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viernes, 27 de febrero de 2026

Arquitectura gustosa




Aunque la aportación del artista surrealista español Salvador Dalí a la arquitectura ha sido muy estudiada y mostrada en exposiciones, no estoy seguro que las historias de la arquitectura moderna recojan habitualmente las visiones e interpretaciones arquitectónicas y urbanísticas de este artista. Las historias suelen centrarse en edificios y ciudades contemplados por los ojos físicos y no entrevistos en visiones, por la mirada interior

Dalí fue quizá el único teórico que dio con una acertada definición de la arquitectura de Gaudí: ésta era comestible. Bien hubiera podido calificarla de incomestible -un adjetivo con el que estaríamos de acuerdo muchos barceloneses confrontados diariamente con sus obras cada vez más petrificadas, musealizadas, disecadas para el turismo de masas-, pero fuera comestible o no, lo cierto es que Dalí relacionó la arquitectura de Gaudí con el gusto y no con la vista. Una arquitectura viscosa, blenda, vagamente repelente, que produce una sensación entre el placer culpable gustativo, frío y húmedo, y el asco. Una arquitectura que hace salivar -y, en último extremo, vomitar-, que suscita reacciones físicas violentas e incontrolables, muy lejos de la contemplación distanciada que el filósofo del siglo de las luces, Emanuel Kant, defendía como la manera correcta de apreciar y evaluar una obra de arte: una obra inalcanzable, lejos del contexto físico percibido como incapaz de  despertar un placer intelectual, y no superficial.

Salvador Dalí volvió a aplicar su criterio gustativo a la arquitectura de Nueva York que visitó por vez primera en 1935, cuya interpretación redactó y dibujó para un semanario muy divulgado entonces, el American Weekly, el 31 de marzo de este año. La recta y rígida arquitecta erecta de los rascacielos se doblaba y se inclinaba mustiamente penetrada por autopistas que ascendían en espiral, extrañamente humanizando a los edificios -dos de ellos convertidos en los piadosos penitentes que el pintor decimonónico francés Millet retratara-, con la cabeza gacha, como si quisieran expiar su altivez y se inclinaran hacia los transeúntes, vagamente observados desde las alturas por los ojos de las testas de los edificios de altos cuellos vueltos, como girasoles apagados, hacia la calle, en una imagen cotidiana de debilidad y humanidad. Toda la fiereza del rascacielos reducida a una temblorosa masa que se alza y se funde a medida que se acerca al sol. 

Seguramente Dalí dio, también en este caso, con las cualidades físicas y morales de los rascacielos, la angustia (como escribió) y el patetismo, cierta vana ambición, que suscita y corroe a estos altos edificios en el fondo emasculados. Unas construcciones “pegajosas” -como apuntó en la publicación-, babosas e irreales, semejantes a lenguas y a flácidos órganos -musicales y físicos-  que despiertan sueños (y pesadillas).









 

sábado, 10 de enero de 2026

Visionario

Cartel en Barcelona en enero de 2026


Pues cuando  el arquitecto lleva gafas -y presume de ello:



Salen estos proyectos:


 





                                 ….gafados.

(Excusen el chiste obvio).

(Proyectos urbanísticos seriados de Le Corbusier, entre los años 30 y 50 del siglo pasado, para las ciudades de París, Barcelona, Argel, Río de Janeiro y Bogotá.Todas tuvieron suerte. Se libraron del arquitecto visionario) .

jueves, 11 de diciembre de 2025

LYGIA PAPE (1927-2004): LIVRO DA ARQUITETURA (EL LIBRO SOBRE ARQUITECTURA, 1959-1960)








 

No, cuando estudié arquitectura en la segunda mitad de los años setenta y principios de los ochenta del siglo pasado, tras la muerte del dictador Francisco Franco, y, mucho peor, cuando empecé a dar clases de estética y posteriormente de teoría en la escuela de Arquitectura de Barcelona, ningún profesor me habló de este libro y, sobre todo, yo no mostré ni comenté este libro a los estudiantes de arquitectura, porque nadie me lo había mostrado, porque lo desconocía.

El libro de arquitectura de la artista brasileña Lygia Page sustituye las farragosas teorías deconstructivistas con un libro con recortables, en tres dimensiones, que cuentan una historia de la arquitectura desde la prehistoria hasta el siglo veinte, desde las primeras trazas hasta los rizos modernos. Entre el libro de arte o de artista y el libro infantil, cada página muestra un espacio definido, creado por los pliegues (tan queridos por los filósofos antes mencionados, y los arquitectos que los seguían pavlovamente), como de las rasgaduras del suelo emergiera un cráter que constituyera un cerco que delimitara un interior. Todos los espacios que se abren en el libro no se cierran en banda, sino que miran al exterior no sin estar constituidos por unos planos en ángulo que constituyen un refugio aunque no un encierro. Espacios aéreos aunque -porque- aferrados a la tierra, a la página en blanco.

