Mostrando entradas con la etiqueta Arquitectura a través de las artes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Arquitectura a través de las artes. Mostrar todas las entradas

domingo, 14 de junio de 2026

DAVID HOCKNEY (1937-2026): INTERIORES































y una piscina…


 

Piscinas de aguas azules, villas de líneas rectas, terrazas y colores planos bajo el sol de California; ni una nube; lugares luminosos y desiertos, en los que no se percibe vida. 

Las célebres escenas del sueño americano que retratara el pintor inglés David Hockney, fallecido ayer, aparecen más como desoladas naturalezas muertas, viñetas que aluden a rupturas y desapariciones, que a encuentros placenteros. Se palpa la incomodidad, una paradoja en lugares que parecen haber sido planificados para una vida sin problemas.

Los interiores de Hockney, por el contrario, en los que la vida está sólo sugerida -raramente los usuarios se muestran, tan solo dejan rastros a través de algún objeto, un sombrero, por ejemplo, despreocupadamente abandonado en el asiento de rafia de una vieja silla de madera cansada cuyas patas empiezan a doblarse-, son cálidos, íntimos: la escena no suele mostrar una estancia entera, sino un rincón, cerca de una ventana, por ejemplo, a través de la cual se perciben reconfortantes, tranquilizadoras, calladas fachadas de casas antiguas, o el extremo de un sofá chester que se intuye se usa habitualmente. Unas escenas en blanco y negro, tan solo siluetadas, más unos signos que recuerdan un momento de intimidad que unas imagen que exhiben posesiones.

Curiosamente, el pintor de las villas lujosas es más casi dolorosamente cercano en estas viñetas de interiores sin pretensiones en los que cada objeto parece necesario y ocupa el lugar que ha hallado le pertenece.

David Hockney, el retratista de los interiores domésticos. Extraño, insólito 

 

sábado, 25 de abril de 2026

Los primeros arquitectos


 

El Albert Memorial, del arquitecto victoriano Georges Gilbert Scott, es un desmesurado monumento fúnebre o cenotafio de más de cincuenta metros de alto, ubicado en Hyde Park, en Londres, que la Reina Victoria mandó levantar a la memoria de su difunto esposo, el príncipe Alberto, un alemán muerto prematuramente -y origen de la actual dinastía de los Windsor-, en la segunda mitad del siglo XIX.

El príncipe no tenía funciones en la corte -por ser alemán-, pero sí intereses: se preocupó de modernizar el ejército, aunque de resolver conflictos diplomáticamente antes que por las armas, la agricultura, la ingeniería y la arquitectura.

Un friso continuo recorre la base del monumento . Contiene alegorías o referencias a los intereses, gustos y dedicaciones del príncipe.

Una de las esquinas está dedicada a la arquitectura. Muestra figuras en relieve de los primeros arquitectos (desde el punto de vista vista occidental): figuras míticas como Hiram, el arquitecto del templo de Salomón (que nunca existió), y Bezalel, escogido por Yahvé para armar el arca de la alianza (otro enser propio del mito), y figuras históricas, como el faraón Keops, recordado por su tumba, una pirámide en Menfis, el emperador neoasirio  Senaquerib, responsable de los trabajos hidráulicos más importantes en el Próximo Oriente hasta el siglo XX -en el centro de la imagen, con una barba típica de los monarcas asirios-, y la reina consorte de Babilonia, Nitocris, quien, en el siglo VI, ordenó desviar el curso del rio  Eúfrates y construir un puente y un lago artificial o una presa.

La elección de los nombres, reales o ficticios, es singular. No incluye al constructor de la Torre de Babel, sino que atiende a quienes fueron fieles al servicio de los dioses y a quienes supieron poner a la naturaleza, encauzando las aguas, al servicio de los humanos. La inclusión de una arquitecta también es inesperada en el siglo XIX, aunque no se atiende a Semiramis, mítica reina egipcia constructora de los muros de Babilonia, si bien era también célebre por sus fechorías y asesinatos -en parte debidos a su condición de mujer que luchaba, en defensa propia, y en favor de su gloria opacada, en sociedades en la que tan solo los varones eran recordados.
En cualquier caso, este Memorial es una curiosa historia visual de la arquitectura, y que denota qué se espera de los arquitectos e ingenieros renombrados y recordados.

La iconografías también revela las fuentes sobre el Próximo Oriente antiguo que se conocían a mitad del siglo XIX en Occidente: la Biblia, textos griegos como las Historias de Herodoto (para la reina Nitocris: “en las dos orillas del río amontonó tanta tierra e hizo con ella tales márgenes, que asombra la grandeza y elevación de estos diques. Además de esto, en un lugar que cae en la parte superior, y está muy lejos de Babilonia, mandó hacer una grande excavación con el objeto de formar una laguna artificial, poco distante del mismo río“ -Historias, I, cxxxv-) y un conocimiento directo del Egipto faraónico desde Napoleón I a finales del siglo XVIII -aunque, propiamente, Egipto era una cultura norteafricana- y, desde hacía muy pocos años, de Asiría.

