jueves, 5 de febrero de 2026

TADASHI KAWAKATA (1953): LA ÚLTIMA MORADA


 























Tadashi Kawakata: arquitecto y escultor japonés. 
Sus esculturas son maquetas de arquitectura; o son construcciones en miniatura. Cabañas, construidas como nidos, en lugares parecidos a los que los pájaros escogen: intersticios, aleros, quicios, rebordes; o árboles.
Muros cortina impolutos y reflectantes sobre los que se adhieren pequeñas moradas hechas con unas pocas muestras de materiales que se diría halladas al azar y combinadas y trabadas rápidamente, como un trabajo modesto y provisional, que contrasta con la frialdad de la pared de cristal. 
Construcciones de fortuna, que desentonan de la pulcritud del entorno y de las construcciones a las que se unen parasitándolas, buscando protección, y exhibiendo por contraste la inhumanidad y absurdidad de los paramentos vítreos, que tienen la transparencia del cristal pero que no se pueden abrir como una ventana: ventanas ciegas a las que no se puede asomar, cerradas a cal y canto como en una cárcel de cristal. 
Por contraste, las cabañas de Kawamata se ubican aquí y acullá, están y no están, son molestas para la vista que busca líneas rectas y pulcritud, lisura, ausencia de vida y de relieve, sobre lo que cualquier accidente o incidente resbala. 
Pero las cabañas no resbalan y denotan que los hogares se construyen con remiendos, se hacen y se deshacen, siempre son frágiles, a merced de la vida, se reparan, se destruyen, se desplazan, crecen y disminuyen, y contrasten con la imagen fúnebre de los muros cortina.
Buscan un lugar, su lugar, y lo hallan, sabiendo que pronto deberán desmontarse y desplazarse. Son refugios precarios, que “hablen” de precariedad y calidez, sin embargo. De resistencia y empeño, de la huida al abandono aunque -quizá puesto que - no se dispone de casi nada. La cabaña como el último refugio -antes de dejarse ir, que evita abandonarse.

Kawamata expondrá próximamente en París .

Ya en 2013, sus construcciones en los árboles , al aire libre, fueron mostradas en este blog :

miércoles, 4 de febrero de 2026

La protección del hogar

 

¿Merecen una pocas líneas un objeto de 1,9 cm? ¿Merece que se le destaque?

Se trata de un colgante de esteatita negra, una piedra blanda pero resistente, suave como el talco, tallada. Representa una cabaña -delicada, detalladamente esculpida en un volumen apenas más grueso que un pulgar.
Fue hallado por el arqueólogo Max Mallowan, el segundo esposo de la novelista de misterio Agatha Christie, en el yacimiento prehistórico sirio de Tell Halaf.
Tiene 8000 años.
Colgaba de una persona, viva o muerta.
Su porte debía ser importante, seguramente para la vida terrenal o en el más allá, fuere donde fuera, en la tumba, las hondonadas o el empíreo.
Protegía o prolongaba la vida -la vida hasta la muerte, y la vida eterna. 
La persona se sentía segura acompañaba de su morada . 
El colgante no era solo una imagen de una cabaña, sino que era una verdadera cabaña, en versión reducida, reducción que no afectaba la protección que un hogar brinda, antes bien lo concentraba, lo realzaba.
La casa no era solo un motivo de orgullo, sino un digno de reconocimiento, de identificación, y un objeto valioso, cuyo valor residía en el cobijo que evocaba o prometía, en la seguridad que infundía, en la protección mágica que efectivamente garantizaba.

Pocas veces, la intimidad del hogar, su pertenencia al círculo de quien vive, que vive porque pertenece a dicho hogar, ha sido tan sugerentemente evocada e invocada.
Una casa reducida a sus valores: el aprecio que despierta y la confianza que infunde.

Este obra diminuta pertenece a la colección del Museo Británico.


martes, 3 de febrero de 2026

La primera mirada . La representación humana a finales del paleolítico



































La figuración humana paleolítica se resumía a algunas estatuillas, casi todas femeninas, desnudas y con una pronunciada acentuación de pechos, cadera y vulva proeminente. La cara, por el contrario, era una superficie lisa, y la cabeza, un apéndice, sin parangón con otras partes del cuerpo, exageradas o realistas. Dificil es saberlo. Diosas, sacerdotisas, mujeres comunes; muñecas, amuletos, "ídolos"; figuras funerarias, religiosas, domésticas; realizadas para niños o adultos, por hombres o por mujeres; rotas intencionadamente o no; creadas para ser rotas, o guardadas;  símbolos de poder, de fertilidad....

La gana de lecturas e interpretaciones de las figuras ha dependido y depende de los enfoques, las espectativas, la formación y la ideología de los intérpretes (historiadores, arqueólogos, antropólogos, teóricos, filósofos). 
Lo único cierto es la escasez de figuración antropomórfica tridimensional entre el 300000 -fecha de una posible figura- y el 15000 aC.
Cierto hasta 1994.

El descubrimiento del yacimiento de Göbekli Tepe, en Anatolia, y posteriormente de una red de asentamientos similares, algunos aún por explorar y otros en proceso de desenterramiento y estudio como Karahan Tepe y Görece Tepe, ha  trastocado la concepción de la historia, en Occidente y el Próximo Oriente, y por ahora, en el mundo. 
Son yacimientos permanentes, con construcciones de piedra descomunales talladadas y esculpidas, procedente de canteras a decenas de quilómetros, de finales del Paleolítico y los inicios del Neolítico, cuando los grupos humanos eran escasos y escasamente poblados. 
Los asentamientos no parecen haber sido espacios domésticos. Ni siquiere existían siempre poblados de chozas de madera. Faltaban milenios para las primeras muestras de agricultura y ganadería. Unos siete mil años para las primeras ciudades, y casi diez mil años para estructuras políticas y religiosas, como las primeras monarquías y las primeras organizaciones templarias.  

Dichos yacimientos estaban "poblados" por centenares de figuraciones esculpidas (esculturas y relieves en piedra) de animales y humanos: hombres, mujeres y figuras andróginas. Representaciones simples y dobles -o de figuras con dos cabezas: naturalistas y fantásticas, si es que esta diferenciación tiene sentido. Figuras de cuerpo entero, desnudas o ¿vestidas?, y rostros, un sin número de rostros en los que destacan los ojos. Rostros y/o máscaras. Rostros humanos; algunos naturalistas. ¿Retratos? ¿Idealizaciones? ¿Invenciones? Figuras vistas, imaginarias o soñadas. En cualquier caso, representaciones con una técnica depurada, con miradas que recorren toda la gama de emociones humanas.

Todas aguardan en el más grande y quizá mejor museo de Turquía, construido hace diez años - y dañado por una inundación hace dos años-, en la ciudad de Sanliurfa. Allí parece residir una clave del arte local, occidental, oriental o mundial, según como lo consideremos.

En este breve texto solo se destacan las figuraciones humanas con rostro.
La fauna es también inabarcable.

La respuesta a la existencia de tantas efigies por ahora -y quizá para siempre- no se puede dar.