martes, 30 de enero de 2024

NANCY GUILBERT (1974) & PATRICIA BOLAÑOS (1985): ARCHITECTURES FANTASTIQUES (ARQUITECTURAS FANTÁSTICAS, 2023)












 

Una niña se aburre en la gran ciudad. Pero arquitecturas y espacios imaginativos, casi imaginarios por imposibles, en ocasiones compuestos por unas pocas líneas que se desenvuelven en el aire, ajenos a la estricta cuadrícula y las normas urbanas, le devuelven la capacidad de imaginar una vida menos regulada y previsible. 

Patricia Bolaños es una arquitecta española e ilustradora de libros infantiles, afincada en Brooklyn, barrio de Nueva York.


Sobre la autora francesa del texto, Nancy Guilbert, véase, por ejemplo: 

lunes, 29 de enero de 2024

La ciudad de los tiempos lejanos. Un imaginario proscrito















Una historia curiosa. Libro de encargo. Tenia que responder a un determinado título, la única información comunicada, título que se tenía que interpretar en libertad. 
Tras cuatro versiones distintas del texto, con diversos enfoques, que nunca encajaban con lo que la editorial tenía en mente, y varias reuniones, el original fue rechazado. Fracaso.
Antes de borrar el archivo definitivamente, cerrando dos años de trabajo, y tras una nueva revisión, una consulta con una nueva editorial: no había impedimento para remitir el original. Horas más tarde se aprobaba su publicación, cambiando el título enigmático inicialmente propuesto por la primera editorial. 
Nueve meses  más tarde….
 

CARL ANDRE (1935-2024): PIRÁMIDES (PYRAMIDS, 1959)







El escultor norteamericano Carl André no quería hacer esculturas: objetos, de diverso tamaño, que se tuvieran que rodear. Tampoco quería que la escultura fuera “penetrable”, ni que aquélla englobara un vacío. Buscaba cómo componer una obra que fuera al mismo tiempo un espacio -ni definido por un objeto, ni presentado como un continente-:o, mejor dicho, que fuera un lugar por el que se pudiera tanto pasar cuanto evitar dando un rodeo, descubriendo, en estos movimientos tan distintos, nuevas caras de la obra.

También buscaba producir obras monumentales que no requirieran el esfuerzo de ayudantes para desplazarlas. André tenía que ser capaz, sin la ayuda de nadie, de levantar y desplazar solo la obra.

Halló la solución en un recinto arqueológico de la Edad del Bronce inglés: Stonehenge, definido por círculos de piedra hincados en el paisaje -círculos compuestos por menhires y por dólmenes-, que solo se pueden apreciar como un conjunto del que, sin embargo, se obtienen vistas siempre parciales y cambiantes; un conjunto sin principio ni final.

La arquitectura de los inicios le influyó. Pero la serie de obras primerizas más conocida, se titula pirámides: monolitos que no componen ningún paisaje, si no nos fijamos que dichos volúmenes piramidales están compuestos por una superposición de vigas de cedro, de igual tamaño, que se apilan y se desmontan a voluntad, produciendo formas piramidales distintas, o conjuntos de vigas sueltas apoyadas en el suelo, o entre sí, en los que tanto los elementos como los espacios e intersticios tienen igual valor, aunque pueden desplazarse a voluntad. La obra se hace y se deshace según el humor del artista. Por un lado, exalta la forma piramidal egipcia, y por otro muestra que, siendo sólida, se puede dispersar, como los sillares de un edificio en ruinas que componen un paisaje que es, al mismo tiempo, un edificio -o el recuerdo borroso, pero perdurable, del mismo.


 

domingo, 28 de enero de 2024

Retratos a lo divino (Semana Santa, Sevilla, 2024)


























 Salustiano García (1965): Cristo, 2024 

Alberto Durero: Autorretrato, s. XVI

El Greco: Jesucristo, s. XVI

Miguel Ángel: esculturas y dibujos de Jesucristo, finales del s. XV y principios del s. XVI

Francisco Bayeu: Jesucristo en la Cruz, s. XVIII

Mariano Maella (copia de Joaquín Gómez): dibujo de joven posando como Jesucristo atado, s. XVIII ó principios del s. XIX


Retratos, casi siempre femeninos, barrocos sevillanos, del pintor Francisco Zurbarán, por ejemplo, solían mostrar a la figura retratada vestida (o disfrazada) de Santa, o bien imágenes de santas (y santos) podían estar dotados de faces de nobles o aristócratas, dando lugar a cuadros que eran tanto retratos profanos como imágenes sagradas, y que recibieron el nombre de retratos a lo divino.
Esta manera de unir lo sagrado y lo profano ya fue practicada por Durero en un célebre autorretrato, presentando al artista de frente, mirando fijamente al espectador, con una pose y una actitud que no podía sino remitir a la imagen icónica de Jesucristo.

No olvidemos, por otra parte, que todas o casi todas representaciones de Jesucristo se basaban en modelos masculinos, casi siempre jóvenes miembros del taller, como se puede ver en un dibujo decimonónico de Mariano Maella en el que un joven posa en el taller  como Jesucristo detenido. 

Recordemos que la tradición cuenta que las efigies icónicas de Jesús y de Cristo se basan en un supuesto retrato humano, la impresión del sudado rostro de Jesús, portando a hombros la pesada cruz, un paño de tela que le tendió Santa Verónica en la penosa ascensión hacia el monte Golgotha. 

