Quizá alguna persona se haya podido sorprender de no haber leído o de leer las bases del concurso que cada dos años la autoridad competente organiza para escoger a los responsables de la exposición que se presentará en el pabellón que las autoridades catalanas alquilan dentro del marco de la bienal de arquitectura en Venecia.
Estamos a finales de junio, y el resultado de la deliberación del jurado debería haber sido publicada desde hace semanas o meses.
Se trata -una práctica habitual y legal- de un concurso en dos fases, ante un destacado jurado, que exige la presentación de una primera propuesta de una exposición que encaje con el lema que la dirección de la bienal ha escogido, seguida de una segunda fase para aquellas propuestas que han sido previamente seleccionadas. La exposición suele ser inédita, dadas las condiciones impuestas. Es difícil que encaje una exposición ya presentada. El equipo escogido tiene que ingeniárselas para ajustarse a un presupuesto relativamente modesto.
Esta año el presupuesto ha aumentado de manera destacada.
Pero no hemos visto ni veremos las bases. Ni leeremos las decisiones de un jurado….
Junto con el célebre discurso de Charlie Chaplin en El gran dictador , se encuentran dos discursos igualmente poderosos, el que cierra la mejor película de Chaplin y una de las mejores de la historia, la historia de un asesino en serie, Monsieur Verdoux, a poco de acabada la Segunda Guerra Mundial y el inicio de la Guerra Fría, y el que dota de un inquietante tono premonitorio la película de misterio Los treinta y nueve escalones, de Alfred Hitchcock, rodada en 1935, un año antes de la Guerra Civil española, y, ya con el partido nacional socialista alemán en el poder, cuatro años antes de la Segunda Guerra Mundial, un discurso pronunciado por un personaje común que no es un político profesional , como tampoco lo era el señor Verdoux (nombre que en francés suena como Dulce verso).
Visión legal de calidad en Vimeo. "Clicar" en el enlace
El mejor documental (?) -o película de ficción a partir de imágenes y filmaciones documentales (o filmaciones de la vida diaria, tal como ésta se dispone, pasa y posa ante la cámara)- español o europeo del siglo XXI, seguida por la reciente Historias del Buen Valle, de José Luis Guerín.
My Mexican Bretzel es un montaje de filmaciones caseras familiares heredadas y halladas casualmente de tal modo que cuentan una historia (ficticia) que nada tiene que ver con la vida de quienes filmaron y aparecen en pantalla, sin que se produzca ningún desacuerdo entre lo que se narra y lo que se muestra.
Un prodigio perturbador sobre los límites -y el poder - desacuerdo los documentales.
Tras el tercer aviso sonoro, un timbre que resuena, con todos los espectadores, ya sentados, y en silencio tan solo algunos asiento aún libre-, al tiempo que las luces se apagaban y antes que los focos del escenario, aún vacío, se encendieran, una voz femenina grabada advertía en catalán y en inglés, con tono serio: no se podía grabar el espectáculo; los móviles encendidos -ya nadie piensa en cámaras- perturban a los bailarines.
A poco, un espectador, justo en la fila delante, un asiento más a la izquierda, saca el movil, lo mantiene vertical delante suyo y empieza a filmar con cierta discreción . El escenario está lejos. Se distingue mal desde las últimas filas. Algunas cabezas, delante, se alzan a veces dificultando aún más la visión.
La pantalla iluminada del móvil también molesta. Pero poco a poco atrapa. Apenas dos metros nos separan de ella. El espectador filma todo el escenario, así como detalles, según como aumente o disminuya la imagen tan solo tocando la pantalla con dos dedos que la recorren.
La mirada de la mayoría de los espectadores sentados en la fila trasera, una de las más alejadas del escenario, se desplaza del escenario a la pantalla y, poco a poca, acaba fija en aquélla que le revela lo que no distingue claramente cuando mira directamente lo que el móvil filma. El escenario está en el móvil. Éste suple al espectáculo que se despliega ante su vista. La escena, encapsulada en la pantalla que devuelve lo que no se puede ver en directo -aunque en directo se ve en la pequeña pantalla.
Al límite, pronto ya no nos parecerá necesario acudir a las salas. Las pantallas perciben mucho mejor que nuestros ojos. Y los actores acabarán actuando en salas vacías para los ojos de los móviles, que ya no registrarán, sino que crearán un espectáculo, invisible sin la intrusiva presencia del móvil, convertido en unas gafas imprescindibles. El móvil soy yo. Y sin él no veo nada. Es mi luz.
Documental característico de esta pareja de cineastas -el arquitecto armenio Yervant Gianikian, y la directora de cine italiana Angela Ricci Lucchi-, componiendo películas a partir del montaje y el tratamiento de imágenes extraidas de de filmaciones halladas en archivos civiles y militares, se se acompañan de voces, subtítulos y música, componiendo un retrato del ser humano en el siglo XX. Se acaba difícilmente indemne.
Albert Lamorisse (1922-1970): Le ballon rouge (El globo rojo, 1956)
Don Hertzfeldt (1976): Billy´s Balloon (1998)
Original y variación.
O dos visiones de un mismo tema, con cuarenta años de diferencia.
El mediometraje de Lamorisse, una obra maestra filmada en el barrio de Montmartre en Paris, durante la postguerra -mostrado dos veces en el blog, pero siempre retirado: el enlace permite verlo, sin embargo, legalmente- , y la sarcástiva versión de la película anterior, ahora en dibujos animados, de uno de los mejores directores de cine de animación, hoy, que acontece en ninguna parte -o en cualquier lugar-, en la que se pone de manifiesto lo que el globo puede esconder.... En verdad, cuentan (casi) lo mismo
(Rabelais: La vida inestimable del gigante Gargantua)
Standing on the Shoulders of Giants es
una propuesta, basada en una frase, una noción ya conocida en Roma, enunciada
en la Edad Media y dada a conocer por Newton refiriéndose a su relación con Descartes,
que le precedía.
Según esta visión
de la relación entre culturas y generaciones, las lecciones del pasado, positivas
o no, son siempre útiles y necesarias, pues nos permiten abordar, con la
experiencia transmitida por quienes vivieron situaciones parecidas y trataron,
con éxito o no, de enfrentarse a los problemas, sin enfrentarse entre sí, soluciones
a los retos del futuro, hayan sido los obstáculos, las crisis, las desavenencias
con el mundo, naturales o levantadas por nuestra mano o nuestro empecinamiento.
