sábado, 31 de octubre de 2026
MARÍA MANCHADO (1956-2026): LA CITÉ DES DAMES ((2023)
MICHAEL DAUGHERTY (1954): ONCE UPON A CASTLE (ÉRASE UNA VEZ UN CASTILLO, 2015)
viernes, 30 de octubre de 2026
ANDRÉ RICARD (1929), EL DISEÑO DE LO COTIDIANO
André Ricard: el diseño de lo cotidiano, Fundación Joan Miró, Barcelona, 1999
La fundación Joan Miró organizó en 1999 una exposición dedicada al trabajo del diseñador industrial francés André Ricard, afincado en España y Suiza, con todas las obras al alcance de la mano, según el deseo del diseñador que no quería que los útiles, y algunos objetos suntuarios, estuvieran en vitrinas, sino que se pudieran tocar.
Noventa mil visitantes y apenas la desaparición de un cenicero de plástico, pronto sustituido. La exposición no solo exponía objetos, sino que contaba a qué respondían y cómo se usaban. Breves escenas fotografiadas documentaban el manejo de unas piezas que siempre resolvían mucho mejor que diseños parecidos, es decir de manera más sencilla, elegante y económica, necesidades cotidianas, desde la apertura de una botella de leche húmeda, sacada de la nevera, hasta una modesta pieza de plástico que no requería presión alguna para cumplir con la tarea encomendada. Eran y son diseños útiles que no daban la espalda a la belleza, fabricados en serie y, sin embargo, con la austeridad de un objeto artesano. Nada les sobraba. Y siempre se adaptaban de manera ingeniosa a la forma de la mano y a cómo cogemos y manipulamos objetos. No eran necesarias instrucciones. La forma de los objetos evocaba bien, se anticipaba casi a su uso. Hoy diríamos que estos objetos nos explicaban cómo relacionarnos con ellos.
André Ricard se ha retirado. La riqueza y variedad de sus diseños, algunos recientes, y muchos reeditados y al alcance de casi todos, no evocan un mundo que ha concluido. Las causas que dieron lugar a estos objetos siguen vivas.
https://www.dissenyhub.barcelona/es/exposicion/andre-ricard-diseno-en-uso
jueves, 29 de octubre de 2026
SKARMA SONAM TASHI (1997): ECHOES OF HOME (ECOS DEL HOGAR, 2026)
lunes, 26 de octubre de 2026
WEREWERE LIKING (1950): CIUDADES
Fotos: Tocho, Bienal, Venecia, octubre de 2026
domingo, 25 de octubre de 2026
Compañía
Comulgar.
Compartir alimentos. Ingerir lo mismo que otro. Acabar siendo lo que otro también será.
Comer juntos lo mismo: un signo de confianza. Las armas bajadas. Sentados ante una mesa, o ante un plato en el suelo nos expone. Bajamos la guardia. Sentarse en la misma mesa expresa entrar en la intimidad de otros comensales. Estamos cerca, ejecutamos los mismos gestos, distribuimos la alimentación. Las posibles diferencias se solventan. Si comemos del mismo plato, la intimidad necesariamente se refuerza. Somos tan cercanos que dividimos la comida. Y regalamos una parte de lo que nos correspondería si estuviéramos solos.
Las primeros ligámenes se tejen alrededor de la comida. Los acuerdos, los deseos de buena vecindad se sellan antw un plato (que no se rechaza). No existen fiestas ni ceremonias sin banquetes: invitar a cenar a personas envía un mensaje claro. Los invitados entrarán en nuestro espacio doméstico y, durante unas horas, participaremos de un ritual íntimo. Nos llevaremos a la boca el mismo alimento. La comida, a través de la cual se simboliza las diferencias, también sella la igualdad, la correspondencia. Y una invitación debe ser correspondida. A una cena en una casa le sucede otra en casa ajena. Se va formando así una compañía. Somos compañeros. Entramos a formar parte de un colectivo -que estamos también creando y abriendo a quienes comparten nuestros gustos. Una compañía que puede llegar a ser de por vida. Se establece, por lo menos, una cierta visión de futuro, en compañía del o de los comensales. Y la compañía quiebra la soledad. La sensación de abandono se disipa. Quien se sentía rechazado u olvidado se reintegra en la sociedad. Hacer compañía es un deber; es un bien. Hace lo que querríamos que nos hicieran.
Que la compañía se crea a través de la comida no es casual. Compañía: cum panis: partir el pan; comer el mismo pan. Una comunión llevada hasta sus últimas consecuencias. Darlo todo, nuestro corazón, nuestra carne. Fundirnos con los comensales. Sellar una unidad para siempre. Partir y compartir el pan: digno de nuestra humanidad
Texto inspirado por la exposición actual de Paulo Nazareth en la fundación Pinault en Venecia.
sábado, 24 de octubre de 2026
Álgebra
El “arte de restituir a su lugar los huesos dislocados” es una técnica que practican los cirujanos. Recomponen una entidad , reuniendo y ensamblando los fragmentos dispersos. Un ente fracturado trata de recomponerse. Las heridas buscan suturarse. Las grietas, los cortes, fruto de una violencia voluntaria o involuntaria, intentan superar lo que los causó.
Se trata de un trabajo similar al del arqueólogo o al del restaurador que recogen lo que queda de un ente al que tratan de devolver la unidad, disimulando o no las juntas y supliendo en ocasiones las partes que faltan para asegurar la estabilidad del conjunto : un ejercicio que devuelve a la vida lo que se ha perdido, y reordena el mundo sumido en el caos.
Este trabajo meticuloso lo asumen también otros profesionales: los matemáticos y los arquitectos. Recibe un nombre de origen árabe, procedente del título de un manual persa de origen hindú: álgebra (al-jabr). Una ciencia que combina lo que no pertenece a una misma familia, de modo que se alcanza un todo armónico que no neutraliza la libertad de movimiento de cada componente: permite cierto juego, siempre que los ligámenes recompuestos no se vuelvan a quebrantar.
El arquitecto selecciona lo disperso y lo junta hasta componer un elemento que los engloba. Estos materiales son minerales. Y también orgánicos. Tribus, clanes, familias son invitadas a participar en una tarea común. Proceden de ámbitos, credos y culturas diversos, a veces enfrentados. Pero la álgebra, como la arquitectura les abre un espacio común en el que se compensan, se corresponden y se equilibran. La álgebra es el arte que atiende al número y a la suma, y trata que nada ni nadie quede excluido: una reflexión y una práctica que rescata lo perdido, lo retraído, lo abandonado y desdeñado, devolviendo a cada elemento su dignidad y su prestancia, cuidando que ningún componente no pueda sumarse a la edificación devolviendo un conjunto: una comunidad en la que lo que más se valora es el equilibrio y los contactos entre miembros. La álgebra reduce diferencias y rechazos en beneficio de un todo que se compone sumando y emplazando cada componente, sin que nadie se vea forzado a intervenir. Una tarea que busca el bien común.
Tal es el tema y el título de la exposición del artista brasileño Paulo Nazareth hoy en Venecia:
https://www.pinaultcollection.com/palazzograssi/en/paulo-nazareth-algebra