Una escuela exposición antológica dedicada a la artista en una fundación de París, rescata este libro que hubiera constituido un soplo de aire fresco en los estudios de arquitectura.

https://www.pinaultcollection.com/en/boursedecommerce/lygia-pape-weaving-space

miércoles, 10 de diciembre de 2025

JUNYA ISHIGAMI (1974): CAPILLA DEL VALLE (2016)






 Fotos: Tocho,  diciembre de 2025


La apertura de la nueva y descomunal sede de la fundación Cartier, justo en frente del Museo del Louvre, en París, se acompaña de una extensa exposición de lkos fondos de la colección de la fundación. Dado que la remodelación de un bloque haussmaniano, en la calle de Rivoli, ha contado con el arquitecto de la fundación, Jean Nouvel, la exposición se abre con una selección de maquetas de arquitectura, de tamaño casi natural.
La Capilla del Valle, del arquitecto japonés Ishigami (docente en la escuela de arquitectura de Mendrisio, en Suiza), presenta un juego curioso entre la realidad y la ficción.
Por su tamaño casi podría ser un edificio.
La obra juega con la ambigüedad entre una maqueta arquitectónica, un edificio  (un templo en una región montañosa en China) y una escultura. Cuesta saber qué es. ¿Tiene que percibirse como una imagen de un edificio, o es, "en sí", una obra independiente, autónoma. La Capilla "real" justifica su forma por su relación con el entorno, que le da sentido. Esta referencia o relacion desaparece en este caso -como ocurre casi siempre con las maquetas, a menudo transportables, que se convierten en ofrendas u objetos devocionales. 
La referencia a la escultura de Richard Serra aún complica más saber a qué atenerse.
su imponente presencia, con una altura de varios metros, subyuga. Y pone en cuestion la frontera entre la arquitectura y la estatuaria. 

domingo, 7 de diciembre de 2025

FREDDY MAMANI (1971): CHOLETS


















 

El albañil (con estudios de ingeniería) boliviano Freddy Manani ha logrado lo que pocos arquitectos alcanzan: no solo desarrollar un estilo decorativo personal, sino definir el estilo con el que una clase social y cultural (acomodada) se reconoce.
Los cholets son chalets en altura para cholos -mestizos o indígenas aymaras- de la ciudad de El Alto en Bolivia y, en general, de toda la cordillera andina boliviana. 
Se caracterizan por una composición y decoración de la fachada principal que recurre a motivos. que son signos de identidad de la comunidad aymara.
El Alto merece su nombre: se halla a unos cuatro mil doscientos metros de altura, y devino una ciudad independiente de la capital La Paz, de la que era un barrio periférico, hace cuarenta años. 
Los cholets caracterizan esta ciudad, y Freddy Mamani ha logrado tal reconocimiento, que instituciones de arte contemporáneo como la fundación Cartier de París le encargan decoraciones interiores presentadas como obras de arte independientes, muy lejos de sus primeras manifestaciones a principios del siglo XXI.
A pequeñas dosis, los cholets son una corriente de aire fresco, como tantas arquitecturas de artistas que no deben atender a los cánones arquitectónicos imperantes, que sacude los bloques clonados de muros cortina y los edificios zebra que se expanden como una plaga sin control.

domingo, 19 de octubre de 2025

La ruina -o el pabellón alemán en Barcelona

Sebastiano Ittar: planta de las ruinas del templo de Zeus en Nemea, 1803, encargada por Lord Elgin, publicada en Elgin Drawings, vol.2. Londres, Museo Británico 




Ludwig Mies van der Rohe: planta del pabellón alemán, Exposición Internacional de Barcelona, 1929


Los tramos de muros inconexos, como guiones sin palabras, ¿una romántica evocación de una ruina? 

La ruina ¿modelo de arquitectura? Inútil, sin poder ser habitada, tan solo contemplada o soñada. Dejada en los huesos, liberada de lo superfluo -que ponen la obra en contacto con el ser humano, que la humanizan. Una obra de arte, que se puede recorrer, pero en la que no se puede asentar. 

Que la construcción de esta romántica ruina en Barcelona, tan visitada y admirada, fuera financiada por el industrial alemán Georg von Schnitzler, inventor, promotor y vendedor del gas Zyklon B. con el que se gaseara a los prisioneros en los campos de exterminio nazi diez años más tarde -menos es más, que aquí adquiera su verdadera desoladora,  espeluznante dimensión: apenas un poco de gas sobre una multitud-, echa un gélida luz sobre semejante escenografía. Una evocación de una ruina, una construcción fragmentada, por un criminal -que no se limitó a recortar paredes .
 


