martes, 14 de octubre de 2025

Arquitectura y poder (Sargon II)


 


Las artes de la imagen reproducen y multiplican la figura del soberano: pinturas, esculturas, fotografías e imágenes fílmicas permiten que el gobernante se halle en múltiples sitios a la vez, un poder que solo los dioses poseen. Pero son imágenes, y no la encarnación, aquí y ahora, del monarca -salvo que creamos en la capacidad mágico-religiosa de la imagen de ser lo que representa; de ser una presencia y no una figuración.

Las artes de la escena, acompañan y magnifican el aura del monarca; las letras lo cantan: repiten y exaltan sus palabras. Pero existe un cierto desajuste temporal y espacial entre lo que el monarca enuncia y lo que la escritura fija. La voz cantante, literalmente, es la del monarca, no la del escribano, aunque sin el trabajo de éste, las palabras del monarca quedarían en el aire.

La fascinación y la singularidad de la arquitectura es el tipo de relación que mantiene con el poderoso. La arquitectura no solo está habitada por aquel, sino poseída por él. Todos los rasgos, todas kas medidas están a la medida del monarca. Su presencia y su poder están en el edificio. Éste visualiza el poder o la creencia en el poder del soberano. Sin la arquitectura el rey está desnudo. Hasta hoy mismo, un mandamás necesita un arquitecto que exponga y acote el poder de aquel, que dé la medida de su poder.

Una de las obras de arquitectura que mejor traducen el aura del monarca fue el palacio que el emperador neo-asirio Sargon II (en asirio: Šarru-kīn) mandó construir. En verdad, Dur Sharrukin (El palacio de Sharrukin, hoy Khorsabad) no fue tan solo un palacio, sino una ciudad de nueva planta, la nueva capital del imperio neo-asirio, en el siglo VIII aC.  

Esta ciudad no se entiende ni existiría sin Sargon II. Como toda lengua semita, el asirio era una lengua cuyos signos gráficos -en este caso, signos silábicos y no alfabéticos- tenían también un valor numérico: eran sílabas y números.

Todas las medidas de las plantas y los alzados responden a las medidas que el nombre de Sargon II encapsula. 

En Mesopotamia, como en toda cultura antigua, los nombres forman parte del ser y lo definen. El alma o lo inmaterial no son los únicos elementos que denotan quién es ni cómo es una persona. Su nombre también lo es todo : dice lo que una persona es y será. El nombre está íntimamente relacionado con un ser, cuyo ser, las potencias y cualidades de cuyo ser se desvelan a través de su nombre.

Las medidas de las construcciones, las relaciones entre éstas, proceden del valor numérico de Sargon II. Si gracias a unas medidas se materializa un ente o un ser, que adquiere un cuerpo y una personalidad, estos son visibles desde lejos gracias a la capital que Sargon II mandó construir. 

Sargon II estaba presente en el mundo, en la naturaleza. Su palacio, como todos los palacios neo-asirios desde entonces, comprendían jardines -regados por el agua traída a través de acueductos de las estribaciones de los montes Tauro. Los jardines no tenían funciones decorativa, lúdica o “ecológica”, ni trataban de “naturalizar” la ciudad, según el enrevesado lenguaje de la teoría arquitectónica actual. Lo que los jardines urbanos expresaban era la conexión del monarca con la naturaleza, la presencia de aquel en ésta, que crecía cíclicamente grqcias a la figura del monarca. Los jardines manifestaban la presencia vital del monarca, sin el cual el mundo se derrumbaba.

A través de su ciudad, aún conservada, en el norte de Iraq,  Sargon II mantuvo el ánimo de los asirios para quienes el fin del mundo no acontecería, y sigue presente entre nosotros. 


Agradecimientos a la historiadora de las religiones, la doctora Mariagrazia Masetti-Rouault, especialista en la cultura neo-asiria, por sus explicaciones reveladoras.

domingo, 12 de octubre de 2025

La fenomenología del meme

 Un meme -una palabra creada hace unos cincuenta años- designa una imagen (fija o en movimientos) en la que chocan texto e ilustración. De las chispas del choque, casi siempre cómico, irónico o sarcástico, se desvela, fugaz y fulgurantemente, una cara de la realidad que siempre estuvo allí, pero que nadie había visto o querido ver. 

El meme despelleja la realidad y libra lo que las imágenes y las palabras pomposas, la palabrería, recubren como un exceso de nata de bote sobre un pastel casero tambaleante. El meme expone con gracia y estilete la poca gracia de la realidad.

El meme bebe más del collage surrealista que de la viñeta cómica o de la tira cómica periodística. Las imágenes proceden del pozo sin fondo de internet. El comentario personal, agudo, sibilino, elegante y cortante surge con fuerza -cuando se hubiera querido mantener a escondidas-. Y las redes sociales divulgan la ocurrencia -que es algo más y algo distinto a una ocurrencia, porque lo que sacan a la luz no volverá a la oscuridad y ya no será posible ver de la misma manera la realidad. 

