Producción: Ayuntamiento de Barcelona
Comisariado: Manon Lecaplain & Emmanuel Guigon
Coordinación: Anna Llopis & Laura Parrilla
Proyecto de Montaje: Pedro Azara, Tiziano Schürch con Roger Badía, Lucas Dutra y Elisa Vegué
Proyecto gráfico: Mariona García
Construcción y Transporte: SIT
El confinamiento y la debacle económica de la fundación Picasso por la falta de ingresos -que ha llevado a que nuevamente entre a formar parte de la lista de museos municipales financiados por el Ayuntamiento- obligaron a postergar su apertura.
La exposición inicial era más extensa. Se ubicaba en otras salas -tres salas en vez de una- y comprendía un mayor número de joyas. La imposibilidad de traer obras de los Estados Unidos y Singapur (cuyo espacio aéreo sigue cerrado), y los temores de una importante galería de arte -que debía prestar un cierto número de joyas, y que, debido a la pandemia y la imposibilidad de viajes, le ha impedido recibir la devolución de obras de otras exposiciones-, que el retorno de las joyas, al concluir la exposición volviera a ser dificultoso o imposible, ha limitado el número de joyas expuestas.
Aún así, la exposición presenta una selección de ochenta joyas de Picasso y casi un centenar de joyas otros artistas del siglo XX, provenientes de numerosos prestamos nacionales e internacionales.
La exposición comprende dos partes: joyas de Picasso y joyas de otros artistas modernos y contemporáneos.
Las joyas de Picasso, a su vez, se organizan en tres bloques: joyas elaboradas manualmente por Picasso, a partir de materiales diversos, a menudo encontrados por casualidad -guijarros, huesos, fragmentos cerámicos-, sobre todo entre los años treinta y cincuenta, joyas producidas por un joyero a partir de modelos de Picasso y controladas por él, en los años sesenta, y joyas de joyero a partir de dibujos u diversas obras de Picasso, en los últimos años de la vida del artista -o incluso tras su fallecimiento-, con un control o incluso un conocimiento inciertos por parte de Picasso. Algunas de estas joyas, editadas en un cierto número de ejemplares, son reproducciones en metales valiosos de joyas manufacturadas por Picasso en cerámica, o reproducen en miniatura esculturas o cerámicas picassianas. Otras fueron impresas en terracota -en cantidades limitadas- a partir de originales también en cerámica.
Entre las joyas más valiosas -que no se han podido exponer- destacan las que Picasso realizó y pintó para Dora Maar, y que esta artista conservó toda su vida, tras la ruptura, sin mostrarlas, así como las que regaló a Jaqueline, su última esposa, algunas de las cuáles, que son las mejores que Picasso compuso, se incluyen en la exposición. En general, las joyas más hermosas y personales de Picasso son aquéllas que ideó y fabricó para sus esposas, amigas y amantes -y que Picasso no dudaba en portar también-, siempre con materiales y objetos encontrados y transformados: joyas personalizadas: anillos, broches, colgantes, collares.
La segunda pare de la muestra expone joyas de grandes artistas del siglo XX -Dalí, Calder, Giacometti, Magritte, Max Ernst, Man Ray, etc.-, a menudo realizadas para los coleccionistas, pero casi siempre elaboradas con materiales nobles por un joyero a partir de bocetos o de obras del artista.
En total, la exposición y la monografía abordan un tema, una parte de la obra de Picasso, a la que él concedió todo el valor -pero que quiso que quedara en el espacio íntimo, familiar- pero que raramente o nunca se ha expuesto ni estudiado, precisamente por la reserva en la que Picasso mantuvo esas obras, casi demasiado personales. Ésta es la gran aportación de la muestra y del estudio correspondiente.
Finalmente, se espera que la exposición anime a coleccionistas a mostrar o publicar las joyas de Picasso que puedan poseer. No existe ningún catálogo razonado de esta parte de la obra de Picasso, por lo que la documentación actual es, sin duda, incompleta -aunque varios coleccionistas contactados, que se sabía eran propietarios de joyas, no respondieron, respondieron negativamente o sostuvieron que no poseían las obras solicitadas. Las joyas de Picasso, pese a su número limitado, siguen siendo un misterio.
Claudia Schneider (1969): Aria "Ah, je ris de me voir si belle!" de Charles Gounod (1818-1893), en la ópera Faust, 1859.
Claudia Schneider es mezzo-soprano, arquitecta (diplomada en la UPC-ETSAB) y cantante del coro del Liceo de Barcelona
Inauguración de la exposición, jueves 19 de mayo de 2021
Claudia Schneider: Maurice Ravel (1875-1937), Vocalise. Pièce en forme de habanera, 1907

































































