lunes, 14 de septiembre de 2026
LUIGI BERIO (1977) & EMANUELE LUZZATI (1921-2007): GENOVA SINFONIA DELLA CITTÀ (2005)
martes, 8 de septiembre de 2026
Barcelona delirante: la Barcelona que no fue
Fotos: Tocho, ETSAB, Barcelona, septiembre de 2026
La Capitalidad Mundial de la Arquitectura es un pomposo título que la ciudad de Barcelona, en competencia con Beijing (Pekín) obtuvo para todo el año 2026.
Bajo dicho epígrafe se agrupan una serie de actividades, desde algunas exposiciones extensas y con presupuesto, hasta modestas muestras, mucho más interesantes y novedosas.
La mejor, sin duda, obra de estudiantes de arquitectura, bajo la dirección de la profesora del departamento de teoría de la escuela técnica superior de arquitectura de Barcelona, Carmen Rodríguez : una pequeña exposición, a base de fotocopias y documentos expuestos un un único panel y vitrinas bajas, en la biblioteca de la escuela. La ausencia de medios no lastra la agudeza de la propuesta.
Una exposición muy bien documentada, sobre un tema fascinante, que dibuja la imagen de una ciudad delirante, que se ha librado o ha perdido unos proyectos que no llegaron a buen puerto: la historia de una ciudad imaginaria poblada, desde mediados del siglo XIX, de proyectos rechazados o que, por razones políticas, económicas o compositivas (un proyecto de ayuntamiento mediocre, felizmente olvidado), no se materializaron. Una ciudad mediterránea que se habría dotado de pistas de esquí, mucho antes que Arabia Saudí, de islas artificiales, que hubieren empequeñecido las islas en forma de palmera u otras curiosidades en los Emiratos, componiendo, ante el frente marítimo, el nombre de la ciudad, de rascacielos en forma de zigurats, de una ciudad suspendida sobre la ciudad existente, de rascacielos dignos de un cómic de colores ácidos, de los años setenta, y de barrios cruzados por vías rápidas a distintos niveles por los que zigzaguearían avionetas. Una ciudad lanzada de lleno y a ciegas, abrazando los signos de la modernidad, desde el arrasamiento urbano de Le Corbusier, hasta aeropuertos en los inicios de la aviación comercial.
Una muestra sobre sueños y pesadillas, proyectos de los que Barcelona se libró y proyectos que hubieran mejorado la vida, proyectos rechazados, desfigurados o pese a ser insensatos, delirantes, se construyeron, convirtiendo partes de Barcelona en una ciudad irreal.
Una muestra brillante y aleccionadora. Necesaria y buen aviso sobre lo que pudo ser para bien. O, casi siempre, para…
sábado, 5 de septiembre de 2026
Mano de obra (en Mésopotamia)
A lo largo de casi seis milenios, Mesopotamia (hoy Irán, Iraq, Siria, Líbano, Israel, Palestina, Turquía, Omán, Bahreïn, y uns parte de Centro Asia) acogió a un gran número de culturas urbanas o que se urbanizaron. A finales del tercer milenio, la ciudad lacustre de Ur, en las marismas sureñas de los ríos Tigris y Eufrates, quizá tuviera casi cien mil habitantes, y Babilonia, más al norte, fundada a principios del segundo milenio, fue, ya desde mitad del segundo milenio, y gracias a la emigración proveniente de las ciudades sureñas abandonadas por la creciente salinizacioncde las tierras, la ciudad más poblada hasta, más de mil quinientos años más tarde, la Roma imperial; aunque las ciudades medio y neo-asirias no competían en número de habitantes con Babilonia, su superficie, la longitud de sus murallas, aún impresionan, más aún cuando la imaginación suple lo que ya no se puede ver; se ha excavado menos del veinte por ciento de los maltratados restos de dichas ciudad, la mayoría arruinadas, y algunas olvidadas, cuando Alejandro las conquistó en el siglo IV aC.
El extensisimo imperio neo-asirio, en el siglo VII aC, comprendía un número limitado de ciudades; pero éstas eran de la talla y la fama de Nínive, Assur o Nimrud…., todas rodeadas por imponentes murallas.
Dotadas de varios imponentes y laberínticos palacios de reciente construcción, varios zigurats, e insertadas en una red de canales que traían agua desde las cercanas montañas, la construcción, restauración y reconstrucción de las ciudades, maltrechas por el clima, el agua y las guerras, siempre a merced de las estaciones a causa del material de construcción más común, el adobe, sensible al agua y a las tormentas de polvo, requerían una ingente mano de obra de la que el imperio no disponía.
La solución era la guerra: guerras incesantes y sin cuartel que, en caso de victoria, concluían con un número muy elevado de prisioneros, obligados a trabajar en las obras que nunca cesaban.
