martes, 30 de junio de 2026

RENZO PIANO (1937): DIÓGENES (2013)










 Fotos: Tocho, Vitra (Alemania), junio de 2026


Que la pequeña construcción autosuficiente metálica, dotada de placas solares y un depósito de agua, que el arquitecto Renzo Piano ha realizado, semejante a un baúl, se titule Diógenes, puede o no sorprender.
Dicha casa, de seis metros cuadrados, es tan reducida como una vasija -que no un tonel- donde se contaba que vivía frugalmente el filósofo cínico griego Diógenes (s. IV aC), admirador de Sócrates, aunque se burlase de Platón por sus sermones. 
La cabaña se puede desplazar. No pertenece a ningún sitio, lo que cada bien con la afirmación del filósofo que se presentaba como un ciudadano del mundo, un cosmopolita.

No se guardan textos de Diógenes, tan solo dichos lapidarios, ciertos o no.
Pero entre sus obras destaca la República, un texto que se conoce solo por referencias de autores posteriores. En este texto -que replica al tratado del mismo título, de Platón-, Diógenes, al parecer, describía una República compuesta solo por sabios, despojados de cualquier posesión, que vivían frugalmente, y prescindían de convenciones sociales y morales -no se oponían al incesto ni a la antropofagia, al menos, teóricamente: toda carne siendo receptáculo de dioses-, de bienes, de armas, y defendían la igualdad entre hombres y mujeres, así como las relaciones no santificadas por el matrimonio, fueren las que fueran. Los rituales les parecían inútiles, entre éstos los funerarios. Los difuntos no padecerían dolores si sus cuerpos se abandonaban a la intemperie. Defendían en cambio la educación de los niños, y Diógenes mismo fue un gran preceptor.
Este perfil, que rechaza riquezas y convenciones, quizá no case plenamente con esta pequeña construcción modélica, ubicada ciertamente en un amplio jardín, en el centro de una arboleda, situada  en el campus de la empresa de diseño de lujo Vitra.
Quizá el título de la cabaña sea una lúcida muestra de cinismo, un buen homenaje a Diógenes, aunque los árboles le tapen el sol.

GEORGES SCHWIZGEBEL (1944): L’HOMME SANS OMBRE (EL HOMBRE SIN SOMBRA, 2004)


 
Célebre y multipremiado cortometraje de animación, realizado con pintura sobre vidrio, del cineasta suizo Georges Schwizgebel -algunos de cuyos cortometrajes de animación ya han sido incluidos en este blog.


La doble cara del globo rojo....



Albert Lamorisse (1922-1970): Le ballon rouge (El globo rojo, 1956)







lunes, 29 de junio de 2026

CAO FEI (1978): RMB CITY: A SECOND LIFE CITY PLANNING, 2007


 Mítica ciudad que la artista china Cao Fei construyó a partir del modelo del juego de ordenador Second Life, en el que avatares que los jugadores se creaban vivían vidas que en la vida real no tenían. 

Esta ciudad imaginaria, compuesta a partir de elementos existentes en las nuevas ciudades chinas, es una colorística  pesadilla, o cómo ofrecer una mirada crítica del urbanismo moderno que las autoridades no detectan.


Sobre esta artista, véase su página web:

https://www.caofei.com/

LUIS BARRAGÁN (1902-1988): ZIGURAT (1964)












Fotos: Tocho, Vitra (Alemania ), junio de 2026


Insólito y excepcional encuentro entre Mesoamérica y Mesopotamia, a través a las pirámides escalonadas y los zigurats, construcciones similares con siete niveles, de origen sumerio.

El arquitecto mexicano Barragán así tituló un proyecto urbanístico lineal, aterrazado, recorrido por escaleras y delimitado por bloques de viviendas, que ascendía por un cerro hasta culminar en un templo católico con una gran cruz, recubierto, como un retablo, de pan de oro: un cubo dorado que seguramente inspiraría al artista minimalista norteamericano James Lee Byars.

