martes, 1 de septiembre de 2026

Desahucio

 Somos propietarios. Tenemos el derecho de propiedad. La ley ampara que poseamos algo propio, solo nuestro, cuyo disfrute sea privado o colectivo si lo autorizamos, si abrimos las puertas.

Lo que poseemos es un bien: algo que nos beneficia. El beneficio consiste en disfrute, prestigio y la obtención de ingresos. Éstos se obtienen, por ejemplo, con el alquiler de dicho bien. Estos es, por la recepción monetaria de quien paga por disfrutar temporalmente de lo que por ley nos pertenece.

Decidimos romper el acuerdo si éste no se cumple: si la otra parte incumple con una serie de deberes, tales como la preservación del bien y un pago regular.

La ruptura lleva al desahucio: la orden de abandono del bien cuyo disfrute se obtenía mediante un pago que no se puede realizar por las razones que sean.

La palabra desahucio, literalmente, significa quiebro en la confianza.

La confianza no es condescendencia, es decir el trato concedido a un inferior (cultural, social o económicamente). La confianza se da entre iguales. Permite que uno deje lo más valioso que posee, la vida, en manos de otra persona, con quien hemos establecido no un trato, sino un acuerdo. Un acuerdo es vital: consiste en la preservación, el cuidado del órgano vital, el corazón, que dejemos en “buenas” manos, manos que nos harán bien . Un trato, por el contrario, significa un arrastre. Alguien tira a algo o alguien hacia sí, forzando, por tanto, su movimiento, influyendo en él. Una interpretación es un trato: una lectura partidista, subjetiva, del significado de una cosa o una acción.

Si los acuerdos solo pueden acordarse entre iguales, la pérdida de confianza no puede darse como causa de un desahucio: no se puede perder lo que no existe. Y no existe porque la relación no se establece entre iguales: se establece entre un propietario privado y un inquilino (un alquilado). 

Mas, si la propiedad es pública, si toda la comunidad posee un bien, el acuerdo es posible: se alquila a un miembro de la comunidad que, en tanto que parte de un colectivo, ya es propietario, junto con los demás, del bien que ocupará en vida -y qud la comunidad recuperará tras el fallecimiento.

¿No cabe la propiedad privada? Sí, pero en tanto que bien privado, puede disfrutarse, transmitirse, regalarse, pero nunca alquilarse, por la desigualdad fundamental que implica entre quien posee algo y quien no posee nada.

Un bien público, por el contrario, está gestionado por la colectividad, que decide entregar el bien a un miembro de dicha comunidad, sea un miembro desde hace años, o un recién llegado, aceptado e integrado porque asume las leyes fijadas por la comunidad, es decir las reglas de convivencia, comunes en toda sociedad: unas reglas que postulan que se puede actuar tal como se querría que cualquier miembro actuara. Unas normas humanas, que nos hacen humanos y expresan nuestra disposición a actuar como humanos, pensando en nosotros : en todos.

¿No cabe el desahucio en un bien público? No, lo que se requiere es la preservación del bien, que un día retornará a la comunidad. Cualquier falta, cualquier daño exige una reparación: no la cárcel ni la multa, sino la obligación de restablecer las condiciones del  bien recibido, una tarea que implica un esfuerzo guiado y controlado, pagado por la comunidad, que restablece las condiciones de un bien, y la confianza, sanando la herida física y moral cometida. 

El desahucio es un daño que nos infligimos a nosotros mismo, miembros de una comunidad. Implica la pérdida de confianza en nosotros y en los demás. Nos sentimos incapaces de proseguir. Es decir, disolvemos la comunidad -o nos apartamos de ella-, y volvemos a la condición primigenia: la selva, y en enfrentamiento perpetuo. 

lunes, 31 de agosto de 2026

KAIJA SAARIAHO (1952-2023): CHÂTEAU DE L´ÂME (CASTILLO DEL ALMA, 1996)



