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domingo, 19 de julio de 2026

RAYMOND HAINS (1926-2005): LE GRAND LOUVRE (1986-1996)










 

El artista francés Raymond Hains, conocido por sus obras que rasga las vestiduras y levanta las alfombras -así, por ejemplo, exponía carteles arrancados de las paredes, compuestos por sucesivas capas de carteles pegados los unos sobre otros, a lo largo de años, maltrechos, rotos, desgarrados, que en su involuntaria yuxtaposición mostraban en un mismo plano detalles de carteles distintos, que adquirían un significado muy distinto, casi siempre caricaturizado, del que poseían en su origen, un trabalenguas de imágenes y palabras propias de registros distintos accidentalmente acordados, y creando obras absurdas, risibles y fascinantes en su despropósito-, retrató durante diez años la construcción de la gran intervención arquitectónica en el museo del Louvre en París, consistente en el entierro de un único acceso señalado por una discutida pirámide de vidrio, convertida en el reclamo del museo y el origen y el destino de las colas diarias de visitantes y de las miserias de la institución. 
Cables desacordados que sobresalen del suelo como plantas deshojadas y secas, sillares olvidados, grúas que se baten contra el viento, y el habitual desaliño de una obra, con los grumos de cemento y las sobras o los olvidos de los materiales de construcción, componen la irónica imagen de grandeza que las obras pretendían comunicar.

Una exposición, hoy, rescata este fotografías, el anverso de un gran proyecto en entredicho por los problemas causados por la sobreexposición del museo.

jueves, 19 de febrero de 2026

GUIDO GUIDI (1940): ENTRE CIUDADES



























 

Formado con el arquitecto Carlo Scarpa -de cuya obra fue el fotógrafo más asiduo y certero-, el fotógrafo italiano Guido Guidi ha retratado, como indica el título de un libro suyo, los espacios entre ciudades. 
Lugares ya marcados por la intervención y la industria humanas, con una imagen nostálgica, pero consciente que la supuesta virginidad de la naturaleza es un ideal (o una pesadilla) a la que no se regresa, y que posiblemente nunca haya existido, puesto que el concepto de naturaleza y de paisaje son concepciones humanas utilizadas para designar el lugar donde interviene el ser humano y, al mismo tiempo, el lugar que escapa aún a dicha intervención.
Una casucha, unos cables, un cercado, casi siempre arruinados, abandonados, en desuso, en mal estado -las casas tienen los carcomidos postigos cerrados por cierres que se intuyen oxidados- son las huellas que los humanos hemos dejado y que alteran para siempre un entorno, a la espera de su progresiva urbanización.
 Lugares en apariencia dejados de lado, pero posiblemente pastos pronto de una mayor y más dolorosa intervención humana.

Una exposición en París recuerda hoy a este fotógrafo:


En este blog se mostró la obra de Guidi y Scarpa:




lunes, 16 de febrero de 2026

TAYSIR BATNIJI (1966): REMNANTS (RUINAS, 2024-)





 


Remnants: una palabra citada en Isaías 17:3. Se traduce por resto o residuo; los restos de las ciudades que Yahvé destruye, o que son destruidas al perder la protección de Yahvé.
En la Septuaginta (en griego), la palabra hebrea  Ū·šə·’ār (lo que quedase traduce por  loipos, que significa resto, y por reliquia en la Vulgata (en latín). 

El título de la serie de pinturas del artista originario de Gaza, afincado en París, Taysir Batniji, se refiere a lo que la destrucción causa, y que adquiere valor de testimonio. No es un simple fragmento. Se trata de una reliquia que cuenta lo que se ha perdido y como se ha llegado a este horror . Lo que se destruye son ciudades: edificios, hogares, y los restos son la evidencia del daño intencionadamente infligido, de un acto criminal.

Cada día, día a día, Taysir Batniji ha recibido mensajes en su móvil, acompañados de imágenes. Éstas aparecen borrosas en la pantalla. Y se aclaran. No siempre quiere verlas con nitidez. El horror que revelan es insoportable, por lo que muestran y por lo que esconden. Lo que se imprime en la pantalla es lo que se puede ver. Fuera del marco, lo inenarrable, lo que debe permanecer oculto porque su contemplación es inhumana. 
Son fotos del entorno familiar. Y lo que la imaginación compone a partir de lo que se ve y no se ve no llega a dar la dimensión de lo que acontece. 

Lo borroso es una sarcástica manera de representar. Borramos y emborronamos para esconder imperfecciones y que se materialice la perfección. Borron y cuenta nueva, si bien el emborronar ensucia la memoria: destruye y convierte en mancha lo que antes se mostraba nítidamente . Lo borroso es un filtro para no ver lo que no cuadra, lo que escapa a la norma. Una manera de destruir una imagen, de evocar simbólicamente la destrucción que la imagen documenta. Refuerza la violencia de la destrucción.
También en este caso. Pero si la norma es la vida diaria, con sus problemas, y sus satisfacciones, lo que escapa a la norma es la muerte. Las figuras borrosas son el tránsito de la vida a la desaparición, una vida que se apaga, agredida borrada violentamente.  
Desde hace dos años, esta serie parece no tener fin. 

Una parte de la serie se expone en la bienal de arte de Riyadh (Arabia)