La propuesta no valora la bondad de las soluciones del pasado, sino la bondad
de las actitudes, decididas a intentar hallar y probar remedios que calmen los
males que afectan a las comunidades, sus relaciones internas y con el mundo,
conscientes que tienen que legar un mundo y un imaginario asumible por las
generaciones futuras a fin que puedan seguir viviendo, produciendo y
disfrutando del complejo mundo de las ilusiones que recibimos y nos forjamos.
Al contrario que
algunas culturas, antiguas o no, que trataron que solventar graves problemas de
convivencia interna, y con el mundo terrenal y sobrenatural, mediante la huida
o la guerra, apoderándose de los bienes de otras culturas a las que se sometía
o se destruía -ejemplos recientes incluso pueden hallarse-, podemos hallar, en todo el mundo ejemplos de
culturas o civilizaciones que tuvieran conciencia que el fin estaba próximo,
tras las grietas entre las comunidades y el mundo -fueran los que fueran los
causantes, y que buscaron, en una actitud serena, meditada, y nada entregada a
la desesperación o la huida hacia adelante, soluciones que pudieran, siquiera
tan solo mitigar, los daños intuidos como inevitables y próximos. El lento
colapso, logradamente postergado durante al menos dos siglos, del mundo Maya,
es el ejemplo más conocido, estudiado y citado. No es el único, empero. El
imperio Maya se enfrentaba a un cambio climático natural, pero también a los
problemas del cultivo del maíz -que requiere la existencia de agua abundante
que vino a faltar-, un monocultivo marcado ideológicamente, puesto que los
seres humanos fueron creados por los gemelos divinos, hijos del dios del maíz,
que se sacrificaba y ofrecía su carne amarillenta para el modelado de los
humanos. Los Mayas resistieron la tentación de conquistas ajenas, asumieron el
reto y buscaron soluciones -relativamente exitosas durante dos siglos- que
permitieran la supervivencia -sin dañar a otras culturas. Ejemplos parecidos, culturas
antiguas en África, Sud y Norteamérica, el próximo Oriente, Extremo
oriente,Oceanía e incluso en el Polo
Norte nos lo proporcionan y nos ilustran sobre los valores, las categorías
perseguidos o alcanzados por acciones que buscaron el bien en detrimento del
beneficio, sobre las cualidades de los gestos cuidadosos, cuyos fines residían
en su necesidad imperativa sin aguardar nada a cambio, salvo una sensación de
haber obrado bien, y de haber brindado el bien a las comunidades.
¿Gestos ideales,
idealistas, ensoñaciones, ilusiones? Estar a buenas con uno mismo, sabiendo que
se obra bien porque se tiene que obrar de este modo, sin esperar nada a cambio,
salvo la conciencia que se ha obrado como se espera que otros obraran, a fin de
preservar la historia, los recuerdos y los valores, es, nos parece, una manera
de enfrentarse al abandono, el desengaño o el cinismo.
Este tema, que
centra el congreso propiamente académico (conferencias, ponencias,
comunicaciones, diálogos, seminarios y talleres, así como los concursos y las
actividades propuestas a los estudiantes), en verdad, es un motivo que
interpretan las actividades propuestas, como si un tema musical se tratara, una
frase de la que se ofrecen múltiples variaciones a través de las acciones emprendidas.
El mundo otro,
anhelado, que nos ofrece una imagen a la vez crítica de nuestro mundo, nuestras
actitudes, gestos y creencias, y una imagen de lo que podría ser y en la que
nos podríamos proyectar, es el mundo del teatro, un espacio acotado, ritualizado,
en el que los gestos y las palabras cuentan, tienen peso y consecuencias, donde
cada movimiento, cada soplo es un soplo de aire fresco que expone y disuelve
miedos y recelos que nos embargan en el mundo situado de este lado de la cuarta
pared.
Éste es el mundo,
los espacios que escogemos como lugares para las actividades académicas. Un
espacio donde mirarse para descubrirnos y descubrir qué hacemos, en qué nos
equivocamos, y qué actitudes y gestos deberían ser cultivados.
Todo mundo que se
agota requiere una vuelta a los inicios, desde donde volver a existir,
conscientes del imperio del tiempo. Los inicios, en espacios incontaminados por
el tiempo, ubicados en un tiempo antes del tiempo, donde morar y reflexionar
sobre lo qué hacer. Es el espacio de la Edad de oro greco-latino, del Paradeisos persa, del Edén bíblico, Las
aguas primordiales del Próximo Oriente, el Qi en China, el lugar de las ceibas
en el mundo maya, la isla de la flor de loto, en Egipto. Y estos lugares
primigenios, aun no afectados por la acción humana, solían ser espacios
acotados, jardines o vergeles, lugares que se degradaban pero que se trataba,
con éxito, de restaurar para la vuelta a unos inicios tras la decadencia final.
Las fiestas son
rituales para recuperarse, recuperar valores y la confianza en el mundo. Los
jardines son estos lugares propicios.
Las fiestas tendrán
lugar en jardines y en bosques -donde moran faunos, sátiros y el dios Pan, el
dios de los inicios que resume en su figura a todos los dioses.
Frente a la
naturaleza inmaculada, los humanos conocemos a una construcción soñada, casi
inalcanzable, a cuyas puertas solo se llega a través de un largo viaje exterior
e interior, un ejercicio de interiorización, un viaje por nosotros,
enfrentándonos, con éxito a nuestros miedos, nuestras limitaciones, nuestros
prejuicios. Este viaje ensimismado nos lleva ante el Castillo Interior, una
proyección de los castillos celestiales por la que las almas transitan, y en los
que se reposan, en su vuelo hacia el origen de la Luz. Los castillos son, al
igual que los jardines, espacios ideales, que actúan como modelos de nuestras
construcciones, de nuestra manera de edificarnos.
