sábado, 4 de abril de 2015

OLAFUR ELIASSON (1967): YOUR HOUSE (2006)


Olafur Eliasson, Your House, 2006 from Studio Olafur Eliasson on Vimeo.

Los libros se leen y se guardan en interiores. Leer en el exterior es molesto: la luz, el viento, y un sinfín de tentaciones invitan a dejar el libro -aunque es posible que favorezcan la ensoñación con la que se retorna imaginativamente a lo que el libro cuenta.
Un libro es un mundo. Abrir un libro es asomarse a otro mundo, que es un reflejo, preciso o deformado del nuestro, aunque también un mundo que no existe en el nuestro, por lo que lo completa, y lo dota de profundidad. Sin libros, el mundo sería plano.
Los libros son como casas. La imagen de un libro abierto y girado es demasiado obvia, sin duda, pero el techo que evoca o constituye cubre y protege el mundo que rebulle en el libro.
Pero un libro es una casa porque una casa es un mundo, mundo que acoge el mundo del libro. Se lee en casa. Leer en casa es un símbolo de bienestar. Solo cuando uno está tranquilo, cuando se siente bien, como si estuviera en su propia casa, se puede abrir y asomarse a un libro.
Las casas nacen de proyectos -o son proyectos-; nacen y crecen en superficies; éstas son como las páginas de un libro: invitan a soñar en la casa que será, en el mundo al que solo llegaremos leyendo.

Este curioso libro del artista contemporáneo Eliasson, editado por el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York, está fuera del alcance de la mayoría de nosotros. Y, sin embargo, contiene -o es- una casa. Con él, uno puede abstraerse, y recorrerlo, como si ya no se estuviera a la intemperie.

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