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lunes, 24 de agosto de 2026

Cara y Cruz




Fotos: Tocho, Museo arqueológico departamental, Arles (Francia)
 

Las imágenes pintadas, esculpidas o grabadas de los dioses y héroes  griegos o romanos Apolo, Hermes o Mercurio (portando o no un cordero en los hombros, a imagen de un buen pastor), Heracles o Hércules,  y del mesopotámico Dumuzi (con un cordero entre los brazos o sobre sus espaldas) están en el origen de la iconografía  del humano Jesús (más que del divino Cristo), junto con las imágenes de filósofos griegos togados convertidas en la representación del doctor Jesús predicando entre sus discípulos. El museo arqueológico departamental de Arles posee una excepcional colección de dichas imágenes. En todos esos casos, casi siempre paleo-cristianos, entre los siglos II y V, la imagen es la de un joven o adolescente imberbe. Raras son las imágenes de un Jesús o un Cristo adulto y barbado, tomadas de las representaciones de los griegos o romanos Zeus o Júpiter, o del greco-egipcio Serapis, imágenes más adecuadas para la figuración del Dios padre (que en el cristianismo no tiene nombre, aunque derive del dios judío Yahvé).

Una estela romana con un relieve mutilado (por el tiempo o intencionadamente) de Júpiter, presenta, en la cara opuesta una nítida y majestuosa cruz latina, grabada posteriormente, que se extiende por toda la superficie. Se trata de un raro caso en el que la cruz, que simboliza la condena a muerte del dios cristiano, se asocia a la figura del padre de los dioses romanos.

¿Cara o cruz? o ¿cara y cruz? ¿La cruz sustituyó a Júpiter, o reforzó su presencia? La estela, en tiempos paleo-cristianos ¿era visible por una o por las dos caras?

miércoles, 19 de agosto de 2026

Del paganismo al cristianismo: de Mesopotamia al Románico





 

Marfil tallado fenicio o egipcio (s. VII aC), con incrustaciones de lapislázuli y oro, de un mueble  del palacio neo asirio de Nimrud (Iraq): escena de un león mordiendo a una víctima humana que se entrega casi eróticamente. Dos ejemplares casi idénticos en el Museo Británico de Londres, y el Museo Nacional de Iraq en Bagdad.


Relieve de un capitel, románico, del siglo XII: escena de un león que domina y posee a una víctima humana (Museo de Arte, Gerona)


Las relaciones entre el arte “oriental”, neo-asirio, y el arte románico, a través, posiblemente del imperio romano oriental o bizantino, se han destacado desde el siglo XIX.

Esta escena, que se interpreta como un castigo a un pecador devorado por sus propias faltas -sus pasiones bestiales-, no es rara en el arte románico. 

Portal de la Iglesia de San Martín, siglo XII, Artaiz (Navarra) . 

Las manos de la víctima, sus brazos incluso, se aferran, cogen o abrazan amorosamente la pata del león 

Trece meses más tarde….


 Trece meses más tarde de que tres millones de consultas hubieren ocurrido en los dieciséis años de vida del octavo aburrido blog de arquitectura (Tochoocho), un millón más de consultan han acontecido.

Hace trece meses se planteó  cerrar el blog. No por hastío ni aburrimiento, ni por falta de tiempo, sino por miedo a no tener nada más que contar. El blog estaba directamente ligado a la labor docente. Los breves textos eran notas de clase: notas preparatorias o resúmenes de clases impartidas que reflejaban a menudo diálogos con los estudiantes. Muchas notas resultaban de preguntas, observaciones y críticas de estudiantes a los que se trataba de dar respuesta. Al cesar dicha labor, la fuente del blog iba a secarse. 

La labor docente no ha cesado completamente, pero sí disminuido considerablemente. Quedan algunas clases, incluso en este próximo curso, charlas, conferencias y seminarios, carentes, sin embargo, del contacto regular con los estudiantes: un contacto que permite confrontar puntos de vista y experiencias, del que profesor y alumno salen ganando. Cada uno descubre conocimientos y razonamientos que ignoraba. El aprendizaje es mutuo, entre el que no es de menor importancia el aprender a escuchar, con respeto, se esté o no de acuerdo con lo expresado por la otra persona. 

