Mostrando entradas con la etiqueta tiempos modernos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tiempos modernos. Mostrar todas las entradas

sábado, 20 de junio de 2026

Charada

 Desconocía el significado de charada. Asociaba la palabra al espectáculo, a la danza, sin duda influido por la película musical de los años de gloria de los musicales  así titulada.

No sabía que charada y charla eran palabras relacionadas. Charla o, más precisamente, cháchara: habla a trompicones y sin mucho sentido. Verborrea.

Desde luego, no sabía que charada es también el nombre de un juego, cuyo desarrollo está perfecta, irónicamente descrito por Charlotte Brönte en la novela Jane Eyre: un juego de salón con dos bandos, consistente en la representación de un papel con mímica y sin palabras cuyo significado, cuyo título deben descubrir los receptores de la escena. Las confusiones pueden ser hilarantes y los apuros de los actuantes para escenificar un concepto o una historia, cómicos para quienes asisten. Las tornas se vuelven tras un primer juego, y quienes reían y se burlaban se ven ahora en un aprieto.

Me preguntaba si la teoría del arte y de la arquitectura contemporáneos no se asemeja a una charada: clases teóricas y prácticas, seminarios, talleres, ponencias, conferencias, charlas, congresos mundiales  recurren a conceptos abstrusos, a la palabrería que más que aclarar o ilustrar un concepto o un tema, actúen de muro de defensa tras el cual se parapeta quien instruye o da lecciones. La tentación es latente. La palabrería y la pirotecnia conceptuales, que impide saber de qué se está hablando, acalla cualquier pregunta y cualquier crítica. Desalienta al estudiante, al asistente o al oyente. No entiende lo que se le cuenta, y desconecta. Las preguntas que pueden plantearse reciben contestaciones que dejen sin habla, porque no se sabe qué replicar. No se da la posibilidad de continuar la conversación. El diálogo nace muerto. Y las ganas de evadirse mental o físicamente se vuelven irresistibles.

Mas, en verdad, las frases alambicadas y la oscuridad conceptual solo denotan nuestra incapacidad comunicativa, ya sea porque no estamos seguros de lo que contamos, ya sea porque tenemos miedo que se descubra que estamos desnudos, y tememos preguntas comprometidas a las que no sabríamos dar respuesta. Así que sobreactuamos, y recurrimos a palabras altisonantes, pronunciadas con excesiva seguridad y severidad -no fuere que saltara una réplica-, con altivez o condescendencia, tratando de dar la impresión que sabemos mucho, tanto, que los asistentes o estudiantes no están a nuestra altura. También evitamos que piensen por su cuenta y reflexionen sobre lo que no han entendido, no por incapacidad suya, sino de quien expone.

¿Por qué ocurre sobre todo en clases, conferencias y congresos sobre temas de actualidad, ya sean artísticos, arquitectónicos, filosóficos o políticos? Quizá porque andamos tan perdidos como los asistentes, mas queremos dar la imagen que conocemos un camino, que solo nosotros conocemos porque lo hemos descubierto, descubrimiento al que nadie ha llegado, sobre el que ninguna clarificación podemos o queremos aportar, no sea que quede patente nuestra desorientación. Confundir las pistas, hacer malabarismos verbales, y hablar por hablar, puede hacer creer al oyente que no está preparado para entender y ahondar en lo que se le transmite y suscitar en él la admiración hacia nuestro conocimiento esotérico, que no es sino un vacío y la lógica incapacidad de transmitir lo que no sabemos. Una charada, en suma -que también se da en la escritura: véanse textos en exposiciones de arte contemporáneo, por ejemplo.

jueves, 18 de junio de 2026

Nihil obstat

Resumen de una conversación ayer con un importante investigador y docente español en uno de los mejores centros en el mundo).

La conversación se centró en la irrupción de la IA en la docencia universitaria y en la investigación.

Supe así que, hoy, la aceptación de un artículo en una revista indexada prestigiosa requiere el envío de dos documentos complementarios, cuya ausencia invalida que el artículo sea publicado: un documento que acredite qué uso se ha hecho de la IA (y que un programa o contraprograma de IA que tienen los revisores verificará lo afirmado), y un documento que certifique la validación por parte del comité ética del centro al que pertenece el investigador del método utilizado para el desarrollo de la investigación expuesta en el texto.

El uso de la IA es aceptado si ha consistido en revisiones gramaticales y estilísticas, así como un primer esquema del texto. No se aceptan otros usos, como la redacción del mismo, y la detección de usos indebidos no señalados conlleva la no aceptación del artículo amén de otras posibles complicaciones.

Es necesario o conveniente además utilizar una función no evidente de programas de IA, llamados Thinking, y Deep Research, que abre varias posibilidades. De este modo, el programa señalará, ordenados por el nivel de gravedad de los errores, errores gramaticales, estilísticos y de incoherencia de datos y afirmaciones en distintas partes del artículo, que requerirán la revisión o, al menos, una decisión acerca de la pertinencia del comentario y gravedad de los errores. Sin esta revisión, el artículo podría no ser aceptado, toda vez que la propia revista posee un programa que detecta y señala posibles errores. Tembien se requiere indicar al programa que no dé respuestas de inmediato.

Mas, ¿cómo valorar lo que aporta la IA? 

A fin de afinar la detección es necesario dar indicaciones muy precisas al programa, y ordenar que sólo aporte datos contrastados con fuentes, y no especulaciones. Sin embargo, las fuentes son digitales, y no se puede asegurar la pertinencia de las mismas, lo que puede acarrear correcciones de supuestos errores que no son tales. Pero la verificación por IA es requerida.

La irrupción, hace tres años, de la IA en el ámbito de los estudios de grado y de postgrado exige la reforma integral de los programas y de los desarrollos de las clases con la irrupción de la IA, capaz, por ejemplo, de introducir errores en los textos de trabajos, errores que un estudiante suele cometer.

El uso aceptado de la IA en clase pero su prohibición a la hora de los exámenes lleva a que éstos puedan denunciarse porque exigen unas condiciones que no se han seguido durante las clases. Así que clases y métodos de evaluación tienen que volverse a pensar.

Los programas, hoy, hoy tienen que dedicar clases a reflexionar sobre el manejo de la IA, dado que pronto llegará a la universidad una primera generación que no habrá conocido la ausencia de la IA, no podrá imaginarse un estudio y una investigación sin ella, y carecerá de la perspectiva necesaria para evaluar las respuestas que la IA proporciona. Y está resultando un quebradero de cabeza.


Texto redactado sin el uso ni la revisión de la IA.

Reescrito por IA con el estilo de un estudiante universitario (?), se obtiene la versión siguiente:


Publicar un artículo en una revista académica importante ya no consiste solo en escribir una buena investigación. Ahora también hay que entregar dos documentos extra, y si falta alguno de ellos, el artículo ni siquiera entra en el proceso de publicación.

Uno de esos documentos tiene que explicar exactamente cómo se ha utilizado la inteligencia artificial durante la elaboración del trabajo. Además, los revisores cuentan con herramientas de IA capaces de comprobar si lo que se declara es cierto. El otro documento debe demostrar que el comité de ética de la universidad o centro de investigación ha aprobado el método utilizado en el estudio.

El uso de la IA está permitido para cosas como corregir errores gramaticales, mejorar el estilo o ayudar a crear un primer esquema del texto. Lo que no se acepta es que la IA redacte el artículo. Si una revista detecta que se ha utilizado de una forma no permitida y no se ha declarado, el trabajo puede ser rechazado e incluso generar otros problemas académicos.

Por eso cada vez es más útil utilizar funciones avanzadas de estas herramientas, como Thinking o Deep Research. Estas opciones revisan el texto con bastante detalle y señalan posibles errores de redacción, problemas de coherencia o contradicciones en los datos y argumentos. Luego toca revisar cada observación y decidir si realmente tiene sentido o no. Saltarse este paso puede salir caro, porque muchas revistas utilizan sistemas parecidos para detectar fallos antes de aceptar un artículo. Incluso suele recomendarse pedir a la IA que no responda inmediatamente y que dedique más tiempo a analizar el texto.

Pero todo esto lleva a una pregunta bastante interesante: ¿qué valor tiene realmente lo que aporta la IA?

La experiencia demuestra que cuanto más precisas son las instrucciones que se le dan, mejores suelen ser los resultados. También conviene pedirle que trabaje únicamente con información respaldada por fuentes y que evite inventar cosas o especular. El problema es que esas fuentes suelen ser digitales y no siempre son tan fiables o relevantes como parecen. A veces la IA detecta como error algo que en realidad está bien. Aun así, estas revisiones se están convirtiendo en una parte casi obligatoria del trabajo académico.

La llegada de la IA a la universidad hace apenas tres años ha cambiado muchas cosas. Ya no basta con añadir algún tema nuevo al programa: probablemente haya que replantear la forma de enseñar desde cero. Estas herramientas incluso pueden introducir errores parecidos a los que cometería una persona, lo que hace más difícil saber hasta qué punto un trabajo refleja realmente los conocimientos de quien lo presenta.

Además, existe una contradicción bastante evidente. Durante las clases se permite e incluso se fomenta el uso de la IA, pero en muchos exámenes está prohibida. Eso plantea una cuestión incómoda: ¿tiene sentido evaluar a los estudiantes en condiciones completamente distintas a las que han tenido durante el aprendizaje? Por eso cada vez más gente piensa que tanto las clases como los sistemas de evaluación necesitan una revisión profunda.

Y todavía queda otro reto. Dentro de muy poco llegarán a la universidad estudiantes que prácticamente no habrán conocido un mundo sin inteligencia artificial. Para ellos, estudiar o investigar sin estas herramientas será algo difícil de imaginar. El problema es que también pueden tener más dificultades para cuestionar o evaluar críticamente las respuestas que reciben. Y precisamente ahí está uno de los mayores quebraderos de cabeza para las universidades actuales.


Escojan


Nihil obstat 2.0


Agradecimientos a JB y otros amigos por sus esclarecedores comentarios, observaciones y avisos.

lunes, 15 de junio de 2026

Eureka



 Cuando los arquitectos nos ponemos, tenemos soluciones para todo.

Huertos modulares verticales  inteligentes…..

Y dos huevos duros 

domingo, 31 de mayo de 2026

JEAN ROUCH (1917-2004) & EDGAR MORIN (1921-2026): CHRONIQUE D´UN ÉTÉ (PARIS - CRÓNICA DE UN VERANO, 1961)



1961: el año de las películas Las vacaciones del señor Hulot, de Jacques Tati, La Dolce Vita, de Federico Fellini, Hiroshima mon amour, de Alain Resnais, La fuente, de Ingmar Bergman, Rocco y sus hermanos, de Luchino Visconti, y Milagro en Milán, de Vittorio de Sica. 
Y el año de la masacre del 17 de octubre en París de manifestantes pacifistas argelinos por la policia, en el año álgido de la espeluznante guerra de independencia de Argelia, que configuraré la Francia moderna, marcada por la descolonización y la apresurada creación de las densas "ciudades nuevas" de hormigón en la periferia de París, entre la arquitectura y el urbanismo modernos "experimentales" y la colmena  -si se pueden siempre distinguir.
El año también en que supervivientes franceses judios de los campos de exterminio nazis, arrestados en Francia, fruto del colaboracionismo, empiezan a contar su historia, alusiva o frontalmente -como ocurre en el documental.

Crónica de un verano -premiada en el festival de Cannes- se presentaba como una muestra -la primera muestra- de "cine-verdad": la verdad no pertenecía al mundo de la ficción, se suponía. Pero quienes aparecen en este "documental" no son todos ni personas anónimas ni sin relación con el mundo del cine. Intervienen, así, un joven Régis Debray -escritor, militante y político, entonces estudiante universitario en la prestigiosa École Normale-, una directora de cine, Marceline Loridan, y una actriz y directora de cine italiana, Marilù Parolini, posteriormente pareja del "mítico" director de cine Jacques Rivette, un pilar de la "nouvelle Vague", director de la célebre Céline et Julie vont en bateau, de trece horas de duración. 
En cualquier caso, la película contó con el apoyo del Comité de Cine Antropológico del Museo del Hombre de París Co-dirigida por por el documentalista y etnógrafo francés Jean Rouch, especialista en la cultura de los Dogon, y por el sociólogo francés, fallecido ayer, Edgar Morin.
Existe una versión, nunca proyectada en público, de seis horas, y numerosos homenajes y versiones, realizadas decenas de años más tarde, con los mismos participantes, de este documento fílmico fundamental sobre la vida en una gran ciudad. 
La película se reestrenó cincuenta años más tarde, en 2011.

La película está en lengua original francesa. No tiene subtítulos.
Se encuentra también legalmente en Youtube -con publicidad. Creo que se pueden activar subtítulos en francés: 

miércoles, 27 de mayo de 2026

El sueño europeo, esta semana

https://youtu.be/lX4Cc_H2_0Q?si=j0E2yevCBdABYq5i


Pedro Almodóvar: La ley del deseo, 1987

martes, 26 de mayo de 2026

NAN GOLDIN(1953): GAZA (2026)

 



https://youtu.be/_PaLHriVbjw?si=cxGS06oU-lX_9wuX

(El enlace lleva a la filmación en YouTube. Dura diez minutos)


La muy buena exposición antológica dedicada a la fotógrafa y hoy también cineasta norteamericana de origen judío Nan Goldin en París incluye una filmación muda de diez minutos recién concluida, su última obra, titulada Gaza.


https://www.grandpalais.fr/en/program/nan-goldin-will-not-end-well


miércoles, 13 de mayo de 2026

SÉBASTIEN LAUDENBACH (1973): DIARY (1998)



Journal (Diary): un multipremiado dibujo animado del cineasta de animación francés Sébastien Laudenbach.

LUIS ARAQUISTAÍN (1886-1959) & CAYETANO COLL Y CUCHÍ (1881-1961): ¿QUÉ ES ESPAÑA? (1926)

 

Célebre documental sobre la transformación cultural y científica de España, aun decimonónica, en el primer cuarto del siglo XX.

ANDRÉ MALRAUX (1901-1976): SIERRA DE TERUEL (1938)

 


 André Malraux fue un aventurero (y un traficante de tesoros arqueológicos en su juventud en Extremo Oriente), un político (Ministro de la Cultura), un documentalista, un escritor y un monumental teórico de las artes (autor del Museo Imaginario, en tres volúmenes) francés.

JORIS IVENS (1898-1989): TIERRA DE ESPAÑA (1937)

 

 Uno de los tres grandes documentales españoles o sobre España, junto con Las Hurdes, de luis Buñuel, y Sierra de Teruel, de André Malraux, amén de los muy posteriores de Val de Omar.

miércoles, 6 de mayo de 2026

Atravesado

 





Fotos: Tocho; de textos expositivos, mayo de 2026.


Cada año o cada época ve como algunas palabras se ponen, de pronto, de moda, y salpican, como gotas de salsa espesa de una comida excesiva,  en textos y conversaciones, a los que concede un deje de modernidad.

Como ha sentenciado un museo de arte moderno y contemporáneo en varios textos expositivos hoy, la gloria le ha llegado al verbo atravesar. Y no solo en España.

No se da circunstancia alguna que no esté atravesada por….

¿Qué se quiere decir?

Por de pronto, sorprende la construcción. Habitualmente, se atraviesa algo, pero no se está atravesado por.  Se trata de un verbo de acción, no de pasión.

¿Influir, marcar, cruzar, hendir, distorsionar, afectar? ¿Tales son sinónimos? Desde luego, atravesar queda mucho más dos mil veintiséis. 

La etimología tampoco ayuda. El verbo deriva del latín. El adjetivo transversus significa desviado o torcido: un mal camino. Un significado lógico. Atravesar contiene el sustantivo través que significa torcimiento y desgracia. El través afecta negativamente.

Atravesar, entonces, indicaría un daño, un dolo, que modificaría sustancialmente lo que una cosa o un ser es. La condición pasiva, de víctima, que evoca la peculiar manera de emplear el verbo -no se atraviesa, sino que se es atravesado por- así lo sugiere. 

Atravesar alude a una pérdida. Algo pierde su condición primigenia. Un doloso problema o afecto le clava. El daño es profundo. Se adentra y hiere. Revela la mácula -de nuevo la mancha imborrable que se extiende, como cuando se come glotonamente sin servilleta al cuello, descuidadamente- de la inocencia y la pureza originarias. Estamos en el mundo de la caída, del irremediable pecado original. Desvela un baño de realidad. Un choque que trastoca un ideal. Lo que más sufre es un cuerpo. La herida toma por sorpresa. El ser o el ente no resiste. Se encoge. La herida puede ser mortal.

Un uso del verbo, en suma, lógico que se extienda en estos tiempos. Cuando  veamos que desaparece de las sesudas conversaciones y los textos eruditos, nos daremos cuenta que las nubes han escampado. Hasta entonces, sufriremos atravesados por un verbo, propio de la teoría del arte (moderno),  que nos conduce por el camino de la amargura.

Amén.

sábado, 4 de abril de 2026

El regreso de las procesiones de Semana Santa en Barcelona (Abril de 2026)



 






Imágenes: Tocho, Procesión de Nuestro Padre

Jesús del Gran Poder y María Santísima Esperanza

Macarena & Procesión de Nuestra Señora de las Angustias, Casco antiguo de Barcelona, viernes santo, abril de 2026

 

Durante años, las procesiones de Semana Santa parecían haber pasado de largo en Barcelona, aunque las ciudades de Hospitalet de Llobregat (con una procesión seguida por cien mil personas) y Badalona (con la procesión del Silencio), en el área metropolitana, podían competir con Tarragona, y su célebre impresionante procesión de los Navegantes, que arrastra a ciento veinte mil seguidores en una ciudad de cien mil habitantes.

