sábado, 6 de septiembre de 2025

DAVID ARMSTRONG (1954-2004): CITY LIGHTS (LUCES DE LA CIUDAD)

































 

David Armstrong, amigo de Nan Golding, ambos fotógrafos norteamericanos formados en Boston, es recordado por sus retratos en blanco y negro de jóvenes conocidos y desconocidos con los que intimaba y fotografiaba en un estudio que montaba en habitaciones de hoteles cercanos. 
Son retratos en interiores, detallistas, precisos, que revelan, si no la inasumible personalidad, sí la apariencia con todos rasgos. Retratos serenos de personas que se entregan y miran, a menudo, a la cámara.

Sin embargo, David Armstrong retrató también la ciudad. La aproximación es inversa. La ciudad está vacía, aunque no deshabitada: el centelleo de luces en las calles y en los edificios así lo atestigua o, al menos, lo sugiere. Pero toda la claridad y la nitidez del retrato humano -como si quiera captar lo que pronto ya no será- se trasmuta en las vistas urbanas. La solidez, la inmutabilidad de la piedra se desdibuja. Ciudad evanescente, que se deshace. La ciudad aparece tras lo que parece una cortina de lluvia o la neblina que diluye los contornos, y el geométrico perfil de los rascacielos deviene una masa informe e insegura, como si las imágenes enunciaran la caducidad de las obras y su disolución en un futuro quizá próximo. 
Por el contrario, si las personas retratadas desparecen, a veces a poco, su recuerdo perdura en la imagen. 
Lo que no ocurre con la arquitectura, en apariencia tan sólida, inmutable, y para siempre, y, en verdad, tan frágil.

Una excelente exposición antológica sobre los retratos -y el proceso de su realización- y algunas vistas urbanas de David Armstrong, dirigida por su amiga Nan Golding, se presenta en los Encuentros Fotográficos de Arles (Francia):





viernes, 5 de septiembre de 2025

NIKI DE SAINT PHALLE (1930-2004): UN RÊVE PLUS LONG QUE LA NUIT (UN SUEÑO MÁS LARGO QUE LA NOCHE, 1976)



Entre Alicia en el Pais de las Maravillas y un inquietante cuento de los hermanos Grimm, el oscuro viaje que una princesa -las princesas viven siempre en los cuentos- emprende para ser adulta, un viaje que se transforma en una pesadilla poblada de monstruos ante los que la princesa no se encoge.

La obra maestra de la artista franco-norteamericana Niki de Saint Phalle

El dragón (Niki de Saint Phalle, Antonio Gaudí y el arte de los cuentos infantiles)
































Fotos sobre fondo negro: Tocho, septiembre de 2025


La artista franco-norteamericana Niki de Saint Phalle (1930-2004) descubrió, en una visita a Barcelona que realizó en 1954, el parque Güell que el arquitecto Antonio Gaudí proyectó y construyó a principios del siglo XX, y en particular el dragón del acceso al parque y los motivos serpenteantes que se desenvuelven en el mismo.

Niki de Saint Phalle sufrió incesto de pequeña. Y violaciones.

Expulsó los fantasmas que la habitaron a través de motivos en apariencia infantiles: el dragón del parque Güell le ayudó exorcizar el horror. 

Los motivos del dragón y la serpiente empezaron a multiplicarse en su obra pintada, esculpida y arquitectónica .

Niki de Saint Phalle supo ver en la obra de Gaudí una faceta terrorífica procedente del universo infantil.

 Lejos de la iconografía religiosa -y mitológica-, un inquietante humor surgido de los temores nocturnos infantiles recorre la obra de la artista, como del arquitecto Gaudí, que Niki de Saint Phalle intuyó y supo ver. 

La iconografía de los cuentos y las leyendas, con las que se sacuden los demonios que asustan y fascinan, ha sido olvidada en la lectura de las obras de Gaudí

Una hermosa y perturbadora exposición antológica sobre el bestiario de Niki de Saint Phalle, en la ciudad francesa de Aix-en-Provence, nos recuerda, hoy, la función sanadora del arte y la necesidad de los monstruos de los cuentos para sobreponerse a monstruos aún más terribles puesto que muy cercanos, reales o imaginarios.

https://www.caumont-centredart.com/fr/niki-saint-phalle

jueves, 4 de septiembre de 2025

El ogro




















 

Fotos: Tocho, septiembre 2025 -salvo la primera


La diseñadora industrial Eileen Gray, con la ayuda del arquitecto Jean Badovici, proyecto, construyó y amuebló , en 1926, una de las primeras villas modernas europeas, llamada E-1027, en la Costa Azul francesa.

Trece años más tarde, cuando los inicios de la Segunda Guerra Mundial, estando la villa desocupada, el arquitecto Le Corbusier invadió la villa y pintarrajeó las paredes de la estancia principal, movido sin duda por la envidia por no haber logrado construir a tiempo una villa tan innovadora, en una acción que Gray dijo haber vivido  como una violación.

Cuando la restauración de la villa , recién concluida, no se han podido eliminar las mediocres pinturas de Le Corbusier, porque cualquier trazo suyo es hoy patrimonio universal.

El fotógrafo francés Stéphane Couturier ha cumplido con un encargo de fotografiar la villa en todo su renovado esplendor. Couturier ha superpuesto en una misma imagen los lenguajes antagónicos de Gray y Le Corbusier, la delicadeza del pincel con la brocha gorda. 

En una explicación de su trabajo, Couturier comenta que sus fotografías digitales muestran al ogro devorando a la artista, la obra de Gray mancillada o absorbida y destruida por Le Corbusier.

Esta reciente serie fotográfica se expone hoy en los Encuentros Fotográficos de la ciudad francesa de Arles.

https://www.rencontres-arles.com/en/expositions/view/1617/stephane-couturier

https://www.frequence-sud.fr/m/art-103424-stephane_couturier__eileen_gray_et_le_corbusier_arles


sábado, 30 de agosto de 2025

La primera y la última casa


 

El congreso de la Asociación Europea para la Enseñanza de la Arquitectura (EAAE), que tuvo lugar en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona y el Colegio Oficial de Arquitectos de Cataluña, en Barcelona, concluyó ayer noche con la proyección de la última escena de la película Melancolía, de Lars von Trier.

Una familia, compuesta por una madre, sus dos hijos, y su hermana, ascienden a una loma coronada por una sencilla choza de madera, similar a las primeras construcciones del paleolítico y de culturas “primitivas”: una choza en forma de tienda de campaña de planta circular.

Constituye un último refugio. El fin del mundo está a punto de acontecer, causado por la brusca irrupción en el cielo de un meteorito que avanza imparablemente. El choque es inevitable y está a punto de acontecer bajo un estallido de luz que ciega la pantalla.

La choza, a imagen de la primera casa, constituye la última morada antes del desvanecimiento de los cuerpos y de ls vida. El círculo se cierra. Lo que abrió las puertas a la civilización, a la instalación permanente en el territorio, a los asentamientos perdurables, ahora conforma el postrero espacio de encuentro. Lo que fue una casa decirme una tumba. Lo que abrió la puerta a la vida, es la misma que la cierra.

Una poderosa imagen, que deja un regusto, más que amargo, melancólico