La circulación incontrolable, imprevisible, del meme lleva a que un meme nazca de otro meme, formándose una cadena que va rascando la caspa, la costra, la falsedad o nimiedad de la realidad que la imagen -que el meme sacude- aureola con una luz que solo puede suscitar la burla por el brillo involuntariamente gratuito, barato, absurdo o grotesco, cuando quería deslumbrar.

Lo que el meme expone no se puede resumir ni contar. Se tiene que ver y leer. En ocasiones, el estupor, o la incomprensión invade el espectador. ante el humor británico o salvaje -pero nunca grosero ni torpe. Hasta que, de pronto, se entra en el juego y se pierde pie. El meme es irresistible, y siempre sorpresivo. Su acidez decapa los revestimientos que esconden imperfecciones y sobre todo las vergüenzas, y el rey queda desnudo. 

Pero la verdad no se impone como una proclama. El meme no canta la verdad. No es un edicto ni un tratado de moral. No da consejos. No se burla por el placer de burlarse, sino que hace estallar las costuras de un traje tan estrecho que pretende hacer pasar por finura la bastedad. 

La verdad solo está en la mirada del espectador que entiende lo que el meme apunta y completa el texto que sugiere en silencio. El meme es silencioso. Su efecto es atronador. Y las proclamas huecas, desde entonces, solo provocar el arqueo de cejas.

El meme mata la indignidad de quien se pavonea, hinchado como un ratón  que se creyó un  león.


Agradecimientos a Rosa Llinás y Elisa Vegue, arquitectas y teóricas del meme, en las horas muertas esperando, sentados en el polvo, en una misión arqueológica en el desierto, que tras en último golpe de piolet en la tierra, aparezca la tapa de un tesoro (lleno), mientras que solo se recogen restos cerámicos polvorientos -pero imprescindibles para conocer, entender y aceptar el destructivo paso del tiempo en las perdidas huellas del pasado humano.

Amén 




DIANE KEATON, ARQUITECTA (1946-2035): EL PODER DE LA IMAGEN

 


Pocos libros de arquitectura moderna, publicado el año que abrió el nuevo siglo, como La casa que Pinterest construyó, han reconocido la fascinación por la imagen en la creación arquitectónica, cómo las imágenes construyen nuestros sueños y cómo el arquitecto (la arquitecta) persiguen una imagen que es un sueño antes que la realidad, prosaica y decepcionante. Fragmentos de vidas -de sueños- ajenos expuestos componen un engarce -un “collage” - y las capas que construyen la casa en la que se sueña y en la que uno se proyecta. Nunca proyectamos, sino que nos proyectamos. Vivimos en el futuro, no en el presente. Por eso podemos vivir, y somos humanos. Eso es lo que nos ha enseñado lucidamente Diane Keaton.

Quizá porque Diane Keaton era también una actriz supo desvelar y analizar cómo su gran obra, su casa - y casas de Frank Lloyd Wright, de cuya obra era estudiosa, que rehabilitó-, es un compendio, una cristalización de imágenes e instantáneas recolectadas en el mundo virtual.

El título de su libro -cuya portada irónicamente rehuye cualquier imagen fotográfica y se presenta casi como una esquela que resume una vida-, que parodia el de un canción popular inglesa, del siglo XV -que cuenta cómo son las experiencias propias y ajenas que nos construyen nuestra casa-, La casa que Jack construyó, denota bien que las imágenes nos habitan y son ellas las que guían nuestras supuestas intuiciones. Sin imágenes no tendríamos entidad. Jack nunca construyó su casa. Su vida y vidas ajenas, familiares y distantes, la modelaron. 

No es casual que el título de dos sus mejores obras cruzan el cine y la arquitectura: Manhattan, y Annie Hall.

Hall, por cierto, era el verdadero apellido de Diane Keaton….


In memoriam ….




 

sábado, 11 de octubre de 2025

CASSANDRA MILLER (1976): A LARGE HOUSE (UNA CASA AMPLIA, 2009-2015)


 Sobre esta compositora canadiense, consultar su página web:
https://cassandramiller.wordpress.com/

Agradecimientos a Jorge Raedó por este descubrimiento.



LÁSZLÓ MOHOLY-NAGY (1895-1946): THE NEW ARCHITECTURE OF THE LONDON ZOO (LA NUEVA ARQUITECTURA DEL ZOO DE LONDRES, 1936)


 
Se muestra un fragmento del cortometraje documental, que se puede ver entero, gratuita y legalmente desde el Reino Unido o si no se tiene un VPN en:

Watch New Architecture at the London Zoo online - BFI Player https://player.bfi.org.uk/free/film/watch-new-architecture-at-the-london-zoo-1937-online


À la arquitectura moderna le sientan bien las jirafas 

viernes, 10 de octubre de 2025

Genocidio












 
Fotos: Tocho, octubre de 2025

La ciudad kurdo-iraquí de Erbil, en el norte de Iraq, es una imagen espejada de modernas urbes de la Emiratos Unidos. Alrededor de un centro histórico de planta circular, que rodea un tell de grandes dimensiones (se rodea en un par de horas andando), también circular, de más de treinta metros de alto, resultado que los distintos niveles de ocupación en un mismo lugar desde el neolítico, una serie de anillos de autopistas, siempre atascadas -Erbil carece de transporte público- delimitan extensos solares en los que crecen un sinnúmero de condominios compuestos por rascacielos convertidos, de noche, en un espectáculo de luz y sonidos de claxon, luces de neón de colores flamígeros que  recorren las fachadas a toda velocidad, como crecen también, de la noche a la mañana, versiones versallescas en varios tamaños, de la S a la XXL, de la Casa Blanca norteamericana, o sorprendentes remedos de palacios que bordean el Gran Canal veneciano.