Castillos del alma (o Moradas interiores), de Teresa de Jesús, debe ser el texto que más ha inspirtado a compositores modernos y contemporáneos. Un teto místico, extraño, basado en un texto sufí del siglo XII, redactado en Bagdad, y que debía todavía ser conocido -y no estar prohibido- en la España del siglo XVI que establece, al igual que Platón en La República (un texto, que circulaba en el Mediterráneo oriental, en la antigüdad tardía y en la edad media, y que marcó a la mística sufí) una fulgurante relación entre la arquitectura (o la ciudad, en el caso de Platón) y el alma, concibiendo el alma como una estructura arquitectónica, bien organizada, por la que transita el fiel, cuando cierra los ojos o los alza, ensimismado, en su búsqueda de la luz. 
El oratorio de la compositora finlandesa bebe de distintas fuentes, desde el Libro de los muertos egipcio hasta el texto de Teresa de Jesús.
 Una exposición sobre la influencia del texto teresiano en la arquitectura y el arte contemporáneos tenía que realizarse próximemente, pero el tema no ha sido considerdo de actualidad. 
Malos tiempos para la mística....

Sobre esta compositora, véase, por ejemplo, su página web.

sábado, 29 de agosto de 2026

La casa y el demonio









Fotos: Tocho, casa Paulet, Arties, agosto de 2026

Foto del capital de la colegiata de Santa María la mayor en Alquézar (Huesca): Google Image


Los  amuletos “funcionan” como las vacunas. Su función profiláctica consiste en proteger de los males con un mal dirigido contra el mal. Un mal inocularlo que no afecta al cuerpo en peligro, sino que evita males mayores: tiene el amuleto la capacidad de parar la venida efectiva de un agente maligno con un mal que lo desarbola.

La casa renacentista que acogió inicialmente a un monje, la casa Paulet, en el pueblo pirenaico catalán de Arties (valle de Arán), en muy buen estado, presenta en una de sus fachadas dos relieves incrustados paleo-cristianos o de la Alta Edad Media. 

La iconografía tiene en un caso escasos referentes. De hecho no se conoce ninguna, salvo un capitel románico de la colegiata de Santa María la Mayor en el cercano pueblo pirenaico aragonés de Alquézar con una escena parcialmente semejante, pero con algunas notables diferencias.

El capitel muestra a una figura humana o antropomórfica de pie, que porta colgado otro ser humano en posición horizontal. A la altura de la cabeza de la figura erecta, a lado y lado, dos cabezas. La escena se interpreta como la creación de Adán por parte de la Trinidad. El dedo del dios creador apuntas la cabeza del ser humano, Adán, aún dormido, como si la divinidad le transmitiera vida o inteligencia (un eco lejano en la creación de Adán miguelangesca): una escena que recuerda la creación del ser humano por parte del dios griego Prometeo ayudado por la diosa Atenea que otorga un espíritu al ser humano recién modelado.

El relieve de la casa Paulet muestra a una figura de pie rodeada por dos cabezas flotantes, de cuyas caderas, a lado y lado, emergen dos cabezas: ¿Adán y Eva? No se sabe. Ninguna otra imagen románica permite interpretar a fe cierta lo que el relieve muestra.

Sin embargo, el segundo relieve es de lectura menos enigmática: una figura, masculina o femenina, de pie, de cuclillas o estirada -cualquiera de estas lecturas es posible- que sostiene el pene erecto, o se abre la vagina.

Una escena que podríamos pensar sea erótica, si no fuera por obvios referentes paganos que no buscan suscitar placer, sino fecundidad. 

Pero este motivo, en la iconografía cristiana, alude al pecado de la lujuria. Esta escena parece incongruente en una casa de un religioso, si no fuera porque el relieve, proveniente, al igual que el anterior, de una construcción muy anterior, posiblemente una iglesia románica o paleo-cristiana, actuaría como un amuleto. La lujuria siempre al acecho, proscrita en una casa diocesana, quedaría desactiva por una escena lujuriosamente, que advertiría del peligro al que cortaría el paso. La muerte que la lujuria trae devendría vida (eterna). El mal de ojo desactivado con un amuleto que representa a ojos de fiera mirada, como así ocurría con los amuletos greco-latinos de la Gorgona que petrificaba con su mirada, que cortocircuitaba el mal de ojo, siempre que se orientara hacia el exterior. 

