Este breve texto no descubre nada que no se sepa ni que no se haya contado con claridad por personas más autorizadas.
El Museo Nacional de Arte de Cataluña presenta una exposición sobre Francisco de Zurbaran titulada Sobrenatural.
El museo posee justamente renombrados bodegones de Zumbarán y de su hijo.
¿Sobrenaturales?
La ficha de uno de los bodegones indica la procedencia de una de las obras: Colección Gil
Esta procedencia también se encuentra en las fichas de dos -o las dos- obras del museo: dos obras maestras de Velázquez y de Tintoretto.
Se ha escrito y contado sobre dicha colección.
Tan solo podemos recordar algunos hechos.
Una de las siete colinas de la parte alta de Barcelona es el Turó de Monterols o Monterolas: la colina de Monterolas. Un frondoso jardín con árboles, arbustos y setos de hoja perenne verde oscuro -el parque se caracteriza por el color uniforme de la vegetación, libre de flores, lo que le concede un carácter entre tenebroso, inquietante y fascinante-, recorrido por un laberinto serpenteante de estrechos senderos que ascienden hasta la parte superior, corona en montículo. En el centro del parque, la ciudad desaparece. Los escasos visitantes -algunos, sentados en bancos, enfrascados, solos, en la lectura de un libro- no matizan o ponen en riego la quietud del lugar, como si de un jardín encantado y maléfico se tratara, pese a dominar la transitada calle de Muntaner, uno de los pocos ejes que vertebran la ciudad entre las colinas y el mar o la ciudad antigua.
El parque de Monterols era una propiedad privada antes de convertirse en un parque público. Era el jardín de la finca de veraneo, lejos de la ciudad amurallada, de Pedro Gil Babot, hábil comerciante de finales del XVIII y de la primera mitad del siglo XIX. Poseía goletas con las que actuaba ocasionalmente como corsario y como traficante de esclavos entre África y América, especialmente con la aún rentable colonia cubana.
Creo la Sociedad Catalana para el Alumbrado de Gas de Barcelona. Adquirió minas de sal. Fue un banquero -con el que el gobierno adquirió severas deudas-, y obviamente un político liberal, vicepresidente del congreso, y procurador en Cortes en Madrid . Fue incluso capitán general en Barcelona . Las revueltas de 1840 no le afectaron. Se refugió en su finca de Monterols.
Fue también un gran coleccionista de cuadros de Velázquez, Zurbarán y Tintoretto, entre otros.
Su notabilísima colección, unas cuarenta obras, fue depositada en el museo de Bellas Artes de la ciudad, antecesor del actual museo nacional, a principios del siglo XX, por un hijo suyo, y una parte adquirida por el ayuntamiento apenas la guerra civil concluida, gracias a un bisnieto del coleccionista , el arquitecto Gil (que fue director de la escuela de Arquitectura a final del franquismo), y constituye parte del fondo clásico del museo .
El origen de las obras quizá no sea verdaderamente sobrenatural.
https://lascajaschinas.net/wp-content/uploads/Coleccion-Gil.pdf






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