¿Qué lugar, si
lugar existe fuera de nuestra imaginación, en Barcelona existe que acoja la
aparente triada imposible de teatros (y museos donde manifestar, exponer y
exteriorizar nuestra visión crítica del mundo, de nuestras acciones, de
nosotros mismos y nuestro claro y oscuro mundo interior que tanto resuena en
nuestra relación intersubjetiva y con el mundo), jardines y castillos elevados?
La respuesta es casi demasiado obvia: la montaña de Montjuic, el lugar dónde se
asentaron, en el Neolítico o en la Edad de Bronce, los primeros habitantes de
lo que, milenios más tarde, sería un primer asentamiento púnico o romano.
Todas las
actividades, académicas, festivas o ritualísticas y expositivas, tendrán lugar
en esta singular acrópolis o montaña mágica, de fácil acceso, precedida por
pórticos de acceso desde diversos puntos, y ubicada, cada vez más, debido a la
extensión e la ciudad baja o profana, en el centro de la urbe. Una montaña lentamente
aceptada por la ciudad como un espacio ideal de reflexión, diversión y
encuentro, que se propone como un espacio casi soñado para una serie de
actividades que permitirán reflexionar sobre nuestro lugar actual en el mundo y
las consecuencias de nuestras acciones, los valores que las caracterizan, y las
nuevas actitudes, tras la reflexión, la travesía de cuarenta días por el
desierto, y la recuperación de valores en desuso en tiempos aún cercanos, que
deberían regir nuestro habitar en el mundo.
PRÓLOGO
Los niños son pequeños, sobre todo cuando son unos
pequeños. O eso nos parece, al menos. Pero los niños pequeños son gigantes. El
mundo en el que reinan está poblado de seres diminutos con los que juegan y,
cuando se cansan, abandonan o dejan caer con indiferencia, aunque se rompan:
soldados de plomo, muñecos, peluches, coches y trenes miniatura, casas de muñeca.
Los niños pequeños se sienten los reyes del mundo. Así les llaman, con cariño o
temor, sus padres. Un mundo del que los adultos estamos excluidos.
Porque, en verdad, nosotros somos los pequeños. A
medida que crecemos, paradójicamente, empequeñecemos. Las casas crecen,
devienen bloques amenazantes, rascacielos les llamamos incluso, un poco
presuntuosamente, levantando la mirada al cielo sin poder otear la cumbre, los
muñecos se convierten en altivas estatuas de bronce que nos desdeñan, mirando a
lo lejos, sin ni siquiera fijarse en nosotros por el rabillo del ojo, erguidas
en lo alto de peanas cuyo techo no podemos siquiera rozar con los dedos, y las
calles se ensanchan tanto que debemos correr, si podemos, para tratar de
cruzarlas a tiempo. Los problemas crecen, las preocupaciones se vuelven muros
insuperables, y nos vamos reduciendo inexorablemente hasta que un día
desaparecemos, y los demás ya no pueden vernos nunca más.
Los gigantes son niños pequeños porque el mundo está a
sus pies, presto a jugar con ellos. Quién pudiera volver a ser un gigante.
Eso es lo que congreso nos permitirá; durante cinco días,
creer que esto es posible, suspender el tiempo y volver a soñar, pensando que
podremos afrontar el mundo con la despreocupación de un niño, un niño grande.
PRESENTACIÓN
“De pronto se frotó los ojos, atónito, y miró con atención.
Realmente era una visión
maravillosa. En un extremo del jardín había un árbol casi cubierto de flores
blancas. Sus ramas eran todas de oro y colgaban
de ellas frutos de plata; bajo el árbol aquél estaba el pequeñuelo a quien
quería tanto.
El gigante se precipitó por las
escaleras lleno de alegría y entró en el jardín. Corrió por el césped y se
acercó al niño. Y cuando estuvo junto a él, su cara enrojeció de cólera y
exclamó:
-¿Quién se ha atrevido a herirte?
En las palmas de la mano del niño y
en sus piececitos veíanse las señales sangrientas de dos clavos.
-¿Quién se ha atrevido a herirte?
-gritó el gigante- Dímelo. Iré a coger mi espada y le mataré.
-No -respondió el niño-, éstas son
las heridas del Amor.
-¿Y quién es ése? -dijo el gigante.
Un temor respetuoso le invadió,
haciéndole caer de rodillas ante el pequeñuelo.
Y el niño sonrió al gigante y le
dijo:
-Me dejaste jugar una vez en tu
jardín. Hoy vendrás conmigo a mi jardín, que es el Paraíso.
Y cuando llegaron los niños aquella
tarde encontraron al gigante tendido, muerto, bajo el árbol, todo cubierto de
flores blancas.” (Oscar Wilde: El gigante
egoísta)
(Charles Baudelaire: “La giganta”, Las flores del mal, XIX)
“Si me diese siquiera el tiempo suficiente para realizar mi obra,
lo primero que haría sería describir en ella a los hombres ocupando un lugar
sumamente grande (aunque para ello hubieran de parecer seres monstruosos),
comparado con el muy restringido que se les asigna en el espacio, un lugar, por
el contrario, prolongado sin límite en el Tiempo, puesto que, como gigantes
sumergidos en los años, lindan simultáneamente con épocas tan distantes, entre
las cuales vinieron a situarse tantos días. “ (Marcel Proust: “El tiempo
recobrado”, A la búsqueda del tiempo
perdido, VII)
“Nanos gigantum
umeris incidentes” (Bernardo de Chartres)
«Bernardo de Chartres decía que somos como enanos sobre los hombros
de los gigantes. Si vemos más cosas y más lejanas que ellos, no es debido a la
agudeza de nuestra vista, ni a nuestro tamaño, es debido a que estamos elevados
por ellos.”
