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martes, 7 de julio de 2026

FRANCESCA WOODMAN (1958-1981): UN ESPACIO PROPIO:












































 

La fotógrafa norteamericana Francesca Woodman, que se suicidó a los veintitrés años, al parecer por el escaso éxito que recibieron sus fotografías, ha dejado un ingente número de imágenes, de las que solo se ha divulgado una parte, lo que no impide que se haya convertido hoy en una fotógrafa reputada.
Conocidas son sus imágenes en blanco y negro, atravesadas a veces por un haz de luz hiriente, voluntariamente desenfocadas, con escenas extrañas, no siempre identificables y de difícil interpretación, que parecen ilustrar novelas de misterio góticas, como Jane Eyre de Charlotte Brönte: autorretratos espectrales, en los que cuesta a veces darse cuenta de la presencia de la imagen de Woodman, ya que hace cuerpo con las paredes o el mobiliario, como si formara parte de aquéllos, o emanara como un espíritu o un fantasma necesariamente descorporeizado y parcialmente invisible. El cuerpo, entre la luz y la sombra, casi transparente, que parece poder traspasar las paredes, convertido en un hatillo deformado, desmembrado y fantasmagórico, sin que se sepa bien porqué. La figura forma parte de la estancia, pero no queda claro si está encerrada, de paso o trata inútilmente de escapar, como si fuera el recuerdo desvaído, aunque vivo y presente, de quien moró y quizá padeció en esta estancia. ¿Habitación propia, o celda? 

Una exposición antológica privada en Roma, hoy, recuerda su fugaz paso -de perdurable y perturbadora impronta:

miércoles, 27 de mayo de 2026

MYR MURATET (1959): L’ APPARTEMENT (EL APARTAMENTO, 2026)





 




































 
Nota: las tres primeras fotos se exponen impresas en papel, las siguientes se proyectan en pantalla.

Nanterre, una ciudad al noroeste de París, cruzado el anillo periférico, en prolongación del distrito financiero y de oficinas de La Défense, asaetado de torres de vidrio aisladas, como en una ciudad inexistente, y que acoge una conocida universidad pública, apenas existía en los años cuarenta del pasado siglo. Era tan solo un pueblo rural y una extensa área de tierras baldías.

La periferia se componía de pequeñas aglomeraciones aisladas. Algunas acogían industrias o eran nudos y talleres ferroviarios.

Nanterre nace por orden del ministro y escritor André Malraux cuando, en la primera mitad de los años sesenta del siglo pasado, encarga a Le Corbusier una ciudad lineal que prolongara el eje de los campos elíseos que cruzan la ciudad otrora entre murallas (derribadas parcialmente en la segunda mitad del siglo XIX) y se erigiera como un nuevo distrito cultural. Le Corbusier proyectó un museo del siglo XX, repitiendo propuestas anteriores, pero su muerte accidental, un año más tarde, puso un freno a este extenso proyecto urbanístico y arquitectónico.

El proyecto fue retomado por un discípulo de Le Corbusier, André Wogenscky, y enteramente revisado. Los días de las pasarelas y de plazas elevadas para peatones cabalgando sobre vías rápidas de automóviles, que tanto excitaban a Le Corbusier, habían concluido. Se volvía a vías a nivel de calle. La olvidada calle, que logra que edificios enfrentados se miren y se relacionen, fue rescatada como guía de la planificación urbana.  

Un estudiante de este último, el arquitecto brutalista polaco emigrado en Francia en los años treinta, Jacques Kalisz, proyectó, amén de la conocida sede de la escuela de arquitectura de Nanterre, desmesurados bloques escalonados de viviendas sociales, semejantes a zigurats mesopotámicos, dispuestos alrededor de un extenso parque central.

Una hermosa exposición actual en un centro cultural de Nanterre, muestra, a través de las fotografías de interiores, con la presencia fugaz o insistentes de los usuarios, del francés Myr Muratet, sin ironía, desprecio o zalamería, cómo estos intimidantes cenotafios de hormigón han sido amueblados por los usuarios, que han proyectados sus sueños palaciegos, de talleres, de casas de campo, o de interiores que evocan la película La naranja mecánica, hasta configurar sus apartamentos, que a menudo remiten a interiores familiares del pasado de los que se han rescatado muebles y fotografías de un naufragio.

Un trabajo emocionante que puede actuar de espejo de cómo componemos nuestros propios interiores.   

https://www.caue92.fr/expositions/l-appartement

https://www.myrmuratet.com/