Una clase es una acción en directo irrepetible, de la que pueden salir comentarios, observaciones y juicios con los que posiblemente nunca nos hubiéramos cruzado durante la preparación de la clase o la redacción de un texto -como éste, por ejemplo.

La pérdida que conlleva la cesación de la labor docente es inevitable e irrecuperable. Algo se rompe. El oyente o el lector deviene un ser imaginario. Y el texto ya no se basa en lo que se ha contado o se ha escuchado, horas antes, en un acto que no volverá a acontecer. La urgencia, la frescura y la fugacidad de lo acontecido en clase, que el texto trata de recuperar, evocar o fijar antes de que sea demasiado tarde -consciente que cierta traición con la explicación oral ya se produce- ya no podría ser el motor del texto; si es que el texto responde aún a un motor; si tiene sentido, por tanto proseguir. Ningún recuerdo, ningún diálogo silencioso podría alimentar al texto. Éste enmudece. Carece de base. Se hunde. 

Un profesor en ejercicio no es un escritor, un lector ni un actor. Es alguien que piensa en voz alta y trata que lo que piensa o recuerda, se exprese de manera lo más clara -y llevadera- posible, a través de su voz, sus gestos, sus movimientos, lastrado por los inevitables tics y sonsonetes. No es una máquina, ni una grabación, para bien o para mal, sino que lo mueve el esfuerzo, la tensión de la intervención en directo, la preocupación por mantener la atención, y por poder responder a las preguntas que puedan surgir, sin perder los nervios ni la compostura. 

Pero un blog es también un archivo y un blog de notas para otras actividades que no son propiamente docentes aunque sí comunicativas: escritos para charlas, conferencias, exposiciones, artículos y libros, tareas que solo la pérdida de memoria, la enfermedad, la depresión y la muerte ponen fin. Textos con la inmediatez de lo que no requiere el soporte de notas ni de bibliografía, aunque no caben los rumores, las falsedades ni los bulos. 

Mientras esto no ocurra, al menos de manera evidente, el blog debería poder seguir y solo cabe decir: muchas gracias por seguir leyéndolo ocasionalmente, un acicate tan potente y efectivo como la impartición de un clase. Lector, de nuevo, y siempre, gracias. Lector y comentarista, casi siempre con observaciones que invitan a nuevos textos, permiten matizar u obligan a rectificar. Es decir, a seguir aprendiendo -de los errores y de las correcciones y advertencias ajenas. De algún modo, un diálogo que prosigue fuera de un aula. Como si de un aula que no querría calificar con el temible y gastado adjetivo de virtuel: un aula imaginaria o soñada, que no reemplaza al aula directa, sino que posee otra naturaleza y suscita una emoción distinta, emocionante sin embargo.

martes, 18 de agosto de 2026

Venus y la creación




















Dibujo de la Venus de Arles (en la fotografía anterior), realizado en el momento del descubrimiento de la obra.





 

Fotos: Tocho, estatuas y estatuillas romanas de Venus, s. I aC - I dC & fotografías de Man Ray para revistas de moda francesa y norteamericana, c. 1930,m

Arles, Museo Arqueológico Departamental, agosto de 2026.


Nota:

La mayoría de efigies venuseas son préstamos del museo del Louvre para la exposición dedicada à la diosa pagana Venus, que incluye la célèbre Venus de Arles, romana, en el museo arqueológico de Arles. 

Dicha estatua se basada quizá en un original helenistico de Praxiteles, hallada en el siglo XVII y depositada en la Gran galería de los espejos en el palacio de Versalles, por deseo (por no decir presión) del Rey Luis XIV. Tras la revolución francesa, pasó a formar parte de las colecciones del Louvre donde se expone en compañía de la Venus de Milo, que la eclipsa.

La Venus de Arles fue restaurada al llegar a Versalles, dotada de nuevos brazos y atributos ya que los originales nunca se hallaron. Tras un tiempo considerada como una imagen de la diosa Diana, pasó a ser considerada como una efigie de Venus.

A falta de los brazos originales es imposible saber a de cierta a qué diosa representa.

