martes, 7 de julio de 2026
ÉDOUARD LEVÉ (1965-2007): MAISON (CASA, 2006)
FRANCESCA WOODMAN (1958-1981): UN ESPACIO PROPIO:
lunes, 6 de julio de 2026
TIMUR KOGNOV (KONSTANTIN BRONZIT, 1965): THE THREE SISTERS (LAS TRES HERMANAS, 2025)
IVA TOKMAKCHIEVA (1994): BALCONADA (2025)
domingo, 5 de julio de 2026
Tela y tabla
La pintura medieval y del primer renacimiento, fueren retablos o cuadros, se aplicaba sobre un soporte de madera, compuesto por tablas cuidadosamente unidas. Su utilización que siguió durante buena parte del siglo XV en Flandres y en reinos influenciados por la pintura flamenca y la presencia de pintores venidos del norte, si bien a mediados del siglo XV la madera cayó el desuso, sustituida por la tela en algunas ciudades italianas, un material que se extendió por Europa occidental al menos para los cuadros portátiles. Los iconos bizantinos siguieron pintándose sobre tablas, pero no formaban parte de las bellas artes sino del arte sacro, con sus propios códigos, dando lugar a juicios para los que las cualidades sensibles no eran ni son aún de recibo.
¿A qué fue debido este cambio, de la tabla a la tela en la pintura?
La clasificación de las artes a finales del siglo XVIII, en Europa, abolió la clasificación medieval entre artes liberales (las ciencias) y las artes mecánicas (lo que pasó a llamarse bellas artes y artes decorativas). Una parte de las artes mecánicas ascendió al prestigio de las artes liberales bajo el nombre de bellas artes, que incluían la poesía, la música, la danza, las artes plásticas y la arquitectura, puesto que se consideraba que la idea o el concepto primaba sobre la ejecución y que la bondad de las imágenes dependía de la novedad de la idea o el tema y no de su correcta o brillante aplicación manual. Otra siguió con una consideración condescendiente bajo la expresión de artes decorativas. Esta división entre las bellas artes artes y las artes decorativas, pese a que la frontera o barrera entre ambas se ha forzado, o ninguneado, sigue vigente al menos parcialmente. Los museos de arte contemporáneo siguen exponiendo principalmente pintura, escultura, instalaciones y nuevas artes (fotografía, cine, vídeo), y las artes decorativas siguen en museos especiales, salvo que se realicen, independientemente de su fortuna, por artistas y no por artesanos. La cerámica de Miró, sea cual sea el juicio que merece, suele exponerse en museos de bellas artes. Los criterios decimonónicos no han sido totalmente derribados. No entramos en ls consideración si dichos criterios son obsoletos, ridículos o irrelevantes hoy.
Sean cuales sean las artes consideradas liberales o bellas, lo cierto es que el tejido no forma parte de las bellas artes -pese al auge y el prestigio reciente del llamado arte textil.
Los tapices forman parte de las artes decorativas.
Mas, lo que quizá sorprenda es saber que los tapices eran considerados artes mayores en el renacimiento. Ornaban los palacios, desde la Edad Media, y las cortes, ambulantes hasta el siglo XVI, se desplazaban llevando consigo los tapices que se colgaban y descolgaban en los sucesivos palacios en los que las cortes reales se instalaban temporalmente.
Las tablas, en cambio, eran pesadas. Carecían de la liviandad física pero también espiritual de las telas -tejidas a menudo con hilos de oro y plata que les conferían un extraño brillo, y permitían, junto con el temblor de los tapices con las corrientes de aire, que las figuras parecieran cobrar vida. Las figuras pintadas en tabla, en cambio. eran rígidas, inertes.
La sustitución de la madera por la tela en la pintura responde seguramente al prestigio de los tapices que se pretendía alcanzar con los pinceles. La facilidad del transporte también entraba en cuenta en este cambio del soporte. Las telas pintadas se confundían con los tapices -hoy, por el contrario, asociamos a los tapices con las pinturas, como si el parangón fuera la pintura sobre tela-. En el siglo XVI, el tapiz, pese al extenuante trabajo manual y a la necesidad de cartones cuyos motivos se reproducían, era el modelo del arte mayor; y las tablas pintadas, artes manuales que solo requerían destreza y no ingenio, hasta la aparición de la tela tendida sobre un marco, una tela que, una vez pintada, se podía destensar y enrollar como un tapiz o una alfombra. La ligereza de la tela expresaba bien la agudeza del concepto que no caía lastrado por el peso de la madera que afectaba a la pintura sobre tabla.
La Universidad del Estudio General de Barcelona: emplazamiento.
ORSON WELLES ;1915-1985): LA CATEDRAL DE CHARTRES (F FOR FAKE -FRAUDE, 1973)
La arquitectura gótica o, mejor dicho, el ideario de los constructores de la catedral gótica, resumidos en un edificio, en dos minutos y medio de un monólogo introspectivo, bajo la sustente mirada de las estatuas.
Fragmento del célebre documental de Orson Welles (una de las mejores y más excesivas películas) sobre el fraude artístico entendido como un género, como una de las bellas artes.
“ Ha estado aquí durante siglos [la catedral de Chartres]. Quizá la mayor obra del hombre en todo el mundo occidental, y no tiene ninguna firma. ¡Chartres! Una celebración de la gloria de Dios y de la dignidad del hombre. Todo lo que queda -parecen pensar la mayoría de los artistas de hoy- es el hombre. Desnudo, pobre, retorcido tubérculo. No hay celebraciones. El nuestro, nos dicen los científicos, es un universo desechable. Es posible que sea esta gloria anónima de entre todas las demás cosas, este rico bosque de piedra, este canto épico, este gozo, este grandioso salmo de afirmación, lo que elijamos cuando nuestras ciudades sean solo polvo; para que permanezca intacto, para indicar dónde estuvimos, para dar testimonio de cuanto logramos. Nuestras obras en piedra, en pintura, en papel se conservan. Alguna de ellas desde hace algunas décadas, o un milenio, o dos. Pero todo debe caer en la guerra o destruirse en la ceniza última y universal: los triunfos y los fraudes, los tesoros y las falsificaciones. Es ley de vida, todos moriremos. «Tened buen corazón», claman los artistas muertos desde el vivo pasado. Nuestros cantos serán completamente silenciados pero ¿qué importa? ¡Seguid cantando!”













































