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sábado, 5 de septiembre de 2026

Mano de obra (en Mésopotamia)




A lo largo de casi seis milenios, Mesopotamia (hoy Irán, Iraq, Siria, Líbano, Israel, Palestina, Turquía, Omán, Bahreïn, y uns parte de Centro Asia) acogió a un gran número de culturas urbanas o que se urbanizaron. A finales del tercer milenio, la ciudad lacustre de Ur, en las marismas sureñas de los ríos Tigris y Eufrates, quizá tuviera casi cien mil habitantes, y Babilonia, más al norte, fundada a principios del segundo milenio, fue, ya desde mitad del segundo milenio, y gracias a la emigración proveniente de las ciudades sureñas abandonadas por la creciente salinizacioncde las tierras, la ciudad más poblada hasta, más de mil quinientos años más tarde, la Roma imperial; aunque las ciudades medio y neo-asirias no competían en número de habitantes con Babilonia, su superficie, la longitud de sus murallas, aún impresionan, más aún cuando la imaginación suple lo que ya no se puede ver; se ha excavado menos del veinte por ciento de los maltratados restos de dichas ciudad, la mayoría arruinadas, y algunas olvidadas, cuando Alejandro las conquistó en el siglo IV aC.

El extensisimo imperio neo-asirio, en el siglo VII aC, comprendía un número limitado de ciudades; pero éstas eran de la talla y la fama de Nínive, Assur o Nimrud…., todas rodeadas por imponentes murallas. 

Dotadas de varios imponentes y laberínticos palacios de reciente construcción, varios zigurats, e insertadas en una red de canales que traían agua desde las cercanas montañas, la construcción, restauración y reconstrucción de las ciudades, maltrechas por el clima, el agua y las guerras, siempre a merced de las estaciones a causa del material de construcción más común, el adobe, sensible al agua y a las tormentas de polvo, requerían una ingente mano de obra de la que el imperio no disponía.

La solución era la guerra: guerras incesantes y sin cuartel que, en caso de victoria, concluían con un número muy elevado de prisioneros, obligados a trabajar en las obras que nunca cesaban.

La destrucción de ciudades y reinos ajenas, la reducción de sus poblaciones a la esclavitud, permitieron o facilitaron las reconstrucciones de los edificios y las ciudades del imperio neo-asirio. Se desconoce el número de víctimas en tales obras descomunales, a pleno sol y con escasez de agua.

Un procedimiento y unas consecuencias no demasiado ajenas a lo que a veces acontece hoy. 

viernes, 2 de enero de 2026

Más allá de los guerreros de Riace: obras maestras griegas del museo arqueológico de Reggio Calabria (Italia)













































 

Fotos: Tocho, Museo Arqueológico Nacional, Reggio Calabria (Italia), enero de 2026

El hallazgo casual de dos grandes esculturas de bronce griegas, del siglo V aC, representando a dos figuras masculinas desnudas, dos guerreros o dos héroes, en el mar, a diez metros de profundidad y a trescientos metros de la costa ante Reggio Calabria, en los años setenta del siglo pasado, dio de pronto lustre al Museo Arqueológico de esta ciudad que los acogió, pese a -o debido a- la difícil o incierta explicación de su hallazgo marítimo. No parece que se hubieran encontrado restos de un naufragio, por lo que las estatuas, llamadas los guerreros de Riace (situada no lejos de Reggio), hubieren podido ser lanzadas al mar desde el barco que las transportaba de Grecia a ¿Roma?, en época imperial, ya sea para soltar lastre durante una tormenta, ya sea como ofrenda para aplacar el desatado ponto de vinoso aspecto .

El museo arqueológico de Reggio Calabria, excelentemente restaurado, es uno de los más ricos del mundo en obras de la Magna Grecia (o el que más), y ya acogía a la obra maestra del arte griego, una testa marmórea de Apolo sin igual, que debía formar parte de una gran efigie vestida, cuyo cuerpo debió ser una estructura de madera revestida, simulando la forma de un cuerpo.
Las ofrendas funerarias y templarias en las numerosas ciudades fundadas por emigrantes griegos - la palabra es más adecuada que la de colono-, y las obras que testimonian de los encuentros culturales entre poblaciones nativas y griegos, no siempre pacíficos -los griegos dominaron en ocasiones poblaciones nativas, las cuales posteriormente sometieron a la población griega, en unas relaciones en las que el mercadeo, el diálogo y la violencia se entrecruzan-, dibujan un complejo panorama cultural y cultual en la llamada Magna Grecia, una expresión que pone el acento en la importancia del legado griego y obvia  en ocasiones la presencia y la importancia de las poblaciones locales, del mismo modo que destaca a los dioses griegos, de los que queda constancia escrita, frente a divinidades locales de las que a veces poco se sabe.

El museo arqueológico nacional de Reggio Calabria reescribe la historia del Mediterráneo antiguo central y occidental a través de un sin fin de ofrendas de terracota, que denotan, por otra parte, la producción antigua de figuras, siempre moldeadas, a las que el tiempo ha ido personalizando, quebrándolas, desgastándolas, destacando inesperadamente un rasgo sin duda no previsto por el artesano, a partir de efigies idénticas o parecidas.

sábado, 25 de octubre de 2025

El abrigo de las ruinas (Museo Arqueológico de Murcia, octubre de 2025 - enero de 2026)































 

Fotos: Tocho & Fernando Albaladejo, octubre de 2025
Filmación: Fernando Albaladejo, octubre de 2025

La exposición itinerante sobre intervenciones arquitectónicas modernas en yacimientos arqueológicos, en diversas partes del mundo, desde los Estados Unidos hasta China, que produjo y estrenó el Centro Cultural El Born de Barcelona en 2022 -una exposición que inició el Institut Català d’ Arqueología Clássica ICAC de Tarragona en 2019-, tras su paso por el Museo de Arte Romano de Mérida y el Museo de Medina Azahara en Córdoba, se presenta en el Museo Arqueológico de Murcia.

La exposición recoge datos y conclusiones de una jornada en el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid COAM en 2019, y de un congreso internacional que la Universidad de Murcia organizó en Cartagena en 2020. 

Estudiar la relación entre la arquitectura moderna y los restos arqueológicos, y entre preservación e investigación, excavación y consolidación, destrucción -toda excavación abre un foso en la tierra- y conservación, es el objetivo de la exposición centrada en intervenciones que escapan a la intervención de empresas de ingeniería consistentes en cubriciones que a veces ahogan los restos y dificultan la visión y la interpretación de aquéllos.

La exposición nace de consideraciones en el seno de la misión arqueológica francesa, dirigida por la profesora Mariagrazia Masetti-Rouault de la École Pratique des Hautes Études de Paris, en Tell Massaikh (Siria) hasta 2010, y en Qasr Shemamok (Iraq) desde 2011. ¿Qué hacer con los restos, entre musealizar o momificar, y excavar, eliminando necesariamente las capas superiores de los asentamientos hasta llegar hasta los niveles de ocupación objetivos de la investigación?

Dirección: Tiziano Schürch y Pedro Azara
Montaje: Tiziano Schürch, Pedro Azara, Roger Badia y Fernando Albaladejo
Diseño gráfico: Lorena Ortiz