Agradecimientos al asiriologo y arqueólogo Paul Collins, director del departamento del Asia Occidental en el Museo Británico, por este descubrimiento, poco conocido.







viernes, 17 de abril de 2026

“La Montaña Santa Victoria” , o uno de los primeros mapas de la (pre)historia (Museo de Navarra, Pamplona)

















 

Fotos del mapa rupestre y de la documentación que lo acompaña: Tocho, Abril de 2026

Un guijarro pulido, de forma alargada y redondeada, con entrantes y concavidades, que cabe en la mano, transportable, cuyo perfil se asemeja al de un monte cercano: el monte Navarro de Abauntz.
Guijarro grabado con imágenes de animales: imágenes usuales.

Pero otras trazas son mucho menos comunes: rayado insistente que evoca el curso de un río y un afluente, y una línea ondulada perfectamente reconocible: el equivalente paleolítico (10000 aC) de la sureña Montaña Santa Victoria que Cézanne dibujó y pintó obsesivamente a finales del siglo XIX.
Ríos y montaña componen un mapa que también indica la presencia de animales.

El grabado muestra criterios gráficos que diez mil años más tarde seguimos utilizando. Revela una percepción y una comprensión del territorio, punteado de hitos identificables que permiten la ocupación del espacio, puesto así al servicio de una comunidad o un clan. Y denota que los humanos del paleolítico eran capaces de traducir la complejidad del paisaje en unos esquemas bidimensionales de lectura unívoca.

El mapa es la expresión de la comprensión y la posición de un territorio, sometido mágica y gráficamente al servicio de una comunidad, de manera que se perciban y se reconozcan las claves que otorgan sentido a un espacio extenso. Éste, ilimitado, externo al ser humano, acaba acogido por la mano que toma posesión simbólica de aquél.
Dicho mapa es la joya del museo de Navarra y lo convierte en uno de los cuatro o cinco museos más importantes -y mejor presentados- españoles.


Para HT, la mejor estudiosa del simbolismo de los mapas.

domingo, 12 de abril de 2026

HASSAN FATHY (1900-1989): EL CUENTO DE LA CELOSÍA (OBRA DE TEATRO EN CUATRO ACTOS, EL CAIRO, 1942)



 Dibujos de Hassan Fathy


¿Una obra de teatro escrita por un arquitecto? Desconozco cuántas existen. 

Mas, una al menos sí se conoce, aunque escasamente conocida sea -al menos fuera de Egipto o de la cultura arquitectónica árabe moderna.

En 1942, el arquitecto egipcio Hassan Fathy (uno de los mejores arquitectos del siglo XX, teórico a la vez que proyectista), formado en el estudio del arquitecto griego Doxiadis, en Atenas, escribió una obra de teatro: entre un cuento “oriental” -las referencias explícitas a los relatos de las Mil y una noches noche no escasean- y un diálogo filosófico, parecido a los diálogos de Platón, también con una estructura de texto teatral.

Los cuatro actos de la obra, de atmósfera y estructura muy distintos, casi cuatro relatos independientes, narran un diálogo cada vez más tenso, en una tienda de anticuario en un barrio antiguo de El Cairo, entre unos ricos negociantes occidentales y el dueño del negocio, acerca de una antigua celosía extraída de las ruinas de una casa medieval: una finamente tallada celosía, con motivos únicos, que los negociantes, cada vez más amenazantes, quieren adquirir a precio de saldo, pese a -o débito a- la singularidad de este elemento arquitectónico tradicional caído en desuso en la arquitectura moderna egipcio, marcada por procedimientos constructivos industriales, en los que no cabe el tiempo, la inventiva y la dedicación requeridos para tallar la madera, ensamblar y encajar una multitud de diminutas piezas labradas hasta conformar una fina y compleja trama que filtra la luz, detiene el hiriente sol y activa el paso del aire, humedeciéndolo gracias a un búcaro lleno de agua depositado en el alféizar, como comenta un personaje. 

El segundo acto se retrotrae seis siglos para narrar el encuentro entre un joven solitario fascinado por una celosía, que parece emitir música a medida que el viento se enrosca en los enrevesados vanopartes, y una princesa que desde el interior lo observa extática sin ser vista. La celosía los une y los separa.

Un tercer acto une miembros de la acaudalada sociedad de El Cairo en una casa tradicional en la que chocan usos y útiles modernos con costumbres y modos de vida tradicionales, bendecidos o anticuados, ajenos a los tiempos, para bien y para mal, una fiesta que termina abruptamente entre la acrimonia y el reproche.

Ls historia, cada vez más sombría, concluye con una violenta y terrorífica pesadilla que compone el cuarto acto. 

Una celosía capaz de envenenar y de fascinar vidas, trastocadas por el embrujo que causa y alberga.