La disposición de ambos relieves, dirigidos hacia el exterior, podría así impedir el paso del mal causado por Adán y Eva, y por la posición bestial o lujuriosa de un hombre o una mujer exhibiendo los órganos secuelas.

Unos relieves que, desde luego, requieren más detallados estudios.


Agradecimientos a Patricia Ricard y Gaëlle Rovira, del Valle de Arán, por este descubrimiento que desconocía.


A los arquitectos y profesores Gerard Romeu y su co-director de tesis el doctor Carlos Bitrian, por sus estudios sobre los amuletos profilácticos medievales en algunos valles pirenaicos, una tesis deslumbrante de pronta lectura. 

viernes, 28 de agosto de 2026

SLIMAN MANSOUR ( سليمان منصور 1947-2026): LA CIUDAD SOÑADA (JERUSALÉN)




























¿Existió alguna vez la Jerusalén que el pintor palestino Sliman Mansour representó? Una ciudad densa tranquila, adormilada bajo la luz que declina, compuesta de casas cúbicas de una planta, más que de palacios, con patios, de los que emerge una palmera solitaria, que trata de abrirse camino hacia el sol, parras, escaleras de mano que llevan a los terrados  y cúpulas achatadas como el sol que se pone, entre las que zigzaguean como riachuelos callejuelas protegidas por la sombra de los aleros, una ciudad que existe y existió, es cierto, en los cuentos y las leyendas narradas al atardecer, y en los cuadros y los dibujos de Mansour. Cuadros en los que despuntan, alguna vez, barrotes como lanzas afiladas que cortan el paso.

La pintura de Mansour evoca una ciudad y unos modos de vida pausados -pero acechados-: un mar de cubos y cúpulas armoniosos, de figuras geométricas entrelazadas, dispuestas como en un juego de construcción, contra un frente de colinas lejanas -casi los únicos ecos naturales, aunque los cubos y las esferas componen un paisaje mineral que parece haber estado aquí desde siempre-, y de calles que se adivinan más que se reconocen, por el ritmo sincopado de muros que sin duda bordean los pasos.

Las calles están vacías. La vida se recoge en el interior de las casas. El espacio público no es un lugar donde estar, por el clima, el temor a la exposición pública y quiA a las algarabías. Una ciudad silenciosa, mecida por la luz, que solo existe en los sueños, ensombrecidos a veces por quienes sí patrullan por las calles: una nube de polvo se alza. No es una tormenta de arena que oscurece el cielo y difumina las formas bajo un manto pardo. Las formas han estallado causando la nube: un pueblo ha desaparecido bajo las bombas.













 

jueves, 27 de agosto de 2026

El pasillo


 Su nombre lo dice todo. El espacio se nombra por la función a la que atiende. Se trata de un lugar de paso. De paso apresurado: corredor. 

El pasillo es un lugar que se desmarca de las estancias que componen una vivienda. En estas, como su nombre indica, se está; se mora, se habita, se descansa. La forma de la sala, la distribución y el tipo de mobiliario, la luz, los elementos decorativos, prescindibles o no, tratan de componer un lugar acogedor. 

Un pasillo, en cambio, solo tiene una dimensional. Es unidireccional. Paso oscuro, sin ventilación, carente de muebles. Algún cuadro que no se sabe dónde ubicar cuelga de una de las paredes. Solo algunas puertas pautan, casi siempre a un lado, el espacio. Nadie se detiene, se instala en un pasillo. Se recorre a toda prisa y se abandona. Es un lugar desangelado, aunque no vacío. Lo pueblan nuestros miedos. Las películas de terror dan buena cuenta de esta espina que acongoja, y no solo de noche, como también aterra el sótano de luz parpadeante. 

