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miércoles, 7 de octubre de 2026

Sumer y Asiría, un encuentro de culturas en el norte de Iraq : museo arqueológico, Erbil (Iraq)




Terracotas de influencia helenística y romanas 




Cerámicas reutilizadas como tumbas de niños halladas cerca de Erbil, 3500 aC. La forma ovoide remita posiblemente al simbolismo del huevo como origen de la (nueva) vida.







Incrustación de marfil para mobiliario neo-asiria, s. VIII aC 




Cerámicas mágicas hebreas, utilizadas como protección de los hogares: los malos espíritus atraídos por el texto, quedan enredados en él y no logran desovillarlo y encontrar el hilo, quedando presos en los cuencos que se depositan boca abajo en las esquinas de los interiores, s. IV aC 




Ladrillo fundacional del zigurat de Kalhu (Nimrud ), por el rey Shelmaneser III, hijo de Asurnasirpal II, nieto  de Tikurti Ninurta II, s. IX aC




Pinturas sobre terracota, s. IX aC 



Objetos arquitectónicos de uso desconocido, que se insertaban en los muros interiores, llamados impropiamente manos de Ishtar, s. VIII aC





Recipiente votivo en forma de maqueta de edificio, Sumeria, III milenio 




Gozne de piedra dura de un templo neosumerio dedicado al dios de los aires y de las compuertas de las aguas del cielo, el dios Enlil, construcción que el propio dios ordenó al rey de la III dinastía de Ur, Shu-Sin,  III milenio




Recipiente sumerio de diorita, una piedra dura, mitad del cuarto milenio






 

Estatuilla, cuenco y barca votiva de terracota, Sumeria, cuarto y tercer milenios 

Tras el abandono del proyecto de un nuevo museo arqueológico de Erbil en 2014, en parte por la amenaza del Estado Islámico y la retirada de objetos del museo hacia Bagdad, el museo, casi vacío a principios del segundo decenio del siglo XXI,  se ha recuperado, ha sido remozado y presenta objetos desde el sexto milenio hasta la época romana, que documentan los intercambios entre Sumer y Akkad, en el sur de Iraq, y el norte del país, en manos principalmente de los asirios, a partir del primer milenio. Obras típicamente sumerias alternan con tumbas que responden a creencias locales de la edad del bronce.

Un fascinante viaje por el tiempo y el espacio mesopotámico que bien demuestra la ausencia de barreras en los cultos politeístas y los intercambios culturales y comerciales a lo largo de los valles del Tigris y del Eufrates, una visión del Próximo Oriente que incluye credos y culturas del Levante (Israel y Palestina), y combina creencias mágicas y propiamente sagradas. 




viernes, 21 de agosto de 2026

JEAN-MARC BUSTAMANTE (1952): TABLEAUX (TERRAINS VAGUES -CUADROS: TIERRAS BALDÍAS)































 Charles Zana (1960): arquitecto y escenógrafo: Fonds Bustamante (Colección Bustamante), antigua iglesia de la Santa Cruz (Sainte Croix), Arles (Francia), 2026 

Fotos del centro: Tocho, Arles, agosto 2026


Siempre enmarcadas con un sencillo listón de madera oscura, las fotografías del francés Jean-Marc Bustamante, se titulan de la misma manera: Tableau (Cuadro, seguido de una numeración). Sin embargo, la imagen es voluntariamente anodina: una vista de un terreno baldío, con edificios que pasarían casi desapercibidos, si no fuera por cierto mal gusto, cierta ostentación en su decoración barata, y sobre todo, porque se trata de construcciones abandonadas, a medio levantar, en medio de un entorno arruinado por la propia obra, un ejemplo de dejadez y degradación. Bustamante fotografía obras que no han llegado a buen puerto, que tampoco merecían ser concluidas, en un entorno empequeñecido, reseco, que ni siquiera llama la atención por su fealdad. Toda la escena es casi invisible. Nada tiene que llame la atención, por sus cualidades o por la falta de éstas; una nadería que no atrae ni molesta, sobre la que la vista resbala, sin que nada lleve a arquear las cejas, salvo por el marco que metamorfosea la nada en un cuadro y lleva a que nos preguntemos qué es un cuadro y qué rasgos posee que merezca que sea expuesto. No son el tema ni la técnica. Y, sin embargo, la propia ausencia de cualidades deviene una cierta cualidad, un rasgo propio, que lleva a detenerse ante la imagen y sorprenderse que lo que no merece ser contemplado atraiga. Un ejercicio, seguramente enrevesado y quizá arado, que da lugar a obras que, ciertamente, llevan a preguntarse porque las miramos, con cierta obsesión, cuando no hay nada que ver.

Algunos de estos “cuadros” -junto con otras obras escultóricas y pictóricas del artista, de menor interés- se exponen, al lado de obras de otros artistas que colecciona (el alemán Thomas Schütte siendo el más y mejor representado), en un nuevo museo de arte contemporáneo privado en la ciudad francesa de Arles, creado por Bustamante, ubicado en una iglesia sobriamente (salvo la escalera, excesiva en su flamígero tratamiento) restaurada y convertida en un centro cultural, que se suma a la fundación LUMA de fotografía, cuya masa y desafortunada forma, del arquitecto Frank Gehry, domina o aplasta el discreto perfil de la ciudad de Arles, de origen romano.