(Juan de Salisbury: Metalogicon, II, 4)
“Pero de pronto, fue como si Odette entrara, y esa aparición le
dolió tanto, que tuvo que llevarse la mano al corazón. Es que el violín había
subido a unas notas altas y se quedaba en ellas esperando, con una espera que
se prolongaba sin que él dejara de sostener las notas, exaltado por la
esperanza de ver ya acercarse al objeto de su espera, esforzándose
desesperadamente para durar hasta que llegara, para acogerloantes de expirar, para ofrecerle el camino
abierto un momento más con sus fuerzas postreras, de modo que pudiera pasar,
igual que se sostiene una puerta que se va a caer. Y antes de que Swann tuviera
tiempo de comprender y de decirse que era la frase de la sonata de Vinteuil y
que no había que escuchar, todos los recuerdos del tiempo en que Odette estaba
enamorada de él, que hasta aquel día lograra mantener invisibles en lo más
hondo de su ser, engañados por aquel brusco rayo del tiempo del amor y
creyéndose que había tornado, se despertaron, se remontaron de un vuelo,
cantándole locamente, sin compasión para su infortunio de entonces, las
olvidadas letrillas de la felicidad” (Marcel Proust: Por el lado de Swann, A la búsqueda del tiempo perdido, I).
Los gigantes son dioses o hijos de dioses. Existieron en un tiempo
antes del tiempo, antes del tiempo, antes de los humanos, nosotros, y
constituyeron el mundo en que vivimos. Lo crearon y lo confortaron. Y
desaparecieron. Mas, su obra y sus saberes no se dilapidaron ni se perdieron.
No siempre acertaron. Pero siempre quisieron sostener el mundo. Los gigantes
podían ser brutos, bruscos o tercos. Carecían del don de la diplomacia y de la
duplicidad. Reaccionaban, a veces violentamente. O se retiraban malhumorados,
amargados, desengañados, y decidían vivir sin contacto alguno con el presente.
Pero los gigantes siguieron aquí. Cristóbal era un gigante. Se
llamaba El Reprobado. Su figura inspiraba temor. Viendo los efectos
devastadores que causaba su presencia, se recluyó en una cabaña en un bosque.
Una noche, un niño desvalido apareció ante el umbral. Le pidió si podía
ayudarle a cruzar el río, inopinadamente crecido. Cristóbal lo subió a hombros,
y se dentro en las aguas. Pero notó cómo el peso que portaba cargaba cada vez
más, al mismo tiempo que el nivel de las aguas, que se henchían, ascendía. Al
llegar exhausto a la otra orilla, y sentarse, comentó con el niño el extraño
fenómeno. Era como si el mundo entero hubiera descansado sobre él. No solo el
mundo, replicó el niño, sino también a quien lo creó. Mas, por más que el niño
fuere el Creador, no hubiera podido alcanzar la orilla sin un porteador, a
quien rogó que plantara su bastón ante la puerta de la cabaña. Al día
siguiente, un árbol frondoso protegía la casa con su amplia y tupida copa.
Según Juan de Salisbury, los gigantes nos han elevado. La
elevación es física: nos alzan para que veamos más, pero también nos elevan
mental o espiritualmente, educándonos, formándonos. Si podemos encarar las
dificultades, no es porque somos más perspicaces, sino porque partimos de los
saberes, estudios, pruebas, aciertos y fracasos de quienes nos han formado.
Los gigantes, los sabios del pasado no son insuperables. De hecho,
no pretenden ni quieren serlo. Sus conocimientos pueden ser completados,
mejorados. Son una base sólida para afrontar las incertidumbres de la vida,
temores, angustias y misterios. Brindan su apoyo e inspiran confianza. Nos
hacen sentir que no estamos solos; nos hacen compañía, Es cierto que no
tuvieron necesariamente que enfrentarse al reto de los mismos obstáculos que se
alzan y con los que nos topamos. Pero nos enseñan a miran más lejos y más alto,
y a entender que el reto es ineludible y que la prueba debe ser afrontada incluso si es insuperable. No podemos quedarnos con los brazos
caídos, retirarnos, dar media vuelta, o tratar de no mirar a lo que cruza el
camino. Aportan conocimientos y una actitud ante un reto. No lo desdeñan,
niegan o hacen oídos sordos. Tampoco echan las culpas a otros ni los acallan.
Buscan soluciones, acertadas o no, que no agraven problemas ni causen daños
“colaterales”. Persiguen el bien, el bien común: una actitud ética que busca
minimizar o impedir daños, en pos de bienes que quizá no lleguen, pero que se
persiguen con ahínco y serenidad.
La violencia ciega tampoco es de recibo. Sería como darse de
cabeza contra una pared. Los gigantes asumieron la resolución de problemas que,
a veces, tantas veces, habían causado. El gigante egoísta, descrito por Wilde,
no podía acusar al tiempo o la mala fortuna las inclemencias y la soledad que
se habían abatido sobre su casa. Su mal fortunio era consecuencia de sus
acciones y decisiones, de su ceguera y su violencia. Su inicial reclusión no
sirvió para nada. Incrementó el mal tiempo, y su incomunicación. Solo cuando
decidió asumir el riesgo de reconocer sus errores y tratar de solventarlos, el
buen tiempo, tímidamente despuntó. Y un niño logró salvarse cuando el gigante,
decidido a salir de sí mismo, del mundo cerrado en el que se había recluido, le
ayudó, permitiendo al niño alcanzar un fruto de oro colgado de la rama más
alta, quien, a su vez, agradeció al gigante sacándolo de su voluntario encierro
y ascendiéndolo hacia la luz.
Los gigantes son como un alto paisaje, un fondo en el que
reposarnos, antes de afrontar las dificultades. Pueden anidarnos y aportar
consuelo, pero tenemos, a partir de sus ánimos, conocimientos, y ejemplos de
actuación, salir a enfrentarnos sin miedo y con lucidez a las montañas que
podemos incluso haber levantado (contra nosotros), sin que nos podamos escudar
en castigos divinos -ante los que nada se puede hacer, salvo callarse y bajar
la cabeza.
Y, de pronto, fue como si los gigantes entraran…. Y nos
aleccionaran a actuar, asumiendo posibles errores, buscando vías, no de escape,
sino de abordaje de soluciones, en beneficio de todos.
Toda la propuesta gira en torno a nuestra condición de Jano: giramos la cabeza para mirar a los
que nos precedieron, y animados por su mirada y su confianza, volvemos a mirar
la tarea que nos espera, para ceder, al fin, el puesto a los que vendrán,
entregándoles un mundo más digno, convirtiéndonos entonces, a su vez, en los
que preceden a los que vendrán y que podrán aprender, como ejemplos a tener en
cuenta o a evitar, lo que hicimos y los métodos y fines que perseguimos.