Se supone que se exponía en el decorado de escena del teatro de Arles. Estaba dedicado al emperador Augusto. Éste se considerada descendiente del mítico héroe troyano Eneas, quien salió vivo del incendio de su ciudad y, tras una ingrata travesía, llegó a la península italiana, bajo la protección de Venus (Afrodita). Por tanto, parece convincente que Venus presidiera el teatro agusteo y que su imagen fuera esta obra maestra de la estatuaria romana de inspiración griega o helenística.

https://www.arlesantique.fr/agenda/exposition-le-passage-de-venus


Aunque los textos de esta exposición sobre la figura de la diosa romana Venus (convertida en símbolo de lo que no se tiene pero a lo que se aspira a partir del Renacimiento en Europa), con una mayoría de obras del museo del Louvre de París -que se habrá vaciado en préstamos veraniegos a exposiciones en el sur del país-, no tienen la agudeza de los textos de la muestra sobre la función de la imagen en Roma, en el museo de la Romanidad en Nîmes, aquéllos no se limitan a destacar la socorrida belleza y la carnalidad de la diosa: ésta no era un emblema de la belleza (en el que se convirtió a partir del Renacimiento tras haber perdido su condición sobrenatural transferida a la virgen María), sino de la creación (y su antítesis o fuerza contraria: la destrucción; Venus se asociaba también a los efectos de la guerra -que no de los sexos). Gracias a su hijo Eros (el deseo), Venus movía a la procreación y a la creación, de hijos y de obras (también arquitectónicas). El anhelo de completar el mundo (y de destruirlo), de dotarlo de vida (o de convertirlo en un páramo de muerte), de crear algo o alguien en lo que o en quien nos veamos proyectados y que nos sobreviva, solo se manifestaba gracias al influjo de Venus. Explorar el mundo, ir más allá de los límites (lo que puede desembocar en un fracaso), el  placer de componer o dar a luz a lo que tiene o tendrá vida propia y de lo que o de quien nos sentiremos orgullosos (si bien la vergüenza y el arrepentimiento tienen también cabida ante el error cometido), la condición humana, en suma, son acciones en manos de Venus. 

Venus personifica así la capacidad humana de trascender sus límites. Venus hace humano (poderoso y frágil) a la criatura humana y le otorga la ilusión (luminosa o vana) de acercarse a la condición divina, de poder estar cerca de ella -pese a su inevitable frialdad o desdén, el acicate de la perseverancia en tratar de contentarla o desdén rivalizar con ella, dando lugar a un ente o un ser que bien podría haber sido creado o engendrado por ella: una creación que admiraría a Venus (si bien, movida por los celos o la envidia, la diosa bien podría poner coto o fin a la ilusión humana).

sábado, 15 de agosto de 2026

Asunción


Tiziano: Ascensión, 1518, iglesia de Santa María en la Gloria, Venecia. 

La descomunal obra maestra de Tiziano


Asunción, del verbo asumir.

Asumir significa llevar algo consigo, tomar una idea y hacérsela suya. Hacer suyo algo que no lo era. La asunción implica una toma, un rapto, de un bien. Éste no es un regalo. Es un hurto que deviene un bien y entra a formar parte de lo que se posee, si bien la procedencia es fruto de acto de dominación: una mano coge lo que no le pertenece, y la robado, desde entonces, se suma a lo que uno ya tiene, como si lo hubiera tenido desde siempre. 

La asunción implica, necesariamente, el sometimiento de lo que se asume. Lo asumido cede, y acepta el desplazamiento y la entrada en un conjunto del que, originariamente, estaba excluido, al que no estaba destinado. Extracción, desarraigo, algo es arrancado de su mundo y forzado a acceder a otro, si bien, este inicial acto de violencia redunda en beneficio de lo desplazado. Aunque no podemos olvidar la fuerza ejercida, sufrida por lo que no le cabe sino asumir la violencia.

La asunción es la palabra que designa la ascensión de la virgen María, la madre humana del hijo de la divinidad, a los cielos. La divinidad la trajo a él en un ascenso flamígero. La llamó, la forzó a dejar su mundo, su entorno, para entrar a formar parte de la corte celestial.