El estrecho conjunto constituía el eje central de Ciudad Cumbre, en Lomas Verdes, en el extremo noroeste de la capital. La ciudad -o el barrio- estaba concebida para cien mil personas. Compuesta por residencias, comercios y servicios, sin circulación rodada, no se contentaba con espacios profanos, sino que éstos se contraponían al trazado sagrado de Zigurat que lo recorría y le daba sentido.

El proyecto, para la Ciudad de México, nunca fue construido.

La fundación Vitra posee los derechos sobre la obra de Barragán, y expone permanentemente el proyecto Zigurat en un pabellón proyectado por el arquitecto mexicano -que no es su mejor obra.

https://www.vitra.com/es-un/campus/news/details/barragan-gallery?srsltid=AfmBOorYgZuNzarmbzhAQ-T0BmgFzwpjmC23zOuXVsDnfzzNY3upaLLp



(El médium es el mensaje). RUDOLF STEINER (1861-1925): GOETHEANUM (BASILEA, 1925)
















































 

Fotos: Tocho, Basilea, junio de 2026


Rudolf Steiner fue un ocultista o un espiritista austro-húngaro de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, originario de lo hoy es Croacia. Filósofo y místico, su influencia fue decisiva en el naciente arte abstracto de principios del siglo XX, sobre todo en Kandinsky, Mondrian y especialmente en su seguidora más entregada -aunque acabó por romper con Steiner-, la pintora de arte místico Hilma auf Klint , hoy considerada como la primera artista abstracta.

Steiner sostenía que en el ser humano confluye, como sostenía la cultura faraónica, entre otras, el cuerpo y el espíritu,  que el ser humano, todo ser humano, mediaba entre los mundos visible e invisible. Ninguna caída o el mal no impedía que el hombre fuera una divinidad en la tierra, si los espíritus le alentaban y le desvelaban el camino, claves que los artistas, como médiums, podrían plasmar.

El arte no cumplía una función placentera, sino iluminadora. En la obra de arte la voz del más allá se volvía comprensible. Los espíritus se ponen en contracto con quienes pueden prestarles atención a través de las huellas trazadas en el lienzo, y con toda su plenitud, en la arquitectura.

Los proyectos nacían de las voces del mundo sobrenatural, y los volúmenes recreaban dicho mundo que solo se alcanzaba a descubrir y recorrer a través de marcas, indicaciones y voces plasmadas en cuadros y determinadas construcciones.

El Goetheanum, dedicado al poeta que unió ciencia y arte, es una obra maestra expresionista, moldeada en hormigón, proyectada al dictado de los espíritus -un proyecto que sucedió a una construcción de madera que se incendió-, por quien no había estudiado las artes edilicias, sino las que le permitían descifrar las voces del más allá. 

Steiner no era arquitecto. Había estudiado filosofía, teología (que sostenía que la divinidad era el sumo arquitecto del mundo) y matemáticas. Quizá por eso proyectó y construyó una extraña obra maestra en hormigón armado que parece haber sido esculpida en la roca por el tiempo. 

El edificio, aún un centro de estudio espiritista, dibuja un lento recorrido ascendente desde las entrañas del mundo hasta la sala que rememora el empíreo, un ascenso con estaciones que invitan a ir abriendo puertas hasta la revelación final, cuando la grisura del hormigón estalla en los fuegos deslumbrante de todos los colores que Goethe estudiara.

El ascenso al Goetheanum es dificultoso. El edificio se ubica en lo alto de una esplanada, rodeado de edificios similares de menor tamaño, que albergan bibliotecas y museos que preparan al fiel al encuentro con la luz y con las voces encapsuladas en un edificio que evoca a la vez un cráneo, el primer ser humano, el centro del mundo en el que confluyen todos los saberes del mundo, y una montaña sagrada, la montaña mágica que alberga el conciliábulo de los espíritus que se dirigen a quienes quieren y pueden prestarles atención.  


Agradecimientos a Giuseppe Acconcia por la visita y las explicaciones cuando el centro estaba cerrado.