martes, 8 de septiembre de 2015

lunes, 7 de septiembre de 2015

FRANK ZAPPA (1940-1993): JONESTOWN (1984, remezclado en 1992)



Jonestown es una de las últimas obras "clásicas" del compositor y músico de rock y de música contemporánea Frank Zappa, dirigidas por Pierre Boulez, quizá hoy un tanto olvidado, que denuncia el imperio de las religiones a través de la sombría evocación sonora de la ciudad donde un fanático fundador de un secta convenció a sus fieles que se suicidaran masivamente -o los asesinó- en 1978.

¿Existen los dioses?

Nadie se cometido asesinatos porque se considere que Edipo, Hamlet, Madame Bovary, Alicia, Gilda o el sin número de personajes de la novela La vida modo de empleo de Georges Perec no han existido nunca. Su inexistencia, por otra parte, no les ha restado un ápice de "verdad". Son figuras más creíbles y complejas que personas de carne y hueso. Encarnan sentimientos y pasiones humanas, a menudo antitéticas, de tal modo que aparecen como modelos de comportamiento a seguir o evitar. Cuando se piensa en una persona carcomida por los celos, Otelo es posiblemente el primer nombre que se nos ocurre, del mismo modo que el arribismo se ejemplifica a la perfección en Julien Sorel, protagonista de El Rojo y el Negro.
Sin embargo, existen personas que no solo se enfurecen sino que matan cuando se plantea la cuestión de la existencia de los dioses, lo que no implica menos precio alguno de su grandeza.
Los héroes y los dioses son creaciones humanas superiores, manifestaciones del talento para imaginar mundos y seres que encarnen a la perfección las capacidades y debilidades humanas.
Desde hace años, los estudiosos del antiguo testamento interpretan el Génesis como un relato a la altura de los mitos más complejos. Analizan el relato como una creación literaria que recurre a toda clase de figuras retóricas para dotar de entidad y misterio el relato de los orígenes, protagonizado por diversas figuras inigualables, entre las que destaca la propia divinidad. El escenario, la acción, los personajes, los sentimientos -amor, ambición, celos, suspicacia y decepción- se despliegan a través de los gestos y las palabras contenidas enunciadas por las figuras. En la vida real, situaciones parecidas pueden solventarse cuando se miran en lo que las narraciones sagradas cuentan. Cuentan lo que los humanos somos.
Los dioses existen sin duda; en nuestra imaginación y en los textos. Son creaciones que nos rebasan, que escapan a nuestro control, del mismo modo que Madame Bovary vive más allá de Flaubert. Quienquiera que se sienta coartado en sus deseos, sabe que Emma Bovary le abre el camino y le apunta un trágico final; del mismo modo, quien no entienda ni acepte qué le ocurre, podrá preguntar a Yavhé y a Caín: el Génesis aporta las claves para entender, y asumir, los deseos, confesables o no, humanos.
Los dioses existen porque los necesitamos. son verdaderos, tienen entidad porque viven en el mundo imaginativo que hemos creado para salir de los estrechos márgenes con la que la realidad nos constriñe. A través de su creación nos manifestamos como plenamente humanos, capaces de ver más allá del horizonte. Vencer o dar la vuelta a la realidad es una tarea o un don exclusivamente humano, que nos acerca a nuestras mejores creaciones, los dioses.
Matar en nombre de dios no es una acción humana, pues impide soñar (en otros mundos): los dioses no cobran entidad ni independencia. No tienen vida propia, que permita dialogar con ellos. Un ser humano que no sueña no es humano. ¿Por qué, entonces, los dioses querrían relacionarse con nosotros y redimirnos, si solo fuéramos animales?

domingo, 6 de septiembre de 2015

BRUNO BOZZETTO (1938): VITA IN SCATOLA (LA VIDA EN UNA LATA, 1967)

BRUNO BOZZETTO (1938): IL SIGNOR ROSSI A VENEZIA (1974)



Sobre este gran animador italiano, véase su página web.