La asunción se desmarca de la ascensión propiamente dicha, ya que éste se ejerce voluntariamente, como que la el hijo de María decidió emprender cuando consideró que su misión en la tierra había concluido. Volvió con los suyos. Dejaba un mundo que le era ajeno, aunque lo vivió como si formara parte del mismo. La asunción, por el contrario, implica un destierro. Algo o alguien es arrebatado y pierde para siempre el contacto del mundo al que pertenecía y que lo acogió desde siempre.

Hoy, los fieles cristianos celebran este insólito rapto que una humana tuvo que asumir por su bien y, se le explicó, para el bien de todos (sus seguidores, que tenían que ser, un día u otro, más pronto que tarde, todos). 

viernes, 14 de agosto de 2026

El arte y la ciudad: la función ética de las imágenes (en la Roma Antigua)

 

























Fotos: Tocho, Nîmes, agosto de 2026


Una exposición de obras romanas de diversos géneros -desde mosaicos hasta vidrios pintados-, procedentes todas del departamento de antigüedades griegas, etruscas y romana, del museo del Louvre, de París, permite no solo ver una excelente selección de obras maestras (que lo son), sino reflexionar sobre la función ética -antes que estética- de la imagen naturalista en Roma republicana e imperial, entre los siglos II aC y V dC.

La exposición debate sobre la función de las imágenes plásticas, sobre todo públicas, a la vista de todos. 

Éstas no reproducen usos y costumbres cívicas romanas, sino que las crean. La sociedad romana no se mira en las imágenes que poblaban casas y ciudades, sino que se constituye a través de aquéllas. 

Las imágenes promueven valores éticos, difunden cómo debe organizarse una comunidad y qué papel juega y debe jugar un individuo en la colectividad. A través de la imagen de figuras modélicas y, sobre todo, de actividades colectivas, desde la fundaciones de ciudades hasta trabajos agrícolas y en talleres, pasando por la práctica de rituales y de asistencia a los mismos, todas ellas actividades colectivas, las imagen divulgan y exaltan determinados comportamientos y acciones conjuntas que solo pueden tener lugar en el seno de comunidades, comunidades que se constituyen gracias a la labor conjunta emprendida.

 Las sociedades se mantienen unidas gracias a una imágenes que educan, sin dejar de lado la pericia técnica ni los valores estéticos. Pero éstos no existen para ser apreciados en sí mismos, sino para permitir que las historias narradas o ilustradas actúen de ejemplos sobre cómo interactuar en el conjunto de una ciudad. Las imágenes se definen así como creadoras de lazos interpersonales y ayudan a que las tareas conjuntas en favor de la comunidad aparezcan como acciones que benefician a todos y a cada uno, sin que nadie salga más beneficiado de este servicio público llegado a cabo entre todos los miembros de una ciudad. La imagen no refleja la vida urbana sino es que capaz de crear -y de mostrar de manera atractiva y convincente- una ciudad -una cives- entendida como una colectividad que persigue el bien común, las buenas relaciones entre sus miembros, los dioses y los antepasados. ¿Un ideal, una ilusión, una burda manipulación?

La imagen forma parte de un programa político que estudia y regula cómo actuar para que la vida no sea un enfrentamiento permanente, sino una apertura hacia los demás y una disposición a recibir lo que los demás aportan. 

Obviamente, las imágenes pueden ser manipuladas, y pueden exaltar determinados valores que favorezcan a una parte de la sociedad en detrimento de otra, pero, más allá del cortejo imperial (de la atención, a veces critica, de la corte -corte que, de todos modos, se inserta en la sociedad y la estructura), no parece que la imagen se haya puesto al servicio de unos pocos en Roma, sino que se configura para ser entendida y apreciado por una mayoría.

Un arte político en el sentido más noble de la expresión, en favor de una vida estoica -aunque no sumisa ni indiferente, y menos aún cínica (en el sentido moderno de la palabra, ya que el cinismo originario promovía la exaltación de valores en favor de la comunidad y denunciaba con dureza la vanagloria, la búsqueda de placeres egoístas y la indiferencia ante la suerte de los demás).

Esta exposición que da qué pensar, de manera clara, se presenta hoy en la ciudad francesa de Nimes:


https://museedelaromanite.fr/agenda/exposition-lart-romain-du-louvre-un-monde-dimages