Barcelona, aunque sea de origen ibérico -y se conozcan restos neolíticos, quizá incluso fuera la capital de la tribu íbera de los Layetanos, hubiera sido fundada o refundada como una colonia romana en los últimos años de la República romana, y hubiera tenido importancia en la Edad Media como ciudad marítima mediterránea-, adolece de vistas anteriores al siglo XVIII: la lista de representaciones urbanas es escueta.
Desde hace unas semanas está lista se ha ampliado.
La pequeña pero importante exposición que la Universidad de Barcelona ha organizado en la biblioteca central de su sede, sobre los primeros libros de texto escritos por profesores de lo que se llamaba entonces el Estudio General de Barcelona, a partir de mediados del siglo XVI, ha permitido descubrir, entre las páginas de un texto religioso de finales del siglo XVI o principios del XVII, un dibujo a plumilla, trazado seguramente por un estudiante, un lector, que muestra la ciudad costera o portuaria de Barcelona, amurallada, en la que se reconocen algunas construcciones notables. Un dibujo ingenuo, torpe, pero precioso, único, hasta ahora desconocido.
El dibujo de una plataforma o baluarte con cañones permite precisar la fecha del dibujo, años posteriores a la edición. Esta baluarte armado tenía como fin defender la ciudad durante la revuelta o guerra civil de Els Segadors, entre campesinos y el ejército, debido a un inasumible aumento fiscal , que asoló el principado entre 1640 y 1650. Esta sublevación tenía también tintes religiosos -se acusaba al ejército de actos sacrílegos-, y la mayor dotación de las armas se enmarcaba en la guerra europea de los Treinta Años, que prendió inicialmente en el sacro imperio germánico entre católicos y protestantes, con una directa incidencia en el reino de España en manos de una dinastía alemana (los Habsburgo).
Agradecimientos al archivo de la biblioteca de la UB, a Neus Verger ( Responsable del CRAI, Biblioteca del Fondo Antiguo de laUB) y a Ramón Pujades (MUHBA)























