El encanto no se basa en milagros tecnológicos, masas de figurantes, despliegue de medios y músicas ensordecedoras, junto con las miradas torvas y las caras serias de los actores como si quisieran manifestar claramente que la Odisea no debe tomarse a la ligera; se sustenta, por el contrario, en la sencillez y la claridad -por compleja que sea la trama y la manera de organizarla, como así es en el mito escrito: un relato sobre un personaje, Ulises, que no aparece hasta la mitad del relato, precedido por rumores, y falsas pistas o pistas que no conducen a nada, que hacen dudar de su existencia- y en la falta de pretensiones, lo que es una señal de la importancia del relato, que pasa volando, y deja un recuerdo imperecedero: el relato, no de un héroe, sino de un mortal, que lucha consigo mismo, con sus limitaciones, y acepta sus debilidades, sin quejarse. Un héroe que lo es porque no se considera así, y que esta primera versión cinematográfica trasmite bien -aunque hoy nos rindamos más ante la furia y la fanfarria.
martes, 21 de julio de 2026
FRANCESCO BERTOLINI, ADOLFO PADOVAN (1869-1930) & GIUSEPPE DE LIGUORO (1869-1944): LA ODISEA (1911)
lunes, 20 de julio de 2026
GEORGES MÉLIES (1861-1938): L’ ÎLE DE CALYPSO (ULYSSE ET LE GÉANT POLYPHÈME (LA ISLA DE CALIPSO: ULISES Y EL GIGANTE POLIFEMO, 1905):
Sí, en la Odisea de Homero, aparecen bárbaros con un solo ojo que devoran carne humana -en una escena cómica y patética, cuando Odiseo (Ulises), habiendo engañado al Cíclope acerca de su nombre, diciéndole que se llama Nadie, lo ciega y logra huir, mientras el dolorido y desesperado cíclope llama a sus congéneres, que moran solitarios en distintas islas cercanas, porque ha sido casi mortalmente herido por un humano llamado Nadie, desactivando cualquier atisbo de ayuda, ya que, por lo que el Cíclope cuenta a gritos desgarradores, en verdad, Nadie le ha cegado-, dioses vengativos, magas y hechiceras, sirenas en forma de pájaro cuyo canto es irresistible, un hijo que parte en busca de su padre, sobre cuyo paradero, vivo o muerto, solo escucha rumores, y una esposa que aguarda su marido, el rey, tras veinte años desaparecido en una guerra sin fin, causada por los dioses que manejan a los humanos a su antojo como si fueran marionetas, asediada por pretendientes que confían en su viudez para esposarla y hacerse con el trono, pero la Odisea tiene y tenía el encanto de los relatos de otro tiempo; se trataba de una historia que se contaba y se cantaba de corte en corte, evocando hechos no del pasado, sino de otra era -la era de los héroes-, para entretener a los comensales, conscientes que lo que la historia narraba ocurrió, pero en el tiempo en que los mortales, como los oyentes, aún no existían, un día definitivamente clausurado, y que por eso encantaba -y provocaba un delicioso temblor a la escucha de aventuras que gustaban de escuchar, suscitando cierta nostalgia porque sabían y sabemos que eran y somos afortunados -o no, pero resignados a la ausencia de gloria, tan cegadora, por otros parte, que realza y abate, la gloria que solo se alcanza con la muerte- porque tales aventuras, gloriosas y terribles, nunca nos ocurrirán.
Uno de los padres del cine, George Meliès, supo bien, con los juegos de manos y de sombras chinescas del naciente cine de titiriteros y pícaros embaucadores, traducir visualmente el encanto que el poema de Homero despertaba y despierta. Otros directores más recientes no lo han logrado. Quizá ni siquiera lo han pretendido. Solo han querido hacer un alarde -posiblemente vacuo e inútil.
A GS, lectora de Homero .
domingo, 19 de julio de 2026
NURIA GIMÉNEZ LORANG (1976): MY MEXICAN BRETZEL (2019)
RAYMOND HAINS (1926-2005): LE GRAND LOUVRE (1986-1996)
sábado, 18 de julio de 2026
Cuando la defensa de una tesis doctoral era un acontecimiento cultural…
Principios del siglo XVII
Primera mitad del siglo XVIII
Esto es lo que ocurría, sin embargo, en Barcelona -y sin duda en otras ciudades europeas con universidad- en los siglos XVII y XVIII, con la difusión de carteles con de densos textos en latín encabezados por grabados de artistas como Ignasi Valls, de principios del siglo XVIII, el mejor grabador catalán del siglo, sin que el traslado parcial de la universidad de Barcelona a Cervera en el siglo XVIII haya impedido la anunciada lectura pública de tesis doctorales en Barcelona que tuvieron lugar en centros religiosos no universitarios.
Títulos de tesis:
Deiparae numquam maculatae, Theses philosophicas ex logica, metaphysica, physica, & ethica inter annua eidem Virgini sacra
increatae sapientiae sedi, ad quam vel ipsa cherubim divinis accedunt instruenda mysteriis, accedentes quoque erudiendi
Agradecemos a Neus Verger (Archivo histórico de la biblioteca de la UB) y la Biblioteca de Cataluña esta valiosa y para nosotros desconocida información, así como la cesión de las imágenes.
miércoles, 15 de julio de 2026
Caverna
Imagen creada por IA: los nuevos tiempos
Tras el tercer aviso sonoro, un timbre que resuena, con todos los espectadores, ya sentados, y en silencio tan solo algunos asiento aún libre-, al tiempo que las luces se apagaban y antes que los focos del escenario, aún vacío, se encendieran, una voz femenina grabada advertía en catalán y en inglés, con tono serio: no se podía grabar el espectáculo; los móviles encendidos -ya nadie piensa en cámaras- perturban a los bailarines.
A poco, un espectador, justo en la fila delante, un asiento más a la izquierda, saca el movil, lo mantiene vertical delante suyo y empieza a filmar con cierta discreción . El escenario está lejos. Se distingue mal desde las últimas filas. Algunas cabezas, delante, se alzan a veces dificultando aún más la visión.
La pantalla iluminada del móvil también molesta. Pero poco a poco atrapa. Apenas dos metros nos separan de ella. El espectador filma todo el escenario, así como detalles, según como aumente o disminuya la imagen tan solo tocando la pantalla con dos dedos que la recorren.
La mirada de la mayoría de los espectadores sentados en la fila trasera, una de las más alejadas del escenario, se desplaza del escenario a la pantalla y, poco a poca, acaba fija en aquélla que le revela lo que no distingue claramente cuando mira directamente lo que el móvil filma. El escenario está en el móvil. Éste suple al espectáculo que se despliega ante su vista. La escena, encapsulada en la pantalla que devuelve lo que no se puede ver en directo -aunque en directo se ve en la pequeña pantalla.
Al límite, pronto ya no nos parecerá necesario acudir a las salas. Las pantallas perciben mucho mejor que nuestros ojos. Y los actores acabarán actuando en salas vacías para los ojos de los móviles, que ya no registrarán, sino que crearán un espectáculo, invisible sin la intrusiva presencia del móvil, convertido en unas gafas imprescindibles. El móvil soy yo. Y sin él no veo nada. Es mi luz.