Hace veintinueve años, en agosto de 1996, cuarenta y cinco mil soldados del ejército de tierra iraquí, precedidos por ataques fulminantes de la aviación, tomaron la ciudad kurda, dejando un campo de ruinas.
 La segunda ciudad más importante de Iraq, y una de las más pobladas del Próximo Oriente, casi desapareció, y una parte de la población fue arrastrada fuera de las ruinas. Nunca se supo más de ella.

Esta devastadora y sistemática destrucción “rememoraba” el gaseado de la población kurda en 1986, en particular el envenenamiento con armas químicas (gas mostaza y cianuro, entre otros componentes letales), que el ejército iraquí de Sadam Hussein, cometió con la población de la ciudad kurda de Halabja: entre cinco mil y siete mil personas murieron instantáneamente; setenta y cinco mil quedaron afectadas de por vida; unas siete mil más fallecieron en los meses siguientes.

Este asesinado masivo fue reconocido como un genocidio por un par de países nórdicos y el Reino Unido. El gobierno de Iraq también lo reconoció hace quince años.

Hoy, Erbil es una de las ciudades más seguras -y más delirantes- de Iraq. Pero el magnicidio de Erbil, Haladja y el Kurdistán  no se ha olvidado. Solares inexplicadamente en ruinas en el centro de Erbil aún recuerdan el arrasamiento de la ciudad
Veintisiete años más tarde, en un territorio cercano….



Agradecimientos a dos personas que nos han asesorado.
Los errores son solo imputables al autor de este resumen 

jueves, 9 de octubre de 2025

La política cultural del imperio asirio

 Entre los comunicados y la realidad, bien sabemos hoy la diferencia que media.

Aún hoy en día, la imagen que traducen los descomunales relieves asirios (neo-asirios, de los siglos VIII y VII aC) tallados en bloques de piedra, extraídos de los palacios imperiales de Nínive, Nimrud y Dur Sharrukin, principalmente, los muros de cuyas estancias reales y de cuyos patios ornaban, exhibiendo escenas feroces o crueles - matanzas de animales y de humanos, trabajos extenuantes, asedios, máquinas de guerra, ejecuciones, etc- y la presencia de genios protectores y dioses con caras de pocos amigos, que debían encoger el ánimo de quienes el emperador recibía, encogimiento acentuado por el despliegue de la riqueza y la magnificencia de las posesiones asirias-, sorprende, irrita e impresiona. La perfección técnica y la ostentación de poderío, en los relieves palaciegos,  pocas veces ha sido igualadas.

El impacto sobrecogedor de las imágenes era buscado. ¿Quién iba a atreverse a toserle al emperador asirio, a la vista de lo que era capaz? ¿No desfilaban los representantes de los pueblos conquistados y sometidos portando ofrendas? La genuflexión y la temerosa caída de ojos era todo lo que podía hacer frente al monarca.

Sin embargo, la arqueología da un tono muy distinto. Ciudades que se sabe fueron conquistadas por el imperio asirio e incluidas en su esquema político, cultural y militar, no dejan traslucir, cuando se estudian con detalle los restos de casas, talleres, y tablillas con los datos contables, el arrasamiento de pueblos y de culturas -matanzas, genocidios, desplazamientos de poblaciones- y su prohibición, su desaparición o su conversión. Nada ni nadie era aniquilado.

Por el contrario, los asirios asumían las culturas de las poblaciones conquistadas, que seguían vivas y que, a menudo, producían hibridaciones de gran belleza e interés. Se producía a menudo un arte tan asirio como no asirio y, sobre todo, un arte que resultaba de un doble linaje integrado sin censura en una obra de un tipo nuevo.

La imagen de inflexibilidad, crueldad e inclemencia del poder asirio era una imagen que se creqba intencionadamente, se comunicaba y se extendía, en verdad, como una medida de protección. De puertas para adentro, la realidad era muy distinta, y culturas supuestamente reducidas a cenizas proseguían y fecundaban las artes asirías.

Hoy no solemos proclamar y defender la destrucción del otro. Antes bien, votamos por la concordia. La realidad, sin embargo….


A partir de los comentarios y observaciones de la directora de la misión arqueológica de Qasr Shemamok en Iraq, a la vista de la cerámica hallada en el yacimiento de una ciudad medio y neo-asirias.

Los errores son imputables solo al autor del texto.