LEONARDO (1452-1519) DE VINCI Y MIGUEL ÁNGEL (1475-1564): DOS RETRATOS ANTAGÓNICOS





Una gran exposición (Florence. Portraits à la cour des Médicis) sobre el retrato florentino a principios del siglo XVI en el Museo Jacquemart-André en París (Francia), que se inaugura el 11 de septiembre de 2015, plantea cuestiones acerca del tan diverso estilo retratístico de Leonardo y de Miguel Ángel.
Ambos realizaron figuras. Pero mientras Leonardo llevó a cabo numerosos retratos, Miguel Ángel no pintó o talló ninguno; lo que compuso son figuras (rostros, cuerpos) ideales.
La teoría del arte barroca francesa se caracterizó por la oposición entre seguidores de Poussin y de Rubens. Para los primeros, la "virtud" del arte se hallaba en el dibujo, es decir en la importancia de la línea para la definición de las figuras, para su caracterización, mientras que los "rubenistas" sostenían que la primacía recaía en el color.
Esta lucha no fue sino una repetición de la visiones antagónicas de los pintores venecianos y florentinos, que se podría centrar en la visión del arte tan distinta de Leonardo (quien influyó en el arte veneciano del siglo XVI) y de Miguel Ángel.
Para Miguel Ángel la línea lo era todo. El contorno definía, es decir, segregaba. Las figuras quedaban nítidamamente separadas del fondo, Al mismo tiempo, las distintas figuras no se confundíam. Cada una tenía su espacio, y su "personalidad". Esta voluntad de distinguir las figuras de los fondo obedecía a una razón moral, o metafísica. Los fondos representaban la naturaleza, la materia: el mundo sensible alejado de la luz. Por el contrario, los contornos impedían que las figuras y las formas se mezclaran o se perdieran, se desperdigaran en la materia. El contorno desmaterializaba la figura. Concedía importancia a una línea en detrimento de la carne. De este modo, las figuras eran formas o seres ideales aparecidos en el mundo visible que podía retornan en cualquier momento a la luz. La visibilidad no era, en sí un mal. Como buen seguidor de los neoplatónicos, en particular de Plotino, Miguel Ángel pensaba que las formas celestiales podían hacer su aparición en el mundo material, siempre y cuando no se desmembraran. El contorno era lo que impedía la disolución de las formas, que no podían adquirir excesivos rasgos materiales, personales. De ahí la ausencia de retratos en el arte de Miguel Ángel.
Por el contrario, Leonardo pensaba que las formas visibles actuaban en sintonía con la naturaleza. Su visión o concepción era "panteísta". Las formas vibraban con el entorno. Una misma pulsión agitada todas los formas, cercanas y lejanas, visibles. A fin que figuras y fondos "comulgaran", vibraran al unísono, era necesario hacer saltar las barreras entre las formas, disolviéndolas, por el contrario entre sí. El "esfumato", es decir, la dispersión del contorno en favor de zonas de transición entre las formas permitía fundirlas en un todo. Las formas aisladas no tenían "sentido", vida propia, so no actuaban o se mostraban conjuntamente.
Ambos pintores concedían igual importancia al alma, a lo invisible, pero para Miguel Ángel el alma solo se manifestaba si se libraba de la materia, según el esquema que Platón definiera en el Fedro, y que tanta influencia tuvo en la concepción neoplatónica del mundo, mientras que Leonardo sostenía que solo existía el alma del mundo, y que las almas individuales solo eran una parte de esta alma común que vibraba a través de las formas singulares que tenían que estar, necesariamente, conectadas entre sí y al todo.

sábado, 5 de septiembre de 2015

MARTIN PARR (1952): BENIDORM (1997)

El 
















... y Atenas

Ahora que parece que el infierno estival se acaba, y con motivo de la exposición antológica que Los Encuentros Fotográficos en la ciudad francesa de Arles dedican, hasta el 13 de septiembre, al fotógrafo británico Martin Parr, es una ocasión para volver a mirar la mítica serie fotográfica dedicada a Benidorm, que forma parte de un trabajo más completo sobre ciudades costeras turísticas que aún prosigue.
Parecen documentos sobre rituales de adoradores del sol: ojos cerrados, miradas perdidas, posiciones extáticas, gorros extraños lejanas murallas.

La mayoría de los arquitectos y urbanistas defienden el modelo turístico de Benidorm: concentra en poco espacio una masa de turistas "desconsiderados", por lo que el territorio circundante queda incontaminado y los servicios (sanidad, salubridad, electricidad, gas, transporte, basuras, etc.) se "optimizan". Una manera educada o condescendiente de proponer ciudades de "concentración", a los que los arquitectos nunca van, y que evitan que "este tipo de turismo" se extienda y "contamine" las ciudades y los pueblos ideales (donde arquitectos se refugian). La frase "no hagas o desees a los demás lo que no quieres para ti" no se aplica en este caso. 

PS: rectificación: Alaska, Mario Vaquerizo y Belén Esteban veranean encantados en Benidorm:  http://m.libertaddigital.com/blogs/alaska-y-mario/viva-benidorm-10076/