Los pasillos suelen ser rectilíneos. Se descubre desde el acceso la otra punta. Se comprueba que nadie acecha. Pero precisamente la luz artificial -que interrumpe la oscuridad-, una luz que siempre nos parece lóbrega, amarillenta, con un tono enfermizo, el silencio y la soledad encogen el ánimo. Los pasillos siempre conducen a un lugar de donde es difícil o o imposible regresar. El corredor de la muerte señala un espacio sin retorno. Un túnel desemboca en el exterior, donde se puede respirar tras haber contenido el soplo. Un pasillo es un espacio siempre interior. 

Los pasillos se organizan horizontalmente. O descienden. Un espacio de tránsito, una tierra de nadie que desemboca, como en las tumbas egipcias, en la última morada. Así como las estancias de una casa susciten impresiones de seguridad, la muerte ronda el pasillo. De ahí el paso apresurado, sin mirar a los lados, sin detenerse, con el que se recorre, esperando llegar lo antes posible en una estancia donde relajarse. Los pasadizos son incluso más inquietantes. Son angostos. No siempre están documentados en los planos. Son lugares ocultos, que unen secretamente estancias. Solo se recorren tratando de pasar desapercibido, sin hacer ruido, con pasos sordos. Sr siente que somos unos intrusos. Nos sentimos observados aunque nada observemos. En cualquier momento nos pueden descubrir. Hollamos un espacio que no nos pertenece, aunque recorre nuestro hogar. El pasillo es escurridizo. Siempre se nos escapa. Siempre desconocido, cerrado, enigmático. No invita nunca a explorarlo. Se transita con pasos rápidos. Nunca se mira atrás. La vista hipnótica mente dirigida hacia adelante, queriendo ver y no ver.

El pasillo suscita, pues, tensión. En ocasiones, difícilmente soportable. Recuerdo el interminable corredor de la residencia de estudiantes de la universidad de Alcalá de Henares, cuyo final, sumido en la oscuridad, no se distinguía. A medida que se avanzaba, una luz amarillenta se encendía  súbitamente, como un fogonazo que cegaba y provocaba un vuelco en el corazón por el chasquido que acompaña el encendido. Se caminaba lentamente temiendo el siguiente encendido que nunca se sabía cuándo y dónde iba a contener. El pasillo que recorre cada planta de la Unidad de habitación de Le Corbusier es sin duda el espacio más terrorífico que existe, del que el cineasta Kubrick dio buena cuenta, sin duda, en la película El resplandor. Las imágenes que un corredor suscita, que flotan en la penumbra, y son inalcanzables, son  espectros borrosos que parecen aguardar nuestra temerosa venida.

Recorrer un pasillo se asemeja a un rito de paso, nunca mejor dicho. Pone a prueba nuestra entereza. Sobre todo de noche. Habitado solo por los rumores y las voces sordas detrás de las puertas cerradas de las estancias, un pasillo, siendo un elemento necesario para estructurar la planta de una vivienda, podría considerarse como un no-lugar: un lugar donde no estar, pero que no podemos evitar. La intimidad y el recogimiento que las estancias brindas se alcanza gracias al previo temor que el pasillo despierta. Si en un dormitorio respiramos y descansamos es a costa del encogimiento que el pasillo causa. Un temor que Charlotte Brönte describió con exactitud en la novela Jane Eyre: la protagonista era incapaz de abrir la puerta de su dormitorio porque daba a un pasillo negro recorrido por ruidos que no sabía si eran reales o fruto de su imaginación. Un pasillo nos enfrenta a nuestros miedos. Una confrontación de la que siempre salimos cabizbajos y con el pulso acelerado. El pasillo nos domina. Hasta el último recorrido. 

miércoles, 26 de agosto de 2026

DOLLY PARTON (1946-2026): DOWN FROM DOVER (1970)


 La vida -si vida es- en una ciudad de provincias, marcada por la mirada ajena.

La canción es tan devastadora como la película Calle Mayor (1956), de Juan Antonio Bardem -la mejor de la historia del cine español


LETRA:

Sé que este vestido que llevo no oculta el secreto que he intentado ocultarI Know This Dress I'm Wearing Doesn't Hide the Secret I Have Tried Concealing
Cuando se fue me prometió que volvería para cuando fuera reveladorWhen He Left He Promised Me That He'd Be Back By the Time It Was Revealing
El sol detrás de una nube arroja la sombra que se arrastra sobre los campos del trébolThe Sun Behind a Cloud Just Casts the Crawling Shadow O'er the Fields of Clover
Y el tiempo se está acabando para mí. Desearía que se apurara de DoverAnd Time Is Running Out For Me I Wish That He Would Hurry Down From Dover
Se fue tanto tiempo cuando dejó que la nieve estaba en el sueloHe's Been Gone So Long When He Left the Snow Was Deep Upon the Ground
Y he visto un pase de primavera y verano y ahora las hojas se vuelven marronesAnd I Have Seen a Spring and Summer Pass and Now the Leaves Are Turning Brown
Y cada vez que una pequeña cara se mostrará porque la espera casi ha terminadoAnd Any Time a Tiny Face Will Show Itself 'cause Waiting's Almost Over
Pero no tendré un nombre que darle si no se apresura de DoverBut I Won't Have a Name to Give It If He Doesn't Hurry Down From Dover

Mis padres no entendieron cuando se enteraron de que me enviaron desde el hogarMy Folks Weren't Understanding When They Found Out They Sent Me From the Home Place
Mi papá dijo que si la gente se enterara que se avergonzaría de mostrar su caraMy Daddy Said If Folks Found Out He'd Be Ashamed to Ever Show His Face
Mi mamá dijo que era una tonta y ella no lo creyó cuando se lo dijeMy Mamma Said I Was a Fool and She Did Not Believe It When I Told Her
Que todo estaría bien porque pronto vendría de DoverThat Everything Would Be All Right 'cause Soon He Would Be Coming Down From Dover

Lo amaba más que a nada y no podía rechazarlo cuando me necesitabaI Loved Him More Than Anything and I Could Not Refuse Him When He Needed Me
Era el único que amaba y no puedo creer que me estuviera usandoHe Was the Only One I'd Loved and I Just Can't Believe That He Was Using Me
No podía dejarme aquí así. Sé que no puede ser, así que no puede haber terminadoHe Couldn't Leave Me Here Like This I Know It Can't Be So It Can't Be Over
Él no me haría pasar por esto tanto tiempo, Oh, vendrá de DoverHe Wouldn't Make Me Go Through This So Long, Oh He'll Be Coming Down From Dover

Mi cuerpo duele el tiempo está aquí Es solo en este lugar donde estoy mintiendo

My Body Aches the Time Is Here It's Lonely in This Place Where I'm Lyin'

Nuestro bebé ha nacido pero algo anda mal es demasiado todavía no oigo llorarOur Baby Has Been Born But Something's Wrong It's Much Too Still I Hear no Cryin'
Supongo que de alguna manera extraña sabía que nunca tendría los brazos de un padre para sostenerlaI Guess in Some Strange Way She Knew She'd Never Have a Father's Arms to Hold Her
Y morir era su manera de decirme que no venía de DoverAnd Dying Was Her Way of Telling Me He Wasn't Coming Down From Dover


Qué es una ciudad

 La ciudad, el poder real, la existencia de una corte de dioses, la escritura, las leyes son conceptos o manifestaciones culturales asociadas. No existiría una sin todas las demás.

¿Qué es una ciudad?

Los criterios para determinar si un asentamiento humano puede ser descrito o calificado de ciudad no siempre son los anteriormente enunciados. Existen ciudades antiguas con un poder asambleario, ciudades sin escritura, y ciudades sin ley. Y culturas sin ciudades.

El número de habitantes no determina que un asentamiento humano devenga una ciudad. Babilonia tenía varios centenares de miles; Atenas, unos veinte mil. 

Las primeras ciudades conocidas, en Perú (la ciudad de Caral), en el sur y el norte de Iraq y en el noreste de Siria, en el valle del Indo en Paquistán, se forman entre el sexto y el cuarto milenio, quizá antes, no solo con anterioridad a la escritura, sino a la aparición (la creación, la constitución, la invención)  de un poder sobrenatural organizado, y de un poder unipersonal capaz de imponerse por la fuerza y cierto carisma, y de dominar a una colectividad.