No era extraño que imágenes clásicas bi- y tridimensionales de Jesucristo (previas a la crucifixión) y de Cristo (tras la resurrección) mostraran a un varón desnudo, como la célebre talla de El Greco, y diversos dibujos y esculturas de Miguel Ángel. La desnudez, a veces disimulada con el llamado paño de pureza, simbolizaban la perfección divina y la falta de doblez del hijo de Dios.

Un cartel reciente sevillano ha suscitado cierta sorpresa, que revela cierto desconocimiento de la representación y el simbolismo cristológicos.
Sin embargo, la elección del artista parece no haber causado sonrojo


Para C.C.



sábado, 27 de enero de 2024

Karahantepe (Kurdistan, Turquía, 13 milenio ac), o la Ciudad de Los falos

 























Fotos: Tocho & David Mesa (cuarta empezando por el final) , Karahantepe, Turquía, enero de 2024

Nota: Citar el nombre del fotógrafo, el arquitecto David Mesa, si se reproduce su fotografía.

El resto de las imágenes es de uso libre



1997, atento a los dichos de unos agricultores, un arqueólogo descubre, a treinta quilómetros de Göbekli Tepe, en Anatolia, no lejos de la conflictiva frontera con Siria, en un paisaje ondulado punteado de suaves colinas, piedras talladas que parecen recordar las gigantescas estelas del yacimiento prehistórico de Göbekli Tepe.

Veintidós años más tarde empieza la excavación arqueológica. Los primeros resultados son decepcionantes.

La guerra declarada o latente entre el ejército turco y las milicias kurdas asentadas del otro lado de la frontera, que lleva al bombardeo del norte de Siria y, más lejos, de Iraq, dificulta o interrumpe la excavaciones en 2020.

Hace cuatro meses, en septiembre de 2023, sin embargo, el descubrimiento de la estatua antropomórfica paleolítica más grande del mundo -dos metros y medio de altura-, en piedra tallada, ha cambiado la imagen de lo que hoy se denomina Karahantepe.


El yacimiento podría ser más antiguo que Göbekli Tepe (datado del doce mil quinientos aC).


Hasta hoy se ha desenterrado una inmensa sala circular de treinta metros de diámetro, adosada a la ladera de la colina, con un asiento corrido apoyado contra el muro perimetral de piedra, reforzado por grandes losas de piedra verticales, que rodea dos estelas monumentales -hoy caídas y fragmentadas, enfrentadas, ubicadas en el centro. Una plataforma sobre la que destaca un asiento de piedra podría haber acogido a una figura principal (¿anciano? ¿jefe?: no queda claro que los modelos sociales del neolítico y, sobre todo, de la Edad de Bronce, puedan retrotraerse miméticamente al paleolítico. 

La sala estaría descubierta.


A la izquierda de la sala, dos cisternas excavadas en la roca, alimentadas por un canal artificial: una, con un bosque de monolitos, tras el vaciado del espacio circundante, que se interpreta como conjunto de altos falos erectos, bajo la mirado de una cabeza antropomórfica tallada en piedra, y una segunda, muy profunda, cuyo borde superior se orna con dos grabados: un mamífero (¿lobo? ¿jabalí?), y una larga serpiente ondulante. Una pequeña “ventana” (¿?) pone en contacto la cisterna de los monolitos y la gran sala circular.

Un arqueólogo considera que estos tres espacios están conectados simbólicamente, y que las cisternas podrían se baños lustrales (¿?)


La gran estatua antropomórfica recién descubierta (depositada en el nuevo gran museo arqueológico de Sanliurfa -el más grande de Turquía-, cerrado, sin embargo, tras haber quedado devastado recientemente por una inundación catastrófica) en la sala central, representa a una figura enjuta, famélica, desnuda: se interpreta como la imagen de un difunto, que tiene la capacidad, sin embargo, de sostener a su falo erecto -una imagen habitual en las primeras representaciones de varones.

¿Un antepasado recordado cuya presencia protege el espacio central?

Faltan nueve mil años para los primeros escritos.

Las comparaciones se realizan con espacios y símbolos que tienes seis mil años menos. 

Lo cierto es que Göbekli Tepe ya no aparece como un asentamiento singular, único, sino que todo el territorio del sureste de Anatolia está puntuado de numerosos asentamientos paleolíticos cercanos -escasos aún los que han podido excavarse-, cuya existencia complica o enriquece la lectura de las sociedades humanas paleolíticas, nómadas, previas a la agricultura y la ganadería, pero que bien podrían haber sido nómadas, con asentamientos -viviendas o salas comunales- ocupados temporalmente, dedicados quizá a la agricultura y/o la ganadería, o ya asentadas, siendo el nomadismo una manera de vivir aún anterior -o que quizá nunca se dio….


Queda finalmente la duda creciente acerca del origen mesopotámico, en el delta de los Ríos Tigris y Eufrates (en lo que hoy es el sur de Iraq, a miles de quilómetros al sur de Anatolia), de las ciudades y de los estamentos monárquicos, religiosos, legales, sociales asociados a aquéllas, necesarios para su bien funcionalmente. 

La sedentarización y las primeras comunidades asentadas complejas podrían haberse originado en Anatolia y el el noreste de Siria. La cultura, entendida como un invento y una práctica humanos para relacionarse con el entorno y otras comunidades, que se pensaba había ascendido desde las marismas del sur de Mesopotamia hacia el norte, podría haberse desplazado, muy al contrario, del norte hacia el sur, o quizá no existió ningún primer  y único foco cultural que se habría diseminado, sino que la organización social compleja y del territorio bien podría haberse originado en diversos lugares, con -o sin- relación con otros asentamientos. 

Karahantepe complica muchouna historia sabida, y le devuelve el placer y la tensión de los enigmas que ponen en jaque el ingenio.