La destrucción de ciudades y reinos ajenas, la reducción de sus poblaciones a la esclavitud, permitieron o facilitaron las reconstrucciones de los edificios y las ciudades del imperio neo-asirio. Se desconoce el número de víctimas en tales obras descomunales, a pleno sol y con escasez de agua.
Un procedimiento y unas consecuencias no demasiado ajenas a lo que a veces acontece hoy.
viernes, 28 de agosto de 2026
SLIMAN MANSOUR ( سليمان منصور 1947-2026): LA CIUDAD SOÑADA (JERUSALÉN)
La pintura de Mansour evoca una ciudad y unos modos de vida pausados -pero acechados-: un mar de cubos y cúpulas armoniosos, de figuras geométricas entrelazadas, dispuestas como en un juego de construcción, contra un frente de colinas lejanas -casi los únicos ecos naturales, aunque los cubos y las esferas componen un paisaje mineral que parece haber estado aquí desde siempre-, y de calles que se adivinan más que se reconocen, por el ritmo sincopado de muros que sin duda bordean los pasos.
Las calles están vacías. La vida se recoge en el interior de las casas. El espacio público no es un lugar donde estar, por el clima, el temor a la exposición pública y quiA a las algarabías. Una ciudad silenciosa, mecida por la luz, que solo existe en los sueños, ensombrecidos a veces por quienes sí patrullan por las calles: una nube de polvo se alza. No es una tormenta de arena que oscurece el cielo y difumina las formas bajo un manto pardo. Las formas han estallado causando la nube: un pueblo ha desaparecido bajo las bombas.
miércoles, 26 de agosto de 2026
DOLLY PARTON (1946-2026): DOWN FROM DOVER (1970)
La vida -si vida es- en una ciudad de provincias, marcada por la mirada ajena.
La canción es tan devastadora como la película Calle Mayor (1956), de Juan Antonio Bardem -la mejor de la historia del cine español
LETRA:
Sé que este vestido que llevo no oculta el secreto que he intentado ocultarI Know This Dress I'm Wearing Doesn't Hide the Secret I Have Tried Concealing
Cuando se fue me prometió que volvería para cuando fuera reveladorWhen He Left He Promised Me That He'd Be Back By the Time It Was Revealing
El sol detrás de una nube arroja la sombra que se arrastra sobre los campos del trébolThe Sun Behind a Cloud Just Casts the Crawling Shadow O'er the Fields of Clover
Y el tiempo se está acabando para mí. Desearía que se apurara de DoverAnd Time Is Running Out For Me I Wish That He Would Hurry Down From Dover
Se fue tanto tiempo cuando dejó que la nieve estaba en el sueloHe's Been Gone So Long When He Left the Snow Was Deep Upon the Ground
Y he visto un pase de primavera y verano y ahora las hojas se vuelven marronesAnd I Have Seen a Spring and Summer Pass and Now the Leaves Are Turning Brown
Y cada vez que una pequeña cara se mostrará porque la espera casi ha terminadoAnd Any Time a Tiny Face Will Show Itself 'cause Waiting's Almost Over
Pero no tendré un nombre que darle si no se apresura de DoverBut I Won't Have a Name to Give It If He Doesn't Hurry Down From Dover
Mis padres no entendieron cuando se enteraron de que me enviaron desde el hogarMy Folks Weren't Understanding When They Found Out They Sent Me From the Home Place
Mi papá dijo que si la gente se enterara que se avergonzaría de mostrar su caraMy Daddy Said If Folks Found Out He'd Be Ashamed to Ever Show His Face
Mi mamá dijo que era una tonta y ella no lo creyó cuando se lo dijeMy Mamma Said I Was a Fool and She Did Not Believe It When I Told Her
Que todo estaría bien porque pronto vendría de DoverThat Everything Would Be All Right 'cause Soon He Would Be Coming Down From Dover
Lo amaba más que a nada y no podía rechazarlo cuando me necesitabaI Loved Him More Than Anything and I Could Not Refuse Him When He Needed Me
Era el único que amaba y no puedo creer que me estuviera usandoHe Was the Only One I'd Loved and I Just Can't Believe That He Was Using Me
No podía dejarme aquí así. Sé que no puede ser, así que no puede haber terminadoHe Couldn't Leave Me Here Like This I Know It Can't Be So It Can't Be Over
Él no me haría pasar por esto tanto tiempo, Oh, vendrá de DoverHe Wouldn't Make Me Go Through This So Long, Oh He'll Be Coming Down From Dover
Mi cuerpo duele el tiempo está aquí Es solo en este lugar donde estoy mintiendo
My Body Aches the Time Is Here It's Lonely in This Place Where I'm Lyin'
Nuestro bebé ha nacido pero algo anda mal es demasiado todavía no oigo llorarOur Baby Has Been Born But Something's Wrong It's Much Too Still I Hear no Cryin'
Supongo que de alguna manera extraña sabía que nunca tendría los brazos de un padre para sostenerlaI Guess in Some Strange Way She Knew She'd Never Have a Father's Arms to Hold Her
Y morir era su manera de decirme que no venía de DoverAnd Dying Was Her Way of Telling Me He Wasn't Coming Down From Dover
martes, 25 de agosto de 2026
Rito fundacional de una ciudad romana
Fotos: Tocho, Museo de la Romanidad, Nîmes (Francia), agosto de 2026
Dos obras romanas, pertenecientes al Museo del Louvre de Paris, hoy expuestas en el museo de la Romanidad en Arles (Francia), son excepcionales, por su calidad, pero sobre todo porque ilustran una acción conocida principalmente por el mito o la leyenda de la fundación de Roma, que la fundación de cualquier ciudad romana, siempre considerada una nueva Roma, que posteriormente recrearía.