El futuro no tiene que dar miedo. Un futuro que no es el horror que
la noción de futuro inspiraba a los mesopotámicos -para quienes el futuro era
percibido como un túnel tan negro e ignoto que carecían del tiempo verbal de
futuro, y que avanzaban en el tiempo, ni mirando al futuro desconocido, sino al
pasado del que trágicamente se iban alejando, como un niño raptado que
arrastran lejos de sus progenitores, y hacia los que tiende desesperadamente -y
sin posibilidad de retorno y redención- los brazos- como a los cristianos para
quienes el futuro se halla aún lejos, mas es una luz que ilumina la vida,
llevando a olvidarse de la vida presente en favor de una vida futura siempre
postergada, tan orientada hacia esta luz, que se olvida de mirar al pasado y al
camino ya trazado y recorrido. Entre el miedo y la ilusión, entre los ojos
cerrados y los ojos desorbitados, entre la fascinación por el pasado (para no
mirar al presente y al futuro) y la adoración beata del futuro, desdeñando las
luces del pasado, juzgado equivocado o apagado, cabe encontrar una mirada serena de una
cabeza que mira tanto hacia al pasado como al futuro, mira al pasado para
volver la cabeza hacia el futuro, en un movimiento que no es estéril, inútil o
mecánico, sino que busca aprender del pasado para poder afrontar un futuro que
nunca está determinado – si sabemos dar un paso atrás para mirar con más
agudeza y serenidad. Somos enanos, es cierto; y por eso podemos y tenemos que
elevarnos, sobre un camino que otros ya han recorrido.
El equipo incluía, entre otros, a Aureli Santos (arquitecto), Gemma Serch (arquitecta), Eva Soria (asesoría), Marcel Borràs (actor, escritor, director), Clara Aguilar (intérprete y compositora), Helena Cánovas (compositora), Cube z (iluminación), Albert Serra (cineasta), Nuria Giménez Lorang (cineasta y documentalista), Ángela Molina (crítica de arte), Gregorio Luri (filósofo), Jéssica Jaques (filósofa), Palomo Spain (modisto), Fernando Albaladejo (arquitecto y modelo), Adriá Pinar (escenografía), pfp disseny (diseño gráfico), Ediciones Asimétricas (publicaciones), Irene Escolar (actriz), Palomo Spain (moda)…
Las actuaciones previstas hubieran corrido a cargo de Clara Aguilar (confirmada), Tarta Relena, Maestro Espada, Rodrigo Cuevas, Guitarricadelafuente y...
Una de las cinco propuestas finalistas -ganadora en la primera fase y empatada en todas las votaciones de la segunda hasta que....- en el concurso para el congreso mundial de arquitectos en Barcelona 2026.
Felicitaciones a los cinco finalistas y a los escogidos en la última votación; toda la suerte del mundo. Un gran congreso de arquitectura para arquitectos. Empieza mañana, 28 de junio de 2026.
Video: Realización 15-L; voz: Irene Escolar
Créditos parciales:
Dirección
….
Coordinación
Gemma Serch. MATTERS
Documentación
y organización congresual
Mónica Sambade, Eva Fidalgo, Carlos Bitrián, Oscar Poggi
Producción
Olga Díaz, Anabel Labrador
Diseño
gráfico
pfp (Quim Pintó y Montse Fabregat)
Diseño de montaje
Studioser, Roger Badía con la
colaboración de Oriol Jutglar
Gestor
de Proyectos (Project Manager)
Daniel Crespo
Escenografía
Adrià Pinar y Zuloark Collective
Sonido,
composición, interpretación musical
Carla Aguilar
Composición
y dirección de ópera de bolsillo
Helena Cánovas Parés
Eventos
teatrales
Marcel Borràs, Irene Escolar, dirs.
Documental(es)
Núria Giménez Lorang
Recursos digitales
La Tempesta
Video(clips)
15-L; voz: Irene Escolar
Agradecimientos a Canadá
Iluminación
Cube bz
Moda
y dirección desfiles
Fernando Albaladejo
Eventos
Face to Face. Mónica Galindo
Cerámica
Carmen Balada
Con la colaboración especial de
Marc Aureli Santos (consultor y
relaciones internacionales)
Albert Serra (cineasta)
Asesoría
Albert Guàrdia (La Castanya, promotora de conciertos); Marta
Marín-Dómine, antropóloga (antigua directora del Centre Cultural i Memòria El
Born); Jéssica Jaques (Humanitats,
UAB); Gregorio Luri (filósofo
y pedagogo, UB); Marc Marín, arquitecto
(UPenn University, Filadelfia); Ángela Molina (crítica de arte); Sergio Pardo, arquitecto (Director of the Percent for Art Program at the New
York Department of Cultural Affairs & New
York University’s Steinhardt School of Culture, Education, and Human
Development);Ala Younis, arquitecta y artista
Desconocía el significado de charada. Asociaba la palabra al espectáculo, a la danza, sin duda influido por la película musical de los años de gloria de los musicales así titulada.
No sabía que charada y charla eran palabras relacionadas. Charla o, más precisamente, cháchara: habla a trompicones y sin mucho sentido. Verborrea.
Desde luego, no sabía que charada es también el nombre de un juego, cuyo desarrollo está perfecta, irónicamente descrito por Charlotte Brönte en la novela Jane Eyre: un juego de salón con dos bandos, consistente en la representación de un papel con mímica y sin palabras cuyo significado, cuyo título deben descubrir los receptores de la escena. Las confusiones pueden ser hilarantes y los apuros de los actuantes para escenificar un concepto o una historia, cómicos para quienes asisten. Las tornas se vuelven tras un primer juego, y quienes reían y se burlaban se ven ahora en un aprieto.
Me preguntaba si la teoría del arte y de la arquitectura contemporáneos no se asemeja a una charada: clases teóricas y prácticas, seminarios, talleres, ponencias, conferencias, charlas, congresos mundiales recurren a conceptos abstrusos, a la palabrería que más que aclarar o ilustrar un concepto o un tema, actúen de muro de defensa tras el cual se parapeta quien instruye o da lecciones. La tentación es latente. La palabrería y la pirotecnia conceptuales, que impide saber de qué se está hablando, acalla cualquier pregunta y cualquier crítica. Desalienta al estudiante, al asistente o al oyente. No entiende lo que se le cuenta, y desconecta. Las preguntas que pueden plantearse reciben contestaciones que dejen sin habla, porque no se sabe qué replicar. No se da la posibilidad de continuar la conversación. El diálogo nace muerto. Y las ganas de evadirse mental o físicamente se vuelven irresistibles.