Agradecimientos a la arquitecta y escritora Inés Vidal por echar luz dónde la oscuridad impenetrable 

sábado, 11 de octubre de 2025

LÁSZLÓ MOHOLY-NAGY (1895-1946): THE NEW ARCHITECTURE OF THE LONDON ZOO (LA NUEVA ARQUITECTURA DEL ZOO DE LONDRES, 1936)


 
Se muestra un fragmento del cortometraje documental, que se puede ver entero, gratuita y legalmente desde el Reino Unido o si no se tiene un VPN en:

Watch New Architecture at the London Zoo online - BFI Player https://player.bfi.org.uk/free/film/watch-new-architecture-at-the-london-zoo-1937-online


À la arquitectura moderna le sientan bien las jirafas 

miércoles, 1 de octubre de 2025

Barcelonazi

 





Desde 2019, el monasterio de Montserrat alberga una colección de una veintena medallas personales por el arquitecto Xavier Busquets Sindeu (1917-1990). Entre éstas se encuentra una conmemoración de la legión Cóndor.

Dicha legión, compuesta por tanques y aviones caza, fue una creación del gobierno alemán de Adolf Hitler para ayudar a los sublevados del General Franco en contra del gobierno legal de la Segunda República. Dicha temible  legión contaba con soldados alemanes y españoles.

El condecorado con dicha medalla era el arquitecto que poco tiempo después del fin de la Segunda Mundial proyectó y construyó uno de los ejemplos emblemáticos de la arquitectura moderna en Barcelona: el Colegio Oficial de Arquitectos de Cataluña.

El edificio fue restaurado recientemente. Con motivo de la limpieza del friso de Pablo Picasso grabado en placas de hormigón que recorren el remate del cuerpo más bajo del edificio, se estudió la documentación del proyecto y del autor del edificio. Su adscripción al ideario de la Alemania hitleriana era un secreto a voces, pero no se voceó. Si a Dalí se le rechazó durante años por sus afirmadas simpatías por la dictadura española, ¿qué habría ocurrido a la sede del colegio de arquitectos si el pasado de su autor se divulgara? 

Dicho arquitecto llevó a cabo un gran edificio moderno, enlutado por un oscuro muro cortina, en la avenida Diagonal. Se trataba de un edificio de nueva planta que reemplazó a una villa neoclásica, la Villa Perelada Palla, construida por el arquitecto Sagnier durante la primera guerra mundial.

A finales de la guerra civil española el edificio fue adquirido por el gobierno hitleriano para convertirlo en la sede del instituto alemán, dedicado a promover una cierta visión de la historia. 

El arquitecto que llevó a cabo la obra que reemplazó a la villa no podía haber sido escogido de manera más oportuna.


jueves, 28 de agosto de 2025

JULIO MARÍA FOSSAS (1868-1945): CIUDAD DE LOS PERIODISTAS (BARCELONA, 1917-1921)













Fotos: Tocho, agosto de 2025


La Ciudad de los Periodistas fue -y es- el anverso, la cara lavada del barrio de chabolas de Can Baró, comentado en la “entrada” anterior.
Ambas, cara y cruz, reflejan bien cómo se urbanizó la parte alta de la ciudad de Barcelona, ubicada en las siete colinas que pautan las estribaciones de la Sierra de Collserola y, en este caso, el monte Carmelo.

Mientras las mansiones de la Ciudad de los Periodistas, rodeadas de jardines, en amplias parcelas bien defendidas por altos muros, se ubicaron en la parte baja de las laderas del monte Carmelo, fácilmente accesibles, constituyendo una ciudad-jardín, dispuesta en demi-círculo rodeando la base del monte, el barrio de chabolas del padre Alegre se emplazaró en la parte superior del monte, inaccesible, con fuertes pendientes y ninguna planificación: la ciudad-descampado.

La construcción de la ciudad de los periodistas, a cargo del arquitecto del gremio, sucedió a numerosas irregularidades. El proyecto logró acogerse a la reciente ley de las casas baratas que promovía construcciones económicas, con ayudas del estado, para las clases más desfavorecidas. Gracias a la complicidad del político millonario de derechas Cambó y del populista Lerroux, se levantaron mansiones de varias plantas a precios económicos, algunas ocupadas por directores de periódicos, y otras por personas ajenas a la profesión, en solares adquiridos al alcalde de la ciudad, de la familia del banquero Manuel Girona. 

Se ha mantenido una parte de estas villas, cerca de la plaza Sanllehy, donde la carretera del Carmelo inicia el laborioso ascenso que conduce al parque Güell, ubicado en una de las laderas del monte Carmelo, que la familia Güell adquirió a la familia Turull, una de las más ricas de España en el siglo XIX. 
Constituyen uno de los mejores ejemplos de ciudad-jardín en España, surcada por calles que culebrean por la ladera del monte, bien mantenidas, con sus luces y sombras originarias.

Agradecimientos a Xavier Justes, que nos comunicó la existencia y la historia de este conjunto, y a Joan Roig, por las numerosas indicaciones y reflexiones. Los errores son solo imputables al blog.