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jueves, 9 de julio de 2026

ÉDOUARD LEVÉ (1965-2007): AMÉRIQUE (2006)










 Hace cuarenta y dos años, Europa y los Estados Unidos se maravillaban con una premiada película de título confuso: París, Texas , del cineasta alemán Win Wenders. Los dos nombres propios del título estaban separados por una coma. Parecía que la película contaría  una historia en dos escenarios distintos. No era así. El París de la película se hallaba en el estado de Texas y ni siquiera era una ciudad, sino un solar desértico.

Es difícil que el escritor y fotógrafo francés no tuviera en mente esta película cuando viajó a los Estados Unidos para fotografiar otros Parises norteamericanos: ciudades, o más bien pueblos -apenas unas pocas casas aisladas de madera, de planta baja, sin cercado, cercanas a una gasolinera, una iglesia y una tienda donde se podía comprar de todo y nada. Y, así, Levé retrató a pueblos llamados Paris, Versailles, Florencia, Berlín, Estocolmo, Río de Janeiro, Lima, Bagdad, Jericó, o Calcutta, entre otros. Pequeñas aglomeraciones que parecían haber sido erróneamente llamadas, como si alguien hubiera barajado mal las cartas y las hubiera asignado a quien no hubiera debido, pero que constituyen el corazón de Norteamérica, formado por asentamientos que no son lo que parecen, y que remiten, absurda y entrañablemente a ciudades y megapolis que nada tienen que ver con la imagen que su nombre suscita, o suscitaba, ya que hoy, bajo el nombre de Paris se recoge y se recuerda la llamada ciudad de la luz, sin que haya caído en el olvido un terreno yermo en el centro de un estado sureño norteamericano.
Quizá ocurra lo mismo con los nombres antes evocados. 
La importancia del nombre para exaltar o rebajar a un emplazamiento.
Poco tiempo después, Levé se suicidaria .

miércoles, 11 de enero de 2023

MIMMO JODICE (1934): CIUDADES VISIBLES


































Ostensiblemente, tanto las vistas urbanas cuanto los interiores retratados por el fotógrafo italiano (napolitano) Mimmo Jodice, asociado al Arte Povera, no acogen a nadie: sillas y butacas vacías, calles desiertas, edificios que parecen abandonados, las fotografías parecen o son calladas. El silencio se ha instalado. No denotan tristeza o dejadez, sino serenidad. Como si la figura humana, y el movimiento o el ajetreo, fueran prescindibles, empalideciendo ante la tranquilidad de las construcciones.  Una ventana abierta -que da a un muro- sugiere que la vivienda no está desasistida. Los coches, en ocasiones, están cubiertos por una lona, lo que sugiere el cuidado pero también la retirada del vehículo por un tiempo.
Es difícil precisar cuándo las fotos han sido tomadas, qué decenio ilustran. Podrían ser de otro tiempo, de cualquier tiempo, como si los motivos hubieran escapado al tiempo, siendo actuales sin embargo. Jodice ha retratado la ciudad contemporánea cercada por los rascacielos, con la quietud de una ciudad de provincias un domingo por la tarde. El contraste entre los temas y la manera de tratarlos quizá sea lo que dote de un extraño encanto la obra en blanco y negro de Jodice. No es casual que éste fotografía haya también retratado estatuaria clásica, tan ensimismada o desdeñosa como las ciudades modernas que documenta.

Una exposición en una galería privada de París ha devuelto la actualidad a este artista: