INVESTIGAR
Del verbo latino investigare, del substantivo también en latín vestigium:
Vestigium: se traduce por 1.- Planta de pie , 2.- Huella o pisada, 3.- impresión, 4.- traza, marca, vestigio
¿Por qué son importantes las pisadas? Primeramente, una pisada se descubre cuando dejamos de pisar: cuando ya no estamos en un lugar, cuando nos hemos desplazado, dejando una marca, la marca de nuestra pasada presencia (o existencia) en un lugar. Una pisada, por tanto, es la imagen visible de una ausencia. Pero esta ausencia se compensa gracias a la huella que ha dejado. El investigador, como el detective, sigue las huellas hasta llegar a quien o qué las ha producido.
Esta búsqueda ¿tiene sentido, permite llegar a la verdad? Una huella, un vestigio es una imagen. Las imágenes suelen ser engañosas; al menos, no dan cuenta de la complejidad y riqueza, del cuerpo, el volumen, el peso (en todos los sentidos) de aquél, aquella o aquello de él, la o lo que es imagen. Un retrato solo ofrece una cara -dos como máximo- de la realidad. Mas, la huella, como las proyecciones -arquitectónicas, por ejemplo, los planos, las plantas, los alzados y las secciones- tiene unas características, y unas cualidades o “virtudes” de las que carecen las imágenes más habituales (las imágenes artísticas): son imágenes producidas por el propio modelo. Éste ha inscrito su impronta en una superficie, la impronta de una sola cara, sin duda, pero que permite tomar las medidas de la realidad, mesurarla y actuar en consecuencia. La impronta permite darse cuenta de todo lo que constituye cada cara de un ente o un ser real. Esta capacidad informática de la huella o el vestigio es posible porque me media ningún agente en la producción de la imagen. Es el propio modelo (ente o ser) que ha producido una huella. El modelo ya no está: está lejos, en el espacio y/o el tiempo. Pero podemos saber de su pasada existencia, gracias a las huellas que dan testimonio que un día, en un momento dado, estuvo allí, donde hallamos la huella. Somos, por otra parte, conscientes que, si el modelo siguiera allí presente, la huella existiría -todos dejamos una huella a nuestro paso- pero ésta no sería ni relevante ni visible. Solo se descubre y se percibe su importancia, su necesidad, porque lo que produjo o dejó tales vestigios, ya no está allí delante de nosotros.
Hemos dicho que los vestigios llevan a descubrir la “verdad” de las cosas: nos informan de cómo eran y, posiblemente de lo que hacían, de cómo y porqué se movían.
Pero, ¿qué es la verdad?
En griego, verdad se decía alethia. Una palabra que poco o nada nos dice, salvo que intuyamos o postulemos que, al empezar por la letra a, es posible que aletheia indique la ausencia de letheia, dado que a es una partícula negativa.
¿Qué es letheia? En griego, dicha palabra proviene de Lethe. Ésta es una palabra que resuena claramente en términos que usamos hoy, como letargo o letal. Lethe tiene que ver con la desaparición, con la muerte.
Lethe era el nombre de uno de los cuatro ríos del Hades -el mundo inferior o infernal al que las psiqués o “almas” de los difuntos descendían y dónde “vivían” una vida aletargada, una vida que no era vida. Lethe causa la muerte, l desaparición, la extinción: Lethe es letal.
La función de las aguas del Leteo era clara ;como turbia eran sus aguas): impedir que las almas o dobles de los difuntos quisieran remontar a la superficie recordando las bondades de la vida pasada: una vida que, sean cual hayan sido sus cualidades, luminosos u oscuras, animadas, decepcionantes, grises o mortuorias, son más apetecibles, al menos en el recuerdo, a las que se intuyen se tendrán desde entonces en el Hades: un valle de lágrimas.
Por tanto, era necesario que las aguas del Leteo fueran capaces de borrar cualquier recuerdo del pasado. De este modo, al alma solo le cabría seguir adelante, adentrándose cada más más hondo en las profundidades del Hades.
Las aguas del Leteo eran las aguas del olvido. Lethe es el olvido.
Y alethia, por tanto, es lo que se opone al olvido. La verdad es lo que permite recordar, conocer el pasado, desvelando todo lo que el pasado puede comunicarnos.
Un vestigio es, pues, un elemento que nos conduce al pasado y nos revela lo que hubo, lo que fue, desvelando la riqueza y complejidad de lo que y no ésta aquí, y su importancia -la importancia de entrar en contacto con este pasado, cercano o lejano. Nuestra vida presente -y futuro- esta marcada por este pasado que la investigación trata de descubrir. Un pasado sin el cual viviríamos en y del presente, sin saber nada de las bondades y maldades del pasado. Sin aprender nada.
La investigación es fuente del saber. Y aquélla se basa en vestigios -incluso la astronomía que reconstruye la vida de los cuerpos siderales, a través de las huellas que nos llegan cuando dichos cuerpos llevan años o eones desaparecidos.
Tenemos que ser conscientes quela investigación trata de reconstruir el pasado a través del estudio de algo, un vestigio, necesariamente muerte. La investigación es una tarea sobrehumana: devolver por un momento la vida -reconstruir como fue la vida a la que el vestigio pertenecía- a partir de un elemento muerto -pero capaz de darnos pistas, de conducirnos por unas pistas hacia lo que estuvo y fue.
Los caminos (de la investigación) que se abren ante nosotros son como los que Hércules encontró y ante los que se detuvo: un camino arduo, pedregoso, que conduce hacia la luz, a la que no siempre se llega, y un camino cómodo, de fácil tránsito, rápido de recorrer, que no lleva a nada, o lleva a una meta olvidable, no memorable.
La disyuntiva plantea un problema ético: qué debo hacer, cómo debo comportarme, como deberé tratar las pistas y los vestigios, que no siempre sabré interpretar. Una investigación es un camino sin retorno, cuya meta quizá no alcancemos. Se trata de una carrera de relevos. Los testimonios que habremos ido desvelando nos han permitido acercarnos a lo que dichos testimonios apuntan. Y nuestra gloria consiste en ceder el puesto y entregarlos a quienes nos sucederán, que emprenderán el camino a partir del lugar en que hemos llegado. La ética es la cualidad de las acciones que redundan en beneficio de la vida. La investigación trata de entender nuestra vida, marcada por la vida del pasado. Somos humanos porque un día fuimos seres unicelulares, somos homo sapiens sapiens porque fuimos homo erectus y homo habilis. Esta investigación, como cualquier búsqueda detectivesca que busca desentrañar un misterio, busca pistas, las estudia, las conserva y las entrega. En ningún caso las oculta. Y las pistas más sólidas, las más importantes, son las que ponen en cuestión las interpretaciones o lecturas que hemos efectuado. Son las que provocan crisis. Y una crisis, en griego, no es una condena o un rechazo, sino una acotación que nos permite aislarnos, aislar lo que estudiamos, para poder observarlo mejor. Una crisis es un estudio detallado que se protege del ruido que nos envuelve. Un vestigio que pone en crisis lo que hemos estudiado, las explicaciones que hemos dado, es una bendición. Porque nos acerca a las cosas del pasado. Nos invita a estudiarlas de más cerca, y de hacernos más preguntas, de plantear nuevas preguntas. Una crisis cuestiona nuestros presupuestos. Es un aviso que nos obliga a volver a pensar lo que un vestigio induce. Esto implica que no tendremos nunca la última palabra. Pero nuestra investigación se acercará a la traducción de un texto redactado en una lengua desconocida. Nuestra traducción será aproximada y comportará errores. Pero permitirá acortar las partes en sombra que nuevos investigadores deberán y quizá podrán esclarecer. La investigación es la subida de una escalera. Cada investigador asciende unos peldaños, y la luz se hace cada vez más visible. Obviamente, podemos resbalar, tropezar o encontrarnos con un escalón por el que no podemosascender: un escalón que no lleva a nada, o que los investigadores que nos siguen -y que posiblemente aún no hayan nacido- sabrán como sortear, dándole o no importancia.
Un a investigación es la exploración de una vida
La tarea más hermosa de la arqueología (el estudio de los archai, es decir, los fundamentos sobre los que se sustentan las construcciones del pasado, y las muestras de nuestra pasada presencia en el mundo, testimonios de los que fuimos) o la paleontología -que significa la búsqueda de lo más antiguo (paleo) que es también lo más esencial (el eon): es decir la ciencia (logos: palabra que cuenta la verdad, una verdad que puede ser certificada, que narra lo que fue, un hecho comprobable y que se puede repetir para que nos cercioremos de la bondad y verdad de lo que la lógica destapa) búsqueda de la verdad, la razón de nuestro lugar en la tierra.
Texto de introducción a un breve semanario sobre la ética de la investigación en arqueología y paleontología que el Comité de Ética de la Universidad Politécnica de Cataluña impartirá el año que viene.

















