domingo, 12 de julio de 2026

LOUISE NEVELSON (1899-1988): SKY CATEDRAL - WEDDING CATEDRAL -FAÇADES (CATEDRALES CELESTIALES - CATEDRALES PARA UNIONES -FACHADAS)


























 

El nombre de la escultora Louise Nevelson presta a confusión. Nombre inglés -norteamericano. Nombre norteamericanizado, pues Louise era de Kiev (ayer del imperio ruso, hoy la capital de Ucrania), y judía.
Su familia emigró a los Estados Unidos a principios del siglo XX donde malvivieron, por falta de trabajo -su padre logró ser carpintero- y por su religión.
Cumplió con los preceptos familiares: se casó, tuvo un hijo que abandonó a causa del clima opresivo religioso, que la marcó: toda su obra refleja la fascinación por las iglesias ortodoxas, los lugares de culto judíos, y por los templos precolombinos. Estudió en Europa, se interesó por el surrealismo, antes de regresar a los Estados Unidos a finales de los años treinta. Vivió casi siempre arruinada, dando clases en colegios, el color negro era su favorito -poseía la elegancia que los colores vivos carecen-, pero no dejó de mostrarse vestida de manera llamativa, entre Frida Kahlo -que conocía- y la Cleopatra interpretada por Liz Taylor. Quizá para obviar, ocultar u olvidar su falta de medios.
La extensa serie de templos -de fachadas de templos monumentales, entre góticos y aztecas-, a escala casi natural, está  compuesta a partir de restos de madera quemada o pintada de negro (salvo los que compusieron sus templos de boda, con fachadas semejantes a filigranas góticas, de blanco), y de desechos, que su hijo y ella recogían en las calles de Nueva York, y recortaban. Son confesionarios, y rincones de meditación, en los que los elementos dejados de lado, a su suerte, logran, conjuntados, levantar imponentes construcciones, semejantes a mecanismos -como los que los astros dibujan en el cielo-….
que Nevelson fotografiaba, recortaba -devolviendo a los elementos su libertad, y recomponía para construir fachadas templarias, en unas composiciones que le permitieron multiplicar el número de obras de bajo coste en unos años en qué la miseria acechaba -el apoyo de galerías tardó en llegar, a menudo sin éxito: las ventas de obras fueron muy escasas y la artista debía los anticipos que recibía.

Hoy, una gran exposición antológica en Francia reconoce, después de años, su obra, compuesta como un puzzle en el que habitan y cohabitan elementos dispersos y opuestos que logren encajar. Algo parecido a lo que fue su vida



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