miércoles, 5 de junio de 2019

MIRIAM CAHN (1949): MI CASA (MEIN HAUS)















La pintora suiza Miriam Cahn es conocida sobre todo por sus retratos y sus figuras, emparentadas con las pinturas y dibujos de Louise Bourgeois.
Sin embargo, más allá de estas figuras, un tanto estereotipadas, son las imágenes de casas -de su casa-, marcadas también por Bourgeois, las que llaman más la atención.
La artista utiliza a veces un doble título: Edificio y Construcción. No parece marcar ninguna diferencia entre la arquitectura y la construcción, entre el hecho de construir y de habitar. Una casa, exista en la realidad o en la imaginación, esté presente o en ciernes, ya es un hábitat. La casa existe en nosotros. Somos nuestra casa, no estamos solo en ella. La casa nos habita.
Las casas de Cahn tienen un tejado a dos aguas. Son caparazones, cajas cerradas, vueltas sobre sí mismas, sin aperturas -ni puertas ni ventanas. Y, sin embargo,  no son cárceles, al contrario que las casas de Louise Bourgeois. Son cuerpos por sí mismas; no encierran cuerpos. Inestables, sin duda -el punto de vista adoptado, una vista aérea, y el tipo de representación, una vista caballera, contribuyen a dotar a la casa de un carácter nebuloso: flota, más que se aferra al suelo: es una construcción mental, una casa a la que se aspira, y que parece un espejismo, pero también muestran la relación entre la casa y el sueño; espacio en el que soñamos, en los dos sentidos de la expresión: visión ensoñadora, y lugar donde soñar (sean lo que sean los sueños, pesadillas o anhelos).

Dos exposiciones antológicas se acaban de inaugurar en Europa con motivo de su setenta aniversario. Una en el Museo de Arte Moderno. Centro Reina Sofía de Madrid, otra en Suiza.

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