Mas, en verdad, las frases alambicadas y la oscuridad conceptual solo denotan nuestra incapacidad comunicativa, ya sea porque no estamos seguros de lo que contamos, ya sea porque tenemos miedo que se descubra que estamos desnudos, y tememos preguntas comprometidas a las que no sabríamos dar respuesta. Así que sobreactuamos, y recurrimos a palabras altisonantes, pronunciadas con excesiva seguridad y severidad -no fuere que saltara una réplica-, con altivez o condescendencia, tratando de dar la impresión que sabemos mucho, tanto, que los asistentes o estudiantes no están a nuestra altura. También evitamos que piensen por su cuenta y reflexionen sobre lo que no han entendido, no por incapacidad suya, sino de quien expone.
¿Por qué ocurre sobre todo en clases, conferencias y congresos sobre temas de actualidad, ya sean artísticos, arquitectónicos, filosóficos o políticos? Quizá porque andamos tan perdidos como los asistentes, mas queremos dar la imagen que conocemos un camino, que solo nosotros conocemos porque lo hemos descubierto, descubrimiento al que nadie ha llegado, sobre el que ninguna clarificación podemos o queremos aportar, no sea que quede patente nuestra desorientación. Confundir las pistas, hacer malabarismos verbales, y hablar por hablar, puede hacer creer al oyente que no está preparado para entender y ahondar en lo que se le transmite y suscitar en él la admiración hacia nuestro conocimiento esotérico, que no es sino un vacío y la lógica incapacidad de transmitir lo que no sabemos. Una charada, en suma -que también se da en la escritura: véanse textos en exposiciones de arte contemporáneo, por ejemplo.
Resumen de una conversación ayer con un importante investigador y docente español en uno de los mejores centros en el mundo).
La conversación se centró en la irrupción de la IA en la docencia universitaria y en la investigación.
Supe así que, hoy, la aceptación de un artículo en una revista indexada prestigiosa requiere el envío de dos documentos complementarios, cuya ausencia invalida que el artículo sea publicado: un documento que acredite qué uso se ha hecho de la IA (y que un programa o contraprograma de IA que tienen los revisores verificará lo afirmado), y un documento que certifique la validación por parte del comité ética del centro al que pertenece el investigador del método utilizado para el desarrollo de la investigación expuesta en el texto.
El uso de la IA es aceptado si ha consistido en revisiones gramaticales y estilísticas, así como un primer esquema del texto. No se aceptan otros usos, como la redacción del mismo, y la detección de usos indebidos no señalados conlleva la no aceptación del artículo amén de otras posibles complicaciones.
Es necesario o conveniente además utilizar una función no evidente de programas de IA, llamados Thinking, y Deep Research, que abre varias posibilidades. De este modo, el programa señalará, ordenados por el nivel de gravedad de los errores, errores gramaticales, estilísticos y de incoherencia de datos y afirmaciones en distintas partes del artículo, que requerirán la revisión o, al menos, una decisión acerca de la pertinencia del comentario y gravedad de los errores. Sin esta revisión, el artículo podría no ser aceptado, toda vez que la propia revista posee un programa que detecta y señala posibles errores. Tembien se requiere indicar al programa que no dé respuestas de inmediato.
Mas, ¿cómo valorar lo que aporta la IA?
A fin de afinar la detección es necesario dar indicaciones muy precisas al programa, y ordenar que sólo aporte datos contrastados con fuentes, y no especulaciones. Sin embargo, las fuentes son digitales, y no se puede asegurar la pertinencia de las mismas, lo que puede acarrear correcciones de supuestos errores que no son tales. Pero la verificación por IA es requerida.
La irrupción, hace tres años, de la IA en el ámbito de los estudios de grado y de postgrado exige la reforma integral de los programas y de los desarrollos de las clases con la irrupción de la IA, capaz, por ejemplo, de introducir errores en los textos de trabajos, errores que un estudiante suele cometer.
El uso aceptado de la IA en clase pero su prohibición a la hora de los exámenes lleva a que éstos puedan denunciarse porque exigen unas condiciones que no se han seguido durante las clases. Así que clases y métodos de evaluación tienen que volverse a pensar.
Los programas, hoy, hoy tienen que dedicar clases a reflexionar sobre el manejo de la IA, dado que pronto llegará a la universidad una primera generación que no habrá conocido la ausencia de la IA, no podrá imaginarse un estudio y una investigación sin ella, y carecerá de la perspectiva necesaria para evaluar las respuestas que la IA proporciona. Y está resultando un quebradero de cabeza.
Texto redactado sin el uso ni la revisión de la IA.
Reescrito por IA con el estilo de un estudiante universitario (?), se obtiene la versión siguiente:
Publicar un artículo en una revista académica importante ya no consiste solo en escribir una buena investigación. Ahora también hay que entregar dos documentos extra, y si falta alguno de ellos, el artículo ni siquiera entra en el proceso de publicación.
Uno de esos documentos tiene que explicar exactamente cómo se ha utilizado la inteligencia artificial durante la elaboración del trabajo. Además, los revisores cuentan con herramientas de IA capaces de comprobar si lo que se declara es cierto. El otro documento debe demostrar que el comité de ética de la universidad o centro de investigación ha aprobado el método utilizado en el estudio.
El uso de la IA está permitido para cosas como corregir errores gramaticales, mejorar el estilo o ayudar a crear un primer esquema del texto. Lo que no se acepta es que la IA redacte el artículo. Si una revista detecta que se ha utilizado de una forma no permitida y no se ha declarado, el trabajo puede ser rechazado e incluso generar otros problemas académicos.