En verdad, Barcelona nunca dejó de tener procesiones por la ciudad antigua. Minoritarias, sin duda, pero acongojantes, también, portando imágenes realistas lacerantes, de noche, por las angostas callejuelas a oscuras de la ciudad vieja, al ritmo sobrecogedor de los tambores mortuorios.

Desde hace algunos años, las procesiones ganaban terreno. La pascua de 2026 hebra visto como cuatro procesiones y un viacrucis han colapsado el casco antiguo, seguidas por decenas de miles de personas, en un espectacular oratorio fúnebre y marcial que ha convertido a la ciudad vieja en un escenario doloso, un retablo de otro tiempo que deja en pañales a las esforzadas acciones performativas contemporáneas. 
Nazarenos con capirote de terciopelo negro o verde oscuro, taladrados por los ocultos que engrandecen la mirada extática, cirio prendido en mano, devotas con mantilla y estricto vestido corto negro, nubes de incienso, emanadas de turíbulos de plata, que cortan el hálito, pasos cubiertos de densos ramos desbordantes de flores blancas llevados por una multitud de jornaleros, efigies marianas con mantos bordados dignos de capas bordadas con hilo de oro suntuarias de imperiosas soberanas, trágica música marcial sacudida por solos de trompeta agónica, regios portadores de estándares, penitentes doblados por el peso de negras cruces, han compuesto, con la llegada de la noche, bajo un manto cada vez más sombrío, espléndidos, trasnochados e hipnóticos auto sacramentales entre imágenes pías y crueles, que arrastran como un río que no se debería cruzar, pero que avanza irresistiblemente en medio del cual los brazos se rinden. 
El retorno del barroco en toda su gloria
Que nos coja confesados. La entrega es inevitable.




 
 

miércoles, 1 de abril de 2026

GLEN BAXTER (1944-2026): EL SUBLIME MUNDO DEL ARTE BAJO LA PLUMA INOCENTE DE GLEN BAXTER


















































 

El dibujante inglés Glen Baxter falleció ayer y ya percibimos los efectos de su ausencia: un escritor con boina proclama por tierra, mar y aire que se retira se retira a Venecia -falta  que comunique por redes y programas de tele realidad su dirección- cansado de tanta exposición; la Casa Blanca se convierte en una pista de baile dorada (o naranja); unos arquitectos explican que su modesta vivienda de cuatrocientos metros cuadrados se vincula a la práctica del loft como paradigma de la libre apropiación del espacio, en un sentido tectónico, político y temporal, con un suelo topográfico; y así.

Inspirado por ediciones baratas de novelas en las que la compaginación coloca una ilustración junto a un párrafo que nada tiene que ver con la imagen, produciéndose un curioso efecto, Glen Baxter puso en práctica la definición de una mirada surrealista al mundo, o una mirada que desvela situaciones surrealistas, entendida como un delicado encuentro entre dos situaciones que chocan entre sí, que parecen oponerse o rechazarse, pero que acaban por desvelar una realidad entrañable, despejada de grandeza y presunción, humana, cercana, vagamente ridícula y muy justa. 

El mundo del arte, las proclamas de los artistas y las elaboradas interpretaciones de los teóricos, componen una mina inagotable de encuentros absurdos entre lo que se hace y lo que se dice, entre lo que se pretende y el resultado. El mundo de la arquitectura no es infecundo, sobre todo desde los años ochenta del siglo pasado, pero Glen Baxter ha buceado menos en él.

Sus imágenes no son agrias, no denuncian, el sarcasmo no es de recibo, tan solo emiten un ligero comentario sobre lo que se muestra, que pone en evidencia cierta distancia entre el propósito y el logro, un comentario como de pasada, ligero, amable y demoledor.  

Imágenes de otra época de vaqueros y boyscouts, a menudo, de trazo limpio y nunca caricaturesco, se conjugan con títulos que no hacen una referencia directa a la actualidad -tan sólo alusiva al confinamiento durante la pandemia en 2020-2021- pero que echen luz sobre los humos que a veces nos impiden ver la realidad y su trasfondo. 

El rey nunca quedó más desnudo como en las viñetas que Glen Baxter publicaba regularmente en la prensa.