sábado, 26 de septiembre de 2026
Arquitectura urbana (1929)
jueves, 17 de septiembre de 2026
OSCAR OIWA (1965): LA CIUDAD ESPECTRAL
Una exposición hoy en Nueva York pone el acento en el doble e insólito origen de Oscar Oiwa que le permite descubrir inesperadas correspondencias entre ciudades en apariencia alejadas como Sao Paolo, Tokio -y Barcelona.
https://www.goca.gallery/exhibitions/oscar-oiwa
https://www.oscaroiwastudio.com/
viernes, 11 de septiembre de 2026
MOUNIR FATMI (1970): SAVE MANHATTAN (SALVEMOS -SALVAD- MANHATTAN, 2004)
Célebre obra escultórica efímera, del artista marroquí Mounir Fatmi, sobre los mortíferos atentados en NuevaYork el 11 de septiembre de 2001 (tres mil muertos al momento, y nueve mil hasta hoy, por los componentes cancerígenos de los materiales utilizados en la obra, y por la falta de protección que sufrieron quienes trataron de salvar vidas tras los intencionados choques).
La arquitectura como la larga sombra de la literatura; ésta, como la madre de la arquitectura, constituyendo una barrera contra el daño inflingido a la comunidad, a una ciudad, y que se interpone también contra la presencia invasiva de la obra de los arquitectos.
Si solo fuera verdad que la literatura pudiera impedir la barbarie -de quienes construyen y de quienes destruyen, aniquilando vidas e ilusiones.
lunes, 17 de agosto de 2026
DEREK JARMAN (1942-1994): THE GARDEN (EL JARDÍN, 1990)
(POESÍA URBANA, IV): JAIME GIL DE BIEDMA (1929-1990): BARCELONA JA NO ES BONA (C. 1966)
O mi paseo solitario en primavera
A Fabián Estapé
Este despedazado anfiteatro,
impío honor de los dioses, cuya afrenta
publica el amarillo jaramago,
ya reducido a trágico teatro,
¡oh fábula del tiempo! representa
cuánta fue su grandeza y es su estrago.
-Rodrigo Caro
En los meses de aquella primavera Así yo estuve aquí Oh mundo de mi infancia, cuya mitología Sólo montaña arriba, cerca ya del castillo, Sean ellos sin más preparación |
domingo, 16 de agosto de 2026
MARY HEILMANN (1940-2026): TAKE A CHAIR (COJA UNA SILLA)
La artista (pintora y ceramista) norteamericana (californiana) abstracta (así se definía) Mary Heilmann, fallecida ayer, se formó en San Francisco (era amiga del videoartista Bruce Nauman), y tuvo durante años (los años más duros de Nueva York) un estudio en barrios del sur de Manhattan, como TRiBECa y SoHo, junto con el artista y arquitecto Gordon Matta-Clark. Apenas tuvo reconocimiento en vida, como muchas mujeres artistas. Tan solo iniciado el siglo XXI, dejó de quedar excluida de exposiciones temáticas. Vivía o malvivía sobre todo de la cerámica.
Sin embargo, una obra, entre la pintura, el mobiliario y la instalación, llamó la atención a partir del año 2000. Sillas muy sencillas, confortables pese a su esquematismo, hechas de contrachapado y tejido sintético de vivos colores (tiras entrelazadas que conforman el dosel y el asiento), formadas básicamente por un volumen cúbico vacío, con una cara inclinada que sobresale (el dosel), pintadas de colores claros no primarios , fluorescentes a veces, que la artista realizaba al mismo tiempo que cuadros abstractos o geométricos, de colores planos vibrantes como los de las sillas, las cuales se disponen de manera que establecen un diálogo silencioso con las pinturas, y al que se invita al público en participar, sentándose en las sillas, sin indicaciones especiales, apareciendo así el conjunto desde dentro.
Creó un gran número de sillas de madera contrachapada , casi siempre pintadas, y doseles que parecen inspirados por el neoplasticismo y el estampado de telas -la referencia a la silla de Rietveld, así como a las butacas de Donald Judd: muebles al mismo tiempo que esculturas, es evidente, con la salvedad que las sillas de Heilmann pueden ser usadas y siempre se disponen para facilitar la conservación y poder abrirse a la contemplación de las pinturas y del mundo en general. No son sillas que inviten al recogimiento o la meditación, sino al encuentro con los demás y con el entorno. Lugares de encuentro y de diálogo; de reposo, para abarcar el mundo con la mirada, y dejarse poseer por él.
Ojalá puedan disponerse durante un tiempo en algún museo de Barcelona, como los tristes museos de diseño, o nacional de arte de Cataluña, aportando algo que contemplar y un lugar desde contemplar, quizá a través de una ventana.






















