Esta obra de teatro, escrita en árabe, de la que se conocen recientes traducciones al francés y al inglés, poco conocidas, expone, bajo el velo de un cuento, una descarnada confrontación entre traducción y modernidad, entre tiempo y eternidad, entre oriente y occidente, un debate triste y agrio, desesperante y necesario, que concluye, en verdad, más que con una doble derrota, con un sutil encaje, como en una celosía, entre dos visiones de la arquitectura y el espacio interior -asociado, reflejo y condicionante de maneras de concebir las relaciones humanas y con el mundo-  y, en suma, de la vida. 

Entre el encuentro y el encontronazo, con víctimas de por medio, hasta hallar un equilibrio que se adivina frágil y posiblemente temporal y revocable, tenso y expuesto como el invisible hilo de una tela de araña.

Un hermoso y lucido texto, quizá más actual que nunca.


https://access.archive-ouverte.unige.ch/access/metadata/55da4dc8-fa0d-4912-a5a2-e2ecc05350e0/download

https://www.archnet.org/publications/6527


Obra leída en francés. 

Existe una traducción en inglés, en una obra dedicada al autor, Hassan Fathy, que no se encuentra en biblioteca alguna en España. Las bibliotecas más cercanas que las albergan se hallan en Bolonia y en Venecia. Otras bibliotecas universitarias de Harvard (Cambridge, Mass., EEUU),  de Arabia Saudí, Emiratos Árabes y Jordania.

miércoles, 25 de marzo de 2026

“Maquetas arquitectónicas” egipcias en los museos egipcios en El Cairo (Egipto)

Maquetas arquitectónicas y bandejas de ofrendas del Museo Egipcio en El Cairo 











Maquetas arquitectónicas en el GEM (Gran Museo Egipcio) en Giza (El Cairo)



“Maquetas” votivas de graneros depositadas en tumbas, quinto milenio




















“Casas del alma”: bandejas funerarias, con un pitorro para verter libaciones, réplicas imperecederas de alimentos y “maquetas” de moradas o graneros en una parcela cercada, depositadas en la arena sobre tumbas muy modestas para alimentar y acoger el ka del difunto, 2100 aC 



Maqueta de pirámide para un albañil, un constructor o un arquitecto, o “maqueta” votiva depositada en la tumba de un constructor, C.1500 aC



Lámpara en forma de casa, 300 aC


Fotos: Tocho & Carmen Cantarell, Gran Museo Egipcio (GEM) y Museo Egipcio, Giza y El Cairo, marzo de 2026


El egiptólogo William Flinders Petrie halló enterradas, a principios del siglo XX, unas ciento cincuenta modestas bandejas de terracota, sencillamente ejecutadas, en el desierto, cerca de Rizeh. 

Al hallarlas cerca de tumbas muy sencillas -un enterramiento directamente en la arena- supuso que estos objetos habrían sido depositados encima de la tumba para indicar su emplazamiento -o sobre el difunto, o en la entrada del nicho-. 

Datados de finales del tercer milenio, estas bandejas incluyen representaciones de alimentos, algunos recipientes, y un vierte aguas en una punta que se interpreta como una salida a libaciones vertidas en la bandeja para dar de beber  al difunto. Algunas bandejas incorporan también una imagen de una construcción -una casa de una o dos plantas, con o sin pórtico de de entrada, cubierta plana, en algunas ocasiones con una pequeña construcción en la terraza, a la que se accede por una escalera exterior, un cobertizo o un granero- que debe de reproducir o imitar construcciones existentes o tipos de construcciones al uso.

Petrie nombró estos objetos “casas del alma”, porque supuso que servían para alimentar y acoger al ka (el doble incorpóreo) del difunto, aunque la tumba o la simple fosa excavada en la arena ya ofrecían un espacio donde el ka podía recogerse.

Estos objetos interesaron poco a los museos a los que Petrie ofreció, y se almacenaron en reservas en la mayoría de los casos. Algunas fueron vendidas a otros museos que tampoco prestaron demasiada atención a unos objetos muy distintos de los fastuosos tesoros funerarios de materiales valiosos de las clases superiores cercanas al faraón.

Sin embargo, puesto que se han encontrado escasas muestras de viviendas de clases sociales bajas, sobre todo del Imperio antiguo y del posterior primer periodo intermedio, antes de finales del tercer milenio, estos objetos, hoy, documentan, de manera más o menos alusiva, qué imagen o forma pudieran haber tenido estas viviendas de adobe que tan pocos testimonios han dejado.

La mejor y mayor colección de “casas del alma”  -una expresión que dio título, hace treinta años, a una exposición sobre el imaginario arquitectónico antiguo en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona- sigue hallándose en Egipto, distribuida principalmente en los dos grandes museos arqueológicos de El Cairo.


https://egyptartefacts.griffith.ox.ac.uk/blog/petrie-s-soul-houses-provenance-rifeh-location-western-institutions


A Carolina, Carlos y Mario, entusiastas de este tipo de objetos