Al contrario que un pueblo o una hacienda, una ciudad no es autosuficiente : necesita de bienes básicos producidos por otros grupos humanos con los que tiene que comerciar o batallar. 

Una ciudad se caracteriza entonces por una población especializada, dedicada a ciertas tareas, pero no a todas, tareas con las que la ciudad vive, y con cuyos excedentes comercia. 

Una ciudad no vive en el presente, en el día a día, sino que se proyecta en el futuro. Produce y almacena bienes para poderlos venderlos o intercambiarlos en el momento oportuno o, mejor dicho, en determinados momentos. Y estos no estén regidos necesariamente por el tiempo.

La ciudad es una organización que rompe con el ciclo natural. Su vida no está marcada por las estaciones, al menos como sí lo está enteramente la vidas en un pueblo o una hacienda. Bienes que no se producen en determinadas fechas no tienen porque faltar: el comercio con otras ciudades, en parajes y bajo climas distintos, puede suplir y suple estas carencias naturales. Una ciudad puede no producir nada. Y vivir sin que nada le falte. La dura labor del campo a merced del clima no le afecta o lastra su vitalidad. 

La ruptura con las pautas naturales no es la única que practica la ciudad y que la distingue de otras estructuras humanas. En una ciudad habitan clases, culturas, grupos humanos, pero no clanes. La estructura clánica no tiene cabida en una ciudad: ésta se caracteriza por la mezcla de tradiciones, organizaciones y credos. Un asentamiento de clanes o tribus (la expresión tribu urbana no es un oxímoron: nombra a un grupo cerrado que se aparta de los demás y quiere vivir según sus propias reglas, que chocan con las reglas de la ciudad) no puede sobrevivir a la larga. Cada clan posee sus reglas y sus estructuras de poder que entran en conflicto y disuelven la comunidad. En la ciudad, por el contrario, los grupos humanos ceden su dirección a unos representantes que constituyen un nuevo grupo que vela no por sus miembros, sino por toda la ciudad, tenga o no cada miembro de la asamblea una relación familiar con un determinado grupo. Todos los grupos se someten voluntariamente a unas mismas leyes que no atienen a peculiaridades clásicas. 

La ciudad se instituye así como una nueva naturaleza que rige las vidas individuales y colectivas. Porque el individuo solo puede existir en una ciudad que no lo abandona, pero que le permite vivir fuera de una estructura grupal. La ciudad lo respeta si el individuo respeta a los demás.

La ciudad se constituye y se define así como la manifestación cultural más compleja, que permite que el ser humano se libere de los condicionantes naturales, y se dote de unas nuevas reglas que permitan vivir al individuo, fuera y dentro de un grupo social, en libertad y en comunidad, es decir aceptando la libertad ajena y esperando de los demás que lo tengan en igual consideración.

Seguramente la ciudad es la más compleja y duradera -y quizá necesaria- alteración natural que el ser humano ha practicado, para poder asumir su vida según sus posibilidades, deseos y capacidades, no marcadas o lastradas por lo que la naturaleza le ofrece o le niega. La naturaleza necesariamente es insensible. Por dura que la ciudad sea, atiende a las necesidades individuales y colectivas, necesidades que la naturaleza no cubre.


Una conferencia en CaixaForum de Madrid abordará este tema el 23 de septiembre a las 19 horas, dentro del marco de actividades relacionadas con la exposición itinerante sobre el emperador neo-asirio, creador y destructor, Asurbanipal, que posteriormente se presentará en Barcelona, Valencia, Sevilla y Zaragoza, acompañada de actividades semejantes:


https://caixaforum.org/es/madrid/p/la-arquitectura-del-poder-madrid

La conferencia correrá principalmente a cargo de la profesora historiadora de las religiones y arqueóloga Mariagrazia Masetti-Rouault, de la Escuela Práctica de Altos Estudios (EPHE) de París.