jueves, 27 de noviembre de 2025

Misterio en Bagdad: la casa de Agatha Christie en Bagdad
























































Fotos: Tocho, Bagdad, noviembre de 2025

Asesinato en Mesopotamia, supuestamente acontecido en una misión arqueológica en un yacimiento neo -sumerio en el norte de Iraq, pero que describe en verdad lo que Agatha Christie más conoció, la misión arqueológica que excavaba en Ur, cerca de las marismas del Sur, es una de las novelas de misterio más conocidas de la escritora inglesa. 
Su conocimiento del ambiente de una misión y del trabajo del arqueólogo, que ella misma llevó a cabo tanto en el norte como en el sur de Iraq a finales de los años 20, tenía dos causas: sus estancias en misiones y su matrimonio con el joven arqueólogo inglés Max Mallowan, el segundo de a bordo de la misión de Ur.
Su célebre novela es una indisimulada venganza en contra de la esposa (¿una mujer -el misterio, el verdadero misterio de Ur, sigue y sin duda seguirá? ) de Charles Leonard Woolley: ésta -que estuvo casada con Woolley durante cuatro años- llegó a desplazar a Mallowan en la jerarquía de la misión.
Agatha Christie y su segundo esposo Max Mallowan tuvieron una casa de planta y piso, de gran tamaño, al borde mío del rio Tigris, en pleno centro de Bagdad. La casa o supuesta casa -no es segura su ubicación - que algunos consideran podría ser una mansión real del rey Faysal I, Beit Melek Alí, que Christie describe en otra de sus novelas, Intriga en Bagdad, de 1951, halla al borde del colapso, pese a ser una propiedad privada. Una casa de tejado plano, y una amplia balconada casi colgada sobre el río, organizada alrededor de un patio.  Desde hace años se han llevado infructuosos intentos de restaurarla, incluso por parte británica . Hoy, se debería reconstruirla enteramente. Nuevas propuestas de restauración y conversión en un museo dedicado a la escritora siguen en pie, mientras la mansión lentamente cae físicamente y en el olvido

Agradecimiento a Alexander Kravetz por este descubrimiento y su entrega a esta casa.
Y a Oriol Jutglar, Aurelio Santos y Pedro García del Barrio, entre otros, que sueñan el espectro de Agatha Christie de vuelta a su casa -su verdadera casa, muy lejos del frío y la grisura británicos. 
 

miércoles, 26 de noviembre de 2025

Lo finito en un junco (o: sobre las aguas de la sabiduría sumerias, en las marismas del Tigris y el Éufrates)

















 

Fotos: Tocho, noviembre de 2025


Vivían tres mil familias en las marismas del sur de Iraq. En los mitos mesopotámicos, aguas tan fértiles fueron consideradas divinas, y de su sombrío interior, cargado de limo, emergieron los dioses celestiales, aunque el dios de las aguas dulces mantuvo su morada sobre y dentro de las aguas.

Saddam Hussein gaseó la población en los años noventa porque se oponían a unas pautas y a unas maneras de gobernar muy alejadas del poder asambleario que imperaba en las marismas. El ejército norteamericano lanzó bombas radioactivas en las aguas para expulsar al ejército iraquí en 2003. 

Y el gobierno turco ne cesa de construir pantanos que privan de agua al noreste de Siria y a todo Iraq. Un reciente acuerdo llevará petróleo gratis a Turquía a cambio de algo más de agua en Iraq.

Hoy, tras tres años de una inmisericorde sequía, miles de búfalos se mueren de sed, dos mil doscientos familias han emigrado a ciudades como Nasiriya o Bagdad, y tan solo una lámina de agua aún se estanca en los canales naturales entre islas de barro y de juncos, sobre las que se alzan grandes casas comunales -o casas de los varones, algunas abandonas, otras rehechas -, también construidas con juncos, en más o menos buen estado, casas que parecen haber sido trenzadas con los juncos que las envuelven y de los que se nutren, que ofrecen sombra y frescor en el interior, y cuyo volumen y quizá la técnica construida o de tejer empleada, parecen remitir a construcciones marismeñas de hace cinco mil años, a moradas humanas y/o establos.

Hasta las aves zancudas también empiezan a fallar en lo que fue hasta finales del siglo XX su espacio que sobrevolaban. 

Un lugar en el que el habitante y el visitante se sienten ajenos al mundo -que está acabando con este mundo en el que la tierra y el agua, en la que el cielo se mira, se confunden, batidos por la vibración de las cañas y los juncos .