Ambas obras están recorridas por una escena continua que documenta las distintas etapas de un rito fundacional: la forma alargada de la obra -un relieve marmóreo de más de cinco metros y medio de largo, y un grabado circular justo debajo de la boca de un pequeño recipiente metálico con incrustaciones de esmalte- está particularmente bien adaptada a lo que se muestra. Ambos soportes desarrollan un ritual, como lo haría el negativo de una película. En ambos casos, como en una película, aunque seamos nosotros los que debemos desplazarnos, la imagen debe ser percibida e interpretada de un extremo a otro.
El relieve muestra más bien escenas que acontecen simultáneamente -aunque su representación sugiere un desarrollo temporal más que espacial-, lo que no ocurre en el grabado del recipiente.
Queda patente el papel que el santuario de Apolo en Delfos, y el propio dios, jugaban en el rito fundacional. Su ejecución respondía a una orden y un detallado programa enunciado oracularmente por la divinidad por boca de su sacerdote o sacerdotisa. Toda fundación, en Grecia, especialmente , respondía a una señal sobrenatural comunicada por Apolo a quienes querían emprender la aventura incierta de la fundación de una ciudad en una tierra necesariamente lejana y, por tanto, desconocida aunque las pistas enunciadas, de manera velada, por Apolo, ayudaban a hallar dónde y cómo fundar un asentamiento.
Ninguna fundación se emprendía sin las indicaciones que el dios Apolo podía tener a bien aportar, y que debían ser descifradas. El lenguaje de los dioses no estaba (ni está) al alcance de cualquier mortal. Su comprensión ya era una señal del coraje, la lucidez y el discernimiento de quien asumía, voluntariamente o no, la tarea fundacional.
Empezaba entonces un incierto viaje por mar , siempre a merced de las inclemencias y los monstruos que pondrían a prueba el templo de los aventureros fundadores, sobre todo del jefe de la expedición. El viaje por mar, siempre bordeando la costa, era preferible a un desplazamiento por tierra. Antes de Roma, los caminos no eran seguros.
El acto fundacional requería entonces la prestación de un sacrificio en un altar, en honor del dios Apolo y de otras divinidades, a las que se sumaría, con el paso de los años, la personificación de la propia ciudad deificada, confundida con la diosa Fortuna que velaba por la buena suerte de la urbe recién creada.
La tierra en la que se fundaba una ciudad no era un Edén. La imagen beatífica moderna de la naturaleza no era de rigor en la antigüedad, salvo en algunos mitos de creación mesopotámicos, incluido el bíblico. La tierra era un lugar indómito y salvaje, a merced de fieras, monstruos y poblaciones nativas “no civilizadas” con los que los fundadores tenían que enfrentarse hasta reducirlas o eliminarlas. Solo entonces, despejada la tierra -una tarea que, por indicación de Apolo, emprendió Hércules, a fin de facilitar la vida a los seres humanos-, la ciudad podía ser fundada con visos ciertos de prosperidad.
La aventura llegaba a su fin. El fundador había cumplido su misión. Había logrado seguir y respetar las órdenes de Apolo. La ciudad parecía bien asentada. Las alimañas estaban controladas, aunque reinaban fuera del ámbito urbano -que incluía las tierras de cultivo.
Tras su muerte, los ciudadanos, agradecidos, levantarían un santuario en honor de su guía, quien supo hallar el camino y la manera de fundar una nueva ciudad: un espacio libre de peligros.
La conocida como copa de Cesárea es una ilustración excepcional del mito fundacional que, aun hoy, a través de la ceremonia de la colocación de la primera piedra, se sigue celebrando para asegurar larga vida a los edificios más importantes y los barrios de nuevo cuño que se fundan para acoger, mal que le pese a algunos ciudadanos, a quienes han llegado o esperan haber llegado a buen puerto tras una incierta travesía. El ser humano se distingue del animal -aunque somos animales- por el hecho que no posee un territorio propio, y que no siquiera el horizonte constituye una barrera infranqueable.
























































