico en el que se llevan a cabo difíciles trabajos de reconstrucción 


Fotos: Tocho, enero de 2025


Mosul fue tomada por el Estado Islámico en 2015, tras la huida del ejército iraquí. Impuso una versión extremista del extremismo súbita. 

La ciudad contaba dos millones y medio de habitantes. Permanecieron, a menudo escondidos en sus casas, trescientos mil.

Con la ayuda del ejército norteamericano, el ejército iraquí reconquistó la ciudad en 2017. A las destrucciones que el Estado Islámico causó durante sus dos años de mandato se sumaron la sistemática destrucción de la ciudad, la parte antigua sobre todo, que practicó antes de huir.

Y sin embargo, pese al miedo a la presencia aún latente del Estado Islámico en o cerca de la ciudad, el silencio y la soledad de las calles de la ciudad antigua de noche, la aún evidente destrucción, los extenuantes controles a la entrada y salida de la ciudad (y para acceder o abandonar Erbil), que pueden llegar a durar hora y media -controles que pautan cualquier trayecto por carretera en Iraq, aunque sin la intensidad en el Kurdistán y más concretamente en Mosul-, y cierto desánimo de algunos habitantes que creen que el Estado Islámico regresará, la ciudad está en mucho mejor estado que en 2019, puentes han sido reconstruidos, la basura controlada, y las luces y el comercio han regresado en la parte más moderna de la ciudad.

Acongoja pensar que salvo los niños más pequeños, todos los viandantes con los que nos cruzamos han “vivido” el terror del Estado Islámico. Nadie habla en la calle y la delgadez extrema de ciertos varones denota mínimamente lo que padecieron y lo que temen.



jueves, 30 de enero de 2025

Hatra


















































Fotos: Tocho, enero de 2025


En medio del suelo terroso del desierto, tapizado de cascotes de balas metálicos, oxidados, algunos del tamaño de un palmo, y de tubos de misiles largos como un brazo, y extraños restos de lo que parecen dispositivos de disparo, dejados por la toma a sangre y fuego del recinto por el Estado Islámico hace ahora diez años, se alzan las ruinas monumentales de la ciudad romano-parta, del siglo II aC-II dC, construidas en piedra dorada, y dañada por el Estado Islámico que entre 2015 y 2017 desfiguró a tiros las estatuas y los relieves naturalistas, definitivamente perdidos, pero no destruyó la arquitectura convertida en una base militar.

La ciudad fue arrasada en el siglo III dC por los sasanidas opuestos a los partos, las dos últimas civilizaciones mesopotámicas pre-islámicas.

La ciudad fortificada, está apenas excavada, salvo por el gran complejo de templos, también fortificado, comprendiendo siete santuarios de grandes dimensiones, aunando rasgos orientales y helenísticos, dedicados a dioses astrales. Comprenden capillas, almacenes salas de tesoros y una posible destilería para libaciones. Los templos unidos entre sí componen un impresionante laberinto de estancias. Uno de los templos, dedicado al dios-sol Shamash, se compone de una sala central de planta cuadrada rodeada de un pasillo de gran altura abovedado. 

Pocos relieves y estatuas han escapado a la furia del Estado Islámico, pero el conjunto se mantiene relativamente indemne, como un extenso frente encarado al desierto.