Por eso cada vez es más útil utilizar funciones avanzadas de estas herramientas, como Thinking o Deep Research. Estas opciones revisan el texto con bastante detalle y señalan posibles errores de redacción, problemas de coherencia o contradicciones en los datos y argumentos. Luego toca revisar cada observación y decidir si realmente tiene sentido o no. Saltarse este paso puede salir caro, porque muchas revistas utilizan sistemas parecidos para detectar fallos antes de aceptar un artículo. Incluso suele recomendarse pedir a la IA que no responda inmediatamente y que dedique más tiempo a analizar el texto.
Pero todo esto lleva a una pregunta bastante interesante: ¿qué valor tiene realmente lo que aporta la IA?
La experiencia demuestra que cuanto más precisas son las instrucciones que se le dan, mejores suelen ser los resultados. También conviene pedirle que trabaje únicamente con información respaldada por fuentes y que evite inventar cosas o especular. El problema es que esas fuentes suelen ser digitales y no siempre son tan fiables o relevantes como parecen. A veces la IA detecta como error algo que en realidad está bien. Aun así, estas revisiones se están convirtiendo en una parte casi obligatoria del trabajo académico.
La llegada de la IA a la universidad hace apenas tres años ha cambiado muchas cosas. Ya no basta con añadir algún tema nuevo al programa: probablemente haya que replantear la forma de enseñar desde cero. Estas herramientas incluso pueden introducir errores parecidos a los que cometería una persona, lo que hace más difícil saber hasta qué punto un trabajo refleja realmente los conocimientos de quien lo presenta.
Además, existe una contradicción bastante evidente. Durante las clases se permite e incluso se fomenta el uso de la IA, pero en muchos exámenes está prohibida. Eso plantea una cuestión incómoda: ¿tiene sentido evaluar a los estudiantes en condiciones completamente distintas a las que han tenido durante el aprendizaje? Por eso cada vez más gente piensa que tanto las clases como los sistemas de evaluación necesitan una revisión profunda.
Y todavía queda otro reto. Dentro de muy poco llegarán a la universidad estudiantes que prácticamente no habrán conocido un mundo sin inteligencia artificial. Para ellos, estudiar o investigar sin estas herramientas será algo difícil de imaginar. El problema es que también pueden tener más dificultades para cuestionar o evaluar críticamente las respuestas que reciben. Y precisamente ahí está uno de los mayores quebraderos de cabeza para las universidades actuales.
Escojan
Nihil obstat 2.0
Agradecimientos a JB y otros amigos por sus esclarecedores comentarios, observaciones y avisos.
1961: el año de las películas Las vacaciones del señor Hulot, de Jacques Tati, La Dolce Vita, de Federico Fellini, Hiroshima mon amour, de Alain Resnais, La fuente, de Ingmar Bergman, Rocco y sus hermanos, de Luchino Visconti, y Milagro en Milán, de Vittorio de Sica.
Y el año de la masacre del 17 de octubre en París de manifestantes pacifistas argelinos por la policia, en el año álgido de la espeluznante guerra de independencia de Argelia, que configuraré la Francia moderna, marcada por la descolonización y la apresurada creación de las densas "ciudades nuevas" de hormigón en la periferia de París, entre la arquitectura y el urbanismo modernos "experimentales" y la colmena -si se pueden siempre distinguir.
El año también en que supervivientes franceses judios de los campos de exterminio nazis, arrestados en Francia, fruto del colaboracionismo, empiezan a contar su historia, alusiva o frontalmente -como ocurre en el documental.
Crónica de un verano -premiada en el festival de Cannes- se presentaba como una muestra -la primera muestra- de "cine-verdad": la verdad no pertenecía al mundo de la ficción, se suponía.
Pero quienes aparecen en este "documental" no son todos ni personas anónimas ni sin relación con el mundo del cine. Intervienen, así, un joven Régis Debray -escritor, militante y político, entonces estudiante universitario en la prestigiosa École Normale-, una directora de cine, Marceline Loridan, y una actriz y directora de cine italiana, Marilù Parolini, posteriormente pareja del "mítico" director de cine Jacques Rivette, un pilar de la "nouvelle Vague", director de la célebre Céline et Julie vont en bateau, de trece horas de duración.
En cualquier caso, la película contó con el apoyo del Comité de Cine Antropológico del Museo del Hombre de París Co-dirigida por por el documentalista y etnógrafo francés Jean Rouch, especialista en la cultura de los Dogon, y por el sociólogo francés, fallecido ayer, Edgar Morin.
Existe una versión, nunca proyectada en público, de seis horas, y numerosos homenajes y versiones, realizadas decenas de años más tarde, con los mismos participantes, de este documento fílmico fundamental sobre la vida en una gran ciudad.
La película se reestrenó cincuenta años más tarde, en 2011.
La película está en lengua original francesa. No tiene subtítulos.
Se encuentra también legalmente en Youtube -con publicidad. Creo que se pueden activar subtítulos en francés:
Blog de teoría del arte y de la arquitectura sobre el imaginario arquitectónico, antiguo y moderno, en las artes plásticas, literarias y musicales: El imaginario arquitectónico antiguo - Arte y arquitectura contemporáneas - Arquitectura y música popular - Cine de animación (principalmente sobre arquitectura)- Cortometrajes (sobre arquitectura)
Blog de Paco Tilla
Misión arqueológica en Tell Masaikh (Siria), 2007-2008
Palacio neo-asirio, s. VIII aC
La última casa. Mónica Gili (ed.), Pedro Azara (introducción)
Selección de tumbas de arquitectos del siglo XX con un texto de introducción sobre el simbolismo de la tumba
Marsilio Ficino. De divino furore
Edición crítica bilingüe (latín-español) de los textos de Marsilio Ficino (s. XV) sobre los furores divino y poético.
La imagen y el olvido
Estudio de los mitos y las figuras heróicas que puntean los diálogos de Platón, en los que se percibe su concepción del arte plástico y poético como un fenómeno perturbador que debe ser combatido. Con razón
Casas del alma
Catálogo de la muestra sobre maquetas arquitectónicas de la antigüedad, en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona , 1997
Mitos y ritos de fundación en el Mediterráneo antiguo
Catálogo de la exposición del mismo título en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB), 2000.
Pedro Azara (ed.): ¡HOGAR! El imaginario arquitectónica en la revista ¡Hola!
Colegio de Arquitectos de Cataluña, Barcelona, 2006. Catálogo de la exposición del mismo título
El retrato en Occidente
Breve historia del retrato en Occidente, desde la aparición del género en el mundo helenístico y su eclosión en Bizancio, hasta el siglo XX.
Castillos en el aire
Recopilación de artículos, antiguos e inéditos, sobre mitos y arquitectura, en especial en Mesopotamia y el Cristianismo primitivo.
La reconstrucción del Edén. mito y arquitectura en Oriente, Gustavo Gili, Barcelona, 2010
Estudio del imaginario arquitectónico mesopotámico (¿distinto o no del nuestro?), a través de la figura y los actos de Enki, un dios principal del panteón sumerio, considerado una divinidad artesana, artera y constructora. Segunda parte de un estudio sobre el imaginario arquitectónico antiguo, iniciado en: Castillos en el aire. Mito y arquitectura en Occidente, Gustavo Gili, Barcelona, 2005
Orfeo y Eurídice
Libro-cd con la música y el libreto de la ópera Orfeo y Eurídice, de Gluck, para niños (y adultos cansados de la ópera).
The Space of the City in Graeco-Roman Egypt. Image and Reality
Eva Subías, Pedro Azara, Jesús Carruesco, Ignacio Fiz & Rosa Cuesta (eds.), Institut Català d´Arqueologia Clàssica (ICAC), Tarragona, 2012
Arquitectures celestials
Pedro Azara, Jesús Carruesco, Françoise Frontisi-Ducroux, Gregorio Luri (eds.), David Capellas (coord.): Arquitectures celestials, Institut d´Arqueologia Clàssica (ICAC), Tarragona, 2012. Actas del congreso. Textos en español, catalán, francés e inglés
Antes del Diluvio. Mesopotamia, 3500-2100 aC / Avans del Diluvi. Mesopotàmia 3500-2100 aC.
Pedro Azara (ed.), Ediciones La Polígrafa, Barcelona, 2012. Distribución Editorial Gustavo Gili, Barcelona. Catálogo de la exposición en Caixaforum, Barcelona y Madrid, diciembre de 2012-mayo de 2013. Dos ediciones, en castellano, y en catalán
Piedra angular. El nacimiento de la ciudad en Sumeria
Ediciones Tenov, Barcelona, 2012. Se trata de una antología de breves textos sobre arquitectura, ciudad y cultura sumerias (Mesopotamia, IV y III milenios aC), una versión de los cuáles ha sido publicada en este blog en los dos últimos años.
Mediterráneo. Del mito a la razón
Pedro Azara & Gregorio Luri (eds.), Editorial Tenov, Barcelona, 2014
Pedro Azara & Pep Boatella: Los 12 trabajos de Hércules, Hipòtesi, 2014
Libro infantil ilustrado: las míticas pruebas por las que Heracles pasó para liberar el Mediterráneo de monstruos.
Jennifer Y. Chi & Pedro Azara (eds.): From Ancient to Modern. Archaeology and Aesthetics
Princeton University Press, 2015
HEVIA, José, GILI, Gustavo, AZARA, Pedro: Welcome
Gustavo Gili, Barcelona, 2015. Fotografías de José Hevia, desde los descansillos, en una torre de Barcelona, de las puertas de entrada, "personalizadas",de los numerosos apartamentos que rondan este espacio comunitario
Cornerstone. The Birth of the City in Mesopotamia
Tenov, Barcelona, 2015. Distribuido por the University of Chicago Press, 2015
Cuando los arquitectos eran dioses
Ediciones Libros de La Catarata, Madrid, 2015
Pedro Azara (ed): Sumeria y el paradigma moderno
Fundación Joan Miró, Barcelona, 2017
Pedro Azara & Tiziano Schürch: Cibeles, la virgen de las rocas
Editorial Hipòtesi, Barcelona, 2018
Pedro Azara (ed.): JUAN BATLLE PLANAS. EL GABINETE SURREALISTA
Fundación March, Madrid, 2018
PEDRO AZARA (ED:): TO LOSE YOUR HEAD (IDOLS)
Catálogo del Pabellón Catalán, Bienal de Arte, Venecia, 2019. Editado por Tenov, Barcelona
Pedro Azara & Marc Marín: "Ancient Art in the White Cube? Or How Contemporary Art Creates Ancient "
Museums and the Ancient Middle East. Curatorial Practice and Audiences (G. Emberling & L. P. Petit, eds.), Routledge, 2019
Pedro Azara & Marc Marín: "Mesopotamia in Miró. Miró in Mesopotamia", ps. 11-32
Receptions of the Ancient Near East in Popular Culture and Beyond, (L. Verderame & A. García-Ventura, eds.), Lockwood Press, 2020
Konrad Buhagiar, ed: The Founding Myths of Architecture
Ed. Artifice, La Valeta (Malta)
Konrad Buhagiar, ed: Les mythes fondateurs de l´rchitecture
Ed. Artifice, La Valeta (Malta), 2020
La mirada atenta. Breve diccionario de estética
Ediciones UPC, Barcelona, 2021
Andrés Carretero, et al. (eds): Abantos. Homenaje a Paloma Cabrera
Pedro Azara: Los viajes de Apolo. Ministerio de Cultura, Madrid, 2021
Lluis Feliu, et al. (eds.): "Sentido de un empeño". Homenatge a Gregorio del Olmo Lete.
Pedro Azara & Joan Borrell: Mucho antes que Va Pensiero: los libretos de ópera barrocos de Pietro Metastasio y el imaginario europeo del Próximo Oriente antiguo. Barcino Monographica Orientalia 16, 2021
Pedro Azara (ed.)
Through the Lens: Latif al Ani´s Visions of Ancient Iraq, The Princeton University Press, 2023
La ciudad de los días lejanos. Un imaginario proscrito, Ediciones Asimétricas, Madrid, 2024
José Manuel Ballester. El jardín de los dioses
MADLIBROS, Madrid, 2025
Pierre Azara: Rêves de Babylone. Un essai sur l´Assyromania.
París: L´Harmattan, 2025
Babia, a lo lejos. Un glosario-guía para no perderse en el arte. Madrid: Asimétricas, 2025
Pedro Azara & Marieta Cavero: Barcelona, otros relatos arquitectónicos