sábado, 23 de marzo de 2013

La perspectiva en la Grecia antigua




El arte de la Grecia antigua apenas representó el entorno diario: la naturaleza y la ciudad en la que los griegos vivían (algo que también ocurría en Mesopotamia).
Ni siquiera se representó, o apenas, los ciudadanos anónimos. Los héroes, o los tipos (en terracota: el panadero, la lavandera, la costurera, pero nunca éste panadero o esta trabajadora; la noción de persona no existía -aún, sin que su aparición tenga que ser visto como una mejora, tan solo un cambio de perspectiva-).
Es prácticamente imposible hallar imágenes de edificios públicos y privados, plazas, calles, ciudades. Estas representaciones se cuentan con los dedos de la mano: un fragmento de cerámica con un templo en perspectiva, una descripción, en un texto administrativo, de una estoa, menciones de espacios públicos -aunque no descritos-, algunos templetes convencionales -e irreales- en cerámicas de la Magna Grecia, evocaciones imprecisas -desde nuestro punto de vista- de interiores arcaicos, en Homero,y pocas imágenes más.
Es por eso que esos dos relieves helenísticos, del Museo arqueológico Nacional de Atenas, tienen interés: muestran detalles de un templo, sin duda anónimo, indistinguible o irreconocible. Es muy posible, incluso, que el tallista no hubiera querido mostrar un templo en concreto, sino solo componer una imagen que evocase un tipo de templo, un lugar. Pero la representación busca sugerir la tercera dimensión por un procedimiento que recuerda la muy posterior perspectiva. Eso no significa que la perspectiva fuera un avance en la representación, sino que expresaba -y fundaba- una nueva o distinta manera de situarse en el mundo. Quizá, en estos dos relieves, despuntase un cambio en la concepción del ser antropomorfo y el entorno que se había construido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario